|
Las
Preguntas
de la gente.

Pregunta
enviada por: kathia
Pregunta
sobre
quien fue Nimrod
Shalom
rabino, gracias por contestar mis
anteriores preguntas y quisiera
preguntarle esta vez si me hace el favor
de decirme quien era Nimrod y a que se
refiere
cuando de dice que era poderoso cazador
delante de
D-s
Respuesta a cargo de R' David ben
Israel:
Shalom
kathia
:
Aquí
está la respuesta a tu pregunta:
1La
sección de la Torá “Noaj” en su
culminación, narra el nacimiento de Abram,
hijo de Teraj quién se convertiría en la
primera persona en el mundo que reconoce a
Di’s por medios propios. Luego, la sección
siguiente, llamada “Ve para ti”, lo
tendrá como principal protagonista, relatándose
en ella varios pasajes de su vida. Por lo
tanto, debido a la trascendental
importancia que tendría en el mundo,
veremos acerca de sus comienzos.
En
aquella época, el trono del reinado
pertenecía a Nimrod, quién ejercía un
amplio dominio sobre gran parte de la
población. El citado monarca, en una de
sus tantas guerras que realizó con el fin
de conquistar el mundo, reclutó a Teraj y
lo nombró comandante de sus ejércitos,
debido a su gran fortaleza y destreza para
el combate. Y este sirvió al mandatario
con total entrega y fidelidad, a tal
extremo, que arriesgaba su vida en la
batalla y batía al enemigo en forma
terminante, hasta que logró el total
subyugamiento de los oponentes, que
quedaron sometidos definitivamente al
reinado de Nimrod.
Y
no solo su fortaleza y aptitudes para el
combate entregó Teraj al rey, sino también
su corazón. Lo tenía como a su dios,
adorándolo y prosternándose frente a él
y sus estatuillas. Además, perseguía
ferozmente a quién no aceptaba y adoraba
a Nimrod como dios.
El
mandatario estaba feliz de tener un fiel
como lo era el comandante de sus ejércitos,
y decidió nominarlo por sobre todos sus
ministros, además decidió entregarle una
fortuna para que disfrute de una posición
económica digna, acorde a sus
merecimientos. Teraj se alegró
enormemente con su grandeza y riqueza que
le fueron otorgadas.
Al
disponer de un gran tesoro, decidió
implantar una novedad en el mundo. Tomó
una parte de cobre, plata y oro de sus depósitos,
y ordenó acuñar monedas a su nombre.
Cuando comenzaron a circular tuvieron
mucho éxito, y lograron notable
popularidad entre la mayoría de las
familias que habitaban la tierra. Ya que
hasta el momento no había dinero, solo
existía el sistema de intercambio o
trueque. Alguien tenía vino, lo trocaba
con su vecino por pan. El otro poseía
especies aromáticas, las cambiaba por azúcar.
Y así funcionaba el comercio hasta la
aparición de este nuevo sistema que
revolucionó la economía de la época.
Además,
cabe destacar que Teraj abandonó por
completo la fe de sus padres y abuelos, ya
que provenía de una simiente notable,
como Noaj, Arpajshad, Shelaj, Ever y Peleg.
Se alejó de ellos y se plegó a Nimrod y
sus creencias idólatras. Motivo adicional
para que este le gratifique su actitud
entregándole poder y riqueza.
No
obstante, el miedo de Nimrod era
constante, pues sabía que el reinado
pertenecía a la simiente de Shem hijo de
Noaj, quienes habían sido destronados por
la fuerza. Por lo que era muy factible que
algún día se levante algunos de sus
verdaderos herederos y atente contra su
vida, recuperando el cetro perdido.
En
tanto, Teraj no pensaba que esto iba a
suceder y contrajo enlace con Amtalai bat
Karnabú. Convivió con ella varios años,
sin que le nacieran hijos, por lo que
estaba bastante deprimido. Las primaveras
pasaban y cada día la angustia era mayor,
pues no hay tristeza mayor a la que causa
la ausencia de niños en el hogar.
