El
rey de España envió por un hombre que sabía arrojar flechas
con el arco, y era un experto en la materia, y también el
rey era muy ducho en esto.
El
rey y el otro hombre se pusieron a arrojar flechas y dispusieron
un objetivo señalado que hacía las veces de blanco, y acordaron
que quién da en el objetivo, ese es el mejor.
El
rey estaba delante de todos sus consejeros y ministros,
y cada vez el monarca acertó en el sitio marcado por la
señal, pero lo hizo realizando varios agujeros en ese lugar.
Sin
embargo, el otro hombre, por respecto hacia el rey, pese
a su extraordinario nivel para acertar en el blanco, arrojaba
sus flechas distantes de este, pero todos sus disparos los
realizó de manera tal que siempre acertaba en el mismo lugar
realizando solo un agujero.
Todos
los servidores del rey concordaron en que este triunfó.
Y después que todos se retiraron, quedando a solas el rey
con este hombre, entonces dijo a él: "!No pienses señor
rey que has triunfado, pues fíjate cuantos agujeros realizaste
en el lugar señalado, y yo no realicé sino un agujero, y
no disparé fuera del blanco sino solamente para mostrar
a tus siervos que triunfaste!".
El
rey analizó lo que le dijo este experto en arrojar flechas,
y comprobó que lo que hablaba era verdad, por lo que le
reconoció, brindándole honores y presentes por la destreza
para disparar las flechas pero que eso está combinado con
una actitud de respeto y educación.
Existen
ocasiones en las cuales tenemos la posibilidad de demostrar
lo bueno que somos en algo. Por ejemplo, uno está en la
clase, y el maestro está explicando la lección, y llega
a un sitio donde lo que dijo no está muy claro, y nosotros
sabemos la explicación correcta a lo que dijo, entonces
podríamos pensar y tal vez sentiríamos el impulso de decir:
"No es así!, es así y así como se debe entender esto!".
Habremos
demostrado en ese momento que supimos explicar mejor que
nuestro maestro ese punto, pero ¿Habremos realmente obtenido
alguna ganancia al hacer pasar vergüenza a otro?.
Por
el contrario, habremos causado un daño que será muy, muy
difícil de reparar.
Avergonzar
a otro es como derramar sangre, ya que cuando uno se avergüenza,
primero se pone colorado, es porque la sangre se acumula
en el sector de la cara que vemos enrojecer, pero al acrecentarse
la vergüenza, la sangre se comienza a retirar y se ve el
rostro de la persona palidecer30,
eso es equivalente a derramar sangre, y es una de las transgresiones
más graves.
Es
por eso que debemos cuidarnos mucho en como mostramos nuestra
superioridad, no debemos por mostrar que sabemos, avergonzar
a otro, es nuestro deber aguantarnos de mostrar que somos
el mejor y de esa manera recibiremos un pago mayor a los
honores que podríamos haber recibido en caso de haber humillado
a otro.
Fuentes
30
- Explicación de Tosafot al tratado del Talmud Babá Metzía
en la página 60.
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