Preguntas y respuestas

Respuesta número: 1952

Pregunta enviada por: Ricardo

Tema: Inspiración en el estudio

¿Que método de inspiración cree que es el correcto para las Sagradas Escrituras?

Ricardo

Respuesta a cargo de R' David ben Israel:  

Shalom Ricardo

Rabí Akiva es considerado el Rabino más destacado, en erudición, de todos los tiempos.

Este sabio empezó a estudiar a los 40 años de edad, tras llevar una vida de trabajador campestre durante los años precedentes. En estos años anteriores, deconocía todo lo refrente al estudio de la Torá.

Pero se casó con una gran mujer, Rajel, y esta lo instó a estudiar.

Rabí Akiva comenzó por las bases del judaísmo, para lo cual asistió a un colegio de niños principiantes. Allí, todo lo que el maestro le enseñaba, lo bebía con sed. Permaneció en ese sitio, hasta que culminó la totalidad de la Torá escrita

Luego de egresar, consultó con su mujer acerca de su futuro, y le planteó su deseo de progresar. Le dijo que quiere estudiar también la Torá oral.

La mujer estuvo de acuerdo, y envió a su marido para que se capacite con maestros competentes: Rabí Iehoshúa y Rabí Eliezer.

Estos maestros le enseñaban a Rabí Akiva un estudio, y éste cuando se retiraba, analizaba desde todos los ángulos lo aprendido, letra por letra, deduciendo múltiples enseñanzas. Al día siguiente presentaba sus deducciones a los maestros, y estos analizaban lo presentado y lo aprobaban, o en caso de ser necesario, destacaban que tal o cual punto debe ser interpretado de otra manera. (Abot de Rabí Natán)

Este que hemos descrito es el método de inspiración correcto para las Sagradas Escrituras. Siempre contar con un maestro que nos oriente y vigile de cerca la aptitud del producto de nuestra inspiración. De este modo, el margen de error será muy estrecho, o nulo.

En cambio, si uno estudia solo, y se inspira solo, basándose en lo aprendido o leído, en ese caso, puede lograr grandes deducciones, como así cometer grandes desastres, tal vez irreparables.

Les contaré un caso que sucedió

Un día, en una de las clases nocturnas que yo dictaba asiduamente, se presenta un joven que colaboraba en forma permanente con el curso. Este joven llamaba por teléfono a la gente para que venga a estudiar, organizaba, se encargaba de que siempre haya masas y bebidas para los asistentes, y los que vienen cansados directamente de su trabajo puedan saciar levemente su hambre y su sed mientras escuhaban la clase.

Este joven, tan aplicado y laborioso, entregado a la clase como ninguno, durante el día estudiaba en una academia. Allí, un rabino que le daba clases, dijo en una de sus disertaciones:

Maimónides, en su libro intitulado Mishné Torá dice (Teshuba 3: 2):

Un individuo, cuyos pecados fueren más que sus méritos, inmediatamente moriría en su maldad, como está escrito: "por tus muchos pecados..." (Jeremías 30,14).

Así una sociedad cuyos pecados fueren más, inmediatamente sería destruida, como como está escrito: "el grito de Sodoma y Gomorra es muy grande..." (Génesis 18,20).

Tras la lectura de este párrafo, el rabino sentenció

A partir de aquí surge que ¡Hitler era un justo! Pues, si no fuera así, hubiese muerto inmediatamente, como lo expresa la cita de Maimónides.

El joven que me presentó esta declaración estaba confundido y anublado. Y me hizo saber que todos los que escucharon esa clase quedaron en la misma situación que él.

¿Cómo puede ser que el malvado Hitler, que mató milllones de almas inocentes sea considerado un justo?.

Al escuchar esto, solo atiné a tratar de mantener la serenidad y no cometer ninguna imprudencia. Pues no puedo difamar al rabino por un solo error que cometió. Cualquiera se equivoca una vez -pensé-.

Terminada la clase, le dije al joven que debe leer los comentaristas que aparecen en el citado libro de Maimónides, y encontrará allí diferentes interpretaciones de ese pasaje.

El diálogo con el joven acerca de este tema se mantuvo durante días.

Antes bien, sabido es que todos los sabios que vivieron durante y después del Holocausto, consideraron a Hitler públicamente como un "malvado". Incluso en los libros de los eruditos más famosos, como Leb Eliahu, del Rabino Eliahu Lupian, está escrito: "Hitler Harashá" (Hitler el malvado).

Después de que los sabios de todas las procedencias consideran a Hitler un perverso, por haber matado cruelmente y sin ninguna razón valedera millones de almas inocentes, ¿cómo puede este rabino aludido llamarlo justo?. Es ridículo e inconcebible ¿verdad?.

Pero uno quiere saber: una persona erudita y temerosa de El Eterno, como lo es este rabino citado ¿cuál es la única manera de que pueda cometer un error tan garrafal como este?.

