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Las Preguntas de la gente.

Pregunta enviada por:  Eduardo

Quien heredará el Mundo Venidero 

El Muro de los Lamentos, ¿corresponde al Templo que construyó Zorobabel o Herodes El Grande? Podría, rabino, explicar un poco sobre el Templo de Salomón, sobre todo si se correspondió con lo prescrito y si los otros templos fueron construidos de acuerdo a algún Plan.

Gracias
Eduardo

Respuesta a cargo de R' David ben Israel:

Shalom
Eduardo:

El muro que existe actualmente en Jerusalem conocido como "el muro de los lamentos", pertenece al Segundo Templo Sagrado. Este Segundo Templo Sagrado en su momento fue mejorado por el rey Herodes, quien además quiso revestirlo en oro, pero los sabios le dijeron que lo deja así, pues la disposición de las piedras entrantes y salientes, le dan un aspecto similar a las olas del mar. El rey aceptó la propuesta, y no revistió las paredes del Templo con oro.

La historia del Templo Sagrado es esta:

3El Santuario utilizado durante la travesía por el desierto, llamado "Mishkán", fue el primero construido por el pueblo judío. El mismo fue inaugurado el día 1 del mes Nisán, al inicio del segundo año desde la salida de Egipto, y treinta y nueve años, acompañó al pueblo, hasta el arribo a Israel. El mismo era desmontable y móvil, por causa de los viajes.

4Luego del lapso citado, tras el fallecimiento de Moshé, Ieoshúa asumió el liderazgo. El fue quien condujo a los judíos a la tierra prometida. Cruzó con la congregación el río Jordán, y llegó a Guilgal. Allí los hijos de Israel permanecieron por espacio de siete años, que es el tiempo que les demandó conquistar la tierra. Posteriormente fueron repartidos los territorios entre las tribus, para lo que también se necesitaron siete años. Durante estos catorce años, fue erigido el mismo Mishkán que trajeron del desierto.

A continuación, avanzaron y llegaron a Shilo. Construyeron allí un Santuario con paredes de piedra, el cual no era desmontable como el de madera que realizaron en el desierto. Lo que no innovaron fueron las cortinas que hacían las veces de techo, pues a pesar de haber levantado una construcción firme y sólida, colocaron sobre ella, las mismas cortinas del Tabernáculo Móvil. Este Santuario permaneció activo por espacio de trescientos sesenta y nueve años.

El final del mismo llegó, cuando los hijos de Eli HaKohen, que era el oficiante principal, comenzaron a cometer severas faltas. Una de las iniquidades de ellos era, que profanaban las ofrendas del Todopoderoso, y se quedaban con partes de animales que no les pertenecían, los cuales eran traídos por el pueblo para ofrendar al Altísimo. (Shmúel 1 cap. 2).

Eli HaKohen era muy anciano, pues tenía 98 años, y ya prácticamente no podía ver. En tanto, había allí un joven, llamado Shmúel, que permanecía a su lado, y servía al Todopoderoso.

En uno de esos días, Shmúel dormía, cuando se le apareció Di-s, Quien le informó acerca de las desgracias que sobrevendrán a causa de la insolencia de los hijos de Eli. Y por la falta de reprenda, ante la perversa actitud llevada  acabo por ellos.

La profecía no tardó en hacerse realidad, y los Filisteos tuvieron la posibilidad de vencer al pueblo judío. En la contienda mataron a los dos hijos de Eli, y robaron el arca del pacto. Al enterarse de lo acontecido con el arca, el veterano oficiante cayó de su asiento hacia atrás, quebrándose la nuca. En ese momento falleció, acabándose su ciclo de cuarenta años, en los que juzgó a los hijos de Israel. (Shmúel 1 cap. 4).

