Muchas
personas con un criterio errado por cierto, creen que los
objetivos de la vida se pueden alcanzar con poco esfuerzo,
que no es nada más de pedir y las cosas "caen
del cielo". Sin embargo deseo profundizar en un versículo
que nos brinda una guía extraordinariamente diáfana
de la manera cómo “piensa” el Eterno
en éstos casos. Específicamente me refiero
a IEHOSHUA/JOSUE 1:9 .
Iniciamos la palabra del Eterno con una pregunta: “¿Acaso
no te mandé...” El Eterno nos recuerda en este
inicio de versículo que ya El, antes se había
referido por igual en éste mandato. ¿No te
había mandado ya? ¿No te había dicho
ya? El Santo Bendito Sea pregunta, interroga con energía,
con un aplomo producto del conocimiento de lo que El ha
dicho ya. Cuestiona acerca de un mandato, no de un acto
discrecional del hombre, sino de un mandato. ¿TE
HE MANDADO LO RECUERDAS?
¿Qué fue entonces lo que el Eterno había
mandado?
Continuemos: " sé fuerte y se valiente"
Muchas veces en la vida reculamos con facilidad, nos echamos
atrás con los primeros atisbos de una dificultad,
dejamos la fortaleza de lado sin siquiera dar batalla o
lucha ante un hecho de la vida. Algunas veces–por
no decir la mayoría –nos rendimos sin siquiera
iniciar la batalla, dejando atrás ese coraje, esa
fortaleza y entereza que debemos tener ante la adversidad.
Tenemos, que ser VALIENTES, animosos, dispuestos a arrostrar
el peligro, a hacerle frente. Fuertes y valientes: esto
en suma es lo que tenemos que ser: resistentes, con mucha
energía, con esfuerzo si se quiere, es decir, con
fuerza extra, con ex fuerzo, con más que fuerza y
con coraje y valentía.
Continuemos: "no tengas miedo" sino más
bien confianza, nada de temor a las sombras o a lo que viene.
nada de sentirnos inquietos, nada que nos cause temor. En
suma el Eterno nos manda, porque véase bien, en ningún
momento nos dice: "si quieren sean fuertes y valientes
y no tengan miedo" No, por el contrario nos manda,
nos da una orden específica, TE MANDO... Leí
una vez no recuerdo donde, que la gran mayoría de
los miedos y temores que albergamos e incubamos en nuestra
mente, dichosamente, nunca llegan a suceder, pasamos horas
y días enteros a veces temiendo de cosas inexistentes,
de entelequias absolutamente desfasadas de la realidad,
que tienen solo sustento en nuestra imaginación y
que alimentamos profusamente para que se engorden y alcancen
lugar en el área de nuestro cerebro que está
intrínsecamente relacionada con el temor. Creamos
todo un vivero donde crece toda clase de posibilidades de
temores, que quizás nunca lleguen a prosperar, pero
que siempre están ahí intimidándonos
y perturbando nuestra paz tanto física como mental.
"y no te acobardes", que no podemos echar atrás,
que no podemos sentirnos amedrentados, y que no debemos
permitir que nada nos cause miedo. De manera tal, que debemos
ser valientes y no dar un paso atrás. La cobardía
de alguna manera es ausencia de confianza en el Eterno,
de echarnos atrás sin siquiera dar inicio a algo,
o bien abandonar de manera abrupta una empresa iniciada,
pero ante la presencia de Di-s y Su respaldo ¿a qué
debemos temer?
En
detalle el Eterno nos da un mandato:
1.- se fuerte
2.- se valiente
3.- nada de temor
4.- nada de cobardía
Ante estos mandatos que pueden transformar por completo
toda nuestra vida y que quizás nos parezcan demasiado
pesados, el Eterno nos da con amor y gran ternura la solución:
nos pide que si somos valientes, fuertes, que no temamos
y mucho menos que seamos cobardes El hará algo por
nosotros, ¿qué cosa? Veamos.
