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¿De dónde se sabe que la Torá es verdad?


Lo que los versículos declaran:

En el tercer libro de Moshé: Levítico 12: 1 a 7, se informa acerca de los animales terrestres, peces y aves que podrán ser consumidos por el pueblo judío, y a su vez, son detalladas aquellas especies que su ingestión queda prohibida para los hijos de Israel. 

El primer género abordado es el de los mamíferos, siendo estas las palabras utilizadas por el versículo:

“Habló Hashem a Moshé y a Aharón mencionándoles: hablen a los hijos de Israel e infórmenles: este es el animal que comerán de entre todos los animales que hay sobre la tierra: todo aquel que tenga pezuña partida y sea rumiante, a ese comerán. Pero a este no comerán de los que son rumiantes y tienen pezuña partida: el camello, porque es rumiante pero no tiene pezuña partida, es impuro para ustedes; el conejo, porque es rumiante, pero no tiene pezuña partida, es impuro para ustedes; la liebre, porque es rumiante pero no tiene pezuña partida, es impura para ustedes; y el cerdo, porque tiene pezuña partida, pero no es rumiante, es impuro para ustedes”.

Es una prueba concreta:

A través de estas palabras, Hashem nos prueba la veracidad de Su palabra, y autenticidad de los escritos sagrados, pues si apreciamos lo mencionado por los versículos antes transcriptos, comprobaremos que fueron permitidos solo aquellos mamíferos rumiantes y de pezuña partida, o sea, los que reúnan ambos requisitos. Y a continuación se citan las únicas excepciones, las cuales poseen solo uno de ellos, y son: el conejo, la liebre y el camello, que son rumiantes pero no tienen la pezuña partida, y el cerdo, que tiene pezuña partida pero no es rumiante. 

Pese a que la Torá fue entregada hace más de 3300 años, ante millones de testigos, sumado al avance tecnológico y los modernos y sofisticados equipos de la actualidad, más la declaración del descubrimiento de América hace unos pocos siglos, la exploración de la Antártida, selva del Amazonas, Africa y demás, con todo eso no se ha hallado otro animal que reúna solo una de las dos condiciones, como las cuatro excepciones citadas. Esto demuestra fehacientemente, que quien dictó la Torá fue el mismísimo Creador del universo, que conocía absolutamente todas las especies del planeta, pues de lo contrario resulta imposible pretender que alguien pueda tener conocimiento de la regla mencionada.

Un detalle más:

A continuación (Levítico 12: 9), la Torá describe las condiciones requeridas para los peces, declara que todos los seres vivos que habitan en las aguas que posean aletas y escamas, se podrán comer, mientras que si no reúnen esos dos requisitos, quedan prohibidos.

Respecto a esta sentencia, se explica en la Torá oral, la cual consta de los compendios de la Mishná acompañada de su respectiva explicación, llamada Talmud, que “Todo aquel (pez) que tiene escamas, posee aletas. Aunque existen aquellos que tienen aletas, pero carecen de escamas” (Mishá Nidá 6: 9).

Esto implica, que si hallamos en alguno de los negocios que expenden pescado en cualquier parte del mundo, un trozo de una especie desconocida para nosotros, pero apreciamos que su piel está recubierta por escamas, la ley establece que es permitido su consumo. Aunque las condiciones requeridas para que sea apto estipulan que debe tener aletas y escamas, y no vimos si estos cortes que nos disponemos a adquirir pertenecían a un ejemplar que poseía aletas, de todos modos, al detectar que posee escamas, estamos completamente seguros que tenía también aletas. En cambio si hallamos un trozo de pescado que posee aletas, no tenemos la certeza que disponía de escamas y por tal razón no lo podemos comprar para llevarlo a nuestra mesa y saborearlo.

A través de esta sentencia expuesta por los sabios, incrementaremos en probar la veracidad también de la Torá oral, lo que se suma a lo ya mencionado acerca de la Torá escrita. Pues las palabras “Todo aquel (pez) que tiene escamas, posee aletas, aunque existen aquellos que tienen aletas, pero carecen de escamas”, fueron redactadas hace más de 1800 años. Sabemos esto, porque Marimar y Mor hijo de Rab Ashe: culminaron el Talmud en el año 4265 desde la creación del mundo (año 505 de la era común). Y ochenta años pasaron desde que comenzaron a compilar el Talmud hasta que lo concluyeron. Además, desde que fue escrita la Mishná hasta la finalización del Talmud transcurrieron trescientos y un años. 

