Dijimos anteriormente que la forma es la esencia de todo
ente y que el Creador fijó la forma apropiada para
cada uno de ellos de modo tal que éste pueda cumplir
la función para la que fue creado.Ya que el hombre
es lo principal de la creación, debe cumplir roles
superiores al del resto de las criaturas, y es por eso que
su forma es superior a la de los demás.
Si nos compenetramos en la forma humana reconoceremos dos
dimensiones, por un lado la vital y por el otro la dimensión
intelec-tual y emocional. Las funciones de la dimensión
vital no difieren esencialmente de las funciones que realizan
los animales, y por eso la forma en esta dimensión
se asemeja a la de ellos. Por contrapartida, el alma humana
contiene todos los poderes que caracterizan al hombre como
una criatura hecha a Imagen de Dios, dotado de libre albedrío,
y a quien se delegó el papel de corregir el mundo
bajo el Reinado Divino.
Los Sabios de la Cábala adjudican nombres a los elementos
constituyentes de la forma humana: nefesh, ruaj, neshamá,
jaiá y iejidá.
El nefesh es el poder espiritual más bajo entre los
cinco niveles nombrados, es el responsable del funcionamiento
de la dimensión vital, y es también quien
la activa. Los Sabios cabalistas sostienen que el hígado
simboliza el nefesh, y le sirve por habitat.
El ruaj es el poder espiritual siguiente, y el «responsable»
del aspecto emocional del hombre y de su carácter.
El ruaj es el poder que despierta los deseos, las pasiones,
las aspiraciones y de hecho todas las cualidades del hombre.
La capacidad de elegir entre el bien y el mal, así
como todos los detalles de la acción están
ligados al ruaj. El corazón simboliza al ruaj, y
le sirve por habitat.
La neshamá es el poder espiritual–intelectual
que guía al ser humano. Su función es la de
orientar y corregir las características negativas,
sobreponerse a las bajas pasiones y encausar los poderes
personales hacia el servicio Divino. La mente simboliza
a la neshamá y le sirve por habitat.
Con relación a los niveles de jaiá y iejidá,
los cuales representan poderes espirituales de muy alto
nivel, nos referiremos a continuación.
La conexión entre nefesh,
ruaj y neshamá
Neshamá es el nombre genérico que incluye
todos los elementos componentes de la forma humana, es decir,
que éste término es uti-lizado muchas veces
en forma general, en referencia al alma gene-ral, incluyendo
al nefesh, ruaj y neshamá. Habiendo ya definido las
partes de la neshamá, veremos que en realidad los
niveles nefesh, ruaj y neshamá constituyen una unidad.
El nefesh activa y controla tanto los órganos internos
como los externos, pero él no actúa como un
ente independiente sino que está dirigida por el
ruaj. Sabemos, por ejemplo, que las funciones de nues-tro
organismo están influidas por nuestro estado de ánimo
(enojo, compasión, etc.) ligado al ruaj. Pero también
el ruaj está controlado por el intelecto, ya que,
según la Cábala, es éste quien decide
si amar u odiar. Aquel que sirve a Dios de un modo íntegro
es aquel cuya mente dirige y controla sus emociones y que
a su vez somete su aspecto físico al servicio de
su Creador.
Jaiá y iejidá
Hablamos por un lado acerca del nefesh y por el otro del
ruaj y la neshamá, quienes caracterizan al hombre
como poseedor de libre albedrío. Anexos a estos poderes
espirituales que se encuentran inte-
rrelacionados en lo más interno de la persona –en
la mente, el cora-zón y el hígado– se
encuentran otros poderes espirituales, más excel-sos
aún. Mas precisamente debido a su elevado nivel no
existen en el cuerpo recipientes para contenerlos y entonces
circundan al hombre y son denominados «or makif»
(luz circundante), en contraposición al nefesh, ruaj
y neshamá, conocidos como «or pnimi»
(luz interior).
