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Las Preguntas de la gente.

Pregunta enviada por: Kellin

Tema: Sueño trájico

¡SHALOM IEHITHRAOTH!

"Que Hashem de Bendito Nombre les Llene de gavillas, haga brillar su rostro sobre ustedes y les dé su Paz".
De antemano doy gracias al Eterno por la bendición de llegar a conocerles por este medio (página web)y tener el privilegio de dirigirme a ustedes.

Mi comentario...
Hace dos Shabbat tuve un sueño relacionado con el Moré de la sinagoga a la cual asisto, el sueño era de la siguiente manera:
Su señora madre y su hermana se encontraban llorando y desesperadas por la muerte de su esposo y padre, razón por la cual no habia nadie quien pudiera consolarlas.
El Moré por tal suceso estaba abatido pero sin expresión alguna en su rostro.

La inquietud...
¿Tiene algún significado el anterior sueño? o por el contrario sólo es una casualidad.
Les agradezco de corazón la atención prestada...

Shabbat Shalom
Hag Yomim Omer - Felices Días De Omer

Kellin

Respuesta a cargo de R' Aharón David ben Israel:  

Shalom Kellin: 

Todos los sueños pueden ser interpretados para bien o para mal. De esa interpretación dependerá que es lo que acontecerá con esos sueños.

Hallamos en el Talmud varios casos que un mismo sueño soñado por dos personas diferentes, fue interpretado en un caso para bien, y en el otro caso para mal, y aconteció a cada uno de acuerdo a la interpretación dada.

Por ejemplo, se narra en el Talmud (Berajot 57) que Bar Hedia era uno de los que sabían interpretar sueños. Solo que a quién le abonaba una moneda del valor de un “zuz”, le interpretaba su sueño positivamente, y a quién no pagaba la tarifa, se lo interpretaba en forma negativa. 

Abaie y Raba, los dos más grandes eruditos de la época que llegaron a ser directores de las academias más importantes tuvieron un sueño similar y concurrieron a visitar a este intérprete que mencionamos. Abaie abonó la suma solicitada, mientras Raba se abstuvo y no pagó. Cada uno le dijo a Bar Hedia: “Me leyeron en el sueño el versículo (Debarim 28: 31): “Tu toro será degollado ante tus ojos y no comerás de él”. 

A Raba le interpretó: “Tus negocios fracasarán y perderás dinero, y no sentirás deseos de comer por causa de la angustia”. Sin embargo, a Abaie le dijo: “Vas a tener éxito en tus negocios, y no sentirás deseos de comer por causa de la gran alegría”. 

Y para realizar la interpretación se basó en el toro (mencionado en el versículo), quien representa el sustento, pues el campo depende de él, es decir, de su labor. A Raba le interpretó considerando que el toro pereció, por lo cual ya no hay quien trabaje el campo, significando esto una desgracia y una pérdida. Y a Abaie le interpretó de manera totalmente diferente, donde el toro fue degollado intencionalmente para ser comido, lo que significa y provoca alegría, representando esto abundancia, pues su carne sacia a sus dueños de manera amplia.

En otra ocasión volvieron ambos eruditos a tener un sueño similar y fueron a lo de Bar Hedia para que se los interprete. Cada uno le dijo: “Me leyeron en el sueño el versículo (Debarim 28: 38): “Mucho cereal producirá el campo y poco recolectarás, pues lo comerá la langosta”.

A Abaie le interpretó según la primera parte del versículo: “Mucho cereal producirá tu campo”, o sea, que tendrás una buena cosecha. Mientras que a Raba le inetrpretó su sueño de acuerdo al final del versículo: “Poco recolectarás, pues lo comerá la langosta”, es decir, que no tendrás una buena cosecha.

Nuevamente regresaron los dos sabios a lo de Bar Hedia y cada uno le dijo: “Me leyeron en el sueño el versículo (Debarim 28: 40): “Tendrás olivos en todas tus comarcas, pero no te untarás con aceite porque tu aceituna caerá”.

A Abaie le interpretó según la primera parte del versículo: “Tendrás olivos en todas tus comarcas”, o sea, que tendrá abundancia de aceitunas. Mientras que a Raba le inetrpretó su sueño de acuerdo al final del versículo: “No te untarás con aceite porque tu aceituna caerá”, es decir, que perderá la producción.

Una vez más, los dos grandes eruditos llegan hasta lo de Bar Hedia y le solicitan sus servicios: cada uno le dijo: “Me leyeron en el sueño el versículo (Debarim 28: 10): “Verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Hashem es invocado sobre ti, y te temerán (reverenciarán)”.

A Abaie le dijo: “Se expandirá tu nombre pues serás nombrado director principal de la academia de estudios, y te reverenciará la multitud”. A Raba le dijo: “El deposito donde se halla el tesoro del rey será ultrajado, y recaerá sobre ti la sospecha del robo. Entonces todos dirán: si a Raba que es un hombre reconocido por su abocamiento a la Torá y su rectitud, aunque así sea, sospecharon de él, que queda para nosotros, que no tenemos la fama de Raba, y con más razón sospecharán que cometimos el delito. Y todos temerán de Raba, es decir, temerán por sus vidas a causa de lo que te sucedió”. 

