Preguntas y respuestas

Respuesta número: 2130

Pregunta enviada por: María

Tema: ¿Machismo en la Torá?

Shalon y que el Eterno derrame sobre vd. y su familia ricas bendiciones.

Estoy perpleja con Números 30 MATOT ¿expresa machismo? Es evidente que no lo entiendo, el problema no está en la Sagrada TORA pues el Eterno no dudo tuvo sus razones que a mi no se me alcanzan. El problema esta en mi que no llego... por eso, por favor explíquemelo. Gracias por toda su ayuda en sentido espiritual pues además se hace muy comprensible para mi. Que EL le siga dotando del don de la palabra.

María

Respuesta a cargo de R' David ben Israel:  

Shalom María:

Lo que plantea es muy lógico. Pues la tendencia natural del ser humano indica que debe existir liberalismo, como así igualdad de condiciones y derechos para todos.

A sabiendas de esta realidad Dios, el Creador, se dirigió a todos los pueblos del mundo y les ofreció la Torá. En el Midrash se narra que cuando esto aconteció, los moradores de los distintos pueblos preguntaron qué estaba escrito en la misma. Dios les dijo una sola sentencia, la cual era difícil de cumplir para ellos, y al darse cuenta que no la iban a poder cumplir rechazaron la oferta. Esto aconteció con cada uno de los pueblos. Finalmente Dios se dirigió al pueblo de Israel y les dijo: ¿Queréis Mi Torá? Y ellos respondieron al unísono: «Todo lo que ha dicho El Eterno lo haremos y lo escucharemos» (Éxodo 24:7). Observamos que primero está escrito “haremos” y posteriormente “escucharemos”. En pocas palabras, se comprometieron a hacer lo que fuere ordenado sin saber de que se trataba y sólo después escucharían las explicaciones.

A partir de ese momento el pueblo de Israel queda sujeto a todo lo que fuere ordenado en la Torá, sea fácil o difícil de cumplir. Por eso nadie que pertenezca al pueblo de Israel puede objetar que no sean permitidos los mariscos, pese a que sean muy ricos y exquisitos, pero en la Torá se ordenó que los Hijos de Israel sólo podrán comer los seres que viven en las aguas que posean aletas y escamas. Lo mismo sucede con los matrimonios mixtos, Dios los prohibió, registrándolo en la Biblia. Y uno de los Hijos de Israel puede decir, sí pero hay mujeres gentiles tan atractivas y buenas, y las mujeres israelitas podrán decir, hay hombres gentiles tan apuestos y bondadosos, pero qué podemos hacer si la Torá lo prohíbe y nosotros nos comprometimos a cumplirla.

Del mismo modo acontece con la sección de Números 30, está escrito: Moshé les habló a las cabezas de las tribus de los Hijos de Israel, diciendo: «Esto es el asunto que El Eterno ha ordenado: Si un hombre hace un voto –neder- a El Eterno o jura un juramento –shevuá- para establecer una prohibición para sí mismo, no profanará su palabra; según todo lo que salga de su boca, así hará. Pero si una mujer hiciere un voto a El Eterno o estableciere una prohibición en la casa de su padre en su juventud; y su padre oyó de su voto o la prohibición que ella estableció para sí misma, y su padre guardó silencio respecto de ella, entonces todos sus votos son válidos, y toda prohibición que ella estableció sobre sí misma será válida. Pero si su padre la refrenó el día que lo oyó, entonces todos sus votos o prohibiciones que ella estableció para sí misma no serán válidos; y El Eterno la perdonará, pues su padre la refrenó. (Números 30:2-6) Y posteriormente está escrito que si la mujer está casada, su marido le puede anular sus promesas, tal como un padre lo hace con su hija.

Uno a partir de esta exposición pregunta: ¿pero acaso no es machismo?

Y la respuesta, de acuerdo con lo que dije antes, es indiferente para los miembros del pueblo de Israel. Se trata de un mandato de Dios, y nosotros nos comprometimos a hacer, aun antes de escuchar explicación alguna, todo lo que nos fuere ordenado a partir de la Torá.

Ahora bien, si se trata de una persona gentil, ella no está sujeta a este mandato. Es una ordenanza que debe cumplir el pueblo de Israel y se encuentra implícita dentro de las normas estipuladas por Dios cuando preguntó a todos los pueblos si aceptaban la Torá. Es por eso que los integrantes del pueblo de Israel no podemos objetar nada de lo que aceptamos cumplir.