Ante nuestro mejor empeño por hacer las cosas, ante
nuestra valentía, ante nuestro coraje y falta de
miedo y ante nuestro arrojo, el Santo de Israel ve que somos
personas decididas, que no nos amedrentamos ante nada, que
somos osados y valientes, de pie, de cara a la vida. Si
así actuamos en todo nuestros actos "Adonai
tu Di-s está contigo en todo lo que vayas"
Resumiendo, el Eterno nos recuerda un mandato, El nos ordenó
ser fuertes, valientes, sin miedo y sin cobardía
y que si así hacemos, hemos dado nuestro mejor esfuerzo,
hemos hecho lo mejor de nosotros y como recompensa, el Santo
Bendito Sea, va delante de nosotros, estará con nosotros,
nos acompañará "en todo lo que vayas"
El Eterno nos dice en un gran acto de amor que si hacemos
siempre nuestro mejor esfuerzo, si damos todo lo que podemos
y todavía más, si damos un esfuerzo extra,
si damos la batalla, la lucha, con coraje, valentía
y sin miedo, EL nos respaldará y hará posible
que las cosas por las cuales luchamos, sean una realidad.
Pregunto ahora ¿qué más necesitamos
si Di-s va delante de nosotros luchando nuestras batallas,
peleando y hostigando nuestros enemigos?
Nuestro mejor esfuerzo debe estar siempre como fundamento
para que el Eterno nos conceda lo que pedimos.
De ahí que no es válido el orar por orar,
el pedir por pedir sin cumplir primero nosotros con el mandato
divino. "¿Acaso no te mandé...?
Finalmente, si aún hay proyectos en tu vida que no
se han concretado en la realidad, piensa en el mandato divino
y si hemos hecho nuestro mejor esfuerzo para lograrlo. Si
no lo has hecho aún estás a tiempo de hacerlo
y de ser obediente con el Eterno. Las cosas caen del cielo
solo cuando nos hemos esforzado por ello, nada es gratuito,
todo merece esfuerzo, incluso cuando hacemos nuestras tefilot
diarias requerimos de un esfuerzo y suspender todas nuestras
actividades cotidianas para dedicar tiempo y presentarnos
ante el Eterno. Lo importante de todo esto es que El nos
manda a tener confianza, valor y arrojo, no solo por ser
un mandato divino, sino porque la confianza en Di-s y el
lanzarnos a Sus brazos, tiene que ser un acto de plena confianza
en El, de manera tal que si el Eterno va a estar con nosotros
en todo lo que hagamos, El requiere que adecuemos nuestra
conducta al tipo, es decir, que nos ajustemos a lo que dicha
norma, porque es una norma divina lo que El está
disponiendo, establece, de manera que es como una máxima
o una fórmula matemática de las pocas que
recuerdo –porque dicho sea de paso las matemáticas
nunca fueron, son o serán mi fuerte- que si A es
igual a B y B igual a C pues se deduce que A es igual a
C. De manera tal que si cumplimos con la disposición
que el Eterno ha instituido en Yehoshúa 1:9 las consecuencias
siempre nos serán favorables porque la palabra del
Eterno está empeñada en ello y como muy sobradamente
sabemos, "Di-s no es hombre, para que mienta, ni hijo
de hombre para que se arrepienta” (Bamidbar/Números
23:19)
Para
concluir, siempre es deseable destacar que este esfuerzo
nuestro siempre debe ser lícito y ajustado al ordenamiento
divino, es decir, que esté enmarcado en los límites
de lo permitido por el Eterno en su Torá y regulado
de manera concreta en sus mitzvot, caso contrario estimo
nos podemos quedar ni sangre en las venas y desfallecidos
de agotamiento por el esfuerzo que se nos pide, que nunca
lograremos más que el cansancio y el hastío
y los posibles efectos de una tremenda frustración.
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.