Nuestros
antepasados arribaron a las afueras de Moab y originaron
un pánico a velocidad rauda entre sus pobladores,
sabían que HaShem mismo había entregado en
sus manos a sus vecinos jefeados por los gigantes Sijón
y Og, quienes habían sido unos poderosos protectores
de los moabitas. Al ver todo esto, el pueblo de Moab entró
en pánico y empezaron a buscar soluciones. Una de
ellas fue nombrar a Balak, quien era un simple noble, no
era de linaje real, sino que por la emergencia lo nombraron.
En otras circunstancias realmente no hubiera llegado a ser
rey. Pesó para su nombramiento que era un poderoso
héroe destacada en las artes de la guerra y además
uno de los más grandes hechiceros de la época.
Una
vez nombrado rey Balak el hechicero se dio a la tarea de
descubrir por qué el pueblo judío era tan
exitoso y no tenía rival que se les opusiera y además
que razones mediaban para que desde que salieron de Mitzraim,
derrocaban nación tras nación. Pidió
ayuda Balak a algunos sabios para conocer cuál era
el terrible secreto que encerraba el pueblo de Israel. Entre
los sabios medianitas, de donde era procedente el mismo
Balak, surgió la respuesta. Los sabios le dijeron:
“Vos deseáis saber dónde descansa su
poder y el del sus seguidores: descansa en sus bocas. Cuando
ellos claman a Di-s, El cumple todo lo que ellos le solicitan”
(Zebajin 19)
Con
base en este consejo, Balak decidió convocar a Bilam,
ya que los sabios además le dijeron que combatiera
a los judíos de la misma forma es decir con palabras.
Bilám era un experto en las artes de las bendiciones
y de las maldiciones, un mercenario de dichas artes que
no tenía reparo, por dinero, en bendecir a una persona
y más tarde si le pagaban pues maldecirla, lo que
le interesaba nada más sin mayores remordimientos
era el dinero. Con respecto a la figura de Bilám
existen dos opiniones, la primera de acuerdo a lo que dice
la Guemará en Sanhedrím 105ª, que este
hombre Bilám era hijo de Laván, el que había
sido suegro de Iaacov y padre de sus esposas, quien como
sabemos había sido muy diestro en las artes ocultas
y la hechicería. De hecho recordemos también
que su misma hija Rajel le había robado los ídolos,
que era unos cráneos de niños recién
nacidos, que Laván utilizaba por medio de la hechicería
para que le predijeran el futuro.
La otra opinión con respecto a la persona de Bilám
surge de Séfer Zekukim Denura, citado por el Etz
Yosef en donde nos dice que este siniestro personaje era
el nieto de Laván. Sea como sea uno u otro, Bilám
fue un hombre de muy dudosa reputación pero si muy
conocido como un poderoso hechicero. Como vimos era experto
en las maldiciones y en las bendiciones para las cuales
recibían fuertes sumas de las personas que deseaban
maldecir a sus enemigos o bien atrae grande éxito
y fortuna sobre sus vidas.
Bilam
era un rashá además de sus actividades ocultas
y de hechicería, entre otras maldades, este hombre
estableció antros de juego, es decir, sitios ocultos
donde las personas se dedicaban a los juegos de azar. De
igual forma es la primera persona que se conozca, que estableció
los primeros prostíbulos en la antigüedad. Además
nos relata el Midrash Rabba y parte del Tanjuma, que Bilám
practicaba entre otras abominaciones, la zoofilia ya que
se allegaba a su asna cuando caía la noche. (Tikunei
Zohar Bamidbar Rabá 21,14)
EL
rey Balak tampoco escapaba a un conspicuo “currículum
vitae”, fue un hombre poderoso en cuanto a la magia
se refiere, fue el más grande mago en medio de los
moabitas, quienes como sabemos fueron descendientes de Abraham.
