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Las Preguntas de la gente.


Respuesta número: 1513

Pregunta enviada por: Gladys

Tema: Festividad de Shabuot

Deseo saber cuando se celebra "Shabuot"

Gladys

Respuesta a cargo de R' David ben Israel:  

Shalom Gladys:

Está escrito en el Pentateuco: “tres veces al año, se presentará todo varón frente al semblante del Eterno, tu Di-s, en el lugar que escogerá, en la festividad del pan ácimo -Pesaj-, en la festividad de Shavuot, y en la festividad de las cabañas -Sucot-, y no verá el semblante del Eterno sin nada” (Deuteronomio 16: 16).

Ya vimos que hay en el Pentateuco una festividad llamada Shavuot, veremos ahora como calcular la fecha de la misma.

El segundo día de Pesaj, comienza un precepto trascendental, la cuenta del Omer (por la nueva cosecha), la cual será realizada día tras día, hasta llegar al día cuarenta y nueve (siete semanas íntegras). Esto lo aprendemos del versículo: 'siete semanas íntegras serán' (Levítico 23: 15).

Cuando se culmina esta cuenta, se recibe la Torá, en la festividad de Shabuot. (Este año 2005, Shabuot recae en el día 13 de Junio)

Nota:

Los alumnos de Rabí Israel de Salant, cada uno de los días de la cuenta del Omer, se abocaban además, a trabajar personalmente en uno de los cuarenta y ocho caminos mediante los cuales se adquiere la Torá. Y el último día, que es el 49, repasaban los 48 caminos, para ingresar debidamente preparados a la entrega de la Torá.  

Estos son los 48 medios mediante los cuales se adquiere la Torá:

