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Sección
de la Torá de esta semana
Parashat
"Vaietze"
En esta ocasión:
El casamiento de Iaakov
En el momento de recibir Iaakov
las bendiciones de su padre, tenía 63 años de edad, y se
hallaba en la ciudad de Jevrón.
Aunque tras este echo, Esav odió a su hermano, tal como
lo declara el versículo: (Bereshit 27: 41): "Odió Esav a
Iaakov por la bendición con la que lo bendijo su padre.
Dijo Esav en su corazón, se aproximarán los días de duelo
por mi padre, y entonces mataré a Iaakov, mi hermano".
Además, Itzjak ordena a Iaakov (Bereshit 28: 2): "¡Levántate!.
Ve a Padam Aram, a la casa de Betuel, el padre de tu madre,
y toma para ti de allí, por esposa, de las hijas de Labán,
hermano de tu madre".
Iaakov, sabía acerca de las intenciones de su hermano, que
planeaba asesinarlo, y este hecho lo consternó mucho, pero
quedarse más tiempo en casa de su padre, para estar allí
protegido, tampoco podía, pues ya le había ordenado que
parta a buscar una mujer para casarse, por lo tanto, se
hallaba en una situación angustiosa.
Asimismo lo atemorizaba la idea de partir, porque tanto
Esav o alguno de sus hijos lo podían asediar en el camino.
Y también se le cruzó por la mente que quizá su hermano
también decide ir a Jarán, a casa de Laván, a buscar una
mujer para él, ya que había escuchado cuando le ordenó eso
a Iaakov. Y ¿Cómo podría superar una situación así?
2No obstante cuando supo Iaakov que Esav fue a lo de Ishmael
para buscar mujer allí, en ese momento, sintió algo de alivio,
aunque aun persistía el problema de sus hijos, ya que desde
el día en que escuchó la orden de Itzjak a Iaakov de ir
a Padam Aram, reunió a sus hijos, y toda su gente, a quienes
distribuyó estratégicamente en el camino que va desde Jebrón
hasta Jarán, y en todos los pasajes del Jordán.
En tanto, a su hijo Elifaz, ordenó que tome su posición
cerca de Jarán, en el último puesto programado, pues pensó
que si se salva de todos los demás hostigadores, de todos
modos, caerá en manos de Elifaz, su primogénito que en el
momento de tomar la guardia era de 13 años de edad, aunque
ágil, experto arquero, valiente y fuerte.
Por lo tanto ante la situación tan adversa, Iaakov decide
utilizar una estrategia, ir a la academia de estudios de
Ever, quien era un hombre muy reservado, mantenedor de los
secretos que le cuentan.
Por eso, en vez de proseguir con rumbo nordeste, con dirección
hacia el Jordán, tomó el sentido noroeste, que conducía
a Jerusalem, donde se hallaba la academia de Ever, nieto
de Shem.
1Allí permaneció por espacio de 14 años, a sabiendas que
estudiando Torá está protegido de todo mal, por eso la decisión
de esta vía. Pero cuando el director del establecimiento
ya no tuvo fuerzas para proseguir, y se hallaba próximo
a fallecer, Iaakov supo que ya no tiene derecho a seguir
permaneciendo en ese lugar, ya que si el maestro no puede
enseñar, no hay motivo para dilatar la orden de su padre,
que hasta ahora no había podido cumplir, porque si lo intentaba,
su vida corría serio riesgo.
Por lo tanto, Iaakov retorna a Jebrón, que era el sitio
desde donde Itzjak le ordenó partir, y emprende la marcha
hacia Jarán, que se halla en Padam Aram.
Varios milagros le acontecían en el camino, que le permitían
salvarse de los hostigadores, quienes pese a que habían
transcurrido 14 años, permanecían apostados en sus puestos.
Cuando se hallaba frente al río Jordán, y no tenía ninguna
embarcación, ni una balsa para cruzarlo, entonces oró a
Di-s, y Este le respondió que golpee con su bastón, y se
abrirá un camino entre las aguas. Y así ocurrió.
2Casi llega a destino, pero en el último tramo, se topa
con Elifaz, quien ya tenía 27 años de edad, y aguardaba
para cumplir con la voluntad de su padre.
