¿Que
método de inspiración cree que es el correcto
para las Sagradas Escrituras?
Ricardo
Respuesta
a cargo de R' David ben Israel:
Shalom
Ricardo
Rabí
Akiva es considerado el Rabino más destacado, en
erudición, de todos los tiempos.
Este
sabio empezó a estudiar a los 40 años de edad,
tras llevar una vida de trabajador campestre durante los
años precedentes. En estos años anteriores,
deconocía todo lo refrente al estudio de la Torá.
Pero
se casó con una gran mujer, Rajel, y esta lo instó
a estudiar.
Rabí
Akiva comenzó por las bases del judaísmo,
para lo cual asistió a un colegio de niños
principiantes. Allí, todo lo que el maestro le enseñaba,
lo bebía con sed. Permaneció en ese sitio,
hasta que culminó la totalidad de la Torá
escrita
Luego
de egresar, consultó con su mujer acerca de su futuro,
y le planteó su deseo de progresar. Le dijo que quiere
estudiar también la Torá oral.
La
mujer estuvo de acuerdo, y envió a su marido para
que se capacite con maestros competentes: Rabí Iehoshúa
y Rabí Eliezer.
Estos
maestros le enseñaban a Rabí Akiva un estudio,
y éste cuando se retiraba, analizaba desde todos
los ángulos lo aprendido, letra por letra, deduciendo
múltiples enseñanzas. Al día siguiente
presentaba sus deducciones a los maestros, y estos analizaban
lo presentado y lo aprobaban, o en caso de ser necesario,
destacaban que tal o cual punto debe ser interpretado de
otra manera. (Abot de Rabí Natán)
Este
que hemos descrito es el método de inspiración
correcto para las Sagradas Escrituras. Siempre contar con
un maestro que nos oriente y vigile de cerca la aptitud
del producto de nuestra inspiración. De este modo,
el margen de error será muy estrecho, o nulo.
En
cambio, si uno estudia solo, y se inspira solo, basándose
en lo aprendido o leído, en ese caso, puede lograr
grandes deducciones, como así cometer grandes desastres,
tal vez irreparables.
Les
contaré un caso que sucedió
Un
día, en una de las clases nocturnas que yo dictaba
asiduamente, se presenta un joven que colaboraba en forma
permanente con el curso. Este joven llamaba por teléfono
a la gente para que venga a estudiar, organizaba, se encargaba
de que siempre haya masas y bebidas para los asistentes,
y los que vienen cansados directamente de su trabajo puedan
saciar levemente su hambre y su sed mientras escuhaban la
clase.
Este
joven, tan aplicado y laborioso, entregado a la clase como
ninguno, durante el día estudiaba en una academia.
Allí, un rabino que le daba clases, dijo en una de
sus disertaciones:
Maimónides,
en su libro intitulado Mishné Torá dice (Teshuba
3: 2):
Un
individuo, cuyos pecados fueren más que sus méritos,
inmediatamente moriría en su maldad, como está
escrito: "por tus muchos pecados..." (Jeremías
30,14).
Así
una sociedad cuyos pecados fueren más, inmediatamente
sería destruida, como como está escrito: "el
grito de Sodoma y Gomorra es muy grande..." (Génesis
18,20).
Tras
la lectura de este párrafo, el rabino sentenció
A
partir de aquí surge que ¡Hitler era un justo!
Pues, si no fuera así, hubiese muerto inmediatamente,
como lo expresa la cita de Maimónides.
El
joven que me presentó esta declaración estaba
confundido y anublado. Y me hizo saber que todos los que
escucharon esa clase quedaron en la misma situación
que él.
¿Cómo
puede ser que el malvado Hitler, que mató milllones
de almas inocentes sea considerado un justo?.
Al
escuchar esto, solo atiné a tratar de mantener la
serenidad y no cometer ninguna imprudencia. Pues no puedo
difamar al rabino por un solo error que cometió.
Cualquiera se equivoca una vez -pensé-.
Terminada
la clase, le dije al joven que debe leer los comentaristas
que aparecen en el citado libro de Maimónides, y
encontrará allí diferentes interpretaciones
de ese pasaje.
El
diálogo con el joven acerca de este tema se mantuvo
durante días.
Antes
bien, sabido es que todos los sabios que vivieron durante
y después del Holocausto, consideraron a Hitler públicamente
como un "malvado". Incluso en los libros de los
eruditos más famosos, como Leb Eliahu, del Rabino
Eliahu Lupian, está escrito: "Hitler Harashá"
(Hitler el malvado).
Después
de que los sabios de todas las procedencias consideran a
Hitler un perverso, por haber matado cruelmente y sin ninguna
razón valedera millones de almas inocentes, ¿cómo
puede este rabino aludido llamarlo justo?. Es ridículo
e inconcebible ¿verdad?.
Pero
uno quiere saber: una persona erudita y temerosa de El Eterno,
como lo es este rabino citado ¿cuál es la
única manera de que pueda cometer un error tan garrafal
como este?.