  1. Estudiando con dedicación y ahínco
  2. Escuchando las palabras de los maestros
  3. Repasando lo aprendido
  4. Reflexionando sobre lo estudiado prestando atención especial.
  5. Analizando en profundidad lo aprendido, para llegar a la raíz del asunto.
  6. Sintiendo temor y reverencia por el maestro.
  7. Teniendo temor del Todopoderoso en el corazón, tal como versa “El principio de la sabiduría es, el temor de Di-s” (Salmos 111: 10).
  8. Humildad, pues de ese modo, no se avergonzará en aprender de todas las personas. En el Talmud enseñaron: “¿Por qué las palabras fueron comparadas al agua?. Para enseñar: así como a las aguas, si las colocan en un lugar alto, ellas descienden a lo más bajo, también esto acontece con las palabras de Torá, las cuales no se mantienen sino en aquel que es humilde” (Taanit 7ª).
  9. Alegría, ya que a través de ella el corazón se regocija, el cerebro se agudiza, y la memoria se incrementa. Además, si no estudia con alegría, la Torá será para él una carga, y finalmente acabará abandonando el estudio.
  10. Asistir a los maestros. Ya que a través de ello, aprenderá mucho, tanto de las respuestas de ellos, como de sus propios actos. Por eso el Talmud declara: “Asistir a los sabios, es más importante que el estudio mismo”. (Berajot 7b) Esto lo aprendemos de Ioshúa, quien asistió permanentemente a Moshé, no apartándose en ningún momento de la tienda donde se enseñaba Torá. Por ello, Ieoshúa heredó el lugar de Moshé, convirtiéndose en su sucesor, y líder del pueblo judío. (Sifre)
  11. Agudizando el estudio con sus compañeros, a través de un análisis puntual, aprendiendo de lo que entendieron sus compañeros, respecto a las enseñanzas del maestro.
  12. Cotejando con sus compañeros lo aprendido a través de un riguroso intercambio de ideas para llegar a la verdad.
  13. Aplacamiento. Ya que a través de ello, su raciocinio estará asentado.
  14. Torá escrita. Debe convertirse en un experto en los 24 libros del Tana”j (Pentateuco, Profetas y Escritos Sagrados).
  15. Mishná. Debe ser experto en la Mishná, que es el fundamento de las leyes, y la Torá oral.
  16. Durmiendo poco. Pues si duerme demasiado, solo logrará haber perdido el tiempo, y aumentar la pereza. Aunque tampoco debe dormir menos de lo necesario, porque de esa manera debilitará su cuerpo, y no podrá abocarse con todas sus fuerzas al estudio de la Torá y su cumplimiento.
  17. Platicando poco. En lo que concierne a temas mundanos, como política, mercado de valores, etc.
  18.  Pocos placeres. Pues un poco está bien, pero mucho, es perjudicial, tal como lo expresa el versículo “Un poco de miel debajo de la lengua es agradable. Mucho empalaga”.
  19. Pocas bromas. Ya que si lo hace en exceso, llegará a situaciones inmorales. En cambio, haciéndolo en forma medida, puede levantar el ánimo. Los sabios de antaño, solían relatar a sus alumnos alguna broma, para generar un clima ameno.
  20. Trabajando solo lo necesario.
  21. Alejándose de la ira. Pues si una persona se enoja, su sabiduría se aparta de él (Pesajim 66b).
  22. Buen corazón. Teniendo el corazón libre de envidia y odio, de este modo, estará en condiciones óptimas para recibir las palabras de la Torá.
  23. Fe en los sabios. A pesar que ahora no pude alcanzar a comprender el sentido total de lo que dijeron.
  24. Aceptando las aflicciones. Ya que al recibir los sinsabores que le sobrevienen con amor, estará aceptando que Di-s es su padre, y le envía esta cuestión, de manera similar a un padre, quien desea que su hijo aprenda a conducirse mejor por la vida.
  25. Conociendo su lugar. De esta manera, el individuo conocerá donde está parado, y cual es su lugar, cuáles son sus virtudes, y cuales sus falencias. De este modo, no pretenderá ingresar a un sitio que no es propicio para él.
  26. Alegrándose con su parte. De esta manera, se contenta con lo que tiene, y no desperdicia su tiempo, persiguiendo detrás de más dinero. Así, aprovechará su tiempo libre, para consagrar al estudio.
  27. Poniendo vallas a sus palabras. Pensando lo que va a decir, midiendo de antemano, que a través de ello, no causará un tropiezo u error.
  28.  No siendo engreído. A pesar que estudió y sabe mucho.
  29. Siendo amado. Por todas las criaturas, por su conducta y cualidades.
  30. Amando al lugar. Que eligió para estudiar, al cual mantiene en forma fija y ama.
  31. Amando a las criaturas. Y sacrificándose por la Torá.
  32. Amando el reproche. Recibiendo la advertencia de errores cometidos, señalados por lo demás, con amor, y deseos de mejorar.
  33. Amando la rectitud. Escogiendo siempre los caminos que conducen por la rectitud.
  34. Alejándose de los honores. Que le quieren propinar los demás, ya que su intención es estudiar la Torá por amor a ella.
  35. No enorgulleciéndose con el estudio, sino que debe considerarse como el más pequeño de los sabios.
  36. No alegrándose con la sentencia. En caso que deba resolver una cuestión, y dictaminar la sentencia, no debe alegrarse por ello, sino que debe temer porque quizá se equivoca en el dictamen.
  37. Cargando con el yugo de su compañero. Compartiendo su aflicción, y ayudándolo, ya sea física o económicamente, o a través de un buen consejo.
  38. Juzgando para el lado meritorio. A su compañero.
  39. Encauzándolo en la verdad. En caso de advertir en su compañero, que tropezó con una cuestión, interpretando mal, le debe indicar el error, para encauzarlo en el camino de la verdad.
  40. Encauzándolo hacia la paz. En el caso que su compañero diverge con él, respecto a una interpretación del estudio, a tal punto que se convierte en una disputa. En ese caso le debe recordar el compañerismo y la amistad existente entre ambos, y que la divergencia debe ser por amor a la Torá, con el objetivo es alcanzar la verdad.
  41. Manteniendo el corazón asentado, estudiando en forma fija y concentrada, y no espontáneamente y pensando en varias cosas a la vez.
  42. Preguntando y respondiendo. Formulando preguntas para comprender el asunto, y buscando respuestas a las mismas.
  43. Escuchando y agregando. Prestando atención a las conjeturas de sus compañeros, e incrementando su punto de vista para aclarar el asunto. Tal como versa: “Dadle al sabio, y se tornará más sabio”. (Proverbios 9: 9).
  44. Estudiando para enseñar. Ya que de esta manera, enseñando a los demás, el estudio se mantendrá en él.
  45. Estudiando para hacer. Pues de este modo, estudia cada tema detalladamente, y lo conoce a la perfección.
  46. Tornando más sabio al maestro. A través de preguntas certeras y precisas. De este modo, obliga al maestro a profundizar en el tema y hallar la respuesta.
  47. Orientando correctamente lo que escuchó. Ordenando las ideas, y buscando coordinar las palabras que escuchó de sus maestros.
Diciendo lo que escuchó en nombre de quien lo dijo. De este modo, estará trayendo la redención al mundo. Este modo de conducta, lo aprendemos de Ester, quien “dijo al rey Ajashverosh en nombre de Mordejay” (Ester 2: 22).

Shalom y hatzalajá

R' David ben Israel

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