Iaakov sintió gran temor al verlo, pero no porque no contaba
con suficiente fuerza como para vencerlo, su miedo era por
si tenía que defenderse, y en la contienda verse obligado
a quitarle la vida, y Elifaz era alumno de Itzjak, además,
el mismo Iaakov muchas veces le había enseñado.
Elifaz no obstante, se desplazó hasta donde se encontraba
Iaakov, y cuando quedó frente a él, hallándose a una distancia
de cuatro codos, lágrimas brotaron de sus ojos, las cuales
se deslizaron por sus mejillas.
Iaakov le preguntó: "¿Por qué lloras?".
Y Elifaz le responde: "Es que mi padre me ordenó matarte,
y debo cumplir con su mandato. Además, ordenó que me corten
la cabeza, si no le llevo la tuya. Y yo no te puedo quitar
la vida, ya que fuiste mi maestro, que me enseñaste Torá"
Por tal razón, Iaakov le ruega que no le haga daño, y le
ofrece todas sus pertenencias, mencionándole que si se las
lleva, lo dejará en condición de mendigo, y un hombre en
esas circunstancias es considerado como fallecido.
"Y con respecto a la cabeza, dile que te topaste con un
león, y se la arrojaste para salvar tu alma"
Elifaz estuvo de acuerdo con este plan y se retiró con todas
las pertenencias de Iaakov.
No obstante, cuando Esav se enteró del procedimiento de
su hijo, no quedó conforme y le aplicó una sanción.
En tanto, Iaakov prosiguió su camino y al hacerse repentinamente
de noche, oró y luego de ordenar doce piedras a su alrededor,
construyendo una especie de cercado, para protegerse de
los animales salvajes, se acostó en ese sitio.
Mientras descansaba tuvo un sueño, donde una escalera estaba
apoyada sobre la tierra, y su extremo superior llegaba al
cielo. Además, ángeles subían y bajaban por la misma.
En eso, el Creador, que estaba sobre ella, se presenta anunciando:
"Yo soy Hashem, el Di-s de Abraham, tu padre, y Di-s de
Itzjak; la tierra sobre la cual yaces acostado, a ti la
Daré, y a tu simiente. Será tu simiente como el polvo de
la tierra, y te fortificarás al oeste, al este, al norte
y al sur, y se bendecirán en ti todas las familias de la
tierra, y en tu simiente. Yo Estoy contigo, y te cuidaré
en todo lo que anduvieres, y te regresaré a esta tierra,
pues no te abandonaré hasta que haya hecho lo que te Dije".
Luego despertó Iaakov, y sintió un gran temor, y dijo: "No
es esta sino la casa de Di-s, y este el portón de los cielos.
Se levantó, Iaakov por la mañana y tomó la piedra que utilizó
como cabecera, y la colocó como fundamento (del Templo Sagrado)".
Luego, prosigue su marcha, y en el sitio donde los pastores
abrevaban el ganado, conoce a Rajel, la hija de Laván que
llevaba el ganado de su padre a pastar.
De inmediato, Iaakov la ayudó, ya que los demás pastores
habían colocado la tapa al abrevadero, y él solo quitó la
pesada cubierta, para que los animales que la joven pastoreaba
puedan beber.
Iaakov le dijo que es pariente de su padre, e hijo de Rivka.
Tras este episodio, la chica corre a contar a su padre lo
acontecido, y cuando Laván oyó su nombre: "Iaakov", hijo
de su hermana, corrió a su encuentro, lo abrazó y besó,
y lo llevó a su casa. Entonces relató a Laván todo lo sucedido.
Laván le comunicó: (Bereshit 29: 14): "Tú eres de mi hueso
y mi carne. Y residió con él un mes".
"Dijo Laván a Iaakov: acaso por ser mi pariente me servirás
gratuitamente?. Dime cuales son tus honorarios.
Laván tenía dos hijas, el nombre de la mayor era Lea, y
el de la menor Rajel. Los ojos de Lea eran estriados, mientras
que Rajel era de facciones bellas y hermoso aspecto"
3El motivo de los ojos estriados de Lea era porque todos
comentaban que a Rivka, le nacieron dos varones, y Laván
su hermano tiene dos mujeres, entonces le toca el hijo mayor
a la mayor, y el menor para la menor.