Tras la destrucción de Shilo, el pueblo se trasladó a la ciudad de Nob, donde erigieron un Santuario que se mantuvo por espacio de trece años. El final del mismo sobrevino luego de que David venciera al gigante Goliat, quien pretendía guerrear contra el pueblo hebreo. Tras esa victoria, las mujeres salían desde las distintas ciudades de Israel, al encuentro del rey judío, que era Shaul, cantando y bailando por la victoria, con panderetas e instrumentos musicales. (No homenajeaban a David, porque no es correcto alabar al alumno delante del maestro, es decir, a David, que era un soldado, delante de Shaul, que era el rey).

5Algunas de las mujeres decían en sus cánticos: "Golpeó Shaul (al enemigo) con miles, y David con decenas de miles". Ellas querían destacar que con menos cantidad de gente (miles), el rey logró la victoria, en cambio David necesitaba muchos más, (decena de miles). Pero Shaul interpretó estas palabras de manera estrictamente textual, y pensó que la mayoría del pueblo está con David, restándole solo tomar la corona del reinado. Por eso varias veces intentó eliminarlo, provocando su huida.

David llegó a la ciudad de Nov y pidió alimento a Ajimelej, el oficiante principal del Santuario. Al no haber allí otro pan, le fue dado del de las ofrendas. Luego tomó la espada de su vencido, Goliat, que se hallaba allí, y se retiró para buscar refugio en algún otro lado.

En el momento en que Ajimelej ayudó a David, se encontraba allí presente, uno de los hombres de Shaul, de nombre Doeg Adomí. El fue quien informó al rey acerca de lo sucedido.

El monarca citó al máximo oficiante, y a toda su familia. Ellos fueron, y tras escuchar las acusaciones, Ajimelej se mostró sorprendido. Alegó desconocer por completo que David, el comandante de los ejércitos del pueblo, reconocido plenamente por el ente gubernamental, ha hecho algo malo.

Shaul, no obstante, desconsideró por completo tal atenuante. Tras ello, para que la gente aprenda que no se debe apoyar a David, el rey ordenó destruir la ciudad de Nov. En esa operación, fueron matados ochenta y cinco Kohanim (oficiantes del Santuario). También liquidaron a las mujeres y niños, como así al ganado de ellos. (Shmúel A 22: 18).

La congregación judía, tras este acontecimiento se trasladó a Guibón. Allí levantaron un Santuario que duró cuarenta y cuatro años.

El reinado de Shaul se prolongó por espacio de dos años y medio. Luego de su fallecimiento, tomó el mando David, quien fue ungido por Shmúel. Su reinado se extendió durante cuarenta años. En ese lapso venció a los Filisteos, y conquistó la ciudad de Jerusalem. Tras el perecimiento de David, ascendió al trono su hijo, Shelomó, quien construyó el Templo Sagrado de Jerusalem.

Cuatrocientos ochenta años pasaron desde la salida de Egipto hasta este momento. El "Beit Hamikdash" (Templo Sagrado) de Jerusalem marcaba el final del viaje, por eso, ya no poseía elementos desmontables. Sus paredes eran de piedra y el techo fijo. La Presencia Divina se posó allí, para nunca más retirarse.

6En el Beit Hamikdash acontecían permanentemente milagros en forma manifiesta y pública. Sabido es el daño que puede causar a una mujer embarazada y al bebé que lleva en su vientre, el hecho de oler un alimento delicioso, desearlo, y no probar del mismo. Tras haber ingresado al olfato de la señora el aroma, tanto su vida como la del embarazo, corren peligro. Por ello, los sabios sentenciaron que si esto ocurre, debe darse a la mujer a probar de esa comida en forma inmediata, aunque se trate de un producto no permitido por las leyes de la Torá, la cual fue dada para vida y no para muerte.

En el Beit Hamikdash, se realizaban con las ofrendas cocciones deliciosas y apetitosos asados, los cuales despedían un aroma sabroso y tentador. A pesar de ello, jamás resultó ninguna mujer afectada por esa causa.

Otro de los milagros que acontecían en el Templo Sagrado era, que las ofrendas jamás se echaron a perder, aunque en varias ocasiones era permitido consumirlas en dos días consecutivos. Pese a la gran cantidad de horas que la carne quedaba expuesta al sol, inclusive en los calurosos días de verano, nunca el estado de la carne fue afectado.