La respuesta es una sola: Seguramente leyó el texto de Maimónides en forma textual, y empezó a deducir a partir del mismo las cosas que le vanían a la mente. Posiblemente en ese instante comenzaron a desfilar ante él las personas que hicieron desastres mundiales y no murieron en el acto, sino después de un tiempo, y a partir de allí conjeturó lo señalado.

Precisamente ahí está el error. Al menos en esta oportunidad, no fue a consultar con un maestro si su deducción estaba bien. No obró como Rabí Akiva. Le cayó una idea a la cabeza, la consideró acertada y la trasmitió a sus alumnos.

Por tal razón decimos, que este que hemos descrito arriba, el método de aprender de un maestro competente, y consultar las deducciones con un maestro antes de confirmarlas como ciertas, es el método de inspiración correcto para las Sagradas Escrituras.

No obrar de este modo, puede conllevar a situaciones equivocadas y terriblemente dañinas, como la descrita.

Nota:

Para comprender lo dicho por Maimómides, y que llevó a la confusión expuesta, citaremos algunas fuentes:

Maimónides dijo:

Un individuo, cuyos pecados fueren más que sus méritos, inmediatamente moriría en su maldad, como está escrito: "por tus muchos pecados..." (Jeremías 30,14). (Maimónides, Teshuba 3: 2)

El Pentateuco declara:

"El Eterno Dios tomó al hombre y lo colocó en el Jardín del Edén, para que lo trabajara y lo cuidara. Y El Eterno Dios le ordenó al hombre, diciendo: De todo árbol del jardín podrás comer; pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, ciertamente morirás". (Génesis 2: 15-17)

Advertimos que El Eterno crea al hombre, e inmediatamente lo coloca en el Jardín del Edén y le ordena: "pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no comerás; pues el día que de él comas, ciertamente morirás".

Luego unos versículos más adelante leemos:

"Y la mujer percibió que el árbol era bueno como alimento, y que era un deleite para los ojos, y que el árbol era deseable como un medio para alcanzar la sabiduría, y ella tomó de su fruto y comió; y también le dio a su marido junto a ella y él comió". (Génesis 3: 6)

Teniendo en cuenta lo dicho por Maimónides, y lo expresado por el versículo anteriormente aludido: "el día que de él comas, ciertamente morirás", el hombre -Adam- debería haber muerto en ese mismo día.

Sin embargo, a continuación el Pentateuco narra:

"Y dijo El Eterno Dios: He aquí que el hombre se ha vuelto similar a nosotros, que conoce el bien y el mal; ahora, ¡que no extienda la mano y tome también del Árbol de la Vida, y coma y viva por siempre!.
El Eterno Dios lo depuso del Jardín del Edén, para que trabajara el suelo del que fue tomado" (Génesis 3: 22-23)

Más adelante encontramos:

"El hombre conoció a su mujer Eva y ella concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido un hombre con El Eterno. Y también dio a luz a su hermano Abel. Abel fue pastor de ovejas y Caín fue labrador". (Génesis 4: 1-2)

Luego:

"Cuando Adám había vivido ciento treinta años, engendró a su semejanza y su imagen, y lo llamó Shet". (Génesis 5: 3)

Pregunta:

¿Pasaron 130 años y aun Adam sigue con vida?

Pero sigamos viendo:

"Y los días de Adám después de engendrar a Shet fueron ochocientos años, y engendró hijos e hijas. Todos los días que vivió Adám fueron novecientos treinta años; y murió". (Génesis 5: 4-5)

Vemos que Adam no murió el día que comió del árbol prohibido, sino 930 años después.

¿Qué enseña aquí la Biblia?

Enseña que "el día que de él comas, ciertamente morirás". (Génesis 2: 15-17) significa, que en ese momento será sentenciado sobre él la muerte, pero no que morirá en ese día, tal lo visto en los versículos subsiguientes citados.

Trasladamos esta enseñanaza a lo declarado por Maimónides, y resulta que su idea es la misma que la de la Biblia. Es decir, morirá, significa, se decreta que ese individuo morirá. ¿Y cuándo esto acontecerá en la práctica?. Cuando se ejecute la sentencia establecida por el Tribunal Celestial.

Un nuevo versículo certifica esto último:

"Por el testimonio de dos testigos o de tres testigos morirá el muerto; no morirá por el testimonio de un solo testigo". (Deuteronomio 17: 6)

¿Qué significa "morirá el muerto"?. Es imposible matar físicamente a alguien que ya murió.

Enseña que al ser condenado, ya es considerado muerto, y cuando se ejecuta la sentencia, se lleva a la práctica lo que ya estaba estipulado de antemano.

Shalom y hatzalajá

R' David ben Israel 

Indice de Preguntas

Envíanos tu comentario

Nombre:

E - Mail:

Asunto:

Recomendado
Redes Sociales
Imperdible
Seguimiento
Novedad
Buena onda
Editoriales
Entretenido
Sensacional
Videos Alegres
Shabat
 
 
 


Copyright 2007 Todos los derechos reservados
Judaismo Virtual

 

fin

Untitled Document