Preguntas y respuestas

Respuesta número: 2055

Pregunta enviada por: Mauricio

Tema: Decisión trascendental

Querido Rab,

Le escribo pues quisiera pedirle su consejo y a su vez ver que opina una persona ajena a mi problema.

Resulta que hace aprox un año vine a Nueva Zelandia con una perspectiva de
cambiar de aire (soy de Argentina), limpiar la mente en tierras nuevas, trabajar
y hacer negocios y de alguna manera empezar una nueva vida.

Hoy luego 1 año aquí siento que no logre lo que me propuse y eso en alguna
manera me frustra.

Siento que no me afiance en muchas cosas que pensaba afianzarme y que cometí muchos de los mismo errores que cometí en Argentina. Por otro lado, vine a mejorar y superarme.

Tengo 25 años y aquí vine solo y eso no es fácil.

En cierto sentido muchas cosas y forma de vivir de acá realmente me gustan
mucho.

Pero por otro no estoy con la comunidad judía de acá (que la note muy fría y no hospitalaria) y eso me genera dolor, no estar con gente como uno.

Ayer leí un art. En una revista que se llama The Economist y había un articulo
de como está floreciendo la comunidad judía en Alemania y veía una foto de unos rabinos, y para serle sincero y con el perdón de la expresión nunca pensé que iba extrañar tanto a los barbudos y religiosos.

Siento que podria instalarme bien aqui pero por otro no siento buen feeling con la comunidad y extraño demasiado ir al Beit Hakneset -Sinagoga- o escuchar shiurim –clases de Torá- o pensar en conjunto con gente que estudia Tora.

Si bien leo articulos, no es lo mismo.

Por otro lado, al alejarme de la comunidad me junté con gente que no es como yo, en cuanto a tradiciones y valores y por ej hace dos Shabat me encontraba trabajando y de repente cuando me di cuenta no lo podía creer, que estaba haciendo? Y realmente me hizo sentir mal con mi conciencia. En otro sentido, empecé a tomar trabajos casuales que no tienen nada que ver con mi preparacion ni capacidad (no tengo prob en trabajar en lo que sea mientras sea digno) pero por otro siento que seria mas productivo en otras áreas, pero ese tipo de trabajos en donde si podría ser productivo no me dan la oportunidad de demostrarlo trabajando ahí. El único que me dio la oportunidad al mes me ascendió a gerente, pero renuncie hace una semana pues habia que trabajar en Shabat y habia muchas cosas que estaban en contra de mis creencias.

Ahora tengo que volver nuevamente a los trabajos básicos (para los que tengo que moverme de ciudad donde no hay yehudim -judíos), pero no quiero eso para mi futuro, ni tampoco vivir sin una vida yehudi o formar una linda familia (que ya quisiera formar). Siento que doy para muchísimo mas y soy una persona que constantemente quiere aprender y mejorar, pero hoy no veo bien la luz en el fondo del túnel.

Con respecto a volver a Argentina, no me gustaría pues hay muchas cosas de allá que me desagradan y a la hora de formar un mejor futuro, no lo veo por alla, aunque si podria forjarse. Y en otro sentido tanto Nueva Zelandia como Australia me parecen países con gran perspectiva y buena calidad de vida. Pero, rebobinando mi mente cuando puse mi pie en el avion, aca vine a hacer algo interesante y bueno, no a dar vueltas de un lado para el otro y no generar resultados.

Quiero ayudar, realmente quiero ayudar a mucha gente que conozco y que no conozco tambien, pero aun no encuentro el camino.

Que me aconseja querido Rabbi? Que hiciera ud si fuera yo?

Muchas gracias por leer la carta un tanto extendida y tomarse las molestias.

Shavua tov!!!

Mauricio

Respuesta a cargo de R' David ben Israel:  

Shalom Mauricio:

Creo comprender perfectamente su situación. A mi criterio, los síntomas que evidencia son claros y altamente positivos. Se encuentra en estos momentos en una etapa clave de su vida en la que reina cierta confusión, mas percibe con claridad una voz interior que le reclama tomar una decisión que le permita dar el paso correcto para sentirse feliz, sosegado y con paz interior.

Para esclarecer este asunto es necesario considerar que en una etapa previa, no muy lejana, nutrió a su alma con las mejores delicias, suministrándole estudio, compartiéndolo con otras personas, observando y poniendo en práctica lo que aprendía. Luego, fue en busca de una apertura económica más aliviada que le permita forjar su provenir. En esta nueva etapa trabaja y logra metas importantes, aunque no totales. Ya que se contraponen con los principios que atesoró en el pasado y no está dispuesto a perderlos tan fácilmente. Siente la presión interior de su alma que le reclama el alimento espiritual que ingería hasta no hace mucho y donde se encuentra actualmente no tiene posibilidades concretas de conseguir.

