Cuando
el Eterno creó el universo, lo hizo con una inmensa
sabiduría, como está escrito: “El
Eterno, con sabiduría -jojmá- fundamentó
el mundo, acabó los cielos con entendimiento
-biná-. Con Su perspicacia -daat-
las afluentes de aguas subterráneas fueron
abiertas (formándose los ríos, lagunas,
y arroyos), y los cielos hicieron descender el rocío.
(Proverbios 3: 19)
La
sabiduría -jojmá- es el fundamento, y el entendimiento
-biná-, un derivado de la misma. Ya que si no hay
sabiduría, no puede haber entendimiento. (Iven Ezra
en su comentario a Proverbios 8: 14). En tanto la perspicacia
-daat-, es un derivado del entendimiento, pues si no hay
entendimiento, no puede haber perspicacia. (Abot 3: 17)
Esta
sabiduría divina utilizada para crear el universo,
consistió en planear todo de antemano, antes de iniciar
la creación. Es por eso que el Eterno elaboró
el plano -la Torá-, y luego se aconsejó con
el mismo para realizar toda la obra.
Esto
se aprende de lo que fue dicho acerca de la Torá:
“Mío es el consejo y la existencia -tushiá-
(el producto de lo que se hace con la sabiduría),
yo soy el entendimiento, mía es la fortaleza (para
llevar a cabo lo planeado con sabiduría)”.
(Proverbios 8: 14, Malbim, biur hamilot mishle 2: 7)
El
plano del universo -la Torá-, estaba escrito en fuego
blanco, con fuego negro. Esto se aprende de lo que fue dicho:
“El extremo de su cabello rizado –kevutzotav
taltelim-, negro como el cuervo” (Cantar de los cantares
5: 11).
En
este versículo se comienza a describir la obra del
Eterno, en tanto que los versículos anteriores se
refieren a la esencia del Eterno.
Es
porque El Eterno es revelado y oculto. Oculto por su propia
esencia, revelado, a través de sus obras.
Debido
a esto, en el Cantar de los Cantares el rey Salomón
llama metafóricamente a las creaciones del Eterno,
desde el trono celestial hacia abajo, “el cuerpo del
Eterno”.
Por
esta razón, menciona términos como “su
cabello...”. Es para referirse a las cualidades del
Eterno, mediante conceptos físicos metafóricos,
captables por el raciocinio humano.
Además,
a partir de este versículo, el rey Salomón
se refiere en la comparación, a la Torá, la
cual también es considerada un cuerpo entero. El
motivo es, porque todas las palabras, los cálculos
numerológicos de las mismas y las combinaciones de
letras de la Torá, son en su totalidad nombres del
Eterno.
Resulta
que a partir del versículo citado, se comienza a
describir el “cuerpo” del Eterno y la Torá.
(Agr'á Cantar de los Cantares 5: 10).
Analicemos
el versículo:
“El
extremo de su cabello rizado -kevutzotav taltelim-,
negro como el cuervo” (Cantar de
los cantares 5: 11)
El
cabello rizado se enrosca tanto hacia adentro como hacia
fuera, dando la sensación de mucha cantidad. Además,
el mismo es negro como el cuervo, lo cual es un atavío
para el hombre joven. (Metzudat David)
El
mensaje que deja el ejemplo citado:
El
extremo del cabello es el excedente del cerebro, pues lo
interno de éste ejerce presión, se abre paso
y emerge a través del pelo. El mismo representa a
las luces ocultas y secretas de la mente, las cuales se
abren paso y emergen hacia el exterior a través de
los poros capilares, siendo este el principio de la revelación
de los pensamientos ocultos. Ellos son “rizados”
-tiltelim-, es decir, mucha cantidad -tilei tilim- pues
de ellos penden mundos que se proyectan hasta el infinito,
siendo ellos “negros como el cuervo”, el color
negro engulle la luz en su interior, siendo este un ejemplo
que indica la gran cantidad de ocultismos cuya luz está
escondida en ellos. Sin que nada de la misma sea revelado
(Tanjuma)
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.