Me interesaría saber si hace 2000 años
los Rabinos para poder serlo primero debían de estar
casados.
Muchas gracias por su respuesta
Ramón
Respuesta
a cargo de R' David ben Israel:
Shalom Ramón
Es
correcto que un Rabino esté casado y tenga una familia
bien formada. Pero en caso de sucederle un revés
en el matrimonio, se permite que siga oficiando como Rabino.
En la historia hubo varios casos, algunos de los cuales
constan en el Talmud y dispongo de esas citas traducidas,
a las cuales copio a continuación:
El
sabio talmúdico Rabí Iosei Aglili se había
casado con su sobrina, la hija de su hermana. Ella, en vez
de tratarlo bien, y de acuerdo a su status de erudito reconocido
por los más grandes sabios, lo avergonzaba delante
de sus alumnos. Ellos dijeron a su maestro: "Rabi:
abandónala, pues no te respeta, ni se adecua a tu
honor".
El
erudito les respondió: "El importe que fue declarado
en el documento de casamiento –ketuvá-, y que
le tendría que abonar en caso de divorcio es muy
alto. No está dentro de mis posibilidades pagar esa
suma".
Los
alumnos escucharon la respuesta, y comprendieron la situación
de su maestro.
Un
día, él (Rabí Iosei Aglili) tras la
terminación del estudio en el "Beit Hamidrash"
(salón donde se estudia), dijo a su amigo Rabí
Elazar ben Azaria: "Rabi, subamos a mi casa a comer".
Rabí
Elazar ben Azaria aceptó el convite. Ambos ingresaron
a la vivienda, y de inmediato la mujer del anfitrión
apareció en escena, mostrando un rostro de enojo,
tras lo cual se retiró. Ella actuó como una
mujer cruel, que prepara la comida a su marido, y en el
momento de sentarse a la mesa para comer, lo recibe de mala
manera.
Rabí
Iosei Aglili observó aquella cacerola que se hallaba
sobre el "kiraiim" (cocina de la época).
Enseguida preguntó a su esposa: "¿Hay
allí algo para comer?".
La
señora respondió a su esposo: "Hay unas
verduras hervidas".
El
marido fue hasta donde se hallaba la cacerola, la destapó,
y aparecieron frente a sus ojos, deliciosas presas de pollo.
Rabí
Elazar ben Azaria comprendió enseguida la situación
que se vive en la casa. No obstante se sentaron a comer,
y al cabo de unos minutos, Rabí Elazar dijo a su
amigo: "Rabi, ¿no dijo ella que había
verduras en la olla. Sin embargo nosotros encontramos presas
de pollo?".
Rabí
Iosei Aglili le respondió: "Le ha sucedido a
ella un milagro, y las verduras se convirtieron en presas
de pollo". (Dijo esto para no avergonzar a su esposa).
Cuando
hubieron culminado la comida, Rabí Elazar ben Azaria
dijo a Rabí Iosei Aglili: "¡Abandona a
esa mujer. Ella no se conduce contigo de manera respetuosa,
ni te honra como mereces!".
Rabí
Iosei Aglili le confesó: "El importe que fue
declarado en el documento de casamiento –ketuvá-,
y que le tendría que abonar en caso de divorcio es
muy alto. No está dentro de mis posibilidades pagar
esa suma".
Rabí Elazar ben Azaria, que era muy rico, le dijo:
"Nosotros, tus alumnos, pagaremos a tu mujer la suma
esa, y te divorcias de ella".
ALUMNO
FIEL
Tal
como lo manifestó Rabí Elazar ben Azaria,
así aconteció. Abonaron la suma requerida,
y el divorcio se llevó a cabo. Luego le presentaron
a Rabí Iosei Aglili una mujer más buena, y
se casó con ella.
La
ex esposa de Rabí Iosei Aglili, por su parte, a causa
de sus pecados, cayó en manos del guardián
de la ciudad, con quien formalizó matrimonio. Los
días pasaron, y el nuevo marido contrajo una enfermedad
que terminó dejándolo completamente ciego.