Esto implicó que Lea comience a indagar acerca de Esav y
Iaakov, y los caminantes le informaban que el mayor es un
delincuente, mientras el menor: (Bereshit 25: 27): "Un hombre
íntegro que reside en tiendas".
Por eso lloraba, porque no quería casarse con un malvado,
y a causa de tantas lágrimas derramadas frente al Creador,
durante las sentidas plegarias que ofrecía, para que se
apiade de ella, y no permita que su matrimonio se consume
con un hombre perverso, por tal razón sus ojos presentaban
ese aspecto.
Hashem escuchó sus plegarias, y como lo declaran los versículos
subsiguientes, Hizo que se case con Iaakov y no con Esav.
6Se ve aquí, cuan grande es la fuerza de la plegaria, ya
que a través de ella, Lea pudo anular el decreto (que estipulaba
que se casaría con Esav), y además, se anticipó a su hermana
en obtener el matrimonio
Aunque, (Bereshit 29: 18): "Iaakov amaba a Rajel, entonces
dijo (a Laván): trabajaré para ti siete años por Rajel,
tu hija menor".
Laván le respondió: "Es mejor dártela a ti, en vez de darla
a otro hombre. ¡Permanece conmigo!".
"Trabajó Iaakov por Rajel siete años, y fueron ante sus
ojos como unos pocos días, por su amor hacia ella. Entonces
Iaakov dijo a Laván: dame mi mujer, porque se completaron
mis días, así me caso con ella".
4En tanto, durante esos siete años, Iaakov constantemente
enviaba presentes a la hija menor de Laván, pero el padre
los tomaba de manos de los mensajeros, y los entregaba a
Lea, su hija mayor. Rajel veía lo que acontecía, y sin embargo
callaba, pues pensó: "Si le envío un recado a Iaakov para
avisarle que mi padre da a mi hermana lo que él me envía
a mi, Iaakov no obtendrá los regalos de regreso, pues mi
padre no se los dará, y además, mi progenitor se enojará
conmigo, y no me permitirá casarme con él, y de este modo
me estaré alejando de este hombre justo".
Por su parte, ante el pedido de Iaakov, quien ya tenía 84
años de edad, y deseaba a su mujer (Bereshit 29: 22): "Congregó
Laván a toda la gente del lugar e hizo un banquete"
5Durante el mismo, expuso su punto de vista frente a los
presentes: "Ustedes saben que estábamos muy escasos de agua,
a tal punto que era necesario resguardar lo poco que teníamos
colocando una pesada piedra sobre el pozo (Bereshit 29:
2), hasta que vino este hombre justo, y las aguas resultaron
bendecidas, ya que el abrevadero siempre está lleno, pese
a que abrevan allí muchos rebaños".
Los invitados le preguntaron: "¿Qué podemos hacer al respecto?".
Laván les propuso: "Si les parece bien, lo engaño, le doy
a Lea, ya que ama mucho a Rajel, y se quedará por tal causa
aquí otros siete años".
Ellos le respondieron: "Haz lo que te parezca conveniente".
Laván les dijo: "Denme una prenda en garantía de que ninguno
de ustedes revelará la cosa".
Se levantó, y trajo por las prendas que le dieron en garantía,
vino, aceite y carne.
De aquí proviene su nombre de "Laván Arami", pues si bien
es cierto que la palabra "arami", recae sobre él porque
vivía en "Haram", también el significado de este concepto
es "el engañador", ya que engañó también a los pobladores
del lugar donde vivía al solicitarles prendas como garantía,
y con eso compró lo necesario para la fiesta que organizó,
teniendo en cuenta además, que la gente de ese sitio también
eran engañadores, pero Laván los sobrepasaba.
Como causa de ello, cuando hubo pasado el tiempo, y se percataron
del echo, cada uno tuvo que rescatar su prenda de los sitios
donde los había empeñado Laván, trocándolos por dinero.
