Muchas
veces espiritualmente no sentimos, y por decirlo de alguna
manera, secos, en medio de un desierto repleto de soleadas
y tostadas piedras y con gran cantidad de tunas a nuestro
derredor. No experimentamos, debido en gran parte a nuestra
multitud de problemas que nos aquejan, las grandes bendiciones
que Hashem tiene para cada uno de nosotros a diario. Nos
empeñamos en seguir rumiando nuestras desgracias
y lamentándonos por la leche derramada, no dándonos
cuenta que Hashem no habita en un cuerpo triste, enojado,
abatido, y en lamentable estado de depresión. Si
vemos los libros sagrados nos daremos cuenta fácilmente
que para que nuestros profetas pudieran recibir la gratificante
revelación de Ha Kadosh Baruj Hu, tenían que
estar en un estado de alegría, con un espíritu
elevado y contento. Se hacían acompañar a
veces de personas que portaban instrumentos musicales o
bien cuando se sentía abatidos, se procuraban de
alguna manera músicos que alegrara su espíritu.
Me recuerdo en este momento al rey David, cuando se hacía
tocar el arpa para tranquilizarse.
Aclarado
el punto y estando en un estado óptimo para acercarnos
al Santo, el otroaspecto que debemos establecer y considerar
es ¿qué le vamos a decir a Hashem? Pues bien,
si asumimos que El está tan distante de nosotros
que no nos es posible contactarlo, o que somos tan indignos
que nunca se nos acercará, estamos a priori estableciendo
una radical barrera entre nosotros y el Santo, por lo que
primero que nada debemos desterrar esta actitud. Debemos
acercarnos a Hashem con temor santo y reverente pero como
quien se acerca a un amigo, a una persona muy apreciada
con la cual vamos a tener una larga y profunda conversación.
Cuando acudimos a un amigo muy estimado, nos sentimos en
confianza y empezamos a contarle con lujo de detalles todas
nuestras cosas. Le decimos a nuestro amigo lo que sentimos,
lo que nos sucede, le expresamos nuestro dolor o en su defecto
pues también nuestra alegría. Entonces, si
lo hacemos con un amigo o amiga muy cercano, ¿por
qué no lo hacemos con Hashem? ¿No es acaso
El, el máximo amigo o confidente que ser humano pueda
acaso tener? ¿No nos conoce El mejor incluso que
nuestras benditas madres? Y ¿por qué entonces
no nos acercamos a El en Hidbodedut?
Este
acercamiento debe ser sincero, franco, le podemos contar
todo lo que nos sucede, lo que queremos, nuestros deseos,
nuestros proyectos ¿a quién mejor que Hashem
podemos contar nuestras cosas?
Abriendo
nuestros corazones y nuestras almas logramos hacer posible
que El permée todas las partículas de nuestro
ser, que nos inunde de Su Luz y que poco a poco nos vaya
convirtiendo en SERES DE LUZ, en personas dependientes de
El. La conversación con El tiene que ser repito,
franca, abierta, sincera, de la mejor manera que nos salga,
de manera espontánea, simple y llana, sin mucho adorno
o complicadas oraciones y frases que quizás más
bien nos puedan confundir. Con ojos cerrados o abiertos,
en una habitación o campo abierto, en un autobús
o bien cuando nos retiramos a descansar, cualquier momento
y lugar es bueno, lo que verdaderamente importa es que nos
comuniquemos con El y le hagamos sentir que lo necesitamos,
que El es el centro de nuestras vidas, el eje que comanda
nuestra existencia.
El
arte de conversar con HaShem debe hacerse hábito
en nosotros, debe darse a diario de manera fluida, de una
manera natural, sincera y que de nosotros fluya libremente
lo que sentimos.
Sin
embargo a veces sucede que estamos secos, como decía
al inicio, sin agua de ese Manantial Santo, cansados del
camino, rodeados de tunas y de un calor quemante, deshidratados
de tanto sufrir y no tenemos fuerzas siquiera para ponernos
en pie empero sedientos de El. En esos momentos que no tenemos
nada que decirle a Hashem, que no podemos decirle nada porque
nos sentimos demasiado abatidos, agotados quizás
por el llanto o la gravedad de un problema concreto, lo
mejor es pararse frente a Hashem y nada más decirle:
"Hashem aquí estoy", el SILENCIO que viene
será el que te reconfortará. Hashem lee todo
lo que nuestro ser expresa y a veces, como en estos casos,
no es necesario decir nada, solo pararse ante EL y hacerle
ver que allí estamos. Un largo y profundo silencio
a veces es mejor que mil palabras, cuando el alma es la
que habla, la boca debe callar.
Estimados
amigos, animémonos a compartir nuestras experiencias
y a nutrirnos mutuamente, a reconfortarnos los unos con
los otros, a ser cada uno de nosotros un hombro desinteresado
o sincero en el cual apoyarnos y cumplir la máxima
que dice: "todo judío es responsable por cada
judío", solo así haremos posible que
nos sensibilicemos y hagamos una realidad la Gueulá
y la pronta venida de nuestro ansiado Meshía. Envianos
Abba a nuestro Meshía que alivie nuestras penas.
AMEN
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.