El
matrimonio, luego de esta desgracia, no tenía dinero
para vivir, por eso, la mujer llevaba al marido por toda
la ciudad, para pedir limosna, y así poder pagar
los gastos de cada día. La señora lo conducía
por todos los barrios de la ciudad, menos por el que vivía,
Rabí Iosei Aglili. Se comportaba de esa manera, porque
le daba vergüenza aparecer en ese estado humillante
frente a su ex esposo.
El
nuevo marido de la señora, antes de quedar ciego,
había adquirido un conocimiento pleno de todas las
calles, merced a su trabajo de guardián de la ciudad.
Por eso, él se dio cuenta de la actitud de su esposa,
y le preguntó: "¿por qué no me
llevas al barrio donde vive Rabí Iosei Aglili. Ya
que escuché que ayuda a la gente, y seguramente será
generoso también con nosotros?".
La
mujer le respondió: "Sucede que fue mi anterior
marido, y no tengo coraje de estar frente a él, y
ver su rostro".
TIEMPO
MAS TARDE
Un
día, se acercaron hasta la vecindad donde moraba
Rabí Iosei Aglili, y el hombre comenzó a agredir
a su esposa, a tal punto que los gritos de ellos se escuchaban
a lo lejos. El ex marido de ella, que era Rabí Iosei
Aglili, oyó las voces, y caminó en dirección
de las mismas. Llegó hasta el lugar, y se detuvo
frente al individuo, tras lo cual le dijo: "¿por
qué la golpeas?".
El
sujeto respondió: "Sucede que cada día
ella me hace perder el dinero de esta calle en la que vives".
Tras
haber escuchado, Rabí Iosei Aglili los ubicó
en una de sus propiedades que tenía en otra vecindad,
y les enviaba lo necesario para sus gastos todos los días.
Hizo esto basado en lo que declara el versículo:
"de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote
de ellos)". (Isaías 58: 7) - (Midrash Rabá
Vaykrá 34: 14 - Talmud Yerushalmy, tratado de Ketubot
11: 3 - Iebamot 62).
NUEVO
EJEMPLO
Otro
caso similar, aconteció en la época de Rabí
Tanjuma (por los años 200 de la era común).
En ese entonces, hubo una gran sequía, y el pueblo
necesitaba urgentemente lluvia.
Por
esa razón, dijeron a Rabí Tanjuma: "Rabi:
decreta ayuno público sobre la población para
que descienda lluvia".
El
erudito decretó ayuno público el día
lunes. Luego hizo lo mismo el jueves, y volvió a
decretar ayuno el lunes siguiente. Pero ni una gota de lluvia
cayó.
Al
contemplar la situación, el sabio ingresó
al Beit Hamidrash (salón de estudios), y comenzó
a disertar, mencionando palabras que despierten los corazones
de la gente, para que se arrepientan de las faltas cometidas
y se encarrilen por la buena senda.
Luego
el Rabí dijo: "Todo el pueblo realice actos
generosos con su prójimo, dando al otro lo que necesita.
De esta manera, el Todopoderoso será generoso con
vosotros, trayendo la lluvia".
Todos
salieron a hacer lo que el Rabí solicitó,
y mientras los pobladores estaban abocados a cumplir el
mandato, uno de ellos se levantó, fue a su casa,
tomó todo lo que tenía y salió para
repartirlo.
En
el camino, se topó con su ex mujer. Ella le dijo
(hablándole en tercera persona): "Haz caridad
con esta mujer, pues desde el día en que salió
de tu casa, no ha visto el bien".
El
individuo al verla con la ropa vieja y remendada, padeciendo
una gran aflicción, fue invadido por un pensamiento
de generosidad y le dio. Se basó en lo que está
escrito "de tu carne (tus parientes) no te olvides
(desentendiéndote de ellos)". Ya que esta señora
había sido en el pasado pariente de él, cuando
era su esposa.
UNA
BLASEFEMIA
En
el preciso momento en que este hombre hablaba con ella,
y le daba dinero, fue avistado por un sujeto. Este pensó
que el individuo divorciado está cometiendo una infracción
severamente penalizada por el tribunal, ya que está
prohibido realizar transacciones con la ex mujer, por ser
que pueden llegar a tentarse, y cometer un pecado.