Pero por el momento, aun no sabían que esto iba a ocurrir,
y se plegaron al plan de Laván, se hallaban en el día del
banquete del casamiento, y coronaban a Iaakov, colocándole
diademas sobre su cabeza y profiriéndole múltiples alabanzas.
El sol comenzó a declinar, y cuando ya estaba oscureciendo,
Iaakov preguntó que sucede, y por que lo alaban y coronan
tanto.
Ellos le respondieron: "Tú nos hiciste una bondad, ya que
por tu causa resultaron bendecidas las aguas, por eso, también
nosotros hacemos contigo bondad"
Aunque la intención de los presentes era tratar de insinuarle
que le darán a Lea y no a Rajel, por eso entonaban cánticos
populares que contienen sílabas similares al nombre de la
hija mayor de Laván: "Halaie, Halaie", (cuya interpretación
sería "Es Lea, Es Lea"). Pero Iaakov, no se percató de ello.
Por la noche, ingresan los que acompañaban a la novia hasta
el sitio donde se hallaba el novio, y en ese momento apagaron
todas las velas, para que Laván pueda intercambiar a Lea
por Rajel.
Entonces Iaakov pregunta: "¿Qué es esto?. ¿Por qué apagan
las luces?". (Pues temía que comiencen a realizar en ese
momento actos impúdicos).
Le respondieron: "¿Qué piensas, que somos groseros como
ustedes, y tenemos costumbres como las vuestras, similares
a la que has demostrado cuando besaste a Rajel en público
en el abrevadero? (Este suceso consta en Bereshit 29: 11,
y Rajel tenía en ese momento 5 años de vida). Nosotros somos
gente recatada y no hacemos ingresar la novia ante el novio
a la luz de las velas".
En ese momento, Laván aprovechó para intercambiar a sus
hijas.
7Además, Laván poseía dos hijas, que había tenido con una
sirvienta: Biláh era el nombre de la mayor, y Zilpáh el
de la menor. Y todos sabían que el destino de ambas era
convertirse en siervas de sus hijas Lea y Rajel. Biláh,
la mayor para Lea, su hija mayor, y Zilpáh la menor, para
Rajel, su hija menor.
Al ingresar "Rajel" (que en realidad era Lea) a la ceremonia
nupcial, se acercó Laván y le entregó a Zilpáh como sierva.
Iaakov vio que entregaron a Zilpáh a la novia, y entendió
que todo está en orden.
La boda se concretó, y durante toda esa noche, Iaakov creía
que se hallaba junto a Rajel, pues cuando la llamaba: "¡Rajel!,
ella respondía "¿Si?. ¿Qué necesitas?".
Además, como precaución, antes del casamiento Iaakov había
entregado a Rajel tres señales, las cuales probarían en
caso de necesidad, que es ella y no otra mujer.
Las señales eran:
1) El cumplimiento del precepto de la inmersión ritual para
purificarse. Iaakov le dijo: "Cuando estés delante de mi,
has de decir: Estoy pura".
2) Le reveló el fundamento de la circuncisión otorgándole
asimismo una señal específica al respecto.
3) Además, le entregó un elemento llamado "kamía", que utiliza
para curaciones, y otro tipo de aflicciones. También para
posibilitar el nacimiento de hijos, gozar de buena salud,
etc. Este tipo de elementos puede tener formas y estructuras
variadas, y debe ser confeccionado por una persona temerosa
de Di-s, experta en el tema, y que sea netamente observante
de los preceptos. En este caso, le otorgó un "kamía" que
se cuelga sobre el cuello, y contenía el fundamento secreto
del mérito de los patriarcas.
Todas estas señales las entregó Rajel a Lea, y además, se
ocultó en la habitación, y respondió a Iaakov cosas que
Lea no podía, todo para que su hermana mayor no sea reconocida
y avergonzada.
5Transcurrió toda esa noche, y por la mañana, cuando los
primeros rayos de sol se colaban a través de la ventana,
Iaakov despierta y se percata que quien se haya a su lado
no es Rajel, sino Lea.
En ese momento le dijo: "¡Engañadora hija de engañadora!.
¿Por qué me has hecho esto?. ¿Por qué razón durante la noche,
cada vez que te llamaba Rajel, me respondías afirmativamente?"