1
– Sefer Haperashiot
Nacimiento
de Abraham
Cierto
día, los astrólogos informan al rey
haber visto en las estrellas, que nacerá
un varón quién se levantará contra el
reinado, dando por tierra con la creencia
masiva de la población en Nimrod como su
dios. Y este que vendrá al mundo terminará
alzándose con la victoria, destronando al
actual monarca. Mencionan también que
este nacimiento será en breve, aunque
desconocen el lugar donde se producirá.
Esta noticia provocó que el primer
mandatario entre en una situación de pánico.
El
rey organizó una reunión urgente, a la
cual fueron convocados todos sus
consejeros, para plantear delante de ellos
el problema que se avecina. La velada se
llevó a cabo, y tras debatir sobre el
asunto, llegaron a la conclusión que es
conveniente construir un gran edificio,
donde traerían a toda mujer embarazada
que se localice en el reinado. Allí las
madres aguardarían hasta el momento del
parto, y en caso de nacerles una nena, la
misma sería enviada a su hogar con
grandes honores junto a la madre, entregándoseles
además diversos presentes. Mientras que
si la mujer preñada daba a luz un varón,
el mismo debía ser sacrificado. Como
saldo de este operativo, perdieron la vida
setenta mil almas.
Por
entonces, Teraj oscilaba los setenta años
de edad, y su esposa Amtalai había
quedado embarazada por primera vez. Sin
embargo, en vez de gozar de una alegría
plena, ambos cónyuges se vieron envueltos
en un gran temor, del cual eran presa
permanente, ante la posibilidad latente de
que el niño que la mujer llevaba en su
vientre sea de sexo masculino y lo pierdan
por el decreto en vigencia.
Los
días fueron transcurriendo, y al ser
Teraj tan fiel al reinado, nadie
sospechaba que si su hijo nace varón lo
dejaría con vida. Todos estaban seguros
que él con sus propias manos lo llevaría
al sitio donde se cumpliría con la
sentencia estipulada para el caso. Por
eso, nadie custodiaba la casa del fiel
comandante del ejército y líder de toda
la corte de ministros.
Finalmente,
llega el momento tan esperado en el mes de
Tishrei. Nace un hermoso varón que
ilumina toda la casa. La madre cuando supo
que dio a luz un niño se llenó de pánico
y dijo: “Nimrod ha exterminado setenta
mil bebés sin apiadarse de ellos, tampoco
de ti se apiadará!”. De todos modos,
los padres del pequeño decidieron
protegerlo y no llevarlo a donde debía
ser sacrificado.
En
la cueva
Simultáneamente
al nacimiento del hijo de Teraj, en su
mansión se produjo otro parto,
correspondiente a una de las empleadas domésticas,
la cual dio a luz también un bebé de
sexo masculino. Tampoco a este chico
llevaron a cumplir con el decreto.
En
momentos de nacer el hijo de Teraj, que se
convertiría en el futuro en nuestro
patriarca Abraham, fue divisada una
estrella en el este que devoró cuatro
luceros, los cuales estaban orientados en
dirección a los cuatro puntos cardinales.
Tras apreciar este fenómeno, dijeron los
sabios a Nimrod: “En estos momentos le
ha nacido un hijo a Teraj, y en el futuro
brotará y florecerá de él una nación
que heredará este mundo y el venidero. Si
estás de acuerdo, demos al padre mucho
oro y plata en compensación y terminemos
con el niño”.
De
inmediato enviaron la fortuna mencionada
al padre de la criatura adjuntando el
siguiente recado: ”Ayer te ha nacido un
varón, entrégalo a nosotros para que lo
sacrifiquemos a cambio de este tesoro!”.
Sin
embargo, el progenitor del bebé les
encomendó un mensaje para que comuniquen
al rey: “Te responderé con una parábola:
- dicen a un caballo: ‘te cortaremos la
cabeza a cambio de toda esta cebada’. El
animal les responde: ‘tontos: si me
cortan la cabeza: ¿quién comerá la
cebada?’. Si ustedes quitan la vida a mi
hijo: ¿quién heredará la fortuna que me
quieren dar?”.
El
rey responde a través de sus enviados:
“De tus palabras que me has enviado,
comprendo que te ha nacido un varón”.
Teraj
responde: “Es verdad, pero pereció!”
El
monarca insiste: “Me refiero al vivo”.
