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Las Preguntas de la gente.

Pregunta enviada por: Ignacio 

Tema: Donación de órganos

Me gustaría conocer la postura rabínica sobre la donación -desinteresada por supuesto- de órganos humanos. Les felicito por su página, me ha servido en realidad mucho para aclarar dudas.

Ignacio 

Respuesta a cargo de R' David ben Israel:  

Shalom Ignacio:

Respecto a la donación de órganos diremos que es algo bien complicado. 

¿Por qué decimos esto?

Porque la ley judía prohíbe terminantemente acortar la vida de una persona (eutanasia en todas sus variedades). Por lo tanto, si el individuo clínicamente muerto presenta algún síntoma de vida, y se le extrae un órgano para dárselo a otra persona, a través de ese acto, se está acortando la vida o matando al "donante". O sea, se está violando la ley de la Torá que prohíbe acortar la vida de una persona.

Por eso, para hablar de la posibilidad de extraer un órgano para transplantar, primero debemos tener la certeza TOTAL de que el donante murió por completo. ¿Y quién puede asegurar que una persona está totalmente muerta?.

Es algo realmente difícil de determinar, pues existe la muerte del sistema circulatorio, respiratorio, el cerebro con todas sus secciones, paro cardíaco, y muchos otros sectores que pueden estar con vida aun cuando se cree que el individuo ya falleció.

Por ejemplo, un paciente parece haber muerto por completo, y su corazón sigue funcionado gracias a los aparatos a los que está conectado, pero no por sus propios medios. Sin embargo, ¿quién puede asegurar que la parte del cerebro que envía información al corazón no está aun trabajando?. Es algo difícil de determinar.

En resumen: Es complicadísimo determinar cuando una persona ha muerto por completo, para extraerle algún órgano para salvar a otro, sin correr el riesgo de matar en ese acto al muerto que aun se hallaba con vida.   

Ante la complejidad de este asunto, y en contrapartida, ante la necesidad de contar con órganos para salvar vidas, se han llevado a cabo extensas reuniones de los eruditos más destacados de los últimos tiempos. Ellos han debatido y han extraído sus conclusiones, pero aun no han logrado un consenso generalizado que permita otorgar una seguridad plena de que el muerto está verdaderamente muerto en el instante en que se le extrae el órgano vivo de su cuerpo para salvar a otro individuo.

Por tal razón, no puedo aseverar en un cien por ciento que quien necesita un transplante debe perder las esperanzas de una posibilidad de vivir por no tener derecho de acortar la vida de otro para salvarse él. Por eso, lo correcto es acudir a una autoridad rabínica competente, y preguntarle ¡que hacer!. 

Este rabino competente, deberá tomar una decisión audaz, basándose en todos los estudios que se hicieron, y determinará si es posible el transplante o no, es decir, si la persona que hará las veces de donante está muerta o no. 

Shalom y hatzalajá

R' David ben Israel

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