Balak conocía, por medio de su magia, los sitios
específicos en los cuales un mago podía proferir
un decreto para que se cumpliera en la realidad, conocía
entonces esos sitios de poder que pocos conocían.
Bilam por su parte, si bien es cierto no conocía
de esos sitios, si conocía a cabalidad LAS PALABRAS
que se debían emplear para hacer efectivo un hechizo,
razón entonces de más, para que Balak lo requiriera
porque conocía sus poderes. ( Sifri 8)
Pero
volvamos unos instantes a Balak. Este rey recién
nombrado era un adversario de cuidado, quizás no
de temer por sus cualidades de estadista o su gran inteligencia
sino por el manejo que hacía de las fuerzas de TUMA,
es decir de impureza. Si bien es cierto Bilám las
manejaba mejor que él, no se le podía considerar
pasible de desprecio. El Midrash nos relata concretamente
acerca de algunos de los poderes que tenía este rashá.
Balak conocía el arte de la creación de aves
para que le revelaran secretos. Dando forma con oro, plata
y cobre, lograba moldear el cuerpo de un pájaro el
cual unía a precisas horas del día hasta darle
una forma completa. Formado el ave, le ponían en
su boca una lengua proveniente de un pájaro vivo
y la figura ya completa la ponía en la ventana por
siete días para que recibiera el sol durante el día
y la luna durante la noche. Al cabo de los siete días,
dicha lengua empezaba a hacer ruído en señal
de que el hechizo estaba funcionando y acto seguido el mago
o Balak en este caso, le atravesaban la lengua con una aguja
de oro y era así como ya dicho ídolo empezaba
a hablar y a predecir el futuro. En esto el rey Balak era
todo un experto basta con ver detalladamente su mismo nombre:
“Balak ben Tzipor” “Balak quien podía
adivinar el futuro por medio de un pájaro mágico”.
Como vemos los poderes que ostentaba este rashá no
eran para despreciar. Sin embargo no contento con ellos
buscó a otro rashá para perjudicar al pueblo
de HaShem equivocándose en que él creyó
que el pueblo de Israel era un pueblo como los demás
que fácilmente se podía derrotar. Craso error!
Bilam
sabía entonces el momento preciso y las palabras
correctas para que una maldición fuese efectiva.
Balak no sabía esto, pero si conocía el sitio
exacto en donde estas cosas se podían hacer para
que también fuesen efectivas. De manera jocosa y
recordando series de la tele de hace ya muchos años
y que le traerá recuerdos a algunos, los llamaré
“el duo dinámico”.
Lo
que este “duo dinámico” no conocía
era que el pueblo de Israel tenía un Guardián,
un Guardián como dice en Tehilim que nunca duerme,
pero que era necesario que lo supieran.
Y
fue así como ni todos los poderes juntos de estos
dos malvados fueron suficientes para hacer recaer las maldiciones
de Balak sobre el pueblo de Israel, ya que cada vez que
Bilám lo intentaba, de sus labios salían bendiciones
para el pueblo de Hashem.
Lo
que rescatamos de todo esto, es que por más poderosos,
por más hechiceros, por mejor dominio que tenga cualquiera
de las arte ocultas, Hashem comanda todas las fuerzas del
universo, lo domina todo y nada se mueve sin su voluntad,
de manera que El cuida siempre como Guardián de su
pueblo y nada ni nadie, NOS PUEDE DAÑAR. Finalmente
y a manera de corolario, Hashem a pesar de todo, tuvo cierto
grado de misericordia para con Balak ya que de su descendencia
surgió Ruth la moabita, abuela de David Hamelej.
“A pesar de que Bilám y Balak no ofrendaron
sacrificios con motivos puros, sino más bien por
malvados motivos ulteriores, Hashem no obstante los recompensó.
Balak como resultado, se convirtió en el ancestro
de Ruth, la conversa moabita y madre de la dinastía
real Davídica” (Shir Ashirim Raba 1,19)
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