Como
le comentaba a Daniel hace unos días, mi hija Mijal
fue a un paseo de su curso para conocer los monumentos histórios
de la ciudad. Los Morim los llevaron a todas las construcciones
antiguas y cuando llegaron a la catedral, Mijal y otros
niños junto con ella no quisieron entrar. Ella me
dijo que no entró, por respeto a su familia, lo que
me pareció bien pero añadió que sintió
temor al mirar desde la puerta hacia adentro.
Anteriormente
Yael, mi hija menor tampoco quiso entrar a otra iglesia,
ni siquiera para conocerla, por cultura general.
Mi
mamá dice que las iglesias tienen una energía
que asusta a los niños. Hay mucho dolor, mucha culpa,
mucho sentido idolátrico de ver a D's fuera de nosotros
mismos en un poder exterior de lo cual, de alguna forma
se inviste el sacerdocio, negando la naturaleza humana....los
niños católicos obedecen y entran, pero de
ahí a que les guste...
qué
opina usted?
Con
afecto,
Carolina
I.
Respuesta
a cargo de R' David ben Israel:
Shalom
Carolina:
Lo
que cuenta es muy interesante. Demuestra que sus hijas poseen
un alma elevada y noble. Lo que han experimentado y la forma
en que han actuado es una demostración de su gran
amor por Dios y la verdad.
En
el Zohar (Balak 186a), se explica este tema en forma precisa:
Rabí
Itzjak y Rabí Iehuda marchaban por el camino, y llegaron
a la aldea de Sijnin, donde en el pasado había vivido
Rabí Amnuna Saba. Los eruditos se hospedaron en casa
de la viuda de Rabí Amnuna Saba. Ella poseía
un niño pequeño, el cual estudiaba todos los
días en el colegio. Ese día, al salir del
colegio, se dirigió de prisa a su casa. Una vez llegado,
divisó a los sabios que habían llegado. La
madre le dijo: acércate a esos grandes hombres para
que te bendigan.
El
niño caminó hacia ellos, aunque antes de llegar
se detuvo y se volvió. Le dijo a su madre: no deseo
acercarme a ellos, pues el día de hoy no han recitado
la alabanza denominada Shemá Israel en el tiempo
apropiado. Y así me han enseñado: todo el
que no recita la alabanza denominada Shemá Israel
en el tiempo apropiado se encuentra excomulgado en ese día.
Rabí
Itzjak y Rabí Iehuda escucharon lo que el niño
había dicho y se sorprendieron enormemente. ¿De
dónde sabía él esto que había
ocurrido con ellos? Ellos alzaron sus manos y lo bendijeron.
Luego dijeron: es verdad que no hemos recitado la alabanza
denominada Shemá Israel en el tiempo apropiado, pero
fue por una razón valedera. El día de hoy
nos ocupamos de un novio y una novia que no poseían
lo necesario para la boda, y nos esforzamos en organizar
todo sin que haya ninguna otra persona que ayudase. Por
eso no recitamos la alabanza denominada Shemá Israel
en el tiempo apropiado, y la ley determina que quien está
ocupado de un precepto está exento de cumplir otro
precepto en ese momento.
Luego
le dijeron al niño: hijo mío ¿Cómo
lo supiste?
Lo
supe por el olor de sus vestimentas. Al acercarme a ustedes
lo percibí.
Los
sabios se asombraron enormemente, pues se dieron cuenta
que el niño se refirió a la vestimenta del
alma que se genera con el cumplimiento de los preceptos
apropiadamente.
Resulta
que un niño cuando es puro y busca la verdad, posee
la facultad de captar situaciones y asuntos imperceptibles
para un individuo común.
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