Preguntas y respuestas

Respuesta número: 2126

Pregunta enviada por: Mauricio

Tema: Asunto familiar

Querido Rab

En esta oportunidad le escribo para presentarle un caso bien personal que me toca directamente y para el que necesito escuchar una opinión competente para saber que hacer o no hacer.

Resulta que mi madre de 67 años(en Argentina) esta muy peleada con una de mi hermanas(45 años) por cuestiones personales de ellas que han arrastrado desde hace décadas y nunca las han solucionado genuinamente, aunque si se veían e iban los Shabat a la casa de mi madre, pero en el fondo no tenían la mejor opinión una de la otra.

Mi otra hermana ha estado en la misma situación hasta que en el 2004 tuvo un accidente automovilístico por la que estuvo en coma por tres semanas y luego de que gracias a Di-s hoy esta como si nada le hubiese sucedido. Desde entonces empezó a acercarse más y más a la Tora, yendo a cursos y demás y gracias a Di-s y esas enseñanzas hoy es una persona muy diferente, al punto que con su madre anda lo más bien, amen de que en el pasado haya tenido muchos roces.

Mi hermano que vive en Israel, se fue hace 25 años para allá a estudiar en la universidad y hoy por hoy no tiene discordias con mi madre, es un buen hombre, sin embargo el intenta corregir lo que cree incorrecto en ella a través del diálogo y traer paz en la familia.

Yo tengo 26 años (soltero y en New Zealand) no tengo problemas con nadie en mi familia, no obstante creo que hay cosas que deben corregirse y hacerse.

Mi padre (80 años) el año pasado fue instalado en un geriátrico cosa que a todos nos dolió, pero de alguna manera hoy el esta mucho mejor, aunque nunca se imagino que iba a terminar en un geriátrico por lo que por momentos sufre mucho, si bien el lugar es muy ameno.

El problema hoy surge porque al geriátrico hay que pagarlo cosa que hacemos entre mi madre y todos los hermanos.

El dinero que da mi madre, es un dinero que generaron con mi padre trabajando juntos, pero el problema es que hoy mi madre es muy reticente a dar ese dinero, y si no hubiese sido por mis hermanas mi padre hoy estaría en un geriátrico municipal en lugar de uno yehudi-respetable.

Mis padres han tenido una situación económica media-alta pero hoy ya no es más así por lo que mi madre viene sufriendo mucho por ello hace años, ella es una persona que desafortunadamente piensa y siente que la seguridad en la vida viene del dinero o de tener inversiones que le generen una renta para poder vivir.

Hace un tiempo vine viendo que gasta más de lo que le ingresa (por más que haya apretado mucho su presupuesto hasta el máximo.) por lo que consume su capital.

Mis hermanas en Argentina se encuentran en una situación económica media-alta, mi hermano me imagino más o menos lo mismo en Israel y yo en New zealand (por el momento, no vivo aquí) estoy tratando de hacer mi camino, aunque no me encuentro en su misma posición.

Menciono lo del el nivel económico pues tranquilamente mis hermanos y yo con mi aporte podríamos pagar todo si fuera el caso y si cada uno diera un porcentaje mayor de sus ingresos. (Es esto Tzdaka? Se cuenta la Tzedaka para asuntos familiares?)

Ahora que se le pide a mi madre que entregue la mitad de ese capital que generaron juntos para poder pagar el geriátrico de nuestro padre (su esposo) en el futuro próximo, ella se cierra, mete excusas, miente, etc, etc.

Yo soy de la idea de que los hermanos paguemos todo y la dejemos en paz e inclusive la ayudemos.

Si tuviera más dinero yo cubriría su parte pero hoy no lo tengo
Entre tanto como se imaginará querido Rab las tensiones afloran entre la familia, especialmente mis hermanas y mi madre, y en donde mis hermanas vuelven a reclamar y aflorar viejas discordias y peleas de años y años mezcladas con las nuevas, como que ella no visita ni llama a su nietos.

Honestamente yo temo por la salud psicológica y física de mi madre que se rehúsa fervientemente a aceptar ayuda por parte de algún psiquiatra, no obstante hace poco BH por insistencia de mi hermana empezó a ir a cursos de Tora con la que se siente contenta, no obstante no sabe si va a seguir pues hay que pagar.

Hace dos semanas luego de meses se juntaron a hablar con un Rab (desafortunadamente reformista pues mi hermana mayor no quiere saber nada con los ortodoxos) y parece según estoy enterado se han dicho cosas muy fuertes y hubo mucha emoción involucrada en el medio.

En estos días están por tener el segundo encuentro en donde el objetivo es poder al menos terminar con tanta peleas y reyertas y de aquí en adelante poder sentarse en una misma mesa y por otro lado solucionar el problema del dinero. Pero por otro lado
cuando hablo con mi hermana o mi madre, siguen hablando mal una de la otra, siguen acusando y recordando viejas peleas, especialmente mi hermana, aunque mi madre también lo hace. El respeto mutuo pareciera no existir, tampoco el respeto a la madre por parte de mi hermana.

Personalmente querido Rab me siento confundido y se me dificulta ver luz al final del túnel y ver las cosas con claridad pues son gente que amo y me duele realmente que estén así.

Mauricio

Respuesta a cargo de R' David ben Israel:  

Shalom Mauricio:

Rescato de lo que narra dos puntos importantes: los pleitos y el dinero que se debe aportar.

