El pueblo de Israel luego de permanecer un día en Sucot,
viajó hacia Eitam, que se encuentra en el extremo del desierto.
En tanto, los egipcios, al tercer día, acababan de enterrar
todos sus primogénitos muertos a través de la décima plaga
enviada por Hashem, y tras la culminación de esto, varios
de sus hombres se levantaron, y dijeron: "Moshé y Aharón
hablaron al Faraón diciendo: 'Camino de tres días iremos
al desierto, y ofrendaremos a Hashem, nuestro Di-s', por
eso, vayamos por ellos a la mañana, y será si volvieren
a Egipto, entonces sabremos que son confiables, y si no
lo hicieren, guerrearemos con ellos, y los traemos por la
fuerza".
Así fue que por la mañana, todos los ministros del Faraón,
más unos setecientos mil hombres, salieron de Egipto, en
busca de los hijos de Israel.
Cuando llegaron al lugar donde acampaban, alzaron la vista,
y advirtieron que Moshé, Aharón, y todo el pueblo Hebreo,
están sentados frente al sitio llamado "Pi Ajirot", comiendo,
bebiendo, y celebrando la festividad de Hashem.
Los egipcios se aproximaron y les advirtieron: "dijisteis:
'Camino de tres días iremos al desierto, y ofrendaremos
a Hashem, nuestro Di-s', y ya hace cinco días desde que
salisteis, ¿por qué no retornáis a vuestro amo (el Faraón)?"
Moshé y Aharón les respondieron: "Porque Hashem nos Ha dicho:
'no osen volver más a Egipto', sino a la tierra de la que
fluye leche y miel, allí iremos, tal como Juró Hashem, nuestro
Di-s a nuestros padres, dar a nosotros'".
Los ministros toman una decisión
Los ministros
del Faraón advirtieron que los judíos no están dispuestos
a escucharlos y regresar a Egipto, por lo que se prepararon
para batallar con Israel.
Pero Hashem fortaleció los corazones de los hijos de Israel,
por lo que enfrentaron al enemigo, y les asestaron un duro
golpe, derrotándolos rotundamente.
A causa de ello, los egipcios sobrevivientes huían despavoridos
del frente de batalla, para regresar a su tierra, donde
avisaron al Faraón: "Los hijos de Israel han huido, y no
retornarán, pues así y así hablaron Moshé y Aharón a nosotros".
El mandatario oyó a los informantes, y tanto su corazón,
como el de todo el pueblo cambió, y se arrepintieron por
haber enviado a los Hebreos de su tierra, por eso propusieron
salir en su persecución, para regresarlos, y someterlos
nuevamente a los trabajos que realizaban hasta antes de
su partida.
Y Hashem fortaleció en sus corazones esa idea, pues Su plan
era hacerlos caer en el Iam Suf (Mar Rojo).
Por eso el Faraón se levantó, amarró su carruaje, y ordenó
reunir a todo el pueblo, no quedando en Egipto hombre alguno,
solo niños y mujeres.
El gran ejército partió comandado por el Faraón, quien guiaba
al millón de varones, que componían este regimiento.
Las tropas llegaron hasta cercanías del Iam Suf, donde acampaba
el pueblo de Israel, quienes al ver semejante contingente
que viene por ellos, sintieron mucho temor, por eso, clamaron
a Hashem.
Los hijos de Israel divididos
En ese momento,
los Hebreos se dividieron en cuatro grupos, el primero estaba
conformado por las tribus de Reubén, Shimón e Isasjar, quienes
pensaron arrojarse al agua, y perder sus vidas, ante el
temor causado por el enemigo.
Pero Moshé les dijo: "No teman, deténganse y vean la salvación
de Hashem, que Hará a ustedes el día de hoy".
El segundo grupo estaba compuesto por las tribus de Zebulún,
Biniamín y Naftali, quienes solicitaron volver a Egipto
con los habitantes de ese pueblo que habían venido por ellos.
Pero Moshé les dijo: "No teman, pues luego de haber visto
a los egipcios el día de hoy, ya no volverán a verlos jamás".
El tercer grupo estaba formado por las tribus de Iehuda,
Dan y Iosef, quienes propusieron guerrear con el pueblo
egipcio.
Sin embargo, Moshé les dijo: "Deténganse, pues Hashem batallará
por vosotros, y vosotros callaréis".