Ella le respondió: "¿Acaso existe algún peluquero que no
le corten el cabello sus alumnos cuando necesita que se
lo recorten?
No existe un peluquero que se corte solo el cabello, y de
la misma manera como él modifica el aspecto facial de sus
clientes al cortar su pelo, del mismo modo proceden sus
alumnos con él, cuando les toca.
¿Acaso cuándo fuiste a tomar la bendición de tu padre, y
te llamaba 'eres mi hijo Esav', tú no le respondiste 'soy
yo'? (Bereshit 27: 24).
Y yo soy tu alumna, pues de ti he aprendido a engañarte,
del mismo modo como engañaste a tu padre. Y de la misma
manera como procediste para cumplir la orden de tu madre,
quien te ordenó engañar a tu padre para conseguir de él
las bendiciones, lo mismo hice con la orden de mi padre,
para edificar de ti las tribus de Israel".
Iaakov en tanto se dirige a Laván y le pregunta: "¿Por qué
me has hecho esto?. Por Rajel he trabajado para ti. ¿Por
qué me has engañado?"
Laván le responde: "En nuestras tierras no se estila dar
a la más joven antes que a la mayor. Aguarda que se complete
esta semana, y te será dada también la menor, a cambio de
otros siete años de trabajo". (Bereshit 29: 27)
Y así fue, al cabo de una semana, le entregó también a su
hija Rajel.
La primera en concebir fue Lea, quien dio a luz a Reubén,
luego le nació otro varón, al que llamó Shimón. Posteriormente
alumbró a Levi, y a continuación a Iehuda.
En tanto Rajel sintió envidia por su hermana, ya que había
parido cuatro hijos, mientras ella aun no había podido quedar
embarazada siquiera una vez, por lo que le sugiere a su
marido: "He aquí mi sierva Biláh, allégate a ella, y parirá
sobre mis rodillas, entonces tendré hijos también yo de
ella".
(Bereshit 30: 4): "Le dio a Biláh, su sierva por mujer,
y se allegó a ella Iaakov. Concibió Biláh y parió a Iaakov
un hijo".
El niño nacido a la sierva de Rajel fue llamado Dan, y luego
dio a luz otro varón, al que llamó Naftali.
En tanto Lea vio que ya no alumbraba, entonces dio a su
marido a su sierva Zilpáh, para que la tome por mujer.
Zilpáh dio a luz un hijo al que llamó Gad, luego, concibió
por segunda vez la sierva de Lea, y llamaron al varón que
nació Asher.
Luego de esto, vuelve a concebir Lea, y le nace su quinto
hijo al que llama Isasjar. Posteriormente alumbra a su sexto
varón, al que llama Zebulún.
8Queda embarazada por séptima vez Lea, y en ese momento,
sabiendo tras haber tenido una visión profética, que le
nacerían a Iaakov 12 hijos oró al Creador: "Amo del universo:
yo ya tengo seis varones, y a las dos siervas le han nacido
dos a cada una, por lo tanto son en total son diez varones,
resulta entonces, que si el bebé que llevo en mi vientre
es un varón, no le restará a mi hermana sino solo la posibilidad
de alumbrar un hijo, y de ese modo no llegará a ser Rajel
mi hermana como una de las siervas".
Inmediatamente el Creador Oyó su plegaria, y tornó el fruto
que lleva en su vientre de sexo femenino. Por eso la nació
una hija a la que llamó Dina.
Hashem dijo a Lea: "Tu eres piadosa, entonces también Yo
me apiadaré de ella".
Por eso: (Bereshit 30: 22): "Recordó Di-s a Rajel, la escuchó
Di-s (a sus oraciones), y abrió su matriz. Concibió y parió
un hijo, y dijo: recolectó (reunió y retiró) Di-s mi vergüenza.
Y llamó su nombre Iosef, diciendo: me incrementó Di-s otro
hijo" (Iosef significa recolectar, y también aumentar o
incrementar).
"Aconteció luego de concebir Rajel a Iosef, que dijo Iaakov
a Laván: envíame y regresaré a mi lugar y a mi tierra. Dame
mis mujeres y mis hijos por los que trabajé para ti y me
iré, pues tu sabes el servicio que te presté". (Bereshit
30: 25 - 26).
