Aconteció
que un señor adquirió un objeto de oro de gran tamaño, solo
que había en la composición del producto también cobre,
y no sabía cuales eran las proporciones de la aleación.
De todos modos, adquirió el elemento al azar abonando la
suma de mil monedas de oro. Es factible, que en una operación
futura, pueda ganar dos mil monedas de oro, y también existe
la posibilidad que no le abonen por el mismo, sino solamente
quinientas monedas y consecuentemente pierda quinientas.
Luego de finiquitar los trámites de la compra y abonar la
suma pactada, se dirige a su casa, ya que sentía en su corazón
una profunda preocupación ante la hipotética posibilidad
de perder en una futura transacción del producto y esa sería
una causa de arrepentimiento por el negocio realizado.
Como causa de haber entrado a su casa mostrando síntomas
de decaimiento, se acercó uno de sus amigos y comenzó a
realizar todo tipo de bromas y además desplegó un gran repertorio
de chistes.
Solo que por más que su compañero se esforzaba en alegrarlo,
el hombre no se inmutaba de su estado en el que se encontraba
y no prestaba atención a quién trataba de reanimarlo, además
no se notaban en su rostro signos de felicidad.
Más tarde llega otra de sus amistades y le comenta: (¡Que
buena suerte que haz tenido con el objeto que adquiriste
el día de hoy, ya que lo tuve en mis manos y pude analizar
en detalle sobre las características del mismo, ya que mi
oficio y profesión se conecta con ese tipo de cosas, y pude
detectar que la aleación de cobre es mínima, por lo que
predomina altamente el oro, motivo que hace que en una futura
venta puedas obtener por el objeto una cifra estimada en
dos mil monedas de oro!.
El hombre se alegró en gran manera y su rostro se mostró
sonriente.
El hijo de ese señor estaba sentado un tanto lejos del lugar
y no escuchó las palabras del segundo compañero que vino
a visitarlo. Solamente vio al primero que hizo muchas bromas,
ya que todos los que escuchaban se rieron mucho, solo su
padre residía sentado en su silla triste, y sin mostrar
una sonrisa en su faz. Y vio al segundo que pronunció una
decena de palabras y su padre se mostró con el rostro resplandeciente
manifestando una gran alegría.
Luego que se pusieron de pie, se levanta y pregunta el hijo
a su padre.
¿Por qué tu reacción con este fue así y con al otro de manera
diferente?.
Le contestó (¡Hijo mío!, el primero sabía de la mercadería
que obtuve por la suma de mil monedas de oro, se acercó
y comenzó a realizar todo tipo de chistes y bromas, entonces,
por el contrario, me preocupé aun más por la adquisición,
ya que me dije a mi mismo: ¿Para qué este viene con todo
tipo de bromas y chistes a alegrarme justo en este momento?.
Seguro que sabe que lo que compré fue una pésima inversión
y por eso es que viene a tratar de alegrarme para apaciguar
la aflicción de mi pena. ¿Y de qué me sirve la alegría si
existe una pérdida tan grande en la operación?.
Pero el segundo, me habló palabras de elogio sobre la adquisición,
ya que él sabe y conoce que es de buena calidad el objeto,
y que seguramente obtendré una buena ganancia, por eso me
alegré.
Se desprende de aquí una enorme enseñanza relacionada con
lo que dijeron nuestros sabios, o sea, (Todo aquel que disfruta
del banquete del novio, tiene la obligación de alegrarlo),
y relacionándolo con nuestro suceso de arriba, deberá el
invitado, elogiar a la novia delante del que contrae enlace,
como aquel del caso anterior, que elogió la mercadería que
adquirió su amigo, como versa (Una novia bella y bondadosa,
etc. para que se pose la bendición en tu casa, etc., ya
que todo el tiempo que se hallaba solitario, sin contraer
enlace, se encontraba sin alegría, sin Torá, sin contenciones,
etc., y de ahora en más se convertirá en un recipiente adecuado
para recibir todas estas bendiciones, y si se callare y
no alegrare al novio, tenemos que le provoca una gran aflicción,
insinuándole algo así como si se hubiera colgado una piedra
al cuello con la nueva adquisición (su esposa), ya que hay
personas ignorantes quienes piensan que la mujer es una
mala adquisición para el individuo, Hashem nos libre y guarde.
Como dijeron
sobre cierto filósofo que no quiso casarse todos los días
de su vida, o el otro, que tomó como esposa una mujer de
muy baja estatura, y le preguntaron ¿Por qué?.
Entonces
respondió (Haz de elegir el mal en pequeña medida). Es por
eso que dijeron nuestros maestros de bendita memoria: (Todo
el que tiene provecho del banquete del novio y no lo alegra,
transgrede por cinco voces, y quién lo alegra se acredita
el mérito de la Torá que fue dada mediante cinco voces).
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.