Todo ser humano tiene la posibilidad y la capacidad para
elevarse siempre más y adquirir luces espirituales
superiores por encima de las que posee, y esto se hace posible
a través del cumplimiento de los preceptos Divinos.
Nefesh, ruaj y neshamá:
particularidad y generalidad
El mundo en su totalidad es en espejo de la fisonomía
humana. Todo lo que existe en el universo existe también
en el hombre, y por eso los Sabios describen al hombre como
un «mundo en minia-tura», llegando también
a categorizarlo con el nombre de «Adam de Briá,
Adam de Ietzirá, Adam de Asiá» (hombre
de Creación, Formación y Acción) lo
cual hace referencia a los distintos mundos espirituales.
Así como la realidad entera se puede dividir en tres
«mundos» denominados Creación, Formación
y Acción, podemos también reco-nocer esos
tres niveles en cada mundo particular y en cada hombre por
separado.
Para resumir, estamos hablando de tres tipos de nefesh,
ruaj y ne-shamá: 1) nefesh, ruaj y neshamá
particulares de cada individuo, 2) nefesh, ruaj y neshamá
generales, en cada mundo y 3) nefesh, ruaj y ne-shamá
en toda la realidad, compuesta por los Mundos de CREACIÓN,
FORMACIÓN y ACCIÓN generales.
Las sefirot como recipientes del nefesh, ruaj, neshamá,
jaiá y iejidá
Sobre la base de lo explicado hasta aquí podría
parecer como que las luces del nefesh, ruaj y neshamá
no tuvieran el mismo nivel o valor, pero realmente no es
así. Nefesh, ruaj y neshamá son la luz Divina
misma, cuyo origen es la Luz Infinita y las luces de estos
tres niveles son el componente sustancial de la misma.
De igual modo la luz del nefesh, del ruaj y de la neshamá
es una –la sustancia de la Luz Infinita– y las
pantallas que disminuyen su inten-sidad son las sefirot.
Ellas, las sefirot, son los recipientes a través
de los cuales pasa la luz del Ein sof, Infinito, y cuanto
más «gruesa» sea la sefirá, más
tenue será la luz que pase a través de ella,
y su luz será de inferior intensidad.
La sefirá de maljut (reino), es la pantalla más
«gruesa» de todas y oculta la fuerza de la luz
que contiene. Por eso se denomina nefesh a la luz que resplandece
desde la sefirá de maljut, y es responsable de las
acciones elementales del organismo humano. Es así
como la sefirá de maljut simboliza al nefesh general.
La sefirá de tiferet (belleza) es considerada como
un recipiente más refinado, desde el cual resplandece
una luz más elevada denominada ruaj. De modo que
la sefirá de tiferet simboliza al ruaj general.
La sefirá de biná (entendimiento) es más
pura aún, y la luz que emerge de ella es denominada
neshamá. La sefirá de biná simboliza
a la neshamá general.
De la sefirá de jojmá (sabiduría) emerge
el resplandor de la jaiá, mientras que la iejidá
emerge de la sefirá de keter (corona). Hallamos que
las sefirot (de los mundos de la CREACIÓN,FORMACIÓN
y ACCIÓN) son los instrumentos que nos permiten revelar
y transmitir la sustan-cia de la Luz Infinita a las criaturas
de esos mundos. Ya que existen diez sefirot en cada uno
de los mundos (diez en el MUNDO DE LA ACCIÓN, diez
en el de la FORMACIÓN y diez en el de la CREACIÓN),
encontramos nefesh, ruaj y neshamá en cada uno de
ellos. Siendo las diez sefirot del MUNDO DE LA FORMACIÓN
superiores y más refinadas que las diez del MUNDO
DE LA ACCIÓN, resultará que el nefesh, ruaj
y neshamá del MUNDO DE LA FORMACIÓN serán
de nivel superior a los del MUNDO DE LA ACCIÓN.
Similarmente el nefesh, ruaj y neshamá del MUNDO
DE LA CREACIÓN son superiores a estos niveles en
el MUNDO DE LA FORMACIÓN.
