"Confía
en HaShem, se fuerte y envalentona tu corazón, y
confía en el Eterno" Tehilim 27: 14
Muchas veces nos vemos abatidos y rendidos ante la adversidad,
dejamos caer nuestros brazos y nos entregamos a nuestros
enemigos sin dar batalla, sin hacer nuestro mejor esfuerzo,
bajando la guardia rindiéndonos sin previo esfuerzo
alguno. HaShem siempre nos demanda un esfuerzo extra, un
último aire para que las cosas funcionen, y como
lo hemos visto ya en entregas anteriores y espero me disculpen
si soy reiterativo pero es importante destacarlo hasta la
saciedad, hallamos una pista de cómo desea Ha Kadosh
Baruj Hu que actuemos en el Sefer Yehoshua 1:9: " Mira
que te mando que te esfuerces, que seas valiente, no temas
ni desmayes porque HaShem tu Di-s estará contigo
en donde quiera que vayas" Ya habíamos analizado
este rico versículo hace poco tiempo atrás
in extensu, más sin embargo sin pretender agotar
el tema, adicionar algunos breves comentarios.
Decíamos que el versículo habla de una ORDEN,
un mandato y no un acto discrecional ya que con claridad
meridina, el Santo nos dice: "Mira que te mando..."
Detente, presta atención, observa dice Hashem, que
te mando, que yo te estoy ordenando. Pero ordenando ¿qué?,
pues "que te esfuerces, que seas valiente, no temas
ni desmayes." Que no sigamos comiendo y disfrutando
del “pan de la vergüenza” (bendiciones
sin esfuerzo). Entonces tenemos que trabajar por ello, es
decir si es necesario, sacar una fuerza extra, un último
aire. Que además seamos valientes, que saquemos coraje,
que nos impulsemos con abundante adrenalina en el cuerpo
para vencer la adversidad. Pero además nos dice dos
cosas que merece la pena destacar que NO TEMAMOS NI DESMAYEMOS.
Esto es precisamente que venzamos el miedo, el temor, que
venzamos esa desconfianza a lo que viene, a lo que no conocemos
y que tampoco, nos demos por vencidos, que no DESMAYEMOS.
Todos estos elementos juntos nos dan la fuerza y el empuje
para salir adelante de cualquier situación adversa
que se nos pueda presentar. Sin embargo hay aún más.
El Santo nos pone condiciones, nos dice que hacer, "Mira
que te mando..." es imperativo, mandatorio y suena
como despiadado. Pero, si prestamos atención y dirigimos
nuestra atención con detenimiento a la última
parte del pasuk, veremos fácilmente cuál es
la recompensa a sus mandatos, cuál es la razón
de ser de este versículo completo. "porque yo
estaré contigo donde quiera que vayas" Sella
con su amor, con su lealtad las condiciones que puso, y
sabemos que HaShem no miente.
Así que pues si nos presentamos ante la adversidad,
hagámoslo con entereza, con coraje, con valentía,
sin cobardía porque si damos lo mejor de nosotros,
Ha Kadossh Baruj Hu, sabrá dar de El también
lo mejor.
Uno a estos comentarios el pasuk con el cual iniciamos este
breve comentario, "Confía en HaShem, se fuerte
y envalentona tu corazón, y confía en el Eterno"
Cuando somos chicos, bueno por lo menos los varones, siempre
andamos, lastimosamente y no debe ser muestra de orgullo,
sacando el pecho y mostrándonos superiores y valientes
ante los amigos y compañeros. Esta actitud de los
varones siempre tiene una justificación y se basa
fundamentalmente en nuestro innato "instinto"
de competencia, de querer sobresalir. Pues bien a manera
de anécdota, recuerdo que de chico una vez se corrió
el rumor en la escuela de una pelea a la salida de clases.
Que dos chicos se iban a disputar a golpes su sitio en la
escuela. Pues bien ya casi al terminar las lecciones se
me acerca un compañero y me dice: "Oye acaso
estás nervioso" " Nervioso yo por qué?
"pues por la pelea me respondió" "
No veo por qué, por cierto quienes se van a pelear
le pregunté" “Pues Fabio, el mismo de
siempre me dijo” “¿y quién es
el otro?” le pregunté, “PUES TU!!!!!!!!
¿Cómo que no sabes?” me respondió
sorprendido.
Imagínense tenía una pelea y ni siquiera sabía
yo por qué ni con quién. El fondo del asunto
estuvo en que mi hermano menor, que asistía a la
misma escuela, se había ENVALENTONADO conmigo, es
decir sacó coraje respaldándose en mi, en
su hermano mayor y se complació sobremanera en el
hecho que si él no podía con el tal Fabio,
pues su hermano mayor si podría!.
Eso
es precisamente lo que el Eterno desea, que saquemos el
pecho, que nos ENVALENTONEMOS con EL porque con Adonai Sabaot
tenemos la justa ganada. Finalmente ya para terminar resumo:
Ante el mandato de HaShem nos esforzamos al máximo,
nos envalentonamos con El, dejamos el temor y el miedo atrás
y HaShem saca la cara por nosotros y nos hace victoriosos
en cualquier batalla por la confianza y la entrega que hacemos
en Sus brazos. Pero debemos demostrarle que hacemos nuestro
mejor esfuerzo y que confiamos a plenitud en El. El resto
de los ingredientes, los pone El.
Lastimosamente nada de esto conocía yo cuando estaba
en la escuela, porque el recuerdo que tengo de la pelea
de marras a la salida de las clases, como les comenté
líneas atrás, sigue siendo, a pesar de ya
los casi ocho lustros que han transcurrido, un recuerdo
doloroso y asaz desagradable por su obvio resultado, que
mejor preferiría olvidar…
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