Sección de la Torá de esta semana 


Parashat "Bemidvar"

En esta ocasión: “La unión es la base del éxito”.

La sección de la Torá que leemos esta semana se llama "Bemidvar", y es la primera que consta en el cuarto libro del Pentateuco. En la misma, se habla del censo llevado a cabo en el desierto Sinaí, siendo estas las palabras mencionadas en los primeros versículos (Bemidvar 1: 1-3): "Habló Di-s a Moshé en el desierto Sinaí, en la tienda del plazo, el día uno del mes segundo, del segundo año, desde la salida de la tierra de Egipto diciendo: Contabilizad a toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas paternas de ellos, por el número de los nombres de todo varón, por sus cabezas. De veinte años en adelante, todo el que sale al ejército en Israel, contraéis a ellos por sus ejércitos, tú y Aharón".

Esta ordenanza impartida por el Todopoderoso de censar al pueblo, despierta algunos interrogantes que debemos dilucidar y esclarecer. Situémonos para ello en el tratado talmúdico de Babá Metzía 42b. Allí los sabios enseñaron que "la bendición no se posa sobre una cosa contada, sino sobre aquello que está oculto de la vista". Por ejemplo, tomemos el caso de David, él tiene un negocio de expendio de frutas y verduras, y constantemente ingresa dinero a la caja. El propietario tiene la posibilidad de contar la cantidad de efectivo recaudado cada media hora, o aguardar al final de la jornada para hacerlo. Si lo realiza a cada rato, tendrá en mente esa cifra, y adicionará automáticamente lo que va ingresando, conservando constantemente una idea aproximada del dinero obtenido. Procediendo de este modo estará impidiendo a la bendición posarse en el dinero de la caja, y así atraer más divisas para que ingresen a ella.

1El motivo es, porque a través de la cuenta, se genera una limitación, resultando que es como si dijésemos "esto es lo que hay, y ya no se incrementará más". A través de esta actitud, uno aleja de allí a la bendición, pues la función de la misma es aumentar más y más el contenido con respecto a lo que había hasta el momento.

Trasladémonos con este concepto citado al tema del censo abordado por nuestra sección semanal. Si uno cuenta a las personas por sus cabezas (por ejemplo: hay aquí un individuo, dos, tres, etc.), se expone a dos cuestiones:

1. Provoca el alejamiento de la bendición, y a su vez, le impide que se manifieste (tal como lo explicamos arriba).

2. Provoca plagas y mortandad.

Para impedir la mortandad, existe un versículo que anuncia las precauciones a tomar y así poder evitar esa fatalidad: (Shemot 30: 12): "Cuando contéis a la congregación de los hijos de Israel para censarlos, dará cada varón el rescate de su alma (en ofrenda) para Di-s al censarlos, y no habrá en ellos mortandad al ser censados. Esto dará cada uno de los que pasan por el censo: medio Shekel (es un tipo de moneda)...". A través de esto, se logra eludir contar a los individuos en forma directa, haciéndoselo en cambio por medio de sus donaciones traídas, lo cual no provocará fatalidades. Pero para evitar el alejamiento de la bendición, el versículo no anuncia ninguna medida, ¿cómo puede ser entonces que fue censado Israel?.
Lo que hicieron para solucionar este inconveniente fue lo siguiente: no comenzaron el conteo de las monedas hasta que fue reunido el total de los aportes.
Una cosa más que hicieron fue, que antes de comenzar a contar las monedas las cuales se encontraban ya almacenadas en el depósito, bendijeron al pueblo de Israel pronunciando estas palabras (Devarim 1: 11): "Hashem, el Di-s de vuestros padres multiplique a vosotros, mil veces como los que sois (ahora), y os bendiga, tal como os dijo". (La primera parte de la bendición es propia de Moshé y va dirigida al pueblo para que se incrementen mil veces. La segunda parte, se refiere al Todopoderoso, a quien Moshé pide que bendiga a Israel eternamente, sin límites "tal como os dijo", cuando aseguró a Abraham (Bereshit 13: 16) "Multiplicaré tu simiente para que sean como el polvo de la tierra, que si pudiere alguien contar el polvo de la tierra, también tu simiente se podrá contar").

Este proceso que realizaron, de bendecir previamente al pueblo, generó que el número de varones de Israel se incremente, sumándose a aquellos que habían realizado el aportado requerido. Y aunque después cuenten las monedas, no sabrán la cantidad de hombres que se incrementaron a causa de la bendición.