El cuarto grupo era formado por las tribus de Levi, Gad
y Asher, quienes pretendieron gritar atronadoramente.
Aunque Moshé les dijo: "Deténganse y no teman, pero invoquen
a Hashem para que os salve de manos de ellos".
Inmediatamente después de esto, Moshé elevó su plegaria
al Creador: "Por favor, Hashem, Di-s de toda la tierra,
Salva te imploro a este pueblo Tuyo que has sacado de Egipto,
y que no digan todos los egipcios que ellos poseen gran
fuerza".
Hashem le respondió: "¿Qué gritas a Mi?. ¡Diles a los hijos
de Israel marchen!. Y tú, extiende tu bastón sobre las aguas,
y pártelas, para que pasen los hijos de Israel entre ellas".
Moshé hizo tal cual ordenó a él Hashem, alzó su bastón sobre
el mar, y lo partió, abriéndose en su interior doce canales,
a través de los cuales pasaron los hijos de Israel, con
sus pies y calzado, de la misma manera como cruza cualquier
persona un camino allanado.
Cuando penetraron en el mar
Sucedió cuando
el pueblo judío se introdujo en el mar, que los egipcios
los persiguieron, volviéndose las aguas sobre ellos, resultando
todos ahogados, no salvándose ninguno, excepto el Faraón,
quien agradeció a Hashem y creyó en El, por eso, no lo mató
el Todopoderoso en esos momentos junto con el pueblo egipcio.
Hashem envió un ángel para que lo saque de entre sus hombres,
y lo arroje a la tierra de Nínive, en la cual reinó por
mucho tiempo.
En ese día, Hashem Salvó a Israel de manos de los egipcios,
y los Hebreos vieron a todos sus perseguidores muertos,
apreciando el gran poder de Di-s, tras lo cual irrumpieron
en canto y alabanza: (Shemot 15: 1): "Entonces entonó Moshé
y los hijos de Israel esta canción a Hashem diciendo: cantaré
a Hashem...".
Luego de esto, los hijos de Israel prosiguieron su marcha,
y acamparon en Mará, sitio donde Hashem Otorgó al pueblo
decretos y leyes, ordenándoles asimismo, ir en todos Sus
caminos y que Le sirvan.
Sigue el viaje
Tras esa parada,
siguieron viaje hasta Elim, donde había doce manantiales
de agua, y setenta palmeras, y allí acamparon.
Posteriormente, tras ese alto, viajaron nuevamente, llegando
al desierto de Sin en el día quince, del segundo mes, desde
que salieron de Egipto. En ese momento, Hashem les Dio el
man (un alimento que caía en estado congelado directamente
del cielo, y recolectaban cada mañana, al cual hervían,
fritaban, u horneaban a gusto). El descenso de este producto
se prolongó durante los cuarenta años que estuvieron en
el desierto.
Luego de esa escala, marcharon nuevamente, hasta llegar
a Alush, desde donde prosiguieron hasta Refidim.
Mientras los hijos de Israel se hallaban en esta estación,
vino Amalek, el hijo de Elifaz, y neto de Esav, para guerrear
contra el pueblo judío. Con él trajo un poderoso ejército
compuesto por decenas de miles de hombres, expertos en hechizos,
brujerías, y espiritismo.
Este enorme y temible escuadrón enfrentó al pueblo Hebreo,
pero Hashem los entregó en manos de los hijos de Israel,
quienes los golpearon a filo de espada tras un duro combate.
Tras esta batalla, Hashem ordenó a Moshé: (Shemot 17: 14):
"Escribe este suceso para recordatorio en el libro, y lo
pondrás en oídos de tu siervo Ieoshúa: han de borrar el
recuerdo de Amalek de debajo del cielo".
Luego construyó Moshé un altar, al que llamó: 2"Hashem nos
Hizo aquí un milagro", y dijo: "Porque la mano de Di-s está
sobre Su trono (en signo de juramento), en guerra con Amalek,
de generación en generación".
Veamos el original
En el original
en Hebreo se puede apreciar claramente, que tanto el nombre
de Di-s, como la palabra "trono", que constan en el citado
versículo, dichos términos están incompletos.
Ahora bien, surge el interrogante: ¿Cuándo será completados?.
En el momento que sea aniquilado el recuerdo de Amalek.
