Había
un rabino que ingresó a la casa de estudio en la que había
muchos estudiantes ocupándose en el Talmud y se escuchaba
la voz de los mismos disputándose de manera auténtica y
verdadera sobre como comprender tal o cual tema. Las voces
se escuchaban a lo lejos, uno preguntaba y el otro objetaba.
Se
esforzaban en interpretar la ley correctamente, uno construía
la hipótesis y el otro se la derrumbaba con otra más que
encajaba mejor, uno gritaba de aquí, y el otro gritaba de
allá, para imponer su idea, e ingresó el Rabino y se sentó
a la cabecera. Dijo: "Yo veo esta casa llena de Toráhasta el techo".
Entonces
los estudiantes se alegraron en gran manera por esas palabras,
ya que consideraron un elogio eso de que la casa de estudio
está llena de Torá hasta el techo.
Pero
cuando vio el Rabino que no comprendieron lo que en verdad
fue su deseo transmitirles, dijo a ellos: "Hijos míos,
sepan que el que estudia Torá apropiadamente, sin intereses
ajenos, entonces de inmediato, el aliento de la Torá que
brota de vuestros labios, asciende a los mundos superiores
y se crean santas luminarias que allí arriba ellas posarán,
pero aquellos que estudian Torá con otro tipo de intereses,
el aliento de la Torá que brota de sus bocas, no es apto
para ascender y queda abajo.
Entonces,
al ver que el estudio de ustedes no llega al nivel necesario
para subir, por eso dije que esta casa está llena de Torá,
puesto que el estudio de ustedes de cada día no asciende
a los mundos superiores, sino que queda aquí abajo, en esta
casa, por eso se llena hasta el techo con las palabras de
Torá de ustedes".
Los
alumnos sintieron vergüenza y aprendieron de las palabras
del Rabino, las cuales penetraron hasta sus corazones, como
debían conducirse en el futuro.
Aprendemos
de aquí, que nuestro estudio debe estar orientado a aprender
cada día más, y a que se esclarezcan las leyes de manera
apropiada, pero de ningún modo debemos levantar la voz o
pronunciar palabras que salgan de nuestra boca con la intención
de vencer a nuestro compañero y demostrar que tenemos la
razón, ya que hacer sufrir al otro y hacerle pasar vergüenza
es algo que está muy mal visto por Hashem, Nuestro estudio
si es verdadero, y en voz alta, pero no para agredir al
otro, sino para esclarecer el tema y que salga la verdad
a luz, entonces ese estudio genera que se creen del mismo
las luminarias que se mencionaron arriba, como versa en
el Talmud:
Dijo
Rabí Shemúel bar Najmaní, en nombre de Rabí Ionatán: Todo
el que hace una "mitzvá" en este mundo, esta se
adelanta y va delante suyo al Mundo Venidero, como versa:
(Kohelet 12:1): "Irá delante de ti tu rectitud".
Esta
es la explicación de que cada palabra de la Torá que uno
estudia de manera apropiada, se convierte en luminaria y
en un ángel, que se adelantan y suben al Mundo Venidero
("Olam Abá"), para esperarnos y recibirnos allí
cuando sea el momento de nuestra partida4.
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