Shalon
y que el Eterno derrame sobre vd. y su familia ricas bendiciones.
Estoy
perpleja con Números 30 MATOT ¿expresa machismo?
Es evidente que no lo entiendo, el problema no está
en la Sagrada TORA pues el Eterno no dudo tuvo sus razones
que a mi no se me alcanzan. El problema esta en mi que no
llego... por eso, por favor explíquemelo. Gracias
por toda su ayuda en sentido espiritual pues además
se hace muy comprensible para mi. Que EL le siga dotando
del don de la palabra.
María
Respuesta
a cargo de R' David ben Israel:
Shalom
María:
Lo
que plantea es muy lógico. Pues la tendencia natural
del ser humano indica que debe existir liberalismo, como
así igualdad de condiciones y derechos para todos.
A
sabiendas de esta realidad Dios, el Creador, se dirigió
a todos los pueblos del mundo y les ofreció la Torá.
En el Midrash se narra que cuando esto aconteció,
los moradores de los distintos pueblos preguntaron qué
estaba escrito en la misma. Dios les dijo una sola sentencia,
la cual era difícil de cumplir para ellos, y al darse
cuenta que no la iban a poder cumplir rechazaron la oferta.
Esto aconteció con cada uno de los pueblos. Finalmente
Dios se dirigió al pueblo de Israel y les dijo: ¿Queréis
Mi Torá? Y ellos respondieron al unísono:
«Todo lo que ha dicho El Eterno lo haremos y lo escucharemos»
(Éxodo 24:7). Observamos que primero está
escrito “haremos” y posteriormente “escucharemos”.
En pocas palabras, se comprometieron a hacer lo que fuere
ordenado sin saber de que se trataba y sólo después
escucharían las explicaciones.
A
partir de ese momento el pueblo de Israel queda sujeto a
todo lo que fuere ordenado en la Torá, sea fácil
o difícil de cumplir. Por eso nadie que pertenezca
al pueblo de Israel puede objetar que no sean permitidos
los mariscos, pese a que sean muy ricos y exquisitos, pero
en la Torá se ordenó que los Hijos de Israel
sólo podrán comer los seres que viven en las
aguas que posean aletas y escamas. Lo mismo sucede con los
matrimonios mixtos, Dios los prohibió, registrándolo
en la Biblia. Y uno de los Hijos de Israel puede decir,
sí pero hay mujeres gentiles tan atractivas y buenas,
y las mujeres israelitas podrán decir, hay hombres
gentiles tan apuestos y bondadosos, pero qué podemos
hacer si la Torá lo prohíbe y nosotros nos
comprometimos a cumplirla.
Del
mismo modo acontece con la sección de Números
30, está escrito: Moshé les habló a
las cabezas de las tribus de los Hijos de Israel, diciendo:
«Esto es el asunto que El Eterno ha ordenado: Si un
hombre hace un voto –neder- a El Eterno o jura un
juramento –shevuá- para establecer una prohibición
para sí mismo, no profanará su palabra; según
todo lo que salga de su boca, así hará. Pero
si una mujer hiciere un voto a El Eterno o estableciere
una prohibición en la casa de su padre en su juventud;
y su padre oyó de su voto o la prohibición
que ella estableció para sí misma, y su padre
guardó silencio respecto de ella, entonces todos
sus votos son válidos, y toda prohibición
que ella estableció sobre sí misma será
válida. Pero si su padre la refrenó el día
que lo oyó, entonces todos sus votos o prohibiciones
que ella estableció para sí misma no serán
válidos; y El Eterno la perdonará, pues su
padre la refrenó. (Números 30:2-6) Y posteriormente
está escrito que si la mujer está casada,
su marido le puede anular sus promesas, tal como un padre
lo hace con su hija.
Uno
a partir de esta exposición pregunta: ¿pero
acaso no es machismo?
Y
la respuesta, de acuerdo con lo que dije antes, es indiferente
para los miembros del pueblo de Israel. Se trata de un mandato
de Dios, y nosotros nos comprometimos a hacer, aun antes
de escuchar explicación alguna, todo lo que nos fuere
ordenado a partir de la Torá.
Ahora
bien, si se trata de una persona gentil, ella no está
sujeta a este mandato. Es una ordenanza que debe cumplir
el pueblo de Israel y se encuentra implícita dentro
de las normas estipuladas por Dios cuando preguntó
a todos los pueblos si aceptaban la Torá. Es por
eso que los integrantes del pueblo de Israel no podemos
objetar nada de lo que aceptamos cumplir.