Pese a que pasó mucho tiempo:

Teniendo en cuenta la cantidad de siglos transcurridos desde aquel entonces, sumado al gran número de investigaciones, análisis y sondeos para detectar las especies de peces que habitan ríos, lagunas y mares, que se han realizado a lo largo de los años, con todo eso, pese a que se han descubierto ya decenas de miles de especies desconocidas, no se halló siquiera un pez que pueda refutar la enseñanza legada por los sabios. Esto implica que la Torá oral es tan verdadera como la escrita y corrobora que la misma fue entregada por Di-s a Moshé conjuntamente con el Pentateuco, solo que se transmitía oralmente a través de las generaciones, hasta la fecha antes citada, en la cual fue menester escribirla, pues ¿cómo es posible declarar que si un pez tiene escamas, forzosamente también posee aletas, a menos que se conozcan absolutamente la totalidad de los peces que habitan en todas las aguas del mundo?. Y eso, solo el Creador lo puede saber, y nadie más que El.

Como broche de oro a esta aseveración, sumemos algo formidable que se disponen a emprender los hombres de ciencia contemporáneos, lo cual realzará más aun la veracidad de lo recientemente expuesto, mencionado en la Torá oral, que fue escrita hace más de 1800 años. La misma se dispone a afrontar el mayor desafío de la historia, pues en el año 2002, científicos de distintas nacionalidades tienen previsto iniciar el primer censo mundial de la vida marina. Comenzarán relevando entre 4 mil y 5 mil animales marinos del Pacífico Norte y luego seguirán por el resto del planeta. 

Este trascendental evento fue abordado por infinidad de medios periodísticos, entre ellos, diario Clarín de Argentina, que a través de su corresponsal Marcelo Torres, elaboró la siguiente nota, que fue publicada el día Sabado 20 de Enero de 2001:

La nota periodística:

Este fue el título de la nota: LO NUEVO: AMBICIOSO MEGAPROYECTO CIENTIFICO 
Planifican el primer censo a nivel mundial de la vida marina 

Lo llevan adelante organismos y universidades de numerosos países · Estudiarán el comportamiento de las distintas especies · Comenzará el año que viene · La información se podrá seguir online por Internet 
Si bien los océanos cubren el 70 por ciento de la superficie terrestre, buena parte de la vida que los puebla permanece en el misterio. Pero el secreto durará muy poco tiempo más. El año que viene, científicos de distintas nacionalidades iniciarán el primer censo mundial de la vida marina. Comenzarán relevando entre 4 mil y 5 mil animales marinos del Pacífico Norte y luego seguirán por el resto del planeta.

El programa —de 10 años de duración y mil millones de dólares de costo—, lleva el nombre de Census of Marine Life (CoML, Censo de la Vida Marina) y reunirá bajo un objetivo común proyectos de diferentes países. Los Estados Unidos, el Canadá, Noruega y el Japón dieron el puntapié inicial, pero esperan que se sumen universidades de Latinoamérica y otras regiones.

Los científicos estudiarán, básicamente, patrones de comportamiento de las distintas especies, frecuencias de a pareamiento, rutas que siguen mamíferos y peces y también corredores migratorios. Así, obtendrán información vital para futuras investigaciones. 

En una reciente reunión realizada en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, los científicos acordaron qué tecnología se usará para el censo. Los biólogos marinos se inclinaron por colocar en los animales un dispositivo electrónico rastreador conocido en la jerga científica como "etiqueta". 

Este dispositivo será el encargado de enviar los datos relevados a un satélite, que luego los reenviará a una potente computadora conectada a Internet. De esta manera, toda la información podrá ser consultada por profesionales, estudiantes y cualquier persona interesada en la vida marina. Quienes podrán hacer el seguimiento online de ciertos animales: los datos estarán disponibles en la Web y en tiempo real.

