¿Sería
tan amable de explicarme como hizo Rabí Akiva para
hacer teshuvá y aprender tanto como se dice que supo?
Gracias
Fabio
Respuesta a cargo de R' David ben Israel:
Shalom
Fabio:
Ante
todo expliquemos que "Teshuvá" significa,
retornar a El Eterno.
La teshuvá
de Rabí Akiva
Rabí
Akiva fue uno de los sabios más grandes que existieron
en la historia del pueblo judío. Sin embargo, los
comienzos de este erudito no fueron fáciles, ya que,
a la edad de cuarenta años aun no sabía estudiar
Mishná, ni Talmud, solo conocía versículos
del Pentateuco. (Abot de Rabí Natán 6: 2,
Binián Ieoshúa)
Una vez se hallaba frente a un manantial, y vio una roca,
la cual pese a su aspecto imponente y compacto, estaba perforada.
Ese detalle le llamó mucho la atención y por
eso preguntó: "¿Quién perforó
esta roca?".
Le respondieron: "Las aguas que caen sobre ella cada
día". Y le dijeron: "¿Acaso no has
leído el versículo: 'Las aguas perforan la
roca'?". (Este versículo consta en el libro
de Job, y él solo sabía el Pentateuco).
Rabí Akiva, al escuchar eso comenzó a razonar.
Tras unos instantes sentenció: "Si lo frágil
penetró en lo duro, las palabras de Torá que
son duras como el hierro, con más razón que
podrán penetrar en mi corazón que es de carne
y sangre".
Inmediatamente después de haber llegado a esta conjetura,
se dirigió junto con su hijo, a un maestro de niños
principiantes, para que les enseñe a ambos Torá.
El maestro los aceptó como alumnos, y comenzó
a enseñarles. Para ello escribió el alfabeto,
y les explicó los valores de las letras. También
les hizo saber las diferentes maneras de interpretación
y combinación de las mismas. Luego les enseñó
temas más avanzados, hasta que completaron el estudio
de la totalidad de la Torá escrita.
Con estos conocimientos en su poder, Rabí Akiva fue
en busca de Rabí Eliezer y Rabí Ieoshúa
para que le expliquen acerca de la Mishná y su correspondiente
interpretación.
Rabí Akiva bebía con sed las enseñanzas
de sus maestros, y cada vez que escuchaba una ley de boca
de uno de ellos, la memorizaba, y cuando se retiraba, comenzaba
a meditar: "Esta letra aquí ¿Qué
sentido tendrá?. ¿Y esta otra, para qué
habrá sido escrita?". Tras el análisis,
iba con todas estas preguntas a consultar a su maestro para
pedirle que le explique.
Rabí Shimon ben Elazar citó un ejemplo con
el que describió a Rabí Akiva estudiando.
Se asemejaba a un picapedrero que picaba piedras en la montaña.
En cierta
ocasión, este hombre tomó su pico, se dirigió
a una dura roca y comenzó a asestarle golpes. A través
de ello, conseguía que se desprendan pequeñas
piedrecillas.
Se encontraba
en medio de su tarea, cuando de pronto, aparecen en el lugar
algunas personas, quienes le preguntaron: ¿Qué
haces?.
El individuo respondió: "Quiero arrojar toda
esta montaña al río".
Los visitantes le sugirieron: "No puedes hacerlo tu
solo".
El picapedrero no reparó en esa gente y continuó
con su trabajo, hasta que llegó a una inmensa roca,
difícil de romper. Mas no se desanimó, se
ubicó en una posición que le permita golpear
por debajo de la misma, hasta que logró hacerla rodar
y que caiga al río.
Al contemplar esta escena, los que observaban le dijeron:
"No hay un lugar más indicado para ti que este".
Esto mismo hizo Rabí Akiva con Rabí Eliezer
y Rabí Ieoshúa.
En cierta oportunidad, Rabí Tarfón le dijo:
"Este versículo se refiere a ti: (Job 28: 11)
'Las aguas de los ríos obturó, y (al secarse
las aguas que por allí circulaban) lo oculto (que
estaba debajo de las mismas) salió a la luz'. Así
hizo Rabí Akiva, las enseñanzas que estaban
ocultas de las personas, él las sacó a la
luz".
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