Teraj
finalmente se hace presente, trayendo
consigo al hijo de la sirvienta, al cual
sacrifica inmediatamente. Al contemplar
los siervos del rey que en un principio se
rehusó a
traerlo, y ahora lo hizo,
consideraron que se trataba de su hijo
verdadero, y pensaron que en verdad ya no
está más en el mundo. Y con respecto al
que le había nacido a la empleada doméstica,
desconocían que estaba pronta a dar a
luz, ya que a causa de la fe que tenían
al comandante del ejército y jefe de la
corte de ministros, no pusieron guardias
ni controlaron su casa en absoluto.
De
todos modos, el niño corría serio riesgo
en caso que lo lleguen a descubrir, por lo
que su madre decide ocultarlo en una cueva
muy distante de la zona habitada y retornó
a su vivienda. Pensó: “Que Hashem haga
acorde a Su voluntad, pero no lo entregaré
para que perezca en manos del rey”.
En
la cueva, Hashem mostró a Abraham un
avance del mundo venidero, y le dispuso
dos surgentes, uno que emanaba aceite y el
otro, sémola. Permaneció allí durante
tres años, sin ver la luz del sol de día,
ni la luna y las estrellas por la noche.
Sale
de la cueva
Cuando
hubo alcanzado los tres años de vida,
Abram salió de la cueva y fue entonces
cuando vio por primera vez desde que tuvo
uso de la razón, a los cielos y la
tierra. En ese momento, a causa del
esplendoroso panorama que sus ojos habían
contemplado, reflexionó y pensó en sus
adentros: ¿Quién creó a los cielos, la
tierra y a mi?.
Tras
meditar al respecto, oró todo el día al
sol, pues lo vio más elevado que todos
los componentes que había en el
firmamento. Pero con la caída de la
tarde, el gigantesco astro luminoso se
ocultó por el oeste y emergió la luna
por el este. Observó pues a la luna y las
estrellas que la rodean, y tras un rápido
análisis dedujo: “esta es quién creó
a los cielos, a la tierra y a mi”. Por
lo tanto, oró toda la noche a la luna,
pero al amanecer se produjo su retiro por
el oeste y el sol asomó por el este. Tras
todo este suceso, Abram sentenció
totalmente convencido: “Estos no cuentan
con suficiente fuerza como para haber
realizado la creación. Hay un Amo por
sobre ellos, a El oraré y me prosternaré”.
2Al
apreciar el Creador el interés de Abram
por Conocerlo, cosa que nadie antes había
hecho, Hashem se revela abiertamente a él.
Rabí
Izjak explicó el desenlace de este
acontecimiento a través de una parábola:
“Había un sujeto que deambulaba de
lugar en lugar. Cierta ocasión, divisa
una mansión que se estaba incendiando. Se
pregunta: ¿Es posible que no tenga dueño?.
Entretanto, asoma su cabeza el propietario
y le responde: - “Yo soy el dueño!”,
- dándole a entender que la destrucción
de la mansión es por alguna causa
justificada. Del mismo modo aconteció con
el mundo, Abram supo que varias veces fue
destruido: en la época de Enosh, en la
del diluvio universal y cuando
construyeron la torre de Babel. Pensó
entonces: ¿Es posible que en estos
momentos no haya en la tierra Alguien que
la conduzca y guíe?. Al escuchar esto
Hashem se asomó y respondió: “Yo soy
el Amo del mundo”, y no es destruido
cada vez que ello ocurre, sin que haya una
causa justificada y una supervisión que
controle todo el proceso.
Luego
de los tres años que estuvo oculto en la
cueva, Abram regresa a casa de su padre,
pues los pobladores y guardia real ya habían
olvidado el decreto sentenciado y no había
peligro. Al llegar a casa, los
progenitores no podían creer que su hijo
aun yace con vida, y se maravillaron por
la sabiduría que adquirió, propia de un
adulto. Además apreciaban en él una
estatura de notables magnitudes, superior
a la de cualquier chico de su edad. También
los otros hijos que le habían nacido a
Teraj: Najor y Harán se llenaron de
congoja al ver a su hermano con vida.
En
tanto, al igual que Abram, sus dos
hermanos habían desarrollado sus cuerpos
e inteligencia de manera inusual. Parecían
personas adultas.