¿Cuáles serán las especies a relevar? En una primera etapa, le tocará el turno al atún de aleta azul, el elefante marino del Pacífico Norte, el calamar, la ballena gris de California, el tiburón azul, el albatros, la tortuga marina, el atún de aleta amarilla y la ballena azul.

La planificación del censo demorará todavía un año más. Después habrá tres etapas: las investigaciones piloto se desarrollarán entre 2002 y 2004; los proyectos principales, entre 2005 y 2007, y la integración y análisis de la información, entre 2008 y 2010.

Según el objetivo de cada proyecto, los investigadores trabajarán con tres tipos de etiquetas: 

·Etiqueta archivo. Almacena información por un período largo (por ejemplo, un año). Esos datos se recuperan cuando los animales vuelven a las playas a aparearse o cuando son recapturados.

·Etiquetas emergentes. Almacenan datos mientras el animal está en el mar y luego de un tiempo se desprenden y flotan hacia la superficie. Una vez allí, envían al satélite la información recogida. 

·Etiquetas de inmersión. Cada vez que el animal sube a la superficie a respirar, transmite la información almacenada durante la inmersión. Se usan principalmente en animales de respiración aérea, como tortugas, focas y ballenas.

Misterio escondido

Si bien los científicos ya llevan clasificadas más de 15 mil especies de peces, todavía es mucho lo que falta conocer sobre el mar. "Hay grupos de invertebrados que todavía no fueron identificados y puede haber unas 5 mil especies de peces sin clasificar. Como investigaremos áreas aún no exploradas, es posible que se produzca el descubrimiento de nuevas especies", dijo a Clarín Cynthia Decker, directora asociada del Consorcio para la Investigación y la Educación Oceanográfica, el organismo internacional que coordina el censo.

Los científicos esperan recuperar solamente el 30 por ciento de la información obtenida por las etiquetas. Saben que muchas de ellas pueden irse al fondo del mar, golpearse o simplemente fallar. 

Todas las etiquetas funcionan con baterías, son pequeñas —pesan unos 5 gramos— y pueden durar unos 9 meses, según el modelo. La tecnología fue evolucionando mucho durante los últimos años de investigación. "Las antiguas etiquetas sólo nos informaban dónde estaba el pez y dónde terminaba su ruta", dice Decker. 

En los casos de mamíferos (como focas, lobos y elefantes marinos) se podrán obtener datos sobre migración, velocidad de natación y conductas de buceo. Las etiquetas de inmersión ofrecerán a los investigadores la temperatura del agua, salinidad y otros datos de vital importancia.

¿Cuánto tiempo permanece la etiqueta adherida a los animales? "En el caso de las focas, poco más de un año: el tiempo que tardan en mudar el pelo. Y en las ballenas sólo permanecen sujetas a su piel durante algunos meses", dijo a Clarín —a través del correo electrónico— Daniel Costa, del Departamento de Ecología y Biología de la Evolución de la Universidad de California.

El Comité Científico internacional del Censo se reunirá en la ciudad de Mar del Plata entre el 19 y el 22 de octubre de este año. "Será una excelente ocasión para intensificar la participación del hemisferio Sur en el programa", dice Jesse Ausubel, de la fundación Alfred P. Sloan, de Nueva York. Una fundación que donó cinco millones de dólares para comenzar con el programa. 

La utilidad del proyecto:

Este proyecto será de mucha utilidad para demostrar a la humanidad una vez más la veracidad de la Torá oral, pues ¿Qué ser humano es capaz de declarar que no existe siquiera una sola especie de peces en el universo que posea escamas y no tenga aletas. Y además, que después de realizarse un censo general de la vida marina existente en todo el globo terráqueo, hasta en los lugares más recónditos, se comprueba que estas palabras escritas hace dieciocho siglos, son exactas?. Tenemos que reconocer que ningún individuo es capaz de dar ese dato, a menos que reciba la información del propio Creador del universo.

Tenemos entonces pautas suficientes para confiar y decir que lo escrito en la Torá oral es verdadero y confiable, y más aun debemos aseverar esto de la Torá escrita, pues como vimos, no existe un solo error, por lo tanto, podemos basarnos y creer plenamente en sus declaraciones.

R’ David ben Israel

   
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