“El
justo será recordado para bendición”
(Proverbios 10:7). Dijo Rabí Shmúel bar Najman:
hallamos en los escritos sagrados que El Santo, Bendito
Sea recuerda el nombre de los miembros de Israel y los bendice.
Como está dicho: “El Eterno se acordó
de nosotros; nos bendecirá; bendecirá a la
casa de Israel” (Salmos 115:12). Es decir, cada vez
que El Santo, Bendito Sea recuerda a los Hijos de Israel,
los bendice. Dijo Rabí Huna en el nombre de Rabí
Aja: a partir de la cita mencionada no tienes más
que una indicación que revela que El Santo, Bendito
Sea no bendice sino a sesenta decenas de miles de hombres,
es decir, seiscientos mil hombres, que es la cantidad de
individuos que integraban el pueblo de Israel al salir de
Egipto, y en la entrega de la Torá y cuando erigieron
el Tabernáculo Móvil en el desierto. Y el
mérito de recibir la bendición de El Santo,
Bendito Sea se obtiene al estar todos juntos. ¿De
dónde se aprende que El Santo, Bendito Sea bendice
a cada uno y uno de los miembros de Israel en particular
al recordar su nombre? Como está dicho: “Y
dijo El Eterno: «¿Habré de ocultarle
a Abraham lo que hago, ahora que Abraham ciertamente ha
de convertirse en una gran y poderosa nación, y todas
las naciones del mundo se bendecirán en él?
Pues lo he amado, porque él ordena a sus hijos y
a su familia que sigan el camino de El Eterno, haciendo
caridad y justicia, para que El Eterno traiga sobre Abraham
aquello de lo que le había hablado». Y El Eterno
dijo: «Como ha crecido tanto el clamor de Sodoma y
Gomorra, y como su pecado es gravísimo, descenderé
ahora y veré: si actúan según el clamor
que Me ha llegado, los destruiré. Y si no, lo sabré».”
(Génesis 18:17-21). No era necesario que en el versículo
se dijere sino: “Y dijo El Eterno: «¿Habré
de ocultarle a Abraham lo que hago?”, e inmediatamente
a continuación: “Y El Eterno dijo: «Como
ha crecido tanto el clamor de Sodoma y Gomorra, y como su
pecado es gravísimo, descenderé ahora y veré:
si actúan según el clamor que Me ha llegado,
los destruiré. Y si no, lo sabré»”.
Sino, fue incluido esto en medio para enseñar que
así dijo El Santo, Bendito Sea: “¿He
recordado el nombre de un justo y no lo bendeciré?”.
A esto se refiere lo que está escrito: “Ahora
que Abraham ciertamente ha de convertirse en una gran y
poderosa nación, y todas las naciones del mundo se
bendecirán en él”. Es decir, El Santo,
Bendito Sea menciona la bendición de Abraham después
de pronunciar su nombre, antes de hacer el anuncio acerca
de la situación de Sodoma y Gomorra.
“Y
dijo El Eterno: «¿Habré de ocultarle
a Abraham lo que hago?” (Génesis 18:17). Para
explicarlo se cita un versículo del libro de los
Salmos. Está escrito: “El secreto -sod- de
El Eterno es para los que le temen, y a ellos hará
conocer su pacto” (Salmos 25:14). Ahora bien, ¿cuál
es “el secreto de El Eterno”? Es el pacto de
la circuncisión. Pues no lo reveló desde Adán
hasta veinte generaciones posteriores, hasta que estuvo
en el mundo Abraham, y a él se lo entregó.
Como está dicho: “Yo estableceré -etna-
Mi pacto entre nosotros, y te incrementaré en forma
extraordinaria»” (Génesis 17:2).
Se aprecia que fue dicho “etna”, que deriva
del término “mataná” y literalmente
significa regalo. Asimismo en el versículo citado
del libro de los Salmos, de donde se dedujo nuestro asunto,
fue mencionada la palabra “sod”, que significa
secreto. Indica que El Santo, Bendito Sea le dijo a Abraham:
“Si te circuncidas tomarás en pago el secreto
de El Eterno”. ¿Y cuál es el pago indicado
en la expresión “El secreto –sod- de
El Eterno”? “Sod” se escribe mediante
las letras hebreas “samej”, “vav”,
“dalet”. Y el valor numérico de las mismas
es éste: “samej” = 60, “vav”
= 6, “dalet” = 4. Sumando estos valores resulta:
60 + 6 + 4 = 70. Alude a las setenta almas que habían
descendido a Egipto y conformaban la base del pueblo de
Israel. ¡Esto es lo que hará salir de ti por
el mérito de la circuncisión!”. Como
está dicho: “Con setenta almas descendieron
a Egipto tus ancestros y ahora El Eterno, tu Dios, te ha
hecho como las estrellas de los Cielos en abundancia”
(Deuteronomio 10:22).
Además,
tomarás en pago que yo estableceré a partir
de ellos, del fundamento de estas setenta almas, en cada
generación, setenta ancianos, que serán los
jueces supremos del Sanedrín. Como está dicho:
“El Eterno le dijo a Moshé (Moisés):
«Reúneme setenta hombres de los ancianos de
Israel, de quienes sabes que son los ancianos del pueblo
y sus policías; llévalos a la Tienda de la
Reunión y que se queden allí contigo”
(Números 11:16). Además estableceré
de ellos a Moshé, que pronunciará las palabras
de la Torá en setenta lenguas. Como está dicho:
“Del otro lado del Jordán en la tierra de Moab,
Moshé (Moisés) comenzó -beer- a explicar
esta Torá, diciendo” (Deuteronomio 1:5). La
expresión “beer” significa también
explicitar. Y se aprende por comparación recíproca
de otro versículo en el cual consta también
la palabra “comenzó” -beer- que eran
setenta lenguas. Como está escrito: «Inscribirás
sobre las piedras todas las palabras de esta Torá,
muy explícitamente –baer eitev-» (Deuteronomio
27:8) Obsérvese que la palabra beer, va seguida aquí
del modificador: “muy” –eitev-, el cual
indica el valor 70 sumando sus letras desarrolladas en orden
progresivo (Gur Arie). Y todo esto ¿por qué
mérito? ¡Por el mérito de la circuncisión!.
Como está dicho: “El secreto -sod- de El Eterno
es para los que le temen, y a ellos hará conocer
su pacto” (Salmos 25:14). Y esto le dijo El Santo,
Bendito Sea a Abraham cuando le ordenó lo concerniente
a la circuncisión: ¡Es suficiente para el esclavo
ser como su amo en grandeza! (Midrash Rabá, Génesis
49:2)
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