Nuestra
tefilá diaria debe estar siempre pletórica
de contenido, de devoción pero especialmente debe
ser hecha con mucha atención, teniendo especial cuidado
de cada palabra que pronunciamos y sujetando nuestra mente
de sus exabruptos cotidianos y que se nos han hecho costumbre.
La atención debe ser plena, comprendiendo profundamente
el significado de lo que rezamos siempre teniendo en cuenta
“delante de Quien estás”.
De todos es sabido que al no tener en estos momentos un
templo donde recurrir y verter nuestras plegarias, hacer
nuestros rezos y vaciar las cotidianas vicisitudes del alma,
los rezos han venido a sustituir de manera cabal los sacrificios
diarios que se elevaban como olor fragante al Santo de los
Santos. Sin embargo cada uno de nosotros puede elevar las
tefilot diarias con tanta concentración y devoción
como entonces. Hay especialmente una sección de las
tefilot contenidas en los rezos de la mañana y en
la tarde que deben llamar muy particularmente nuestra atención
para dedicarle la reverencia y la solemnidad del caso. Me
refiero a la sección del Ketoret, del incienso y
he hallado asaz fundamento en la Parashá Vayakhel
del Zohar que es la que precisamente nos ocupa esta semana.
Veamos más en detalle para ver de qué se trata.
Dice Zohar Parashá Vayakhel: “…quien
olía el humo de la columna que ascendía del
‘productor de humo’- uno de los ingredientes
de incienso- se volvía puro de corazón y dispuesto
a adorar a su Amo: la mancha del mal espíritu desaparecía
de él… Así el incienso poseía
el poder de quebrar completamente el poder del mal espíritu
en el hombre… y no hay nada en el mundo que tenga
poder igual al incienso para aplastar al “otro lado”.
Así leemos: “toma tu incienso y echa en él
fuego de encima del altar, y pon incienso…porque de
la presencia del Señor ha salido explosión
de ira: la mortandad ha comenzado” (Bamidbar/Números
17:11) Porque nada es tan grato al Santo Bendito Sea, como
el incienso, capaz de expulsar de la casa la hechicería
y todas las malas influencias. Si perfumes preparados por
hombres poseen la virtud de contrarrestar, con su aroma
y emanaciones, los efectos perniciosos de cosas malas, ¡cuánto
más puede hacerlo el Incienso! Es ordenanza del Santo
Bendito Sea, firmemente establecida, que quien recita diariamente
la sección del incienso y reflexiona sobre ella,
será salvada de todas las cosas malas y brujerías
en el mundo, de todas las deformidades y malas imaginaciones,
de malos decretos y de la muerte. No le afectará
daño alguno ese día, porque “el otro
lado” no tiene poder sobre él. Pero se debe
leer con devoción.
R. Simón observó: si la gente conociera cuán
preciosa es para el Santo, Bendito Sea, la ofrenda del Incienso,
tomaría cada palabra del pasaje donde está
encuadrada y haría de ella una corona para las cabezas,
una corona de oro. Y quien la estudia debe reflexionar profundamente
sobre la manera en que se llevó a cabo; y con recitarla
diariamente con devoción un hombre merece una parte
en este mundo y en el mundo por venir y aleja la muerte
de él mismo y del mundo, y es salvado de todos los
castigos en este mundo, de los “malos lados”,
del castigo de la Guehena y de poderes extraños.
Cuando la columna de humo ascendía del incienso que
era quemado, el sacerdote veía las letras místicas
del Nombre Divino ascendiendo a lo alto en esa columna.
Entonces numerosas legiones santas rodeaban la columna en
todos los lados hasta que salía en medio de luz y
alegría a la región donde difundía
júbilo y unía el mundo superior y el mundo
inferior en una unidad completa, logrando con ella expiación
por el mal espíritu del hombre y por la idolatría,
que es del “otro lado”
Como podemos ver nada es posible adicionar a tan explícitas
palabras que nos ilustran de manera diáfana el verdadero
significado del incienso, de manera tal que con esta breve
referencia nos debe llamar la atención que cada vez
que lleguemos a esta sección, pongamos especial atención
y detallemos como quien observa una bella pintura y descubre
los matices y los colores, una a una las palabras del rezo,
teniendo en mente el verdadero significado de lo que hacemos,
no de manera maquinal ni en tediosa repetición, sino
con devoción. Las palabras recitadas de esa manera,
con kavaná, con esa intención sana y sincera
que procede tanto del corazón como del alma, lograrán
en nuestras vidas cambios radicales que iremos viendo conforme
vayamos venciendo las vicisitudes que nos aquejan, cuando
cesen nuestros sufrimientos y la tristeza y el suspiro sean
desterrados de nuestra vida. Cuando logremos vaciar nuestra
mente de los contaminantes que hemos depositado allí,
como material radiactivo tóxico que nos envenena
y destruye internamente, en esa misma medida, lograremos
concentrarnos en la tefilá y apreciar y saborear
de manera plena lo que es nuestro rezo diario, y alcanzando
como vimos, inmunidad ante la muerte y nada ni nadie tendrá
poder sobre nosotros.
Estoy seguro mis amados del Eterno, que mañana cuando
estemos rezando Shajarit y lleguemos a esta sección,
toda nuestra atención estará centrada y focalizada
en ella y que nuestro rezo no será algo cotidiano
y rutinario sino muy por el contrario, una acción
reverencial, devocional, pletórica de contenido y
en la cual inmiscuimos el corazón y el alma y centraremos
toda la atención en ello y haremos de nuestros rezos
un ejercicio dinámico y positivo en recuerdo del
ketoret que se ofrecía todos los días al Santo
Bendito Uno en el Templo y ascendía como olor fragante
ante el Trono del Eterno.
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