Labán pretende fijar un pago para entregarle, y pregunta
al respecto a Iaakov. En tanto, su yerno propone pastar
sus animales, y todas las ovejas que nacieren con pintas
pequeñas y manchas grandes, y toda cabra marrón, serán para
él como salario.
Además aclaró (Bereshit 30: 33): "El día de mañana responderá
por mi, mi justicia, cuando verifiques mi salario; todo
lo que no posea pintas pequeñas y manchas grandes en las
cabras, y marrón en las ovejas, será cosa robada en mi posesión".
Laván estuvo de acuerdo, y le dijo "¡Si!. ¡Que sea como
dices!". (Bereshit 30: 34).
De esta manera, comenzó Iaakov a tener éxito y sus bienes
aumentaron notoriamente, a tal punto que (Bereshit 30: 43):
"Prosperó el varón más y más, y tuvo mucho ganado ovino
(incluye cabras y ovejas), siervas y siervos, camellos y
burros".
No obstante, Iaakov oyó las palabras de los hijos de Laván
que decían: "Tomó Iaakov todo lo que era de nuestro padre,
y con lo de nuestro padre hizo toda esta riqueza".
Luego: "Vio Iaakov el rostro de Laván, y no era con él como
antes".
Posteriormente se revela el Creador a Iaakov y le dice:
"regresa a la tierra de tus padres, donde naciste, y Estaré
contigo".
Iaakov mandó llamar a Rajel y Lea al campo con las ovejas,
y les dijo: "Veo que el rostro de vuestro padre, no está
conmigo como antes, mas el Di-s de mi padre estuvo conmigo.
Ustedes saben que con toda mi fuerza serví a vuestro padre,
y vuestro padre me engañó cambiando mi paga diez veces,
pero Di-s no le dejó hacerme mal. Si decía: los que tienen
pintas serán tu paga, nacía todo el ganado con pintas, y
si decía: los moteados serán tu paga, nacía todo el ganado
moteado. Apartó Di-s el ganado de vuestro padre, y me lo
dio.
Fue en momento de calentarse las ovejas, cuando alcé los
ojos y tuve un sueño, y he aquí que los machos cabríos que
subían sobre las ovejas eran moteados, con pintas y rayados.
Y el ángel de Di-s me dijo en el sueño: ¡Iaakov!. Y yo le
respondí: ¡Heme aquí!.
Entonces me dijo: Alza tus ojos y observa todos los machos
cabríos que suben sobre las ovejas moteadas, con pintas
y rayadas, pues he visto todo lo que Laván te hace. Yo Soy
el Di´s de Betel, donde ungiste la piedra, y me hiciste
una promesa, ahora levántate y sal de la tierra esta, y
regresa a la tierra donde naciste"
Las mujeres estuvieron de acuerdo, entonces Iaakov puso
sus hijosy sus mujeres sobre camellos, y condujo toda su
hacienda, y todo lo que adquirió en Padam Aram, en dirección
a Kennan, donde se hallaba su padre itzjak.
No obstante, Laván cuando se enteró, al tercer día, salió
en su persecución, y le reclamó por haber huido sin darle
la posibilidad de despedirlo como corresponde, organizando
una fiesta, con instrumentos musicales, y también se quejó
porque al escapar de ese modo, no pudo besar a sus hijas
y nietos.
Además, pretendía que Iaakov había robado sus estatuillas
de idolatría, por lo que reclamó también eso.
Inmediatamente, (Bereshit 31: 31) "Iaakov respondió a Laván:
porque temí y me dije: tal vez raptes a tus hijas de mi".
Y agregó: "con quien hallares tus estatuillas, que no viva",
luego le dijo: "reconoce que hay tuyo conmigo y tómalo.
Pues no sabía que Rajel había tomado las estatuillas". (Y
a causa de esa maldición, falleció Rajel en el camino).
Laván comenzó a hurgar en las tiendas de Iaakov y sus mujeres,
sin encontrar sus pertenencias, por lo que se dirige a su
hija Rajel que se hallaba sentada sobre un camello, y ella
se excusa ante su padre por no poder levantarse, acusando
que padece en estos momentos "la costumbre de las mujeres".