La Voluntad Divina se conecta
con sus criaturas a través de sus almas
La voluntad es parte de la esencia del poseedor de la misma.Y
es por eso que la voluntad del Creador, es la esencia de
todo, síntesis de toda la Creación. El Creador
quiso que Su voluntad se revelara a Sus cria-turas para
que éstas supieran cómo servirlo y cómo
apegarse a Él, para finalmente corregir el mundo
bajo Su reinado ya que éste es el propósito
de toda la Creación.
El Creador otorgó a cada criatura medios especiales
para «captar» la luz Divina que emana de la
esencia del Infinito. La «antena» capaz de captarla
es la neshamá, el alma humana.
La neshamá es la esencia espiritual –mental,
aunque poseedora de una realidad concreta– cuyo rol
esencial es «conquistar sus deseos y dedicarse al
servicio Divino». Cuando la neshamá logra cumplir
su función, recibe una iluminación espiritual
e intelectual adicionales de mayor nivel, y es así
como se eleva y se perfecciona, convirtiéndose en
una «antena» cada vez más sensible.
El grado de aprehensión y apego del hombre al Creador
depende del nivel de su neshamá. El anhelo de apegarse
al Creador proviene del hecho que la neshamá, parte
inherente a Dios, desea retornar a su fuente de origen.
Mas cuando el hombre fortalece sus instintos y se rige por
las pasiones, reprime a su neshamá y con esto desaparece
también su anhelo de retornar a su lugar espiritual
de origen. Si, por el contrario, se sobrepone a los instintos
corporales y consigue reple-gar su voluntad a la del Creador,
se intensifica la fuerza de la neshamá y se fortalece
la voluntad de apegarse a su raíz. En el lenguaje
cabalís-tico decimos que si un hombre logró
conquistar su pensamiento, su habla y sus acciones para
dedicarse al servicio Divino, convierte a su cuerpo en carruaje
de la divinidad, el mismo que logran los hombres justos
dispuestos a entregar sus vidas al servicio del Creador.
Vemos aquí que la neshamá funciona en dos
planos: 1) guía al cuerpo, orientándolo hacia
el servicio divino (esto se efectúa del siguiente
modo: la neshamá guía al ruaj y el ruaj al
nefesh). 2) se conecta con el Creador y recibe la sustancia
de la Luz Infinita.
La lógica de todo esto reside en que la neshamá
es en sí misma sustancia de esta Luz, y por eso sólo
ella puede recibir una iluminación adicional de la
misma fuente.
Debemos comprender que la esencia de la Luz Infinita, tal
como se manifiesta y emerge desde su propia fuente, es tan
elevada y subli-me que ningún ser humano puede alcanzar
este nivel, independien-temente del nivel de neshamá
que posea.
Dado que El Creador quiso revelar Su Divinidad y que esta
sea accesible al ser humano, contrajo Su luminosidad contracción
tras contracción, creando una realidad formada por
distintos niveles espi-rituales concatenados unos con los
otros. Debido a estas contraccio-nes cada nivel es inferior
a su predecesor. Esta cadena responde a la relación
causa y efecto anteriormente mencionados, de quien la Luz
Infinita es la causa primera.
Untitled Document
Nota:
La edición en español del Zohar, de Editorial
Obelisco, puede conseguirla en la librería más próxima
a su domicilio.
Untitled Document
Importante
Para
comprender más profundamente los estudios de Cábala, acceder
a este curso (está en audio y se puede escuchar y descargar libremente):
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.
Warning: include(../contadores/contador_kabala.php) [function.include]: failed to open stream: No such file or directory in /home/content/a/h/a/aharon/html/kabala/elementos_forma.php on line 335
Warning: include() [function.include]: Failed opening '../contadores/contador_kabala.php' for inclusion (include_path='.:/usr/local/php5/lib/php') in /home/content/a/h/a/aharon/html/kabala/elementos_forma.php on line 335