Respecto a los pleitos, es necesario agotar todos los recursos disponibles y minimizarlos, hasta que dentro de lo posible desaparezcan.

Seguramente cada uno posee almacenados en su mente sucesos del pasado que no resultaron de su agrado. Sumado a ello, prácticamente con seguridad poseen sus propios problemas actuales que les ocasionan irritación y fastidio. La época en la que vivimos no es para nada fácil. Existe disconformidad y en muchos casos resentimiento. Los problemas agobian y cada vez hay menos paciencia. Pero uno no puede dejarse arrastrar por la corriente, debe luchar y salir adelante, por más que sea difícil.

Una vez escuché a un anciano rabino citar el ejemplo del salmón del Atlántico, el cual nada contra la corriente. Se trata de un pez grande y poderoso que inicia su vida en los ríos, donde se alimenta de larvas de insectos y lombrices. Al alcanzar cerca de 15 centímetros de longitud se dirige por lo bajo del río hacia el mar, donde crecerá.

Unos años más tarde, entre dos y cuatro, los salmones vuelven al agua dulce para el desove. Valiéndose de su agudo olfato encuentran el camino que los lleva hasta el río donde nacieron. Para regresar se abren paso contra la corriente. La hembra deposita los huevos en el lecho del río. Luego del desove los adultos, debilitados y exhaustos, regresan al mar, dejando allí a las crías para que maduren solas.

Debemos aprender del salmón a nadar contra la corriente cuando es necesario, y también a salir de la situación en la que uno se encuentra en el momento apropiado. Obsérvese que para nadar contra la corriente los salmones deben evitar los sitios donde las olas ejercen mayor presión. Ellos se desplazan por lo bajo, reina una mayor serenidad y les es posible enfrentar el gran desafío.

Así debemos actuar nosotros, si hay riñas, uno debe tratar de esquivarlas y no dejarse llevar por la efusión de los que discuten airadamente hasta quedar también en el medio de la disputa. Uno debe hacerse a un lado de ese tormento y pensar como hacer las paces entre los airados combatientes sin involucrarse en los altercados.

Si se percata que también comenzará a reñir por entrometerse, en ese caso debería dar un paso al costado. Aunque no debe retirarse por completo de este asunto, pues si bien es cierto que debió alejarse físicamente y aparentemente nada puede hacer para que haya paz, aun puede rezar.

Todo lo que no pueda lograr con su propia fuerza, lo puede obtener del Eterno mediante la oración. Hasta Moshé, que había sido condenado a morir en el desierto, rezó quinientas quince veces para que Dios le deje entrar a la Tierra Prometida. Y está escrito que si hubiera rezado una vez más, Dios le hubiera concedido el deseo.

Esta es la clave para que todo salga bien, no recriminar a los demás en forma violenta ni airada, sino dialogar pacíficamente. Mas si se trata de la familia, y de los propios padres, que a uno lo trajeron al mundo. Y si no se puede lograr ningún avance mediante la diplomacia, existe un camino que no falla, el rezo a Dios para que ayude a que acaben los pleitos y haya paz. El rezo debe acompañar nuestra acción permanentemente. Des este modo, Dios mismo ayudará a que las cosas nos salgan bien.

Esto en lo referente a las riñas, y aun debo señalar que es necesario considerar de manera especial a los padres y no juzgarlos por más que uno entienda que están equivocados.

Un detalle más a observar es el consejo a solicitar en caso de ser necesario. Existen numerosos profesionales a los cuales se puede acudir y también hay muchos rabinos ortodoxos que siguen la tradición al pie de la letra y por esa razón cuentan con la ayuda de Dios para orientar al consultante. Y si por alguna razón no quedó satisfecho con un Rabino, puede dirigirse a otro, hasta encontrar el que se sienta a gusto con él y pueda depositarle su confianza para que le guíe.

Pasemos ahora al tema legal. En su escrito pregunta: “Menciono lo del el nivel económico pues tranquilamente mis hermanos y yo con mi aporte podríamos pagar todo si fuera el caso y si cada uno diera un porcentaje mayor de sus ingresos. (Es esto Tzdaka? Se cuenta la Tzedaka para asuntos familiares?)”

Existen sabios que sostienen que es permitido otorgar del diezmo de dinero que debe dar como acto humanitario de justicia –tzedaká- para sus hijos grandes pobres cuando no está obligado a ocuparse de ellos. Y del mismo modo es permitido otorgar del diezmo de dinero que debe dar como tzedaká para el honor de su padre pobre. Y hay quien dice que incluso posee la posibilidad de sustentar a sus hijos y a su padre por otros medios, le es permitido otorgar del dinero para sus hijos grandes y en el honor de su padre. Aunque prioritariamente debe ayudar a su padre con dinero común, que no sea parte del diezmo ni esté destinado a tzedaká. (Véase Maram de Rotemburg, edición Prag cap. 75, citado por Shaj en Shulján Aruj, 249:3)

Además, El otorgamiento de tzedaká a los parientes cercanos antecede al otorgamiento de tzedaká a todo individuo. Shulján Aruj, 251:3)

Es decir, el dinero otorgado al padre para sus necesidades se considera tzedaká, y puede ser descontado de lo que uno destina para ese fin. Sin embargo, lo más adecuado dentro de los posible, es que los gastos necesarios para el honor del padre sean cubiertos con dinero que no sea destinado a tzedaká.

Shalom Vehatzlaja

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