Luego de esta inspección, Iaakov reclama a Laván por la
acción de revisar todas sus pertenencias, y le menciona
todo el servicio que le prestó, y la fidelidad con que se
desenvolvió durante los 20 años que trabajó para él: 14
por sus hijas, más 6 por los animales, y también le recuerda
que modificó su salario diez veces. y "si no fuera por el
Di-s de mi padre, el Di-s de Abraham y temor de Itzjak que
estuvo conmigo, ahora sin nada me enviarías, mi aflicción,
y el esfuerzo de mis manos vio Di-s, y lo certificó anoche"
Laván decidió realizar un pacto de fidelidad con Iaakov,
y este aceptó, así que tomaron piedras, construyeron un
monumento y sellaron el pacto de paz y fidelidad. Luego
Iaakov degolló animales y dispuso un banquete, al cual invitó
a sus amigos que estaban con Laván. Esa noche, pernoctaron
en la montaña.
Aconteció al amanecer, que Laván madrugó, besó a sus nietos
e hijas, y los bendijo. Luego se retiró, y regresó a su
morada.
En tanto Iaakov prosiguió su camino rumbo a Kenaan (en el
futuro Israel), la tierra donde se hallaba su padre.
De esta manera, queda constituida la base del pueblo judío,
donde los doce hijos que le nacieron a Iaakov, serían la
estructura básica, a la cual se sumaría en el futuro Biniamin,
el segundo hijo de Rajel, que le nacería en el camino. Y
Levi sería separado para realizar los servicios sagrados.
Es por lo tanto digno de destacar, el modo de proceder de
las dos hijas de Laván, que son quienes dan origen a las
tribus de Israel, pues los hijos nacidas a sus siervas,
son atribuidos a sus amas. Por lo tanto, es menester resaltar
la actitud asumida por estas dos madres que dejaron su sello
en sus hijos, y todas sus descendencias, hasta llegar a
nuestros días.
Nos referimos a la manera de proceder de ambas en momentos
concluyentes, donde reinaba además la competencia entre
ellas, y la envidia. Uno de ellos, fue cuando entregó Rajel
a Lea las señales que le había dado iaakov, para que su
hermana no resulte reconocida y avergonzada, pese a que
ella misma pretendía casarse con él. En tanto su hermana,
procedió de similar manera cuando queda embarazada por séptima
vez, y en ese momento, sabiendo tras haber tenido una visión
profética, que le nacerían a Iaakov 12 hijos oró al Creador:
"Amo del universo: yo ya tengo seis varones, y a las dos
siervas le han nacido dos a cada una, por lo tanto son en
total son diez varones, resulta entonces, que si el bebé
que llevo en mi vientre es un varón, no le restará a mi
hermana sino solo la posibilidad de alumbrar un hijo, y
de ese modo no llegará a ser Rajel mi hermana como una de
las siervas".
Inmediatamente el Creador Oyó su plegaria, y tornó el fruto
que lleva en su vientre de sexo femenino. Por eso la nació
una hija a la que llamó Dina.
Hashem dijo a Lea: "Tu eres piadosa, entonces también Yo
me apiadaré de ella".
Vemos como el pueblo judío fue estructurado en base a la
piedad de los unos por los otros, por lo tanto, es necesario
tomar conciencia de ello, y proseguir el camino iniciado
por nuestras matriarcas, ya que el que hemos tenido la oportunidad
de apreciar, es el inicio del pueblo de Israel, tras lo
cual sobrevendría el exilio, y finalmente la redención final,
que sea pronto en nuestros días, pero para que este broche
de oro ocurra, nosotros, los hijos de las matriarcas, tenemos
que poner en práctica lo mismo que ellas, cuando dieron
vida a este pueblo, es decir, la actitud bondadosa y piadosa
entre hermanos.
9Reubén poseía dos grandes amigos: Shimón y Levi. Y causa
de su gran aprecio hacia ellos les dio dinero de su capital,
y los ayudó organizándoles y estructurándoles operaciones
comerciales y les hizo numerosas bondades, hasta que logró
que se conviertan en poderosos acaudalados.
