En
esta oportunidad le escribo para presentarle un caso bien
personal que me toca directamente y para el que necesito
escuchar una opinión competente para saber que hacer
o no hacer.
Resulta
que mi madre de 67 años(en Argentina) esta muy peleada
con una de mi hermanas(45 años) por cuestiones personales
de ellas que han arrastrado desde hace décadas y
nunca las han solucionado genuinamente, aunque si se veían
e iban los Shabat a la casa de mi madre, pero en el fondo
no tenían la mejor opinión una de la otra.
Mi
otra hermana ha estado en la misma situación hasta
que en el 2004 tuvo un accidente automovilístico
por la que estuvo en coma por tres semanas y luego de que
gracias a Di-s hoy esta como si nada le hubiese sucedido.
Desde entonces empezó a acercarse más y más
a la Tora, yendo a cursos y demás y gracias a Di-s
y esas enseñanzas hoy es una persona muy diferente,
al punto que con su madre anda lo más bien, amen
de que en el pasado haya tenido muchos roces.
Mi
hermano que vive en Israel, se fue hace 25 años para
allá a estudiar en la universidad y hoy por hoy no
tiene discordias con mi madre, es un buen hombre, sin embargo
el intenta corregir lo que cree incorrecto en ella a través
del diálogo y traer paz en la familia.
Yo
tengo 26 años (soltero y en New Zealand) no tengo
problemas con nadie en mi familia, no obstante creo que
hay cosas que deben corregirse y hacerse.
Mi
padre (80 años) el año pasado fue instalado
en un geriátrico cosa que a todos nos dolió,
pero de alguna manera hoy el esta mucho mejor, aunque nunca
se imagino que iba a terminar en un geriátrico por
lo que por momentos sufre mucho, si bien el lugar es muy
ameno.
El
problema hoy surge porque al geriátrico hay que pagarlo
cosa que hacemos entre mi madre y todos los hermanos.
El
dinero que da mi madre, es un dinero que generaron con mi
padre trabajando juntos, pero el problema es que hoy mi
madre es muy reticente a dar ese dinero, y si no hubiese
sido por mis hermanas mi padre hoy estaría en un
geriátrico municipal en lugar de uno yehudi-respetable.
Mis
padres han tenido una situación económica
media-alta pero hoy ya no es más así por lo
que mi madre viene sufriendo mucho por ello hace años,
ella es una persona que desafortunadamente piensa y siente
que la seguridad en la vida viene del dinero o de tener
inversiones que le generen una renta para poder vivir.
Hace
un tiempo vine viendo que gasta más de lo que le
ingresa (por más que haya apretado mucho su presupuesto
hasta el máximo.) por lo que consume su capital.
Mis
hermanas en Argentina se encuentran en una situación
económica media-alta, mi hermano me imagino más
o menos lo mismo en Israel y yo en New zealand (por el momento,
no vivo aquí) estoy tratando de hacer mi camino,
aunque no me encuentro en su misma posición.
Menciono
lo del el nivel económico pues tranquilamente mis
hermanos y yo con mi aporte podríamos pagar todo
si fuera el caso y si cada uno diera un porcentaje mayor
de sus ingresos. (Es esto Tzdaka? Se cuenta la Tzedaka para
asuntos familiares?)
Ahora
que se le pide a mi madre que entregue la mitad de ese capital
que generaron juntos para poder pagar el geriátrico
de nuestro padre (su esposo) en el futuro próximo,
ella se cierra, mete excusas, miente, etc, etc.
Yo
soy de la idea de que los hermanos paguemos todo y la dejemos
en paz e inclusive la ayudemos.
Si
tuviera más dinero yo cubriría su parte pero
hoy no lo tengo
Entre tanto como se imaginará querido Rab las tensiones
afloran entre la familia, especialmente mis hermanas y mi
madre, y en donde mis hermanas vuelven a reclamar y aflorar
viejas discordias y peleas de años y años
mezcladas con las nuevas, como que ella no visita ni llama
a su nietos.
Honestamente
yo temo por la salud psicológica y física
de mi madre que se rehúsa fervientemente a aceptar
ayuda por parte de algún psiquiatra, no obstante
hace poco BH por insistencia de mi hermana empezó
a ir a cursos de Tora con la que se siente contenta, no
obstante no sabe si va a seguir pues hay que pagar.
Hace
dos semanas luego de meses se juntaron a hablar con un Rab
(desafortunadamente reformista pues mi hermana mayor no
quiere saber nada con los ortodoxos) y parece según
estoy enterado se han dicho cosas muy fuertes y hubo mucha
emoción involucrada en el medio.
En
estos días están por tener el segundo encuentro
en donde el objetivo es poder al menos terminar con tanta
peleas y reyertas y de aquí en adelante poder sentarse
en una misma mesa y por otro lado solucionar el problema
del dinero. Pero por otro lado
cuando hablo con mi hermana o mi madre, siguen hablando
mal una de la otra, siguen acusando y recordando viejas
peleas, especialmente mi hermana, aunque mi madre también
lo hace. El respeto mutuo pareciera no existir, tampoco
el respeto a la madre por parte de mi hermana.
Personalmente
querido Rab me siento confundido y se me dificulta ver luz
al final del túnel y ver las cosas con claridad pues
son gente que amo y me duele realmente que estén
así.
Mauricio
Respuesta
a cargo de R' David ben Israel:
Shalom
Mauricio:
Rescato
de lo que narra dos puntos importantes: los pleitos y el
dinero que se debe aportar.