Pero aun nos intriga: "¿Por qué causa esos términos están
incompletos hasta que acontezca lo recientemente dicho?".
Sucede que Amalek no vino a guerrear como los demás ejércitos,
a matar o morir, su intención iba mucho más allá, pretendía
enfriar al pueblo en su observancia de los preceptos Divinos,
y provocar el decaimiento de los hijos de Israel en el acatamiento
de las ordenanzas de Hashem, su batalla no era solo material,
pretendía destruir los valores espirituales del pueblo judío
y su fe en Di-s, por eso este juramento del Creador.
Y como lo declara el versículo, esta influencia de Amalek
se prolonga generación tras generación, por lo que está
en estado latente también en estos días, y ejerce una gran
presión sobre nosotros con el firme objetivo de enfriarnos
en nuestro cumplimiento y observancia de los preceptos y
la concreción de buenas acciones, mandatos que fueron encomendados
a nosotros por nuestro Creador a través de Moshé y los sabios
que le sucedieron.
Por eso es necesario conocer contra que y quien peleamos,
para saber defendernos y actuar frente al enemigo.
Una reflexión
Sabido es que
nos hallamos en los últimos tiempos, antes de la llegada
del Redentor (Mashiaj), pues las señales que se han profetizado
al respecto se están cumpliendo al pie de la letra, lo cual
indica que falta muy poco para la redención final. Por eso,
es precisamente en este momento, que se manifiesta en forma
tan evidente e incisiva la influencia de la fuerza de Amalek
que pretende insertar dudas en los corazones de los hijos
de Israel, y enfriar su fe.
Tengamos en cuenta que una de las señales anteriores a la
redención será que sobrevendrá una aflicción tras otra,
sin dar tregua ni respiro, como no había acontecido antes
en la historia, y todos saben que en la época en que vivimos,
eso está ocurriendo en todos los planos, ya sea económico,
social (incluyendo el tema de seguridad), de salud y demás.
Y como consecuencia de tal circunstancia, la gente se encuentra
en varios casos, en estado de desesperación, hecho que posibilita
al enemigo llamado Amalek ingresar al interior de la persona,
seducirla, e implantar en ella dudas en su creencia y conducta
espiritual, tras lo cual se aboca a enfriar su fe, haciendo
caer a tal individuo en un estado depresivo y de confusión,
que repercutirá no solo en su propio ser, sino en toda su
familia, tal como lo declaran las estadísticas, las cuales
revelan que en los últimos tiempos la cantidad de hogares
desintegrados ha aumentado en forma alarmante, escuchándose
cifras nunca antes vistas ni oídas.
Y todo esto es por causa de la influencia de Amalek, a la
cual dejamos ingresar, pues si le cerrásemos las puertas,
esto que está pasando no se manifestaría del modo en que
acontece, ni alcanzaría dimensiones tan abismales, como
las que indica la realidad actual.
Es por esta sencilla razón, que es menester reflexionar
y tomar prevenciones antes de que este invasor destructivo
encuentre un hueco en nuestras vidas para infiltrarse y
llevar a cabo su plan de aniquilar nuestra seguridad personal
y fe en Di-s, que nos ha mantenido vivos como pueblo desde
hace miles de años, pese a ser una cantidad tan pequeña
comparada con los demás habitantes del planeta, y pese a
que si uno quiere buscar a Israel en el globo terráqueo
posiblemente deba valerse de una lupa, sumado a que nuestro
pueblo ha sufrido a través de la historia, y en forma permanente,
terribles persecuciones con el firme objetivo de aniquilarnos.
Es un verdadero milagro que aun sigamos existiendo, siendo
esto posible gracias a nuestra fe que nos mantuvo apegados
al Creador a través de los siglos, y El nos Defendió de
manera sobrenatural ante el enemigo varias veces superior
en número y fuerza a nosotros, como el caso acontecido no
hace mucho tiempo atrás, en la guerra de los seis días,
donde estábamos rodeados por varios países que contaban
con ejércitos mucho más poderosos que el nuestro, sin embargo,
de nada les sirvió, pues Hashem nos protegió, y nuestro
pueblo obtuvo un rotundo e increíble triunfo. Y para corroborar
esto, no hace falta mucha ciencia ni inteligencia, solo
con buscar en los periódicos de esa fecha, se tendrá acceso
a esta información, la cual fue publicada en todo el mundo,
por periodistas de todas las nacionalidades, y en todas
las lenguas.