Y tal como esta diferencia de rangos mencionada, encontramos muchas otras en la Biblia. Por ejemplo el rey posee derechos especiales sobre los demás miembros del pueblo. Lo mismo acontece con los levitas o los sacerdotes. Asimismo los dirigentes, los sabios y los oficiales recibieron distinción en el ejercicio del poder. Siempre existe sometimiento de uno debajo del otro.

Esto es una imposición bíblica que fue aceptada por los Hijos de Israel, sin ninguna objeción ni posibilidad de opinar en el asunto. Pero si uno observa una nación cualquiera en la que rige el sistema democrático, y también acontece lo mismo en los sistemas comunistas, aunque en menor medida, comprobará que existen personas que ejercen su poder sobre otras, de acuerdo a la jerarquía de ese individuo dentro de la sociedad. Aunque en este caso es diferente, porque puede haber quejas y protestas que generen un cambio de la estructura original, cosa que no es posible con el sistema bíblico.

En una democracia principalmente, una mujer que no tenía acceso al poder en el pasado, puede formar una comisión de mujeres y protestar, o incluso puede plegar a su iniciativa hombres para que les ayuden a imponer su planteo. Y tal vez logren triunfar. Lo mismo acontece con otros casos, como la acepción de hombres de color en el gobierno, o los derechos de los minusválidos. O la igualdad de derechos para ejercer el poder gubernamental entre los individuos comunes y los homosexuales o lesbianas. Son propuestas que se van imponiendo de acuerdo a las iniciativas de las personas. Pero en el plan bíblico, no existe la reestructuración de la constitución, pues proviene directamente de Dios. Y no es posible decir que Dios se equivocó al elaborar el plan.

Explicación

Ahora bien, tal como fue dicho “haremos y escucharemos”, después de enunciar el principio bíblico, y conocer que los Hijos de Israel no plantean ninguna objeción al plan bíblico, respetando la declaración mencionada, pasaremos a explicar el asunto de modo más racional, es decir “escucharemos”:

Existe según la cábala un modelo universal de comportamiento para toda criatura de la creación. El mismo surge a partir del árbol sefirótico, que es el medio utilizado por Dios para crear el universo. Se trata de diez emanaciones primarias que contenían los datos intrínsecos necesarios para realizar la creación. Estas emanaciones se multiplican proporcionalmente hasta el infinito. Es decir, existen miles de sistemas de diez emanaciones derivados uno del otro. En estas diez emanaciones, existen dos, las últimas del sistema, que representan el vinculo entre el Aspecto Masculino y al Aspecto Femenino. Es decir, trasladado a términos absolutamente terrenales, la procreación. Pero en términos cabalísticos, la capacidad de otorgar y la capacidad de recibir.

En un plano terrenal el hombre fecunda a la mujer, es decir, otorga, en cambio la mujer es fecundada, recibe. Es imposible que la mujer otorgue a su marido la semilla y este la reciba y engendre un hijo.

El expuesto es el modelo básico de la creación. Proyectando este mismo sistema llegaremos a lo estrictamente terrenal y comprenderemos las razones de las diferencias de rangos estipuladas en la Biblia.

Pues es cierto que en la Biblia se permite al padre anular la promesa de su hija, o al marido, en caso de ser una mujer casada. Se sigue la regla esencial de que el hombre es el que otorga y la mujer la que recibe. Pero a su vez los sabios, los lideres, están por encima de los hombres del pueblo, y ellos anulan las promesas de los pobladores en caso de ser necesario. Y así como es necesario que la hija obedezca al padre en lo referente a las promesas, lo mismo acontece con el padre cuando un sabio le anuló una promesa. Este sistema se proyecta hasta las más altas esferas. (Véase Kli Yakar Números 30:3)

¿Y como puede pasar un hombre de ser el que otorga a ser el que recibe, tal el caso del padre mencionado? Pues como se ha mencionado, este ahora está sujeto al sabio, que es el que otorga, y el padre recibe ¿cómo es posible?

Para comprenderlo citaremos un ejemplo práctico: cuando uno vierte agua de una jarra a un vaso, la jarra es la que otorga y el vaso el que recibe. Pero una vez que el vaso está lleno, su contenido puede ser pasado a una copa. En ese caso el vaso después de haberse llenado habrá pasado de ser receptor a dador, y la copa será la receptora. Este padre es el que otorga respecto a su hija, pero a su vez es el que recibe con respecto al sabio. Esta es la base de todo el sistema de la creación. Todos están sujetos a todos, dependiendo del rango y las características de cada uno y las posibilidades de recibir y otorgar. Uno puede ser receptor con respecto a una situación y dador con respecto a otra.

Shalom Vehatzlaja

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