Usted
tiene el hábito de juntar objetos inútiles
en este momento, creyendo que un día (no sabe cuando)
podrá precisar de ellos.
Usted tiene el hábito de juntar dinero sólo
para no gastarlo, pues piensa en el futuro podrá
hacer falta.
Usted tiene hábito de guardar ropa, zapatos, muebles,
utensilios domésticos y otras cosas del hogar que
ya no usa hace bastante tiempo. ...¿Y dentro suyo?...
Usted tiene el hábito de guardar broncas, resentimientos,
tristezas, miedos, etc. No haga eso. Es anti-prosperidad.
Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las
cosas nuevas lleguen a su vida.
Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en
su vida, para que la prosperidad venga.
Es la fuerza de ese vacío que absorberá y
atraerá todo lo que usted desea.
Mientras usted está material o emocionalmente cargando
cosas viejas e inútiles, no habrá espacio
abierto para nuevas oportunidades.
Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios,
el cuarto del fondo, el garaje. Dé lo que usted no
usa más. La actitud de guardar un montón de
cosas inútiles amarra su vida.
No son los objetos guardados que estancan su vida, sino
el significado de la actitud de guardar. (No es el HECHO,
sino la INTENCIÓN) Cuando se guarda, se considera
la posibilidad de falta, de carencia.
Es creer que mañana podrá faltar, y usted
no tendrá medios de proveer sus necesidades.
Con esa postura, usted está enviando dos mensajes
para su cerebro y para su vida:
1º... usted no confía en el mañana
2º... usted cree que lo nuevo y lo mejor NO son para
usted, ya que se alegra (yo diría se conforma) con
guardar cosas viejas e inútiles. (O sea, reforzamos
la conciencia de ser miserables)
Deshágase de lo que perdió el color y el brillo
y deje entrar lo nuevo en su casa... y dentro de sí
mismo...
Joseph Newton
Líneas
atrás de manera diáfana y asaz sencilla leímos
un valioso comentario de Joseph Newton donde nos indica
y puntualiza, que la gran mayoría de nosotros somos
como una biblioteca, como una bodega o almacén donde
archivamos, donde guardamos gran cantidad de cosas que ya
no nos son útiles. Guardamos recuerdos desagradables
de cosas que nos sucedieron diez, quince o veinte o más
años atrás, en la espera que algún
día las olvidemos pero que aún a pesar del
tiempo nos siguen lastimando. Guardamos resentimientos,
sensaciones y pensamientos nada edificantes acerca de nosotros
mismos o bien acerca de los demás. Llevamos dentro
una información nada deseable ocupando nuestro “disco
duro” e impidiendo que “funcionemos” de
manera correcta. Hemos llenado todo nuestro ser de tantas
cosas inútiles que muchas veces ya no sabemos cómo
cargar con ellas, de allí que a veces desfallezcamos
y exclamemos “ya no aguanto”.
Atesoramos cualquier cosa que venga a nuestra vida y la
verdad no es tanto lo que atesoremos o almacenemos, sino
que lo negativo radica en la actitud hacia lo que guardamos.
Si son cosas materiales, objetos inútiles que no
ocupamos y los vamos poniendo en el desván con la
intención de algún día utilizarlos
de nuevo, es aquí donde radica precisamente el problema,
ya que ese guardar objetos inútiles para usarlos
de nuevo en el futuro, es lo que nos genera un espacio de
CARENCIA en nuestras vidas, es decir, guardo porque mañana
no tendré, dando por un hecho que mañana será
aún peor que el día de hoy. Este sentido de
CARENCIA es lo que nos da esa sensación de inseguridad
y por la cual tenemos que almacenar cuanta cosa inútil
tengamos en la casa, lo triste de esto, ES QUE OCUPA ESPACIO
PARA OTRAS COSAS. Es decir llena un espacio que perfectamente
podemos utilizar para cosas verdaderamente útiles.
Además este pensar nos induce a la conclusión
que el Eterno no es nuestro suplidor, desconfiando de Su
infinita misericordia.
Igual sucede con nuestra alma y espíritu, hemos guardado
y seguimos guardando cosas que nos lastiman pero igualmente,
no queremos desprendernos de ellas, cosas que ya es hora
de superar y dejar atrás para permitir a otras, frescas
y remozadas, ingresar en nosotros para edificar una mejor
vida. Y no lo hacemos porque muchas veces el odio o el resentimiento
son tan grandes que constantemente estamos “rumiándolos”
y los volvemos a guardar, para otro día volver a
pensarlos y volver a pasar por lo mismo, regresando una
vez más a vivir intensamente las mismas añejas
sensaciones que nos lastimaron entonces y de nuevo lo hacen
ahora, impregnadas de una fuerte carga de emotividad que
las hace más fuertes y poderosas que antes. Esto
mis estimados compañeros y compañeras de sendero,
no tiene sentido alguno ni es sano emocional ni espiritualmente
hablando.
