Existe
un sistema de cálculo del valor numérico de
una palabra -guematria- mediante el cual se le suma al producto
obtenido, la voz de la palabra -kolel-.
Este
sistema es mencionado por el Rabí Moshé Iserlisch
en el Código de Leyes -Shulján Aruj-, en el
volúmen denominado Oraj Jaim, 61:3.
Primeramente
citaremos la teoría de Rabí Iosef Karo, que
es de procedencia sefaradita y el autor del Código
de Leyes -Shulján Aruj- y luego la teoría
de Rabí Moshé Iserlisch que es de procedencia
ashkenazita y corrigió ciertas leyes aplicándole
la tradición asheknazita .
En la
citada ley se habla de la importancia del recitado de la
oración denominada Shemá Israel, la cual está
compuesta de 245 palabras, y escuchando las tres últimas
palabras de la misma por segunda vez de boca del representante
de la congregación que las repite en voz alta, se
completan 248 palabras. Son en equivalencia a los 248 miembros
óseos que poseemos en el cuerpo humano.
Ahora
bien, ¿qué sucede cuándo no podemos
rezar con la congregación por alguna razón
de fuerza mayor? ¿Cómo completamos en ese
caso la integridad de los 248 miembros óseos que
poseemos en el cuerpo humano?
En
ese caso, debe concentrarse en las 15 letras "vav"
con las que comienzan las palabras que suceden a la oración
denominada Shemá Israel.
Pues
el valor de la letra “vav” es 6
Entonces
resulta: 15 x 6 = 90
Este
valor 90 equivale a tres veces el nombre del Eterno, completándose
así las 248 palabras en equivalencia a los 248 miembros.
Ahora
bien, si observamos detenidamente el nombre del Eterno,
apreciamos que su valor es de 26 y no de 30. ¿Y cómo
el sabio Iosef Karo dijo que se considera un valor de 30
por cada nombre?.
La
respuesta es, que deben sumarse la cantidad de letras que
integran la palabra, al valor numérico –guematria-
de la misma. (Código de Leyes -Shulján Aruj-,
Oraj Jaim, 61:3)
Gráfico
ilustrativo:
Apreciamos
que el valor numérico del nombre de l Eterno es igual
a 26, y también que el mismo está integrado
de cuatro letras. Sumamos 26 + 4 = 30
Es
decir, mediante la aplicación de este sistema, se
considera que el nombre del Eterno posee un valor de 30.
Esta
es la opinión de Rabí Iosef Karo.
Rabí Moshé Iserlisch enseñó,
que se puede sumar la voz de la palabra. Es decir, el valor
1.
De
este modo, resulta que 3 nombres del Eterno equivalen a
90, más la voz de la palabra, obtenemos el valor
91.
El
valor 91 contiene el nombre del Eterno tal como se lo escribe
y también como se lo pronuncia:
Si
tenemos en cuenta la forma en que se lo escribe, ya vimos
que su valor es 26.
Veamos
ahora el valor según su forma de pronunciación
Sumando
los valores del nombre de Dios tal como se escribe y como
se pronuncia resulta:
26 + 65 = 91
De
este modo es como si el individuo reconociere que el nombre
del Eterno, como se escribe y como se pronuncia es verdad.
(En
hebreo son tres palabras: Nombre del Eterno como se escribe
-una palabra- Nombre del Eterno como se pronuncia -una palabra-,
verdad -una palabra-. En total tres palabras)
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