En un sector del patio del Beit Hamikdash, había mesadas de mármol donde eran lavadas las entrañas de los animales. Por tal razón, había constantemente allí dispuesta carne. De todos modos, jamás sucedió que una mosca haya sido vista merodeando por allí.

El oficiante principal, jamás sufrió un percance por polución nocturna en Iom Kipur.

En ninguna ocasión sucedió que las lluvias apaguen el fuego de la pira, pese a que se hallaba a la intemperie.

La columna de humo que se elevaba de la pira, siempre ascendía en forma recta, y jamás fue desviada por el viento.

La gente que asistía al Santo Templo en las festividades, lo hacía en forma masiva. La tremenda concurrencia provocaba que en muchos casos, debido a los apretujones, los pies no toquen el suelo, quedando las personas suspendidas en el aire. Pese a esta situación, cuando llegaba el momento de prosternarse a tierra, durante el servicio, cada uno lo hacía fácilmente, abriéndose milagrosamente un espacio de cuatro codos para cada individuo.

Estos son algunos de los milagros que acontecían en el El Beit Hamikdash, el cual se mantuvo activo durante cuatrocientos diez años, pero a causa de los pecados cometidos por el pueblo, el mismo fue destruido por Nabujadnetzar (Nabucodonosor), el rey babilonio. En ese momento, el pueblo fue exiliado a Babel y allí permanecieron por espacio de 52 años.

7Transcurrido ese lapso, el rey persa, de nombre Koresh, llamó a reconstruir la Casa de Di-s. Tras ese llamado, varios de los hijos de Israel regresaron a Israel y colocaron las bases para levantar nuevamente el Santo Templo. De todos modos, la obra no pudo ser acabada a causa de algunas acusaciones que llegaron al mandatario, quien ordenó interrumpir la tarea.

Dieciocho años más tarde, Dariavesh, el rey de Persia (que era hijo de Ester y Ajashverosh), transitaba su segundo año de reinado. En ese entonces, él permitió culminar la construcción del Beit Hamikdash.

Este Segundo Templo Sagrado, permaneció activo durante cuatrocientos veinte años, tras lo cual fue también fue destruido, a causa de las discordias que había entre los hijos de Israel.

Desde entonces no contamos con el Beit Hamikdash, ni con los milagros que allí acontecían. Pero ese no es un motivo que nos deba llevar a la depresión, ni a bajar los brazos. Todo lo contrario, debemos bogar por la reconstrucción del Templo Sagrado, que esta vez será de carácter definitivo.

Para alcanzar esa meta es necesario esforzarnos en subsanar el motivo que causó la última destrucción, o sea, la discordia y el odio entre uno y su prójimo. El objetivo es lograr la unión entre las partes para que el pueblo, que es la base del Santuario sea uno, tal como lo declara el versículo: (Shemot 36: 13): "Hizo (Betzalel) cincuenta broches de oro, y unió con ellos las cortinas, una con la otra, y resultó el Santuario uno".

Cada uno tiene el poder de perdonar a su prójimo por lo que le ha hecho, e interceder entre aquellos que están distanciados, para que hagan las paces. A esto se llama, convertirse en "broches de oro" para "unir" a cada uno de nuestros hermanos judíos, entre los cuales hay "cortinas" que los separan. Permitiremos de este modo, la pronta reconstrucción del Beit Hamikdash, y podremos habitar felices y en paz, disfrutando de la presencia Divina, y Sus bendiciones.  

R' David ben Israel 

Fuentes utilizadas:

  • 1 - Midrash Tanjuma Pecudei 2

  • 2 - Tratado talmúdico de Jaguigá 12b (Mefarshim)

  • 3 - Seder Olam

  • 4 - Zebajim 118b

  • 5 - Malbim en Shmuel A 18: 7

  • 6 - Pirkei Abot 5: 5

  • 7 - Ezrá 1: 1


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