Finalmente contabilizaron "el rescate" que cada uno trajo, y no a los hombres de Israel. A partir de ese conteo, supieron cuantos varones mayores de veinte años había en la congregación antes de la bendición.

De todos modos, pese a todas estas prevenciones, aun era factible que la bendición (Divina) se aparte de ellos. Por eso, luego de contabilizar todas las monedas, nuevamente volvieron a bendecir a Israel, y a través de ello, se logró encerrar el censo realizado entre bendiciones, impidiendo así el alejamiento de la misma.

Respecto a lo antes mencionado, donde dijimos que los censos provocan fatalidades en caso de no tomarse las precauciones necesarias, los sabios preguntaron: ¿por qué causa sobreviene la mortandad cuando se cuenta a las personas?.

La respuesta fue: "Es porque la bendición no se posa en algo contado. El motivo es, porque ella se retira a causa de la cuenta, e ingresa allí en forma inmediata la 'sitrá ajará' (fuerza de la impureza), que tiene el poder de provocar la muerte. Por eso es posible que existan daños fatales. Es por esta razón que cuando se cuenta a Israel, se solicita de ellos un rescate por su alma, apartando a través de ello a la mortandad. Luego, esta cuenta llevada a cabo de este modo ascenderá a las alturas celestiales, y generará bendiciones para Israel".

En toda la historia, no hubo una cuenta (cantidad obtenida tras censarlos) de Israel que resultaron bendecidos tal como aconteció en esta oportunidad, en la que fueron censados a través del medio Shekel.

El objetivo de este conteo era atraer las bendiciones de arriba hacia abajo, para que se pose la Manifestación Divina, llamada "Shejiná" en Israel. De este modo resulta el pueblo judío bendecido a través del censo y no a la inversa, como podría haber sucedido si no se hubieran tomado todas las precauciones necesarias.

Un objetivo adicional de este censo era completar la integridad de los mundos espirituales a través de la unión de los hijos de Israel. Pues al donar cada uno media moneda, la totalidad de las mismas se unió en el resultado final, resultando a través de ello total la unión del pueblo judío.

El citado es el motivo por el cual el censo se llevó a cabo en el mes segundo, el cual es llamado "Jodesh Ziv", es decir, "El mes de la luminosidad". La razón es, porque de la esencia misma de este mes emana la luminosidad al mundo, y las bendiciones que lo alumbran.

2Además, es menester tener en cuenta que el conteo fue realizado el día "uno" del "mes de la luminosidad", lo cual indica el claro objetivo de este censo: la unicidad y la unión. De esta manera resulta uno el pueblo de Israel, que se une a "Uno" que es el Todopoderoso.

Los conceptos expuestos son claros, pero aun así, es importante saber que existe una diferencia muy grande entre la unicidad del Todopoderoso y la de Israel, tal como veremos enseguida. Aunque antes de abocarnos a ello apreciaremos otro dato relevante, el cual indica que en la esencia misma de Di-s e Israel existe la unicidad en forma potencial.

El nombre sagrado de Di-s, se escribe mediante cuatro letras "iu'd" - "h'e" - "va'v" - "h'e". Acotemos que cada una de las letras del alfabeto hebreo tiene un valor numérico específico. Por lo tanto, mencionaremos los valores que corresponden a las letras del nombre de Di-s, para extraer las conclusiones antes anticipadas. El valor de "iu'd" es 10, el de "h'e" es 5, y el de "va'v" es 6.

Sumamos ahora "iu'd" = 10 + "h'e" = 5 + "va'v" = 6 + "h'e = 5" = 26

Veamos ahora acerca de la letra "ale'f" que es la primera del alfabeto Hebreo y posee un valor numérico igual a 1. La misma tiene esta forma "?". Apreciamos en su estructura, un trazo largo en posición inclinada, y sobre el mismo, y debajo de él, vemos dos trazos cortos. El trazo largo es la forma que tiene la letra "va'v", y el trazo corto, es la forma que tiene la letra "iu'd". A través de esta apreciación, es posible decir, que la letra "ale'f" está compuesta por dos "iu'd" y una "va'v"

Aplicamos ahora el valor numérico de cada uno de estos caracteres: ("iu'd" = 10 + "va'v" = 6 + "iu'd" = 10) = 26

Hemos visto la unicidad indicada en la esencia misma del nombre de Di-s, pues Su nombre suma 26, y la letra "ale'f" de acuerdo a nuestro cálculo tras desintegrarla en tres partes, también suma 26.

