¿Sabías Qué...?

¿Sabías Qué...

Medida por medida, es una base fundamental de la creación?

¿Cuán lejos están la felicidad y el amor?

En el Génesis se narra el momento en que Abraham se restablecía de su circuncisión y se encontraba sentado a la entrada de su tienda. Mientras cambiaba sus vendajes divisó tres individuos y corrió para invitarlos a pasar y hospedarlos. Dijo: «Que traigan un poco de agua y lavad vuestros pies, y reclinaos debajo del árbol»” (Génesis 18:4).

Rabí Elazar dijo en el nombre de Rabí Simai: se especifica aquí cada detalle de la acción de Abraham al recibir a los huéspedes. Es para enseñar lo referente a la norma “medida por medida”. Ya que El Santo, Bendito Sea paga medida por medida las acciones realizadas por una persona. Por eso, todo lo que Abraham hizo con los ángeles que habían pasado por su casa asumiendo aspecto de hombres, El Santo, Bendito Sea le pagó en retribución.

En el Midrash se enseña a partir de esta cita que El Santo, Bendito Sea le dijo a Abraham: “Tú has dicho: «Que traigan un poco de agua» ¡Por tu vida que Yo les pagaré a tus hijos por lo que has hecho en el desierto, en la tierra firme, y en el mundo venidero, después que viniere el Mesías descendiente de David y los redimiere del exilio!

¿Y de dónde se lo aprende? En el desierto El Santo, Bendito Sea les pagó a los Hijos de Israel con agua, tal como está escrito: “Entonces Israel cantó esta canción: Elévate, fuente, ¡anúncialo! Pozo que cavaron los príncipes, que los nobles del pueblo excavaron a través de un legislador, con su vara. Un regalo del Desierto” (Números 21:17-18). He aquí que en el desierto les fue otorgada agua por el mérito del agua entregada generosamente por su ancestro Abraham. ¿Y de dónde se aprende lo referente a la tierra firme? Como está escrito: “Pues El Eterno, tu Dios, te trae a una buena Tierra: una Tierra con corrientes de agua, de fuentes y agua subterránea que emana del valle y de la montaña” (Deuteronomio 8:7). ¿Y lo concerniente al futuro venidero, de dónde se lo aprende? Tal como está dicho: “Acontecerá en aquel día que saldrán aguas vivas de Jerusalén, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, será en verano y en invierno; y El Eterno será rey sobre toda la Tierra” (Sacarías 14:8). Esto también será por el mérito de Abraham.

Se aprende que cada acto bueno y generoso realizado en este mundo tiene su recompensa. Dios no desestima nuestras buenas acciones y está pendiente de ellas para otorgarnos gran bendición y abundancia a cambio de las mismas. E incluso esta bendición puede alcanzar a nuestros descendientes, tal como se vio con el caso de Abraham. Por tal razón es menester esforzarse en hacer el bien, ayudando a nuestros semejantes a ser felices y superar sus dificultades. Es el mejor modo de conseguir la felicidad, la dicha y el sosiego. Pues la norma “medida por medida” es uno de los fundamentos que rigen el mundo. Contiene la clave para ser feliz.

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