Sección de la Torá de esta semana 

El misterio de la acción y el efecto

En la sección de la Torá denominada Beshalaj se narró la salida triunfal del pueblo de Israel de Egipto, donde habían morado por espacio de 210 años, de los cuales en los últimos 86 años, habían sido sometidos a una dura y cruel esclavitud, siendo obligados a realizar trabajos forzados inhumanos. Pero después de ese lapso Dios inflingió duros golpes a Egipto, y los Hijos de Israel liderados por Moshé emprendieron victoriosos la marcha por el desierto, rumbo a la Tierra Prometida. A continuación, viene la sección denominada Itró, que lleva ese nombre por el suegro de Moshé, que se llamaba así.

Ahora bien, uno reflexiona y se pregunta: ¿Cuál fue el mérito de este hombre para que esta sección de la Torá sea llamada a su nombre? ¿Acaso sólo por ser pariente del máximo mandatario de Israel se ha adjudicado ese derecho?

La respuesta es que Itró se ganó él mismo el mérito de que una sección de la Torá fuere llamada a su nombre. Pues como es sabido Moshé se separó de su suegro cuando el pueblo de Israel aun se encontraba esclavizado en Egipto. Los hebreos estaban completamente dominados por esa nación, y eran humillados, vejados y maltratados. Se encontraban en esas condiciones cuando: “Moshé fue y regresó a Ieter, su suegro, y le dijo: «Por favor, iré y regresaré junto con mis hermanos que están en Egipto, para ver si siguen con vida». E Itró le dijo a Moshé: «Ve en paz» (Éxodo 4:18).

Desde ese momento ya no volvieron a verse. Itró no contempló las diez plagas inflingidas por Dios a Egipto ni la salida victoriosa de Israel, como así el milagro de la partición del mar y el ahogamiento del enemigo; y tampoco había apreciado el extravagante triunfo de Israel contra Amalek. Sólo escuchaba rumores, comentarios de personas que hablaban de ello. Y lo más común es que la gente exagere o distorsione las noticias. Por eso nadie iba al desierto para plegarse a los Hijos de Israel, ya que no había certeza de que lo que se decía fuere verdad. Pero Itró impulsado por su deseo intrínseco de buscar la verdad y su fe, se dirigió al sitio sin importarle abandonar su honorable lugar que poseía dentro de la sociedad en Midián, y sus posesiones. Pues él era allí el sacerdote y las personas lo veneraban. Itró dejó todo lo que poseía y emprendió la marcha al medio del desierto. Como está escrito: “Oyó Itró, sacerdote de Midián, el suegro de Moshé, todo lo que Dios hizo con Moshé y con Israel, su pueblo: que El Eterno había sacado a Israel de Egipto. Itró, suegro de Moshé, tomó a Tzipora, mujer de Moshé, después de que ésta había sido enviada –por Moshé-; y a sus dos hijos, de los cuales el primero se llamaba Gershom, pues dijo «He sido extranjero –ger- en una tierra extraña»; y el otro se llamaba Eliezer, pues «el Dios de mi padre vino en mi ayuda –ezrí- y Él me salvó de la espada del Faraón».
Itró, suegro de Moshé, vino a Moshé con sus hijos y su mujer, al desierto donde estaba acampando allí, junto a la Montaña de Dios. Él le dijo a Moshé: «Yo, tu suegro Itró, he venido hacia ti, con tu mujer y sus dos hijos junto con ella»” (Éxodo 18:1-6).

Un hombre digno y ejemplar

El mérito de este hombre es admirable, cambiaba un sacerdocio idólatra y todos los honores de su lugar de residencia, por la fe en Dios, y el camino que conduce a Él, su Torá.

Este hecho puede apreciarse aludido en la cita mencionada, analizándola minuciosamente.

Observad, el nombre de Itró en su original hebreo está escrito así y este es su valor numérico:

Veamos ahora como se escribe en hebreo: “sacerdote de culto idólatra”. Y apreciemos también el valor numérico de esta frase:

Le sumamos el valor intrínseco 1 y resulta: 615 + 1 = 616

Se advierte que Itró era sacerdote de culto idolatra y vino a unirse al campamento de Israel en busca de la Torá. Veamos como se escribe “la Torá” en hebreo y su valor numérico:

Se aprecia que el nombre de Itró coincide exactamente con el valor de “la Torá”. Es decir, era sacerdote de culto idolatra y fue en busca de la Torá.

Ahora bien, sabido es que en la Torá hay 10 mandamientos y 613 preceptos asignados a los Hijos de Israel. ¿Cabe suponer que Itró estaba dispuesto a cumplirlos a todos?

Observando su nombre es posible obtener esta información.

Itró se escribe así

La primera letra de su nombre es “Yud”

El valor de Yud es 10. Indica que Itró vino para recibir los 10 mandamientos. Y no sólo eso. Observemos las otras letras que componen su nombre además de la “Yud”.

Calculemos el valor numérico de estas letras:

Todo descendiente de Noé, está sujeto al cumplimiento de los siete preceptos universales. Pero Itró vino para recibir 606 preceptos más; ya que 606 + 7 = 613. Y 613 son los preceptos que hay en la Torá asignados a los Hijos de Israel.

Es decir, Itró vino para plegarse a los Hijos de Israel, recibir los 10 mandamientos y cumplir los 613 preceptos (Véase Baal Haturim Éxodo 18:1).