Al día siguiente fue saqueado el tesoro del rey y acusaron y atraparon a Raba. 

Un nuevo sueño tuvieron, y en él vieron que había lechuga sobre un barril. Le contaron esto a Bar Hedia, y le interpretó a Abaie: “Tus ganancias se multiplicarán como la lechuga, cuyas hojas se multiplican y esparcen a lo ancho”. Sin embargo a Raba dijo: “Amarga será tu producción (Raba elaboraba vino al igual que Abaie) frente a los clientes, (es decir, no comprarán tu mercancía), del mismo modo como es amarga la lechuga”.

En otra ocasión fueron y le manifestaron a Bar Hedia: “Vimos que había carne sobre un barril”. A Abaie dijo: “Tu producción de vino será buena, y todos vendrán a comprar carne y vino de ti (pues es usual comer carne y acompañarla con vino)”. Sin embargo, a Raba dijo: “Tu vino se avinagrará y vendrán todos a comprarte el vinagre para condimentar la carne”.

Otro día contaron a Bar Hedia: “Vimos un barril colgado en una palmera (datilera)”. El intérprete dijo a Abaie: “Tus negocios llegarán tan alto como la palmera”. Y a Raba dijo: “Se endulzará tu mercadería como los dátiles (es decir, te verás forzado a vender tu producción muy barata, o sea un precio dulce como los dátiles para los compradores)”.

Nuevamente se presentan y le relatan: “Vimos una granada que brota sobre la boca de un barril”. A Abaie respondió: “Tus negocios prosperarán como la granada (que tiene muchas semillas)”. Mientras que a Raba dijo: agrios serán tus productos que elaboras ante los compradores, como el zumo de granada, (es decir, los rechazarán)”.

En otra ocasión le contaron: “Vimos un barril que cayó a un pozo”. Entonces Bar Hedia manifestó a Abaie: “Tu mercancía será muy requerida, (pues la caída de la mercancía a un pozo representa que esta será muy requerida por los compradores)”. A Raba sin embargo dijo: “Tu producción se arruinará, y por eso deberá ser arrojada a un pozo”.

En otra oportunidad fueron y le dijeron: “Vimos un burro joven que estaba por sobre nuestras cabezas y rebuznaba”. A Abaie interpretó: “Cabeza serás (te convertirás en el principal de la academia de estudios) y un intérprete habrá a tu lado para transmitir al público en voz alta lo que tú explicas“. A Raba dijo: “Las palabras “burro joven” que están escritas en las filacterias (“tefilín”), están borradas en las tuyas que colocas en tu cabeza”. Raba le respondió a Bar Hedia: “Yo mismo revisé mis filacterias y esas palabras están escritas”. Bar Hedia le respondió: “Es factible que las palabras estén, pero en las mismas falta una letra: la “va’v”, por lo tanto, las filacterias son inaptas”. 

Y efectivamente, pese a que por tradición se recibió que la palabra burro se puede escribir sin la letra “va’v”, de todos modos, en las filacterias de Raba había sido escrita tal letra y luego que el escriba culminó su labor, le solicitaron que borre tal carácter, quedando un espacio tal entre ambas partes de la palabra que torna inaptas a las filacterias.

Finalmente Raba fue solo a que Bar Hedia le interprete su sueño, le dijo: Vi que la puerta exterior de mi casa cayó”. Le respondió el intérprete: “Tu mujer perecerá, (pues la mujer es como la puerta que cuida la casa)”

Nuevamente Raba llega hasta lo de Bar Hedia y le cuenta: “Vi en el sueño que mis dientes y muelas se caían”. El intérprete le responde: “Se refiere a tus hijos e hijas, que perecerán”.

Otro sueño le relata: “Esta vez vi que dos aves levantan vuelo de sobre mi”. Le responde: “Dos mujeres divorciarás”.

En otra ocasión le cuenta: “Vi dos cabezas de nabos durante el sueño”. Bar Hedia le explica: “Dos golpes soportarás, propinados con un palo que tiene el extremo (la cabeza) ancho como el nabo”.

Ese mismo día Raba salió de allí y se quedó todo el tiempo en la casa de estudios, para alejarse de la posibilidad de recibir esos golpes que anunciaba su sueño. En eso ve dos ciegos que reñían. Se acerca Raba para separarlos, y al quedar en medio de ambos, recibió dos golpes que le propinaron con sus bastones, pues no veían quién estaba delante. Alzaron su bastón para golpear nuevamente, y el erudito exclama: “Suficiente!. Solo dos vi (en el sueño)”. 

Finalmente, Raba decide cambiar su actitud frente al intérprete y le abona una moneda de un “zuz”. Luego le cuenta: “Vi la pared de mi casa que caía”. Bar Hedia le dice: “Propiedades sin límite adquirirás”.