Por tal razón, la labor a realizar es, fortalecer nuestra
fe y la generosidad con el prójimo, llamada "tzedaká", pues
son precisamente estos dos elementos, los que nos protegerán
hasta la llegada del Redentor de Israel, del enemigo que
pretende debilitarnos, y doblegarnos, pues el Mashiaj, cuando
venga para redimirnos, se ceñirá con ellos, los cuales actuarán
en nuestra defensa en ese momento.
Toma de decisiones
Ante este panorama,
es necesario esforzarse en tener cada día, un tiempo fijo
para estudiar Torá, que es el medio que conduce a la fe,
que como dijimos, es uno de los elementos que nos protegen
de la influencia de la fuerza de Amalek, la cual desea introducir
en nosotros dudas y enfriar nuestra creencia en Di-s.
Asimismo, es menester hacer mucho hincapié en el otro medio
que nos protegerá hasta la llegada del Redentor, que es
la "tzedaká", o sea, la generosidad con el prójimo, y hay
que estar muy atento, porque tal como lo mencionamos, cuando
uno desee poner esto en práctica, Amalek vendrá para enfriarnos
y tratar de hacernos desistir de lo que hemos planeado realizar
en beneficio de nuestro semejante.
Por ejemplo, si uno decide dar una suma determinada al individuo
que pide, según él dice, dinero para comprar algo para comer,
en la puerta de la Sinagoga, antes que la mano llegue al
bolsillo, es muy probable que la influencia de Amalek nos
lleve a reflexionar y pensar: "¿Será cierto que este no
tiene para comer?. ¿Y si miente?. Con esa plata podría comprar
algo que se necesita en la casa en vez de darle a este,
acerca de quien no tengo certeza de la veracidad de su solicitud".
Tras esta reflexión es probable que uno se arrepienta, y
no de nada a este menesteroso, o si lo hace, le dará una
moneda de diez céntimos, solo para quedar con la conciencia
tranquila, pero que no le alcanzará a este individuo absolutamente
para nada, siendo necesario reunir decenas similares para
poder adquirir un sandwish que le permita saciar su hambre.
Este es el modo de operar de Amalek, enfriar a la persona,
introduciendo en su corazón todo tipo de dudas, que lo alejan
paulatinamente de su fe en Di-s, y de la observancia de
Sus preceptos.
Aunque también esta fuerza se manifiesta a través de gente
frustrada, personas socialmente resentidas, y demás.
En ese caso, cuando alguno de estos individuos vea que alguien
hace algo por el prójimo, por ejemplo, repartir todos los
Shabat a la tarde golosinas a los niños por reunirse a recitar
Salmos, dirá al organizador: "¿Por qué desperdicias tu dinero
comprando a todos los hijos de los vecinos dulces y chocolates?.
Pídele a cada padre una colaboración, y de ese modo, les
permites contribuir, y evitas cargar tú solo con el gasto".
Y aclara que su intención es decir eso a título de "crítica
constructiva".
Esta es la influencia de Amalek, que se ha infiltrado dentro
de este individuo, y ahora pretende generar dudas en los
demás por sus obras buenas que realizan, lo cual no tardará
en ocasionar un debilitamiento en la fe de esta persona.
Pues este señor que compraba golosinas a los niños por recitar
Salmos en Shabat, quizá siga su obra que comenzó, y tal
vez continúe luego de poner en práctica lo que este sujeto
introdujo en su mente, solicitado colaboración a los padres
de los chicos, quienes muy posiblemente en su mayoría se
negarán a hacerlo, aludiendo que no tienen ningún interés
en que sus hijos participen en ese tipo de actividades,
y otras excusas.
Quizá, pese a esto, este señor prosiga lo que estaba haciendo,
pero ¿Su ímpetu será el mismo?. ¿Lo hará acaso con la alegría
de siempre?. Seguro que no, pues ahora habrá probado el
sabor del fracaso, y tal vez pensará que estos padres se
aprovechan de él, y todo por causa de la intromisión de
la fuerza de Amalek, en algo que realizaba desinteresadamente,
con todas las ganas, fuerza y alegría.