La decisión que hay que tomar es clara, algo hay que sacrificar y debe decidirse qué, si la aspiración por intentar un crecimiento económico inmediato, o el desarrollo de los valores espirituales en un entorno que no es el más adecuado.

Para ayudarle en esta difícil decisión, es propicio observar una situación idéntica que aconteció con dos eruditos de Israel, quedando este suceso registrado en el Talmud.

Ilfa y Rabí Iojanán estudiaban Torá en la Academia -Ieshivá. Cierta vez se encontraron apretados económicamente y uno dijo al otro: salgamos para emprender un negocio. De este modo cumpliremos con el versículo que declara: “No habrá indigentes entre vosotros” (Deuteronomio 15:4)

Los hombres abandonaron el lugar y fueron en busca de su propósito. En el camino se sentaron bajo un muro tambaleante. Allí desenvolvieron un emparedado para almorzar y comenzaron a ingerirlo.

Mientras esto ocurría se aparecieron dos ángeles que se ubicaron cerca del lugar.

Rabí Iojanán escuchó que uno decía al otro: echemos sorbe ellos el muro. El otro respondió: no lo hagamos, pues uno de ellos triunfará.

Rabí Iojanán le dijo a Ilfa: ¿Maestro, ha escuchado usted algo?

Ilfa le respondió: ¡No!

Rabí Iojanán consideró: dado que él no escuchó y yo sí, seguramente se refirió a mí.

Rabí Iojanán decidió volverse, por eso le dijo a Ilfa: regresaré para cumplir con el versículo que declara: “Pues los indigentes no dejarán de existir en la Tierra”. (Deuteronomio 15:11)

Rabí Iojanán regresó a la Academia a seguir estudiando e Ilfa no regresó.

El tiempo pasó, y cuando finalmente Ilfa retornó a la ciudad, se encontró con que Rabí Iojanán era el Director Principal de la Academia.

Los lugareños le dijeron a Ilfa: si usted, maestro, hubiera permanecido en la academia estudiando, el maestro –Rabí Iojanán- no sería en estos momentos el Director. (Observad que Rabí Iojanán lo llamó maestro cuando se dirigió a él en momentos en que habían partido, evidenciando la gran capacidad y nivel de conocimientos que poseía Ilfa) (Taanit 21a)

Considero que existe una gran similitud en lo que le ocurre personalmente y lo narrado en este suceso talmúdico. Por eso le sugiero, en caso en que crea indispensable seguir los pasos de Ilfa e ir en busca de un porvenir económico mejor, hágalo, pero siempre y cuando sea en un sitio donde pueda compartir al menos algunas horas de estudio con otras personas que siguen los mismos objetivos. Sin embargo, si considera que puede hacerlo, regrese a la Academia y siga los pasos de Rabí Iojanán. En la carta que me envió se nota la gran capacidad que posee y la alta sensibilidad con la que cuenta para tratar con las personas. Creo que tiene todo el potencial necesario para convertirse en un verdadero líder comunitario, crecer como persona y ayudar a mucha gente a superarse.

Cabe señalar que los exegetas talmúdicos acotan, que Rabí Iojanán fue nombrado Director de la Academia, y cuando eso ocurrió, su situación económica se tornó inmejorable. Ya que era costumbre del lugar que el Director era enriquecido de la misma forma como lo hacía el pueblo con el Sacerdote Principal –Cohen Gadol. Tal como lo enseña el Talmud: si bien un Gran Sacerdote debe ser más grande que sus hermanos en fuerza, belleza, sabiduría y riqueza, si no poseía riqueza, sus hermanos, el resto de los sacerdotes, lo engrandecían y lo enriquecían, tal como está escrito (Levítico 21:10): “Y el sacerdote, el grande de sus hermanos”, lo cual es explicado como: “lo engrandecían de sus hermanos”. (Iomá 18:1)

Le deseo éxitos en todo y que tome la decisión adecuada.

Shalom Vehatzlaja

Indice de Preguntas

Envíanos tu comentario

Nombre:

E - Mail:

Asunto:

Recomendado
Redes Sociales
Imperdible
Seguimiento
Novedad
Buena onda
Editoriales
Entretenido
Sensacional
Videos Alegres
Shabat
 
 
 


Copyright 2007 Todos los derechos reservados
Judaismo Virtual

 

fin

Untitled Document