El tiempo pasó, la rueda giró y Reubén llegó a encontrarse
en una situación muy ajustada, y necesitaba la suma de 100
Dinarim (tipo de moneda de la época). Se dijo entonces:
(acudiré a Shimón y tomaré de él la suma que necesito, ya
sea a manera de préstamo, o como obsequio, ya que le he
causado muchos beneficios y bondades, siendo que gracias
a mi ayuda, ya ha ganado la suma de 20000 Dinarim.
Se dirigió entonces a casa de su amigo, pero no lo encontró
allí, le informaron que en estos momentos sale de viaje,
y se encuentra en el camino que conduce afuera de la ciudad.
Decidió intentar alcanzarlo, y partió presurosamente en
su búsqueda, para ello caminó intensamente durante una larga
hora, pero no pudo lograr su cometido, viéndose forzado
a regresar. Solo que estaba muy angustiado por el esfuerzo
y las molestias que se tomó al ir tras sus pasos sin lograr
darle alcance.
Además lo carcomía la idea de que si hubiera salido un cuarto
de hora antes, lo hubiera hallado en su vivienda.
No obstante, regresó y emprendió el camino hacia la casa
de Levi, para tomar de él 100 Dinarim, puesto que también
él era fiel amigo suyo, y tuvo provecho de muchas bondades
y beneficios de su parte, al igual que Shimón.
Cuando llegó a su casa, le plantea la situación solicitándole
si le puede prestar la suma de 100 Dinarim. A lo que Levi
responde: ¿Quién eres?, ¡Jamás te he visto, no te conozco!.
Reubén emprendió el camino de regreso, y en el trayecto
comenzaron a brotar y deslizarse lentamente lágrimas por
sus ojos hasta que finalmente estalló en llanto.
Su hijo que lo acompañaba en todo momento le dijo: ¿Por
qué aquí por la cuestión de Levi lloraste, y cuando fuiste
a la casa de Shimón no lo hiciste, teniendo en cuenta que
tanto allí como acá saliste con las manos vacías sin tomar
nada?.
Contestó a su hijo: Shimón no me dijo nada y no me provocó
ningún sufrimiento con sus palabras, solo que yo no lo hallé,
por tal razón me lamenté por mi esfuerzo que desplegué inútilmente
persiguiendo sus pasos sin dar con él, y si lo hubiera podido
alcanzar, es posible que hubiese concedido mi solicitud.
Sin embargo Levi me hizo sufrir a través de palabras hirientes,
pues dijo que no me conocía y no sabe quién soy, y él tuvo
provecho de mi miles de veces el valor de esos 100 Dinarim
que le pedí, y ahora, encima que no obtuve nada de él, para
colmo me destrozó y dijo que no me conoce, por eso mi llanto.
Aprendemos de aquí la gravedad que tiene herir con palabras,
y la consecuencia de esto cuan terrible es, y más aun aquellos
que no reconocen las bondades que se les hizo y su accionar
deja mucho que desear. Contrariamente a ello, el mundo debe
actuar con benevolencia y generosidad entre los unos y los
otros, puesto que la bondad es uno de los tres pilares sobre
los cuales el mundo se mantiene, tal como lo manifestaron
nuestros sabios en Pirkei Abot 1: 2: Shimón el justo era
el remanente de la Gran Asamblea. El solía decir: Sobre
tres cosas el mundo se sostiene: sobre la Torá, sobre el
servicio, y sobre los actos de bondad.
Es nuestro deber tomar el camino de la bondad, enseñado
por nuestras matriarcas, y a través de su puesta en práctica,
posibilitar la tan ansiada unión del pueblo, y la redención
final, que tanto aguardamos.
1. Rashi Bereshit 28: 9
2. Sefer Haiashar/Ialkut Sipurim. Sefer Haparshiot
3. Talmud tratado de Babá Batra 123ª
4. Tanjuma Vaietze 6 - Etz Jaim
5. Bereshit Rabá 70 : 19 (Rashi y Mefarshim) - Ialkut Shimoní
125
6. Rab Jonia en Ialkut Shimoni 125
7. Sefer Haparshiot
8. Tanjuma Veietzé 8
9. Rab. Iosef Jaim
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