Y esa decadencia, incidirá en el futuro en su actividad,
pues ya no tolerará todo durante el desarrollo de la misma,
estará atento a cualquier desliz de alguno de los asistentes,
para llamarle la atención, y tal vez, sugerirle que la próxima
vez no venga, pues ya no entrega sus golosinas desinteresadamente,
ahora en su mente, revolotea la negativa de los padres de
estos chicos a colaborar.
Esta actividad, ya no se volverá a desarrollar bajo un clima
ameno, alegre y cálido, inclusive no hay garantías que siga
por mucho tiempo más. ¿Y todo por qué?, por este sujeto,
que aportó su "crítica constructiva".
Conclusión
Por eso, hay que
saber que es necesario pensar muy bien lo que se va a decir,
y antes de emitir su opinión, aconsejarse con alguien que
sabe, en caso de ser necesario, pues si su "sugerencia"
que pretende transmitir a su semejante, implica que quien
realiza la acción de bien, deba trastocar su plan que está
activo y funcionando, en ese caso, es mejor callarse la
boca, y no provocar la situación de desgano y dudas, antes
descripta, pues aunque este individuo que aporta tales "buenos
consejos", crea que no sucederá nada tras su "ayuda" para
que tal actividad, u obra que su prójimo llevaba a cabo
hasta el momento en forma alegre y feliz, haya cesado, está
muy equivocado, ya que no solo los seres humanos, 6sino
hasta las piedras que hicieron tropezar a los hombres serán
llevadas a juicio en el futuro, y quitar el entusiasmo al
prójimo, es comenzar a marcar en él, la decadencia anímica,
y sabido es que la Divinidad no se posa en alguien que está
triste.
Si fuere verdad que este sujeto quería aportar algo productivo
a que aquel que repartía golosinas entre los niños como
premio por leer Salmos en Shabat, en ese caso le hubiera
sugerido algo positivo y beneficioso, como ofrecerse a contribuir
con una donación para que el organizador pueda adquirir
más premios, y reunir más chicos, o le podría haber propuesto:
"Si necesitas un espacio más grande, cuenta con mi casa",
o "En caso de precisar un colaborador para la actividad,
estoy dispuesto a ello". Pero nada de esto le sugirió, quedando
bien claro cual era su real intención.
8En tanto, a nosotros concierne, seguir adelante, y no permitir
el acceso a esta gente que desea generar en nosotros dudas
para enfriar nuestra fe, pues la influencia de Amalek se
manifiesta en forma alarmante en estos últimos tiempos,
pero así y todo, no puede ingresar, a menos que se lo permitamos,
similar a una mosca, la cual no tiene suficiente fuerza
en su boca como para perforar las capas de piel, y llegar
hasta la carne de la persona, pero cuando halla una lesión,
por más pequeña que sea, se posa en ese sitio, y agranda
el tamaño de la brecha, llegando con facilidad a la carne.
Del mismo modo actúa el instinto malo, el cual no cuenta
con fuerza suficiente como para doblegar al hombre justo,
pero si este le abre una pequeña puerta, esta posibilidad
no será desaprovechada por él, quien se introducirá en su
interior, agrandará la brecha, y hará sucumbir completamente
a este individuo de modales correctos, haciendo que pierda
su seguridad y fe en Di-s.
Es por lo tanto, imperiosa, la necesidad de incrementar
nuestra fe en Di-s, y la cantidad y calidad de actos de
generosidad ante nuestro prójimo, medios que actuarán en
nuestra defensa hasta la llegada del Redentor de Israel,
y aun después de ello, pero debemos tener bien presente,
que Amalek vendrá para enfriarnos, y causarnos dudas acerca
de nuestro buen cometer, pero no podrá hacer nada mientras
no le abramos la puerta, o sea, que cuando alguien se nos
acerca, y nos sugiere alguna cosa, y nos percatamos que
es su intención quitarnos las ganas, el ímpetu y la motivación
de esa obra de bien que estamos llevando a cabo con sacrificio,
en ese momento debemos utilizar toda la inteligencia que
poseemos, y que el Creador nos Dio, para salir de allí e
impedirle realizar su cometido. Si deseamos mejorar, y recibir
críticas que ayuden a superar lo que estamos haciendo, acudiremos
a personas que conocemos, de actitud positiva y buena onda,
quienes nos dirán su opinión al respecto, verdaderamente
en beneficio nuestro, y de las acciones que llevamos a cabo.
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
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En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.