3Y
si bien es sorprendente que niños tan
pequeños se comporten y desarrollen como
adultos, no obstante hallamos un ejemplo
práctico en los animales del campo, pues
con tan solo observar un ternero recién
nacido, veremos con total claridad como en
unos breves instantes luego de salir del
vientre de su madre ya anda correteando
por el prado. Solo que no estamos
acostumbrados a ver seres humanos con esas
características, presentando un
desarrollo prematuro tan evidente como el
citado, pero al contemplar la escena
mencionada, tendremos la posibilidad de
comprender racionalmente lo acontecido con
los pequeños de nuestro caso, pues la
proporción de la cría de una vaca que
lleva en su vientre antes de dar a luz, no
difiere mucho de la de un ser humano, lo
cual los torna perfectamente comparables.
2 – Bereshit Rabá 39
3 – 26 de Nisán
En el
horno
Una
vez que estuvo instalado en su hogar,
Abraham comenzó a frecuentar la casa de
Noaj y Shem, donde estudiaba Torá y
sabiduría de ellos.
En
tanto Teraj desde aquel decreto de
sacrificar a los varones que nacieren, había
perdido la simpatía ante Nimrod, al
pretender ocultar de él su primer hijo,
motivo que provocó su alejamiento del
palacio real, y además, el rey le retiró
la mayoría de su riqueza. Pero con todo
eso, Teraj prosiguió idolatrando a Nimrod,
y continuaba con la fabricación de
estatuillas con los rasgos del citado
mandatario, vendiéndolas a quienes
adoraban a Nimrod, y a través de ello
obtenía ganancias para su manutención y
la de su familia. Además, sus hijos Harán
y Najor lo ayudaban en la tarea.
Cuando
Abraham hubo crecido, y se hallaba lleno
del conocimiento y temor del Creador, pensó:
“¿Yo solo serviré a Hashem, mientras
todo el mundo erra tras Nimrod?. Tornaré
a mi casa y promulgaré a todos que Hashem
creó los cielos y la tierra, y sustenta y
mantiene a todas las criaturas. Difundiré
que El es verdad y Nimrod mentira”.
Ni
bien hubo regresado Abraham a casa de su
padre de manera estable, su progenitor le
procuró un trabajo. En la vivienda de
Teraj se fabricaban estatuillas para
vender en la feria. Cierto día, el padre
debe salir a otra ciudad y dejó a Abraham
encargado de vender la producción. Le
preparó la mercadería en dos bolsas y le
colocó un puesto en la feria.
4Se
acerca el primer cliente y le dice: “¿Tienes
un dios para vender?”.
Abram
responde: “¿Qué tipo de dios
deseas?”.
El
cliente aclara: “Yo soy un hombre fuerte
y vigoroso, dame un dios fuerte como
yo”.
Toma
el vendedor una estatuilla que estaba
sobre todas las demás y le comunica al
comprador: “Dame el dinero y toma
este”.
El
hombre le sugiere: “¿Este dios es
fuerte como yo?”
Abraham
le pregunta: “¿Aun no sabes acerca de
las propiedades de los dioses?. El que está
encima de todos es el más fuerte, pues si
no fuere así, ¿cómo hizo para estar
sobre todos los demás?”.
Cuando
el hombre saludaba para retirarse, Abram
lo llama y le pregunta: “¿Qué edad
tienes?”.
El
individuo responde: “tengo setenta años”.
Abram
le pregunta: “¿Tu te prosternas al dios
que adquiriste o él se prosterna
a ti?”
El
hombre responde: “Yo me prosterno a él”.
Abram
le comunica: “Tú eres mayor que tu
dios, pues fuiste creado hace setenta años,
mientras que tu dios fue creado el día de
hoy con un yunque y martillo”
Inmediatamente
el cliente arrojó su adquisición a la
bolsa de Abram y le solicitó el reintegro
del dinero, tras lo cual se retiró.
De
esta misma manera se condujo Abram con
cada uno que se acercaba pretendiendo
adquirir una estatuilla.