Otro día regresa y le relata su sueño: “Vi la morada de Abaie que caía, y una gran cantidad de polvo cubre el derrumbe”. Le responde: “Abaie perecerá y tu tomarás el cargo de director de la academia general de estudios”.

En otra ocasión le cuenta: “Vi mi morada que caía, venía todo el mundo y tomaba cada uno un ladrillo. Le respondió: “Tus enseñanzas se esparcirán por todo el mundo”. 

Un nuevo sueño le aconteció y se lo describe a Bar Hedia: “Vi que mi cabeza se partía y el cerebro era expelido”. Le respondió: “Un trozo de algodón saldrá de tu almohada donde apoyas tu cabeza cuando duermes”.

Una vez más regresa y le cuenta a Bar Hedia: “Vi que en el sueño me recitaban la alabanza de “Halel” que se estila recitar en la fiesta de Pesaj”. El intérprete le manifiesta: “Te acontecerá un milagro, y recitarás el “Halel” en signo de agradecimiento”.

Luego de este último sueño, Raba y Bar Hedia subieron a una embarcación, y el intérprete de sueños dijo: “¿Por qué voy a estar en el mismo sitio que uno a quién se le producirá un milagro (quizá a él solo se le realiza, y la embarcación se hunde, salvándose él solo)?”. Y decidió descender de la embarcación y quedarse en tierra firme. Pero cuando se disponía a abandonar el navío se le cayó un libro, el cual fue hallado por Raba, que comenzó a leer del mismo y vio lo que allí decía: “Todos los sueños van según la boca, es decir, según la interpretación que se les da con la boca”.
Inmediatamente dijo a Bar Hedia: “Maldito!. Todo lo que me aconteció fue por ti, por la manera negativa en que interpretaste mis sueños, y por tu causa atravesé todas esas angustias. Y te perdono por todo lo que me hiciste, menos por lo de la hija de Rab Jisda, o sea mi esposa, la cual pereció por tu interpretación de mi sueño para el lado del mal. Sea la voluntad (de Hashem) que ese individuo (refiriéndose a Bar Hedia), sea entregado en manos del reinado y que no se apiaden de él”.

Bar Hedia se dijo: “¿Qué haré?. Es sabido que la maldición de un erudito, aunque sea sin un motivo firme, igual se cumple, con más razón en este caso, que había un motivo valedero de por medio”. Pensó: ”Me iré al exilio por propia voluntad, pues los maestros enseñaron: ‘el exilio redime el pecado’, quizá de este modo me podré salvar de la maldición”.

Así emigró a Roma. Cuando hubo llegado, se sentó en la entrada de la casa del ministro encargado de los depósitos del rey. Este ministro, tuvo un sueño y se lo contó a Bar Hedia, le dijo que soñó con una aguja que entra en su dedo y le pidió que se lo interprete. Bar Hedia le solicitó un “zuz” a cambio, y el ministro no quiso pagar. Entonces tampoco Bar Hedia le interpretó su sueño.

Otro día regresó el ministro y le contó haber visto durante el sueño, que penetraron gusanos en dos de sus dedos. Bar Hedia le solicitó la paga para decirle la interpretación, y el ministro se negó nuevamente, por lo cual el intérprete también esta vez se abstuvo de revelar el significado del sueño.

Una vez más regresa el ministro y le cuenta: “Soñé que gusanos penetran en la totalidad de mi mano”. Bar Hedia le informa: “Se llenaron de polillas todos los vestidos finos que están en el depósito del rey”.

El rey se enteró del descuido de su ministro, que al no haber cuidado como corresponde el depósito, y no ser suficientemente precavido, se arruinaron sus prendas de vestir más finas, por eso mandó aplicar la pena capital al ministro.

El ministro clamó: “¿Por qué a mi?. Castiga a aquel que sabía y no dijo nada”.

Trajeron a Bar Hedia y le dijeron: “Por causa de un solo ‘zuz’ que pretendías cobrar, te rehusaste a revelar que se estaban apolillando las vestimentas que había en el tesoro del rey, y estas terminaron por arruinarse por completo”.

Entonces decidieron aplicar una severa sanción a Bar Hedia. Ataron los troncos de dos cedros con una cuerda, y la ajustaron hasta que ambos árboles se inclinaron uno en dirección al otro, y quedaron sujetados en esa posición por la cuerda. Luego trajeron al intérprete de sueños, y ataron uno de sus pies a uno de los cedros, y el otro pie al otro cedro. Posteriormente soltaron la cuerda que mantenía a los dos árboles enfrentados, por lo que cada uno se enderezó violentamente, partiéndose Bar Hedia en dos pedazos.

Esta fue la suerte corrida por un individuo que utilizó su poder para causar un perjuicio a su semejante, pues de él dependía lo que acontecería con los sueños, ya que, si se los interpreta para bien, ese bien es propicio que sobrevenga sobre la persona que soñó, y lo mismo sucede a la inversa. Esto es: “Los sueños van detrás de la boca”, es decir: “Todos los sueños acontecen según la interpretación que se les da”.

Shalom y hatzalajá

R' Aharón David ben Israel

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