Relatos

Hay que averiguar bien antes de definir algo

Había una mujer dota da en inteligencia, sabiduría y agudeza. Además era bastante entrada en años y no deseaba contraer enlace sino con un hombre digno y honorable, tanto del lado de la sabiduría, tanto en buenas cualidades y actos. 

Le informan sobre un individuo que reúne las condiciones requeridas por ella, y se apoyó en el testimonio de varias personas que lo elogiaron destacando sus virtudes, por lo que consumó su matrimonio con este individuo. 

Al segundo día de la boda, la señora le solicitó que ambos beban vino para alegrarse juntos, ya que lo quería probar en esto, y ella hacía como que bebía, pero no era así, mientras su marido bebió mucho vino, y con varias copas encima, habló palabras inescrupulosas y obscenas, dejando al descubierto que no es una buena persona y la mujer se lamentaba en gran manera, pero dijo: aun no me confiaré en la prueba de la bebida solamente, puesto que ya me casé con él, lo probaré en la segunda señal, en su bolsillo. 

A la tercera noche dijo a él, deseo que juguemos a los dados, tú y yo juntos. 

El marido acepta, y en el desarrollo de este juego, la señora percibe que el hombre es ladrón y no confiable, ya que varias veces hizo trampa en el juego tratando de obtener fichas de ella indecentemente, y a pesar de ser su esposa y comprometida dentro de los días de la "jupá" (siete días que se estilan recitar las bendiciones correspondientes al matrimonio y se realizan banquetes en homenaje a la nueva pareja), pese a ello se sentía muy apenada y afligida. 

Pero dijo, he aquí lo he probado con la bebida y los resultados arrojados revelaron que no es una buena persona, ya que habló cosas perversas e indecentes, ante la prueba de su bolsillo, demostró ser ladrón, tramposo y amarrete. 

Aun lo probaré con la tercera opción, ya que la tercera vez tiene fuerza definitiva para un asunto, y a la cuarta noche, lo hizo enojar en gran manera para probarlo cuando está enojado como se comporta, y también aquí mostró que es mala persona, ya que maldijo y sacó de su boca juramentos en falso y también palabras de incredulidad sobre su fe en Hashem. 

Entonces dijo, con tres veces es suficiente y ya tiene la fuerza necesaria, como versa en la Torá:¨"Por boca de dos o tres testigos perecerá el condenado a muerte", inmediatamente, al día cuarto se reveló contra él y lo convencieron a través de otros hombres, y además le dio dinero y así le otorgó a la señora el documento de divorcio.

Cuanto aprendemos de este relato:

1. Que el individuo debe, investigar, cuestionar y averiguar en todo el alcance de sus manos, hasta hallar un varón recto para su hija, o una novia agradable y buena para su hijo, y no apoyarse solo en los testimonios de intermediarios y personas que se ocupan de realizar presentaciones de parejas para formar matrimonios.

2. Que antes de la presentación inicial haga esta revisión detallada y profunda como se hace en la Festividad de Pesaj, cuando se busca si quedó algo de leudado en la casa a la luz de la vela, y que no espere hasta después del casamiento. Además, que no sea demasiado pedante e impida el casamiento de sus hijos hasta que ya sean muy mayores, puesto que aquel que es demasiado puntilloso, al final termina tropezando y solo obtiene malos resultados, y además, que no discuta con sus compañeros hasta que compruebe feacientemente a través de tres veces que es cuando algo tiene fuerza de que es así, y no que pasó por casualidad.

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