Un hombre modelo

Una persona digna y ejemplar. Por eso no es de extrañar que Moshé escuchare sus consejos y los llevare a la práctica. Como está escrito:

“Moshé salió a recibir a su suegro y se postró y lo besó, y cada uno preguntó por el bienestar del otro; luego entraron a la tienda. Moshé le relató a su suegro todo lo que El Eterno había hecho al Faraón y a Egipto por Israel, todas las dificultades que les habían ocurrido en el camino, y que El Eterno los había rescatado.
Itró se alegró por todo el bien que El Eterno había hecho por Israel, que El los había rescatado de la mano de Egipto. Dijo Itró: «Bendito es El Eterno, Quien os ha rescatado de la mano de Egipto y de la mano del Faraón, Quien ha rescatado al pueblo de la mano de Egipto. Ahora sé que El Eterno es más grande que todos los dioses, pues utilizando sus propios planes se elevó sobre ellos». Itró, suegro de Moshé, tomó una ofrenda ígnea y ofrendas festivas para Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel vinieron a comer pan con el suegro de Moshé ante Dios.
Y al día siguiente, Moshé se sentó a juzgar al pueblo y el pueblo se paró junto a Moshé desde la mañana hasta el anochecer. El suegro de Moshé vio todo lo que él le hacía al pueblo, y dijo: «¿Qué es esto que le haces al pueblo? ¿Por qué te sientas solo y todo el pueblo se para junto a ti desde la mañana hasta el anochecer?».
Moshé le dijo a su suegro: «Porque el pueblo se me acerca para consultar a Dios. Cuando tienen un asunto, vienen a mí, y yo juzgo entre un hombre y su prójimo, y hago conocer los decretos de Dios y Sus enseñanzas».
El suegro de Moshé le dijo: «Lo que haces no es bueno. Ciertamente te agotarás, tú y la gente que está contigo, pues este asunto es demasiado pesado para ti, no podrás hacerlo tú solo. Ahora escucha mi voz. Te daré un consejo, y que Dios esté contigo. Sé tú un representante de Dios, transmitiendo los asuntos a Dios. Los advertirás en cuanto a los decretos y las enseñanzas, y les harás conocer el camino por el que deben ir y los actos que deben realizar. Y elegirás entre todo el pueblo hombres con recursos, personas temerosas de Dios, hombres de verdad, personas que odien el soborno, y los designarás líderes de miles, líderes de cientos, líderes de cincuenta personas y líderes de diez personas. Ellos juzgarán al pueblo todo el tiempo y te traerán todos los asuntos importantes a ti, y todos los asuntos menores ellos los juzgarán, y te será más fácil, y ellos llevarán la carga contigo. Si haces esto, y Dios te ordena, entonces lo podrás soportar, y también todo este pueblo llegará en paz a su lugar».
Moshé aceptó lo que le dijo su suegro e hizo todo lo que le había dicho. Moshé eligió hombres con recursos de entre todo Israel y los designó jefes del pueblo, líderes de miles, líderes de cientos, líderes de cincuenta personas y líderes de diez personas. Ellos juzgaron al pueblo todo el tiempo; lo que era difícil se lo traían a Moshé y los asuntos menores los juzgaban ellos mismos (Éxodo 18:7-26).

El predicador

A continuación de este suceso se narra en la Torá otra acción notable de Itró: “Moshé despidió a su suegro y volvió a su tierra” (Éxodo 18:27). ¿Cuál era su objetivo al proceder de este modo? Pues el esfuerzo que había realizado por encontrar la verdad y llegar hasta el campamento de los Hijos de Israel en el medio del desierto fue sumamente grande. ¿Para qué deseaba ahora que había encontrado lo que buscaba desandar el camino?

La respuesta es que su intención era volver para transmitir el mensaje de lo que había hallado a sus hijos, y procurar que también ellos se unan al campamento de Dios. (Rashi). Y consiguió lo que quería, pues sus hijos se plegaron a los Hijos de Israel y entraron a la Tierra Prometida. Como está escrito: “Y los hijos del keinita, el suegro de Moshé, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está en el Neguev cerca de Arad; y marcharon y moraron con el pueblo” (Jueces 1:16)
Los 10 mandamientos

Ya vimos que el nombre de Itró contiene un indicio de los 10 mandamientos y los 606 preceptos que recibió, adicionales a los siete que están asignados para que cumplan los descendientes de Noé. Y en esta sección, la que lleva el nombre de Itró son descritos los 10 mandamientos. Evidentemente que reunió méritos suficientes como para que los 10 mandamientos fueran incluidos en la sección que lleva su nombre.

Y si observamos el nombre de Itró, apreciaremos un indicio de esto:

El nombre de Itró suma 616, y si le sumamos las cuatro letras con las que se escribe su nombre resulta:

616 + 4 = 620

¿Que significa 620? Representa la cantidad de letras que se utilizaron para escribir los 10 mandamientos en el original hebreo. Estas letras representan los 613 preceptos asignados a los Hijos de Israel para que los cumplan, y los siete preceptos universales, para que los cumplan los descendientes de Noé (Baal Haturim Éxodo 20:13).

Indice de la Parasha  
Enigmas y Misterios del Talmud y la Cabala

 

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