Había
una mujer dota da en inteligencia, sabiduría y agudeza.
Además era bastante entrada en años y no deseaba contraer
enlace sino con un hombre digno y honorable, tanto del lado
de la sabiduría, tanto en buenas cualidades y actos.
Le
informan sobre un individuo que reúne las condiciones requeridas
por ella, y se apoyó en el testimonio de varias personas
que lo elogiaron destacando sus virtudes, por lo que consumó
su matrimonio con este individuo.
Al
segundo día de la boda, la señora le solicitó que ambos
beban vino para alegrarse juntos, ya que lo quería probar
en esto, y ella hacía como que bebía, pero no era así, mientras
su marido bebió mucho vino, y con varias copas encima, habló
palabras inescrupulosas y obscenas, dejando al descubierto
que no es una buena persona y la mujer se lamentaba en gran
manera, pero dijo: aun no me confiaré en la prueba de la
bebida solamente, puesto que ya me casé con él, lo probaré
en la segunda señal, en su bolsillo.
A
la tercera noche dijo a él, deseo que juguemos a los dados,
tú y yo juntos.
El
marido acepta, y en el desarrollo de este juego, la señora
percibe que el hombre es ladrón y no confiable, ya que varias
veces hizo trampa en el juego tratando de obtener fichas
de ella indecentemente, y a pesar de ser su esposa y comprometida
dentro de los días de la "jupá" (siete días que
se estilan recitar las bendiciones correspondientes al matrimonio
y se realizan banquetes en homenaje a la nueva pareja),
pese a ello se sentía muy apenada y afligida.
Pero
dijo, he aquí lo he probado con la bebida y los resultados
arrojados revelaron que no es una buena persona, ya que
habló cosas perversas e indecentes, ante la prueba de su
bolsillo, demostró ser ladrón, tramposo y amarrete.
Aun
lo probaré con la tercera opción, ya que la tercera vez
tiene fuerza definitiva para un asunto, y a la cuarta noche,
lo hizo enojar en gran manera para probarlo cuando está
enojado como se comporta, y también aquí mostró que es mala
persona, ya que maldijo y sacó de su boca juramentos en
falso y también palabras de incredulidad sobre su fe en
Hashem.
Entonces
dijo, con tres veces es suficiente y ya tiene la fuerza
necesaria, como versa en la Torá:¨"Por boca de dos
o tres testigos perecerá el condenado a muerte", inmediatamente,
al día cuarto se reveló contra él y lo convencieron a través
de otros hombres, y además le dio dinero y así le otorgó
a la señora el documento de divorcio.
Cuanto aprendemos de este relato:
1.
Que el individuo debe, investigar, cuestionar y averiguar
en todo el alcance de sus manos, hasta hallar un varón recto
para su hija, o una novia agradable y buena para su hijo,
y no apoyarse solo en los testimonios de intermediarios
y personas que se ocupan de realizar presentaciones de parejas
para formar matrimonios.
2.
Que antes de la presentación inicial haga esta revisión
detallada y profunda como se hace en la Festividad de Pesaj,
cuando se busca si quedó algo de leudado en la casa a la
luz de la vela, y que no espere hasta después del casamiento.
Además, que no sea demasiado pedante e impida el casamiento
de sus hijos hasta que ya sean muy mayores, puesto que aquel
que es demasiado puntilloso, al final termina tropezando
y solo obtiene malos resultados, y además, que no discuta
con sus compañeros hasta que compruebe feacientemente a
través de tres veces que es cuando algo tiene fuerza de
que es así, y no que pasó por casualidad.
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