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Las Preguntas de la gente.

Pregunta enviada por: Sole

Tema: Recibir huéspedes

¿Que es necesario para la recepción de los invitados?

Sole

Respuesta a cargo de R' Aharón David ben Israel:  

Shalom Sole:

Está escrito en el libro de la Mishná, Pirkey Abot 1: 5 "Sean los carenciados como hijos en tu hogar"

Explican los sabios, que estas palabras no implican necesariamente que los huéspedes sean  hijos de tu casa -textualmente-, sino que hablen concerniente a lo que comen y beben en tu residencia, tal como lo hacían los necesitados que frecuentaban la casa de Job. 

Respecto a ellos los sabios dijeron, que cuando se encontraban por la calle, uno preguntaba al otro: ¿De dónde vienes?. "De la casa de Job". ¿a dónde vas?. "A la casa de Job". 

Por tal razón, cuando llegó a él el castigo (que está escrito en el libro de Job, consistente en la pérdida de sus hijos, todos sus bienes y luego cayó en cama muy enfermo). Él -Job- al contemplar su terrible situación, reclamó a Di-s: ¿Acaso no alimenté hambrientos y di de beber a sedientos? ¿No vestí a los que no tenían ropa?. 

Di-s le dijo: "Aun no has llegado a la mitad de la medida de Abraham; tú te sientas, aguardas en tu casa y los invitados ingresan a ti. A aquel que acostumbra comer pan de trigo, le sirves pan de trigo; quién suele ingerir carne, le das carne; al que bebe vino, le ofreces vino. Sin embargo Abraham no hizo así, sino que se sentaba esperando ver algún transeúnte, y cuando hallaba alguno, lo hacía ingresar a su vivienda. En ese momento, lo atendía espléndidamente. A quién no estaba acostumbrado a comer pan de trigo, le ofrecía pan de trigo; el que no podía con frecuencia saborear carne, le servía carne; quién por causa de no tener recursos no acostumbraba beber vino, le daba vino. 

Además de lo dicho, Abraham construyó grandes posadas al costado de los caminos a las que abasteció con comestibles y bebida. Resultaba que todo el que ingresaba a la posada de Abraham, comía, bebía y agradecía a Di-s. 

Hasta aquí la explicación de la Mishná citada.

Por lo tanto, debemos decir que no hay parámetros para determinar el punto de esfuerzo que uno debe realizar para atender a sus huéspedes. Cada uno debe hacer lo mejor dentro de sus posibilidades. 

Recordemos además, que la Mishná, en el tratado de Peá, capítulo 1, revela, que el precepto de recibir huéspedes es de aquellos que no tienen medida fija. O sea, cada uno se esfuerza en realizarlo de acuerdo a sus posibilidades, no existiendo un límite que diga, !hasta aquí llegué y no más¡. 

Shalom y hatzalajá

R' Aharón David ben Israel

 

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