Respecto
a los pleitos, es necesario agotar todos los recursos disponibles
y minimizarlos, hasta que dentro de lo posible desaparezcan.
Seguramente
cada uno posee almacenados en su mente sucesos del pasado
que no resultaron de su agrado. Sumado a ello, prácticamente
con seguridad poseen sus propios problemas actuales que
les ocasionan irritación y fastidio. La época
en la que vivimos no es para nada fácil. Existe disconformidad
y en muchos casos resentimiento. Los problemas agobian y
cada vez hay menos paciencia. Pero uno no puede dejarse
arrastrar por la corriente, debe luchar y salir adelante,
por más que sea difícil.
Una
vez escuché a un anciano rabino citar el ejemplo
del salmón del Atlántico, el cual nada contra
la corriente. Se trata de un pez grande y poderoso que inicia
su vida en los ríos, donde se alimenta de larvas
de insectos y lombrices. Al alcanzar cerca de 15 centímetros
de longitud se dirige por lo bajo del río hacia el
mar, donde crecerá.
Unos
años más tarde, entre dos y cuatro, los salmones
vuelven al agua dulce para el desove. Valiéndose
de su agudo olfato encuentran el camino que los lleva hasta
el río donde nacieron. Para regresar se abren paso
contra la corriente. La hembra deposita los huevos en el
lecho del río. Luego del desove los adultos, debilitados
y exhaustos, regresan al mar, dejando allí a las
crías para que maduren solas.
Debemos
aprender del salmón a nadar contra la corriente cuando
es necesario, y también a salir de la situación
en la que uno se encuentra en el momento apropiado. Obsérvese
que para nadar contra la corriente los salmones deben evitar
los sitios donde las olas ejercen mayor presión.
Ellos se desplazan por lo bajo, reina una mayor serenidad
y les es posible enfrentar el gran desafío.
Así
debemos actuar nosotros, si hay riñas, uno debe tratar
de esquivarlas y no dejarse llevar por la efusión
de los que discuten airadamente hasta quedar también
en el medio de la disputa. Uno debe hacerse a un lado de
ese tormento y pensar como hacer las paces entre los airados
combatientes sin involucrarse en los altercados.
Si
se percata que también comenzará a reñir
por entrometerse, en ese caso debería dar un paso
al costado. Aunque no debe retirarse por completo de este
asunto, pues si bien es cierto que debió alejarse
físicamente y aparentemente nada puede hacer para
que haya paz, aun puede rezar.
Todo
lo que no pueda lograr con su propia fuerza, lo puede obtener
del Eterno mediante la oración. Hasta Moshé,
que había sido condenado a morir en el desierto,
rezó quinientas quince veces para que Dios le deje
entrar a la Tierra Prometida. Y está escrito que
si hubiera rezado una vez más, Dios le hubiera concedido
el deseo.
Esta
es la clave para que todo salga bien, no recriminar a los
demás en forma violenta ni airada, sino dialogar
pacíficamente. Mas si se trata de la familia, y de
los propios padres, que a uno lo trajeron al mundo. Y si
no se puede lograr ningún avance mediante la diplomacia,
existe un camino que no falla, el rezo a Dios para que ayude
a que acaben los pleitos y haya paz. El rezo debe acompañar
nuestra acción permanentemente. Des este modo, Dios
mismo ayudará a que las cosas nos salgan bien.
Esto
en lo referente a las riñas, y aun debo señalar
que es necesario considerar de manera especial a los padres
y no juzgarlos por más que uno entienda que están
equivocados.
Un
detalle más a observar es el consejo a solicitar
en caso de ser necesario. Existen numerosos profesionales
a los cuales se puede acudir y también hay muchos
rabinos ortodoxos que siguen la tradición al pie
de la letra y por esa razón cuentan con la ayuda
de Dios para orientar al consultante. Y si por alguna razón
no quedó satisfecho con un Rabino, puede dirigirse
a otro, hasta encontrar el que se sienta a gusto con él
y pueda depositarle su confianza para que le guíe.
Pasemos
ahora al tema legal. En su escrito pregunta: “Menciono
lo del el nivel económico pues tranquilamente mis
hermanos y yo con mi aporte podríamos pagar todo
si fuera el caso y si cada uno diera un porcentaje mayor
de sus ingresos. (Es esto Tzdaka? Se cuenta la Tzedaka para
asuntos familiares?)”
Existen
sabios que sostienen que es permitido otorgar del diezmo
de dinero que debe dar como acto humanitario de justicia
–tzedaká- para sus hijos grandes pobres cuando
no está obligado a ocuparse de ellos. Y del mismo
modo es permitido otorgar del diezmo de dinero que debe
dar como tzedaká para el honor de su padre pobre.
Y hay quien dice que incluso posee la posibilidad de sustentar
a sus hijos y a su padre por otros medios, le es permitido
otorgar del dinero para sus hijos grandes y en el honor
de su padre. Aunque prioritariamente debe ayudar a su padre
con dinero común, que no sea parte del diezmo ni
esté destinado a tzedaká. (Véase Maram
de Rotemburg, edición Prag cap. 75, citado por Shaj
en Shulján Aruj, 249:3)
Además,
El otorgamiento de tzedaká a los parientes cercanos
antecede al otorgamiento de tzedaká a todo individuo.
Shulján Aruj, 251:3)
Es
decir, el dinero otorgado al padre para sus necesidades
se considera tzedaká, y puede ser descontado de lo
que uno destina para ese fin. Sin embargo, lo más
adecuado dentro de los posible, es que los gastos necesarios
para el honor del padre sean cubiertos con dinero que no
sea destinado a tzedaká.
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