El
sujeto que los vio, trajo testigos para que vean lo que
acontece, y fue a ver a Rabí Tanjuma para contarle:
"Rabi: Tú estás sentado aquí,
ayunando, mientras el pecado se hace presente entre la gente".
El
erudito le preguntó: "¿Qué has
visto?".
El
sujeto respondió: "He avistado a fulano, que
hablaba con su ex mujer. Y no solo eso, sino que también
le dio dinero".
Rabí
Tanjuma solicitó traer al hombre. Para ello, fueron
designados unos enviados, quienes lo trajeron e hicieron
parar frente a los sabios y ancianos, responsables de verificar
que el ayuno público se lleve a cabo de manera apropiada
y santa. El objetivo es, para que el pueblo abandone los
pecados, y sean quitados del medio los "estorbos"
que impiden el descenso de la lluvia.
Rabí
Tanjuma le dijo: "Hijo mío: ¿tú
sabes que la tierra y los pobladores se hallan en medio
de una gran aflicción, y pese a ello fuiste y hablaste
con tu ex esposa?. Y no solo eso, ¿sino qué
además le diste dinero sospechosamente?".
El
acusado respondió: Rabi: ¿acaso un día
no enseñaste respecto al versículo que declara:
'de tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote
de ellos)', qué se refiere a la ex mujer, a la cual
el ex marido, si da dinero a ella, para poder pagar sus
gastos existenciales, está cumpliendo un precepto?.
Además, hoy mismo dijiste: 'Todo el pueblo realicen
actos generosos con su prójimo, dando al otro lo
que necesita. De esta manera, el Todopoderoso será
generoso con vosotros, trayendo la lluvia'.
El
hombre prosiguió su relato: Aconteció cuando
yo salía para dar a los que necesitan, que me encontré
con mi ex esposa, la cual me dijo: 'Haz caridad con esta
mujer, pues desde el día en que salió de tu
casa, no ha visto el bien'. Y yo, al verla con su vestido
gastado y remendado, carente de todo, me apiadé de
ella y le di, basándome en el versículo 'de
tu carne (tus parientes) no te olvides (desentendiéndote
de ellos)' (Isaías 58: 7)
En
ese momento, Rabí Tanjuma alzó su rostro al
cielo y dijo: "Amo del universo: este hombre que es
de carne y huesos, cuando vio a su ex esposa, a la cual
repudiaba, igualmente, se apiadó de ella y le dio,
sin estar obligado por ninguna ley, solo por lo declarado
por el versículo 'de tu carne (tus parientes) no
te olvides (desentendiéndote de ellos)'. Tú,
sobre quien está escrito que eres: 'Piadoso y Misericordioso'
(Salmos 145: 8), y nosotros, que somos hijos de Tus hijos,
Abraham, Itzjak y Yaakov, y el alimento nuestro está
a Tu cargo, cuanto más que te apiadarás de
nosotros, dándonos lluvia, pese a nuestros pecados".
RESULTADO
Inmediatamente,
luego de estas palabras, comenzó a llover, la tierra
revivió, y todos los pobladores contaron con el agua
necesaria para todas sus necesidades.
Los
casos que hemos visto, son de cosas grandes hechas por personas,
en mérito de las cuales, recibieron una retribución
acorde. Pero en ciertas ocasiones, también algo muy
pequeñito que uno hace por el prójimo, puede
cambiar totalmente su vida, o su estado de ánimo.
A
través de una sola palabra amable por la mañana,
es posible cambiar el rostro triste y abatido del vecino,
por una sonrisa. Este pequeño acto puede influir
en este hombre de manera abismal, incluso, quizá
determine una modificación integral en la forma de
afrontar todo ese día.
Además,
tal vez, esta acción llevada a cabo por nosotros,
afecte también a los días subsiguientes de
nuestro vecino. Y no olvidemos que lograr la alegría
en el otro, es uno de los caminos que conducen a la persona
a heredar el mundo venidero (tratado de Taanit cap. 3).
Cabe
añadir que si el individuo no se casó, se
le permite oficiar como Rabino. Tal como sucedió
hace 2000 años con Ben Azai. Pero de no tratarse
de un caso excepcional, el Rabino debe intentar casarse
y dar el ejemplo de familia integrada y feliz a la comunidad.
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