Nuestro correcto actuar siempre debe ser superar las cosas
e ir llenando todo este espacio de Torá, del mismo
Hashem que nos ocupe hasta el más mínimo rincón
de nuestro ser, que irradiemos en la Luz de Su misericordia
y que cada espacio ocupado por cosas banales a las cuales
dedicamos tiempo inútil, sea llenado por El. Hace
ya muchos años, recuerdo salió toda una propaganda,
toda una estrategia de mercadotecnia tendiente a posesionar
en el mercado una colección de música de los
años 70. La propaganda decía: “Llena
tu cabeza de rock” Hoy día más bien
podemos trocar esas palabras e implementar una nueva y positiva
estrategia en nuestra mente que diga:“Llena tu cabeza
de Torá, llena tu cabeza con las Halajot, llena tu
vida con el Eterno”, les aseguro que los resultados
serán harto positivos y beneficiosos y así
nos dejaremos de una vez por toda de estar bajo la férula
indeseable de todos estos estigmas.
Desterraremos así cualquier carencia ya que el Eterno
todo lo llena, todo lo da, todo lo completa y suple, de
manera que lo que tenemos que hacer es un acto de conciencia,
de introspección, analizar y detectar todas aquellas
áreas de nuestro ser que están ocupadas de
cosas fútiles, de cosa inútiles y nada edificantes
y sacarlas, dejarlas ir y entregarlas al Eterno, El de seguro
sabrá muy bien que hacer con ellas. Si son cosas
materiales y nos estorban pues a la basura, las que aún
puedan tener algún provecho, a los hogares de ancianos
o a un otro sitio donde les puedan dar un destino útil
y no en nuestras casas ocupando espacio e impidiendo que
cosas nuevas ingresen y traigan mejores vibraciones.
El principio del vacío debe prevalecer en nuestras
vidas para que ese espacio que se crea vaciándonos
de cosas materiales, de sensaciones y pensamientos, ese
espacio vacío, sea llenado indefectiblemente por
el Eterno. Nada puede estancarse en nuestras vidas, todo
debe fluir y las energías deben mantenerse en movimiento,
no como un charco de agua estancada y maloliente, sino en
un refrescante estanque de aguas remozadas, puras y limpias
y fluyentes. Así debe ser el Precioso en nuestras
vidas, un removedor de todo lo que no necesitamos, de todo
aquello que nos lastima, de todo aquello que cargamos por
años y que hoy día no sabemos siquiera que
hacer con ello. Hagamos que nuestra alma esté sedienta
del Eterno, que deseemos ese espacio vacío dentro
de nosotros y atraigamos Su luz, Su amor y Su misericordia.
“Como una cierva suplica sedienta por fuentes de agua,
así mi alma clama por Ti, Elokim” (Tehilim
42:2)
Hagamos que la voz del Santo se escuche dentro de nosotros
ya no como un “silbo apacible” sino más
bien con fuerza, moviendo las fibras de nuestro ser, renovando
y remozándonos de manera plena. “La voz de
Hashem resuena con fuerza. La voz de Hashem resuena majestuosa.
La voz de Hashem quiebra los cedros de Levanón y
los hace saltar como becerros...La voz de Hashem lanza llamas
de fuego. La voz de Hashem sacude el desierto”.(Tehilim
29:8)
“Abre mis labios y mi boca expresará Tu alabanza”
(Tehilim 51:17) Estas preciosas palabras del salmista nos
permite afirmar lo que hemos venido diciendo, que si el
Eterno, Santo bendito es, nos permite hablar, nos permite
que lo que del corazón provenga lo haga de manera
diáfana, prístina, transparente, los labios
expresarán de manera espontánea la alabanza
ya que, solo si tenemos un alma vacía de cosas banales
pero pletórica del Eterno, nuestro corazón
se inflamará de deseos por el Santo e irrumpirá
en palabras que del corazón provienen para expresar
la alabanza, la que fluirá de nuestro ser cual pura
cascada cargada de espuma y de transparente agua. Una mente
y cuerpos vacíos de cosas fútiles e inútiles
pero llena por completo del Eterno, colmará nuestra
boca de la alabanza que requerimos para estar a tono con
El.
Hagamos un espacio en nuestro ser, en nuestras vidas, en
nuestro trabajo, en nuestra casa, con nuestros cónyuge,
con nuestros hijos, con nuestros parientes y amigos para
que ese espacio vacío atraiga hacia si mismo, todo
el amor, la alegría y alborozo que solo el Santo
bendito Uno puede darnos con tanto desinterés y alegría.
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.