Esto también acontece con Israel, ya que la palabra Israel se escribe mediante las letras "iu'd", "shi'n", "rei'sh", "ale'f", "lame'd".

Sumamos ahora los valores de esos caracteres: ("iu'd" = 10 + "shi'n" = 300 + "rei'sh" = 200 + "ale'f" = 1 + "lame'd" = 30) = 541

Reducimos ahora el valor obtenido hasta convertirlo en un solo dígito, (sistema llamado obtención del "mispar katán"). 541 = (5 + 4 + 1) = 10

Proseguimos: 10 = (1 + 0) = 1

Resulta que Di-s es Uno e Israel es uno.

Veamos ahora las diferencias entre la unicidad de Israel y la del Todopoderoso.

Una de las cosas de mayor relevancia que debemos saber es, que Di-s es una unidad indivisible y única, en tanto Israel se compone de varias partes que forman una unicidad.

Para corroborar ello, solo veamos el resultado del censo (Bemidvar 1: 46) "Todos los contados fueron 603.550". Reducimos esta cifra tal como lo hicimos con el nombre de Israel y resulta 6 + 0 + 3 + 5 + 5 + 0 = 19.

Ahora proseguimos la reducción: 1 + 9 = 10

Finalmente: 1 + 0 = 1

Israel es uno, pero se compone de 603.550 almas generales, más las dependientes de ellas, que son las de los niños, mujeres, y demás personas que no fueron contabilizadas en el censo.

En tanto "Di-s es Uno, y su nombre Uno". Constando ello en el Pentateuco (Devarim 6: 4): "Oye Israel, Hashem es nuestro Di-s, Hashem es uno".


Ahora nos abocaremos a conocer más profundamente acerca de la unicidad total que es Di-s, y podremos comprender también más detalles respecto a la unicidad de Israel.
3El fundamento esencial que hay que saber es, que Di-s existió siempre, y El creó todo lo que existe. Pues si Di-s no existiese, nada de lo existente podría existir.

Para que todo lo que hay en el universo pueda ser, es necesario reconocer que Quien creó la totalidad de las cosas, se encuentra fuera de todas las limitaciones y las dependencias propias de los elementos en existencia. Inclusive fuera del tiempo, el cual indiscutiblemente también es una creación realizada por Di-s. Pues si el Creador necesitare alguna cosa para realizar Su obra, en ese caso ¿Quién creó aquello que el Creador necesitó para crear?. Estaríamos en ese caso hablando de dos creadores, y no uno, cosa que es imposible, como veremos más adelante.

Para llegar a la conclusión de que no hay otra alternativa viable, y la única posibilidad de hablar acerca de existencia y creación, es que exista un Ser Supremo que creó todo, sin valerse de ninguna cosa para cristalizar Su obra, analizaremos el siguiente ejemplo:

Un receptor de radio, solo podrá ser creado si se cuenta con transistores, diodos, potenciómetros, una antena, resistores, condensadores, conductores, disipadores, transformadores, una fuente de alimentación, y todos los materiales necesarios. Si no se dispone de estos elementos, el receptor de radio jamás podrá ser fabricado. De todos modos, su no realización, o su no existencia, no es algo que impida que el universo exista.

Esto mismo acontece con cada uno de los elementos citados en particular, necesarios para armar el receptor de radio. Por ejemplo, en caso de no haber petróleo, no sería posible construir la cobertura aislante de los conductores, los estuches plásticos que contendrán las baterías, los revestimientos de los resistores, o los demás elementos plásticos necesarios para que el receptor funcione.

Ahora bien, para que pueda existir el petróleo necesario para fabricar el estuche que contiene las baterías de la fuente de alimentación del receptor de radio, hace falta que en algún momento, hayan sido creados los seres vivos que se descompusieron, y se convirtieron en las partículas orgánicas que en la actualidad componen el petróleo.

Queda claro, que todas las cosas que hay en el universo dependen de otras, resultando, que la existencia de todo lo que nos rodea es posible o no. Por lo tanto, la realidad misma revela, que es innegable que hay un Creador, el cual se encuentra fuera de todas las causas y los factores, no dependiendo absolutamente de nada para existir, resultando imposible que El no exista. De esta manera, se torna posible que a partir de Di-s, todo pueda existir.

Tomemos el caso del sol, el cual gira y gira sin cesar. ¿Es posible acaso que Quien lo hace girar sea un cuerpo físico?. La respuesta es, que esa hipótesis es sencillamente imposible, y enseguida veremos por qué.