Y
tal como esta diferencia de rangos mencionada, encontramos
muchas otras en la Biblia. Por ejemplo el rey posee derechos
especiales sobre los demás miembros del pueblo. Lo
mismo acontece con los levitas o los sacerdotes. Asimismo
los dirigentes, los sabios y los oficiales recibieron distinción
en el ejercicio del poder. Siempre existe sometimiento de
uno debajo del otro.
Esto
es una imposición bíblica que fue aceptada
por los Hijos de Israel, sin ninguna objeción ni
posibilidad de opinar en el asunto. Pero si uno observa
una nación cualquiera en la que rige el sistema democrático,
y también acontece lo mismo en los sistemas comunistas,
aunque en menor medida, comprobará que existen personas
que ejercen su poder sobre otras, de acuerdo a la jerarquía
de ese individuo dentro de la sociedad. Aunque en este caso
es diferente, porque puede haber quejas y protestas que
generen un cambio de la estructura original, cosa que no
es posible con el sistema bíblico.
En
una democracia principalmente, una mujer que no tenía
acceso al poder en el pasado, puede formar una comisión
de mujeres y protestar, o incluso puede plegar a su iniciativa
hombres para que les ayuden a imponer su planteo. Y tal
vez logren triunfar. Lo mismo acontece con otros casos,
como la acepción de hombres de color en el gobierno,
o los derechos de los minusválidos. O la igualdad
de derechos para ejercer el poder gubernamental entre los
individuos comunes y los homosexuales o lesbianas. Son propuestas
que se van imponiendo de acuerdo a las iniciativas de las
personas. Pero en el plan bíblico, no existe la reestructuración
de la constitución, pues proviene directamente de
Dios. Y no es posible decir que Dios se equivocó
al elaborar el plan.
Explicación
Ahora
bien, tal como fue dicho “haremos y escucharemos”,
después de enunciar el principio bíblico,
y conocer que los Hijos de Israel no plantean ninguna objeción
al plan bíblico, respetando la declaración
mencionada, pasaremos a explicar el asunto de modo más
racional, es decir “escucharemos”:
Existe
según la cábala un modelo universal de comportamiento
para toda criatura de la creación. El mismo surge
a partir del árbol sefirótico, que es el medio
utilizado por Dios para crear el universo. Se trata de diez
emanaciones primarias que contenían los datos intrínsecos
necesarios para realizar la creación. Estas emanaciones
se multiplican proporcionalmente hasta el infinito. Es decir,
existen miles de sistemas de diez emanaciones derivados
uno del otro. En estas diez emanaciones, existen dos, las
últimas del sistema, que representan el vinculo entre
el Aspecto Masculino y al Aspecto Femenino. Es decir, trasladado
a términos absolutamente terrenales, la procreación.
Pero en términos cabalísticos, la capacidad
de otorgar y la capacidad de recibir.
En
un plano terrenal el hombre fecunda a la mujer, es decir,
otorga, en cambio la mujer es fecundada, recibe. Es imposible
que la mujer otorgue a su marido la semilla y este la reciba
y engendre un hijo.
El expuesto es el modelo básico de la creación.
Proyectando este mismo sistema llegaremos a lo estrictamente
terrenal y comprenderemos las razones de las diferencias
de rangos estipuladas en la Biblia.
Pues
es cierto que en la Biblia se permite al padre anular la
promesa de su hija, o al marido, en caso de ser una mujer
casada. Se sigue la regla esencial de que el hombre es el
que otorga y la mujer la que recibe. Pero a su vez los sabios,
los lideres, están por encima de los hombres del
pueblo, y ellos anulan las promesas de los pobladores en
caso de ser necesario. Y así como es necesario que
la hija obedezca al padre en lo referente a las promesas,
lo mismo acontece con el padre cuando un sabio le anuló
una promesa. Este sistema se proyecta hasta las más
altas esferas. (Véase Kli Yakar Números 30:3)
¿Y
como puede pasar un hombre de ser el que otorga a ser el
que recibe, tal el caso del padre mencionado? Pues como
se ha mencionado, este ahora está sujeto al sabio,
que es el que otorga, y el padre recibe ¿cómo
es posible?
Para
comprenderlo citaremos un ejemplo práctico: cuando
uno vierte agua de una jarra a un vaso, la jarra es la que
otorga y el vaso el que recibe. Pero una vez que el vaso
está lleno, su contenido puede ser pasado a una copa.
En ese caso el vaso después de haberse llenado habrá
pasado de ser receptor a dador, y la copa será la
receptora. Este padre es el que otorga respecto a su hija,
pero a su vez es el que recibe con respecto al sabio. Esta
es la base de todo el sistema de la creación. Todos
están sujetos a todos, dependiendo del rango y las
características de cada uno y las posibilidades de
recibir y otorgar. Uno puede ser receptor con respecto a
una situación y dador con respecto a otra.
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