El
Eterno, Santo Bendito sea, es la fuente principal de toda
alegría, de ahí que todo nuestro servicio
a El, debe ser hecho con alegría, con ese gozo que
no solo emana del corazón sino que fluye desde el
alma y que siendo la Fuente la Alegría plena, todo
lo que se desprende desde y hacia la Fuente debe ser con
igual alegría. Este razonamiento tiene su fundamento
en Tehilim 100:2-3, donde de una manera excelsa se nos dice:
“Servid al Eterno con alegría. Venid hacia
Su presencia con canciones”.
No solamente los Tehilim nos hablan acerca de la alegría
del servicio al Santo sino que podemos hallar igual sentido
en el mismo Zohar, cuando de manera absolutamente diáfana
nos indica que la misma Shejina del Santo solo puede posarse
donde haya alegría. Pero y de dónde aprendemos
esto: “La Shejina solo mora en un espacio perfecto,
que contiene los aspectos del alma, nefesh, ruaj y neshamá
de la persona, y ha perfeccionado sus rasgos de carácter.
No mora en algún espacio que carezca de algún
aspecto del alma, ni en un espacio tachado por los pecados
del hombre, ni en un espacio triste-en una persona que está
deprimida- sino en un espacio que haya sido preparado para
este propósito, en un espacio alegre”
Hemos aprendido por el Midrash que todos aquellos años
que Yosef ben Yacoov estuvo alejado de su padre en Mitzraim,
la tristeza y el dolor y el abatimiento que esto ocasionó
a su anciano padre, hicieron posible que la Shejina del
Santo Bendito Uno se alejara del patriarca, significando
ello que como hemos visto, el Eterno solo habita dentro
de una persona alegre, no dentro de alguien que haya sido
alcanzado por la tristeza y el suspiro.
Estos estados emocionales son tremendamente perjudiciales
ya que nublan nuestro espíritu e impiden que las
fuerza divinas del Eterno se permeen y nos fortalezcan.
Al alejarse la Gracia de Di-s de nuestras vidas, se marcha
la Luz y la oscuridad se apodera de nosotros, sumiéndonos
en las tinieblas más espesas y desconocidas. De manera
que a medida de una primera conclusión, podemos afirmar
que la “Alegría” proviene del Eterno
si somos cumplidores de Torá y de los preceptos,
ya que hemos aprendido que la alegría más
intensa proviene del cumplimiento con agrado de una mitzvá.
Y resalto “agrado” porque una mitzvá
se puede cumplir de muchas maneras pero solo nos será
válida aquella que sea verificada con suma alegría
y deseo verdadero de cumplirla. Hay que hacernos a la idea
que el servicio a Hashem lo estamos haciendo con el gozo
y el contentamiento como si lo estuviéramos haciendo
a un rey o dignatario terrestre, de la misma manera como
cumplimos con gran gozo el poder servir alegremente a un
simple mortal, con mucho mayor gusto tenemos que hacerlo
si es para el Eterno quien es Rey de Reyes. De igual manera
debemos reconocer que todos los seres en el cielo sirven
al Eterno con alegría, con gozo y, lo más
importante, ellos están contentos de cumplir su voluntad,
la de servir a su Creador. Los cielos se colman de alegría
cuando sirven al Eterno, sus ángeles se llenan de
gozo y alegría por servirlo y todo el cielo irrumpe
en gozo y alegría, de manera que todo lo que rodea
al Santo y El mismo están rebosantes de alegría.
Lo importante que sepamos conocer nuestros estados de ánimo
y atisbar cuando se nos acerca un momento de duda, desesperación,
perturbación, tristeza o bien una fuerte tentación.
En esos momentos tenemos que sacar fuerzas de nuestro interior,
no podemos enfrentar los pensamientos negativos y perniciosos
con las fuerzas físicas, es tarea inútil.
No podemos luchar contra estos pensamientos y sensaciones
fuera de nosotros, más bien si hacemos abandono de
nuestra fortaleza, nos volveremos volubles y muy posiblemente
dichos estados nos llevarán a muchas cosas más.
Tenemos que entrar en nosotros, en nuestro interior y desde
ahí clamar al Eterno, conectarnos con la Fuerza Primaria,
con la Fuente de todo Poder y desde ahí erguirnos
y envalentonarnos para emprender la lucha. Es momento de
unirse al Eterno, de mantenernos en silencio y esperar Su
fortaleza para seguir adelante y sacar de nosotros esos
pensamientos y sensaciones negativas. Esta lucha nos hará
fuertes, nos volverá GUERREROS DE LA LUZ. “La
esperanza de los justos es alegría” (Mishlé
10:28)
Esta lucha diaria por trocar nuestros pensamientos y sensaciones
negativas en positivas, ese caminar hacia mejores senderos
que nos conduzcan al Eterno, nos debe llenar de gozo y alegría,
nos debe acercar más al Santo Bendito Uno. Este acercamiento
nos fortalecerá y nos hará victoriosos. Esta
victoria será producto de ser proactivos y no reactivos
ante los tremendos juegos mentales que nos acosan a cada
instante y llegaremos a alegrarnos a diario. “Y nos
alegraremos todos nuestros días” (Tehilim 90:14)
Amados de Hashem, desterremos la tristeza y los pensamientos
negativos de nuestras vidas, pongamos delante pensamientos
positivos, sanos, frescos, radiantes de luz y comprobaremos
en nosotros la fuerza activa de Di-s.
Padre amado: “Hazme escuchar gozo y alegría”
(Tehilim 51:10)
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