Para que algún objeto se mueva, es necesario aplicarle una fuerza. De acuerdo a la magnitud de esa fuerza, el objeto recorrerá cierta distancia. Esa acción ocurrida recibe el nombre de "trabajo".

Podríamos decir, que algún fenómeno físico produjo la aplicación de cierta fuerza al sol, y este comenzó a girar. En ese caso, debemos saber que rige una ley física que manifiesta: "es imposible que alguien o algo aplique una fuerza a un objeto, y no se mueva junto con él". Probemos de empujar un carro de compras sin mover ninguna parte de nuestro cuerpo. ¿Es imposible verdad?.

Hemos corroborado que para generar la fuerza necesaria para mover algo, también hay que moverse junto con lo que deseamos mover. Por lo tanto, es imposible que el sol gire sin parar impulsado por una fuerza física, es necesario que Quien lo hace girar, sea un ente no físico, o sea, la fuerza de Di-s, que es espiritual.

Di-s, el Creador de todo lo existente, es además de espiritual, indivisible y único. Esta es una característica solo Suya, y que no puede ser hallada en ninguna de las cosas que llenan el universo. Por ejemplo, un ser humano tiene brazos, piernas, boca, nariz, corazón, y muchos órganos más. El Creador en cambio, es un ser perfectamente íntegro e indivisible. Además es único, es decir, no dos ni tres, sino uno solo, tal como lo manifiesta el versículo "Oye Israel, Hashem es nuestro Di-s, Hashem es uno".

La posibilidad que haya dos o más dioses, es imposible. El motivo es, porque si eso aconteciere, entonces se trataría de cuerpos físicos, ya que las cosas que se pueden contar (uno, dos, etc.), no se diferencian entre ellas sino a través de las características propias de los cuerpos físicos.

Si pretendiésemos suponer que existen dos dioses, y ninguno de ellos creó al otro, ni uno es superior al otro, no habría otra alternativa que aseverar que se trata de dos cuerpos físicos. Pues si no fuere así ¿en qué se diferenciarían uno del otro para poder decir que son dos?.

Todas las cosas que se pueden contar se diferencian a través de algún detalle o acontecimiento, que sucede con una y no con la otra, o que posee una y no la otra.

Tomemos por ejemplo dos botellas de Coca Cola. Ambas tienen la misma altura, el envase del mismo color, idéntica etiqueta, la misma cantidad de líquido en su interior, una tapa exactamente igual, el mismo sabor, idéntico aspecto, el mismo peso. Todo en ellas parece igual, pues ambas fueron fabricadas en la misma fábrica, por las mismas máquinas que producen decenas de miles en serie, totalmente iguales las unas a las otras.

Sin embargo, existe una diferencia entre estas botellas, no pueden estar las dos en un mismo lugar. El sitio que cada una ocupa, determina la diferencia entre ambas. Hemos apreciado que al hablar de dos o más cosas, se trata inobjetablemente de algo material.

Por lo tanto, al ser imposible que dos dioses sean los creadores de todo, y al ser imposible que un ser físico haya creado todo, tal como lo demostramos a través del proceso de rotación del sol, hay que reconocer, que Di-s es uno y de carácter espiritual, por sobre todo lo físico.

El pueblo de Israel se unió al Di-s único a través del censo, en el desierto del Sinaí, para que por medio de esa unión, la manifestación del Todopoderoso llamada Shejiná, se pose entre el pueblo judío. De ese mismo modo, debemos actuar también ahora y unirnos, pero no a través de un censo que ya fue hecho, sino mediante la comprensión y hermandad entre cada uno y su prójimo. Haciendo esto, lograremos que la Shejiná deje de permanecer entre el pueblo solamente en calidad de ente presente, y pase a manifestarse en forma revelada. Esto implica la reconstrucción del Templo Sagrado y la ciudad de Jerusalem, hechos que permitirán a los hijos de Israel tener una vida verdaderamente feliz y placentera llena de luz y santidad, incluyendo el fin de las enfermedades, la muerte, y los demás sinsabores que impiden el goce total y absoluto.

Teniendo éxito en esta unión que se requiere de nosotros, alcanzaremos asimismo la vida eterna y el mundo venidero.

Shabat Shalom

R’ David ben Israel

1 - Zohar Bemidvar 117b - Ramak
2 - Extraído del comentario "26 de Nisán".
3 - Rambam, Hiljot Iesodei Hatorá 1: 1-2 - Moré Nebujim

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