La
respuesta es una sola: Seguramente leyó el texto
de Maimónides en forma textual, y empezó a
deducir a partir del mismo las cosas que le vanían
a la mente. Posiblemente en ese instante comenzaron a desfilar
ante él las personas que hicieron desastres mundiales
y no murieron en el acto, sino después de un tiempo,
y a partir de allí conjeturó lo señalado.
Precisamente
ahí está el error. Al menos en esta oportunidad,
no fue a consultar con un maestro si su deducción
estaba bien. No obró como Rabí Akiva. Le cayó
una idea a la cabeza, la consideró acertada y la
trasmitió a sus alumnos.
Por
tal razón decimos, que este que hemos descrito arriba,
el método de aprender de un maestro competente, y
consultar las deducciones con un maestro antes de confirmarlas
como ciertas, es el método de inspiración
correcto para las Sagradas Escrituras.
No
obrar de este modo, puede conllevar a situaciones equivocadas
y terriblemente dañinas, como la descrita.
Nota:
Para
comprender lo dicho por Maimómides, y que llevó
a la confusión expuesta, citaremos algunas fuentes:
Maimónides
dijo:
Un
individuo, cuyos pecados fueren más que sus méritos,
inmediatamente moriría en su maldad, como está
escrito: "por tus muchos pecados..." (Jeremías
30,14). (Maimónides, Teshuba 3: 2)
El
Pentateuco declara:
"El
Eterno Dios tomó al hombre y lo colocó en
el Jardín del Edén, para que lo trabajara
y lo cuidara. Y El Eterno Dios le ordenó al hombre,
diciendo: De todo árbol del jardín podrás
comer; pero del Árbol del Conocimiento del Bien y
del Mal, no comerás; pues el día que de él
comas, ciertamente morirás". (Génesis
2: 15-17)
Advertimos
que El Eterno crea al hombre, e inmediatamente lo coloca
en el Jardín del Edén y le ordena: "pero
del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no
comerás; pues el día que de él comas,
ciertamente morirás".
Luego
unos versículos más adelante leemos:
"Y
la mujer percibió que el árbol era bueno como
alimento, y que era un deleite para los ojos, y que el árbol
era deseable como un medio para alcanzar la sabiduría,
y ella tomó de su fruto y comió; y también
le dio a su marido junto a ella y él comió".
(Génesis 3: 6)
Teniendo
en cuenta lo dicho por Maimónides, y lo expresado
por el versículo anteriormente aludido: "el
día que de él comas, ciertamente morirás",
el hombre -Adam- debería haber muerto en ese mismo
día.
Sin
embargo, a continuación el Pentateuco narra:
"Y
dijo El Eterno Dios: He aquí que el hombre se ha
vuelto similar a nosotros, que conoce el bien y el mal;
ahora, ¡que no extienda la mano y tome también
del Árbol de la Vida, y coma y viva por siempre!.
El Eterno Dios lo depuso del Jardín del Edén,
para que trabajara el suelo del que fue tomado" (Génesis
3: 22-23)
Más
adelante encontramos:
"El
hombre conoció a su mujer Eva y ella concibió
y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido un hombre
con El Eterno. Y también dio a luz a su hermano Abel.
Abel fue pastor de ovejas y Caín fue labrador".
(Génesis 4: 1-2)
Luego:
"Cuando
Adám había vivido ciento treinta años,
engendró a su semejanza y su imagen, y lo llamó
Shet". (Génesis 5: 3)
Pregunta:
¿Pasaron
130 años y aun Adam sigue con vida?
Pero
sigamos viendo:
"Y
los días de Adám después de engendrar
a Shet fueron ochocientos años, y engendró
hijos e hijas. Todos los días que vivió Adám
fueron novecientos treinta años; y murió".
(Génesis 5: 4-5)
Vemos
que Adam no murió el día que comió
del árbol prohibido, sino 930 años después.
¿Qué
enseña aquí la Biblia?
Enseña
que "el día que de él comas, ciertamente
morirás". (Génesis 2: 15-17) significa,
que en ese momento será sentenciado sobre él
la muerte, pero no que morirá en ese día,
tal lo visto en los versículos subsiguientes citados.
Trasladamos
esta enseñanaza a lo declarado por Maimónides,
y resulta que su idea es la misma que la de la Biblia. Es
decir, morirá, significa, se decreta que ese individuo
morirá. ¿Y cuándo esto acontecerá
en la práctica?. Cuando se ejecute la sentencia establecida
por el Tribunal Celestial.
Un
nuevo versículo certifica esto último:
"Por
el testimonio de dos testigos o de tres testigos morirá
el muerto; no morirá por el testimonio de un solo
testigo". (Deuteronomio 17: 6)
¿Qué
significa "morirá el muerto"?. Es imposible
matar físicamente a alguien que ya murió.
Enseña
que al ser condenado, ya es considerado muerto, y cuando
se ejecuta la sentencia, se lleva a la práctica lo
que ya estaba estipulado de antemano.
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.