Más
tarde Abram regresa a su hogar con todos
los dioses, sin haber vendido una sola
unidad. Sus hermanos al ver su fracaso
como vendedor, decidieron convertirlo en
sacerdote, para ver si tiene mayor éxito
en esta tarea. Abram preguntó en que
consistiría su nueva labor y le dijeron
que debe dar a los dioses de comer, beber
y servirles. Les acercó alimento y bebida
para que tomen, pero ninguno de ellos probó
nada. En ese momento proclamó (Salmos
115): “Tienen boca y no hablan,
ojos y no ven, orejas y no oyen,
nariz y no huelen, manos y no pueden
palpar, pies y no caminan”.
5Y
pese a que estas palabras constan en el
libro de los Salmos, escrito por el rey
David, muchos años después de fallecer
Abraham, de todos modos, la mencionada
obra no contiene solamente textos del
autor, sino también, fragmentos de
situaciones vividas por diez de sus
antecesores, entre los cuales se halla el
patriarca Abraham, quien inicialmente se
llamaba Abram, y luego Hashem le agregó
un letra a su nombre y pasó a llamarse
Abraham.
Abram
ya había comprobado que estas figuras de
madera y metal no tienen ningún tipo de
poder, entonces decidió tomar un elemento
contundente con el cual quebró todas las
estatuillas. Su padre al cuando hubo
regresado al hogar, y tras contemplar
semejante destrozo le preguntó por lo
sucedido. El hijo le respondió que el
dios más grande quería comer primero su
alimento y se ensañó con todos los demás,
destrozándolos. Teraj se encolerizó con
Abram por haberse rebelado contra sus
dioses y lo entrega al rey Nimrod.
El
monarca pregunta al hijo de Teraj. “¿Acaso
no sabes que soy el amo de todas las
cosas, y que el sol, la luna y las
estrellas salen y se ocultan según mi
voluntad? ¿Por qué destruiste los ídolos
que representan la fe en mi?.”
Abraham
le comunica. “Has de saber que desde que
fue creado el mundo hasta el día de hoy,
el sol sale por el este y se pone por el
oeste. Si eres el amo de todo, como dices,
ordénale que mañana salga por el oeste y
se ponga por el este. Entonces divulgaré
que eres el amo del mundo”
Además
le dijo: “Si eres el amo de todos los
hechos, seguramente las cosas ocultas, son
reveladas para ti. Dime entonces que es lo
que estoy pensando en estos momentos y que
haré en el futuro”.
El
rey se tomó la barba y mostraba notorios
signos de sorpresa.
Abram
interviene nuevamente: “No te sorprendas
tanto. No eres el amo de todas las cosas,
sino el hijo de Kush. Pues si eres el amo
de todo, hubieras salvado a tu padre de la
muerte. Así como no salvaste a tu
progenitor del sepulcro, tampoco tú te
salvarás”.
Inmediatamente
Nimrod mandó llamar a Teraj y le
comunica: “Tu hijo destruyó mis dioses,
corresponde que se la aplique la pena
capital de ser arrojado al fuego”. El
mandatario no obstante se volvió hacia
Abram sugiriéndole: “Prostérnate al
fuego y te salvarás”.
Abram
responde: “Si es así, me debería
prosternar al agua que apaga el fuego”.
Nimrod
acepta: “Prostérnate al agua”
Abram
sugiere: “Si es así, me debería
prosternar a las nubes, que están
cargadas de agua”.
Nimrod
conforme consiente: “Prostérnate a las
nubes”.
Abram
insiste: “Debería mejor prosternarme al
viento que esparce las nubes”.
Nimrod:
“Hazlo, prostérnate
al viento”.
Abram
le sugiere: “Debería prosternarme a un
ser humano, pues soporta el viento”.
Nimrod
concluye: “Yo me prosterno al fuego, y a
él te arrojaré, y que venga tu Di’s y
te salve”
Construyeron
una enorme hoguera y lo arrojaron dentro.
Pero ante el estupor de los presentes,
Abraham no sufría ningún daño por
efecto del fuego, hasta que finalmente el
rey le ordena salir. La gente comenzó a
prosternarse a Abram, y este les comunicó:
“prostérnense a mi Di’s que me salvó.
Rindan honores a Quién os creó”.
4 – Tana dbei Eliahu
Zutá 25: 6
5 - Tratado talmúdico
de Babá Batrá 15.
Shalom
y buena suerte
Regresar
a Indice de Preguntas
Ver
los últimos artículos publicados
|