Cuando el niño judío
alcanza la edad de trece años, en el día de su cumpleaños,
pasa a ser "Bar Mitzvá" -sujeto a los preceptos-.
Este acontecimiento
tan importante, mediante el cual el niño deja de ser tal,
para pasar a ser un adulto, es celebrado mediante el cumplimiento
de algún precepto al que ahora está obligado, en forma pública.
En muchas comunidades,
dan al joven el honor de leer la Torá, el día en que se
lee la Torá en la sinagoga, más próximo a su Bar Mitzvá.
También, muchos
padres acostumbran realizar un banquete de agasajo, en homenaje
al décimo tercer cumpleaños de su hijo. En medio de la velada,
es usual que el joven diga un discurso relativo a algún
precepto, o exponga un tema talmúdico.
El momento del Bar
Mitzvá, que acontece a los 13 años de vida de todo varón
judío, es mencionado en la Mishná.
Allí consta: "A
los 13 años, los preceptos". (Pirkei Avot 5: 21)
Es porque en ese
momento se lo considera adulto, y está obligado a cumplir
los preceptos.
Los sabios ligaron
esta enseñanza a lo que se aprende del versículo: "A
este pueblo Creé, para que pronuncien a Mi alabanzas"
(Isaías 43: 21)
Este versículo en
su original hebreo se escribe así:
Detengámonos en
la palabra "zu" - este-
Apreciamos que
está escrita con una letra "zain" y una "vav".
Veamos que sucede si sumamos el valor numérico de las mismas.
Resulta que en
la palabra "zu" -este-, hay un claro indicio de
que el individuo a los 13 años es considerado adulto, apropiado
para pronunciar oficialmente la alabanza de Di-s. (Kehaty)
Por
tal razón, en ciertas comunidades, dan al joven en el día
de su Bar Mitzvá, el honor de conducir la ceremonia del
rezo en la sinagoga.
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