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Las
Preguntas
de la gente.

Respuesta
número:
1308
Pregunta
enviada por:
Ana
Tema:
Sobre los perros
No estoy de acuerdo con lo que dice la religión de los perros. Para poder hablar de un animal
tan noble como es el perro que da su vida por su amo y que cuida generosamente de niños y
ancianos sin pedir nada a cambio es una falta de sentimientos "humanos", considero que los
perros tienen mejores sentimientos que muchos humanos.
Ana
Respuesta
a cargo de R' David ben Israel:
Shalom
Ana:
No
entiendo por qué dice usted que el
judaísmo está en contra de los perros.
Los perros son una creación del Eterno al
igual que todas las demás criaturas, y
cumplen su función en el mundo al igual
que las demás creaciones.
Le
daré un ejemplo a través del siguiente
suceso que consta en el libro Ben Ioiadáh
El
rey de Francia Ainrij (Enrique), era
amante de los perros, por lo que escogió
tres canes para que lo cuiden.
Estos
perros
amaban en gran manera a su dueño, quién
les enseñó a realizar las guardias como
soldados cerca de su cama. Además, había
allí un reloj con una campana que son aba
cada hora.
Cuando
uno de los perros estaba de guardia, los
otros dos dormían, y cuando sonaba la
campana, el que estaba de guardia,
despertaba al otro mordiéndole suavemente
la oreja, para avisarle que se despierte
porque llegó su tuno y debe tomar el
relevo.
Acorde
a este orden, los
canes cuidaban sus guardias hasta
la mañana, y jamás tuvo el rey
centinelas tan confiables como estos.
Cierto
día, vino un párroco que pretendió
matar al rey en secreto, e ingresó a la
sala del rey para entregarle una carta, la
cual encubría los perversos pensamientos
que traía en su corazón.
En
ese momento,
uno de los perros que se encontraban en la
sala del rey se sobresaltó y comenzó a
atormentar al párroco desde su puesto de
guardia. Era porque quería dar el alerta
y que descubra el deseo pecaminoso que el
visitante guardaba en su corazón.
Esto
que aconteció fue algo extraño, ya que
jamás el perro había hecho nada a nadie
que había ingresado a la habitación, y
ahora se mostraba lleno de furia
y con la lengua afuera alertaba
sobre el peligro. Pero el rey no reparó
en este hecho que por primera vez aconteció
con uno de sus guardianes. No prestó
atención ni se preocupó por verificar
cual fue el motivo por el cual el perro
procedió de esa manera. Sino que ordenó
encerrar a los perros en otra habitación
para so ser molestado por los ladridos de
los animales mientras el párroco le
entrega la carta secreta.
La
orden del rey se cumplió, y
los
perros fueron llevados a otra
habitación, y encerrados allí. Pero con
todo eso, la furia de uno de sus canes no
pudo ser calmada y comenzó a ladrar
desesperadamente, a toda voz. Mientras
esto acontecía, el párroco llevó a cabo
sus maléficos planes, desenvainó su
espada, y provocó al rey tremendas
heridas que le causaron la muerte.
Moraleja
Debemos
aprender de este relato, la importancia de
cada mensaje que el Eterno nos manda a
través de Sus servidores, que son todas
las cosas que hay en el mundo, incluso los
perros.
Si
vamos por la calle y tropezamos con una
piedra, no debemos protestar y decir:
"¿Quién habrá puesto esa piedra en
el camino? ¡ Qué irrespetuoso el que lo
hizo!".
No
debemos pensar así, sino que nuestro
deber es, analizar cual
fue el error cometimos ese día
para ser merecedores de tropezar con la
piedra.
Quizá
hemos hecho tropezar a alguien que nos
preguntó donde hay un negocio que vende
galletas, y como una vez escuchamos de la
existencia de cierto negocio en tal y tal
lugar, le indicamos esa dirección. Le
dijimos que siga derecho una cuadra, luego
doble a la izquierda, camina dos cuadras más,
y allí lo va a encontrar.
Pero
esa dato no era correcto, ya que si bien
había allí un negocio, el mismo no vende
galletas sino alfalfa para los animales.
Nuestro
mal informe causó que este sujeto camine
en vano, y pierda 20 minutos de la media
hora de permiso que le dieron en el
trabajo para comprar algo para almorzar, y
ahora debe volver a su empleo sin comer. A
través de este acto, hicimos tropezar a
este individuo.
Entonces,
para que nos demos cuenta de lo que
hicimos y seamos más precavidos la próxima
vez, el Eterno nos hace tropezar a
nosotros para que reflexionemos y
recordemos a quién o quienes hicimos
tropezar. De esta manera, aprenderemos que
no se deben dar datos si uno no tiene
certeza de los mismos. Debemos valorar el
tiempo de los demás como el nuestro
propio.
Esto
debe ser tomado así siempre y con todas
las cosas que existen en el mundo. Si el
perro ladra, si el gato maúlla, o si el
pajarito canta como si nos quisieran decir
algo, debemos investigar que nos quiere
decir el Eterno con eso a través de estas
señales.
Además,
debemos agradecer al Eterno por lo que nos
aconteció, pues si pensamos que es lo que
hubiera podido pasar si recibíamos el
castigo correspondiente por nuestra falta,
sin ser alertados y tener la posibilidad
de arrepentirnos de lo que hicimos,
llegaremos a la conclusión que esto que
nos sucedió fue bueno.
En
Tana Debei Eliahu (18: 48) está escrito:
"La persona está obligada a
agradecer, ensalzar y alabar al Eterno por
todas las cosas que le sobrevienen, sean
buenas o malas. ¿cómo es esto?.
Si
se topó con un león y no lo devoró, que
agradezca a alabe al Eterno, pues es
posible que para ese león estabas
preparado,
y te protegió el Eterno.
Lo
mismo si te topas con un oso, un perro, un
lobo, una serpiente, un escorpión y no te
dañaron, debes agradecer y alabar al
Eterno, pues es posible que para
ellos estabas preparado, y el Eterno te
protegió e hizo que no te hagan daño.
De
la misma manera, si se te insertó una
espina en la carne, debes agradecer porque
no se te insertó en un nervio o en una
zona ósea. Y todo el que agradece al
Eterno por las cosas pequeñas, es como si
lo estaría haciendo por
cosas grandes, como está escrito
en el libro de los Salmos ( 32: 6):
"Por eso derramará su plegaria hacia
Ti, todo hombre bondadoso en el momento de
haber hallado".
Shalom
y hatzalajá
R' David ben
Israel
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