“No
temas oh tierra alégrate y regocíjate porque
el Eterno ha hecho grandes cosas” (Yoel 2:21)
EL diario vivir normalmente se nos hace pesado, las alegrías
de la vida son pocas y los sufrimientos en cambio nos agobian,
las tristezas parecen inclinar la balanza en demasía
y las lágrimas son más abundantes que la risa.
Sin embargo no por ello debemos concluir que la vida es
un “valle de lágrimas” sino muy por el
contrario un dulce reto que debemos experimentar día
a día.
Decía el otro día que al levantarnos por la
mañana no debe ser una rutina negativa sino muy por
el contrario un acto de agradecimiento al Creador por su
Misericordia. Ello lo evidenciamos por medio del Mode Ani
que todos hacemos donde le damos gracias por restituirnos
el don de la vida. Seguidamente, como sabemos, nos dirigimos
a lavarnos las manos, a quitarnos y despojarnos de ellas
las impurezas de la noche y finalmente a un contacto más
directo con Di-s cuando llevamos a cabo la tefilá
de Shajarit. Esta rutina mis amados de Hashem no tiene por
qué ser una carga ni algo aburrido, por el contrario
debemos estar alegres al atisbar los primeros rayos del
sol, por las flores que de manera gratuita esparcen su aroma
a nuestro alrededor, debemos estar alegres por el canto
de las aves, por su trinar gratuito que regalan de manera
desinteresada al mundo entero. Alegrémonos por los
manantiales y por el cielo azul que apreciamos a diario
teniendo en cuenta muy especialmente, que Di-s. nuestro
Padre se manifiesta al través de todo ello, que nos
habla en el color de una flor, en el sonido del agua y en
el dulce gorjeo de una avecilla que eleva sus más
bellos tonos a su Creador.
Las penas mis amigos vienen y van y así como llegan
igual desaparecen, cada día debe ser para nosotros
la búsqueda de la Luz y nuestros pensamientos, deben
orientarse hacia esa búsqueda de la Luz, pero cuál-pregunto-
debe ser ese pensamiento que busque la Luz? La respuesta
es: el pensamiento correcto. El pensamiento correcto es
ese que se eleva más allá de las estrellas,
más allá de lo que vemos e imaginamos y que
nos conduce a los atrios del Trono del Santo.
Cuando estamos alegres, nuestro mundo igualmente lo está,
cuando un ser humano lleva a cabo una vida consciente y
no de manera descontrolada, vive inspirado como un músico,
como un poeta, regalando a su entorno vital las más
bellas melodías, lo más sublime de su canto
y las más dulces palabras engarzadas en una bella
poesía, en un canto al Eterno. “Cantad alegres
al Eterno. Cantad con fuerza cánticos. Entonad himnos
y salmos” (Tehilim 98:4-5) De esta manera nuestra
alma estará en paz, el mundo que nos rodea estará
en paz y nada a nuestro alrededor nos preocupará
ni perturbará. “Me alegraré y me regocijaré
en Ti, cantando una canción a Tu nombre Altísimo”
(Tehilim 9:3)
El dar comienzo al día de esta manera, con tefilá
y con esa conexión directa y sincera con el Santo,
abre un canal que nos irá permitiendo día
a día superar las dificultades ya que si nos encaminamos
hacia El, si lo llamamos, si lo buscamos, indefectiblemente
nos encontraremos con El. De esa manera iniciaremos un día
con gran alegría y bendición de la mejor manera
como nos ilustra el Tehilim 90:14 “Cólmanos
por la mañana con Tu merced. Nos alegraremos y nos
regocijaremos durante nuestros días”
La alegría debe ser un estado de ánimo permanente,
un hábito que podemos ir ejercitando día a
día. En vez de levantarnos de mala gana, con el ceño
fruncido, tratemos de hacerlo con alegría, con un
rostro distendido y que refleje esa luz interna que todos
llevamos dentro y que lamentablemente oscurecemos con nuestros
actos. El estado de alegría y contentamiento debe
ser una máxima para nosotros, de igual forma como
nos obligamos a hacer terribles dietas para mostrar a los
demás lo esbeltos y agraciados que estamos, de igual
manera deberíamos esforzarnos por lograr un estado
de alegría en nosotros y ello nos conviene sobremanera
ya que de esa manera alejamos de nosotros las tensiones
y damos un respiro a nuestro cuerpo que siempre tenemos
acelerado por nuestros pensamientos desordenados y descontrolados.
“Yo se que no hay nada mejor para ellos que alegrarse
y gozar mientras vivan” (Kohelet 3:12)
Si logramos mantenernos en este estado, veremos solo las
grandes cosas que Di-s ha manifestado para nosotros, las
grandes cosas del universo, no las bicocas que nos acosan
a diario. Siempre habrá sufrimientos en la vida lamentablemente
porque siempre cometeremos yerros que nos llevan a ello
pero ante estas vicisitudes de la vida y ante ello, el hombre
grande se ennoblece, no maldice ni se lamenta, no se rasga
las vestiduras, sino que más bien se eleva por encima
de las circunstancias. Luego de cada sufrimiento, correctamente
enfrentado, adquirimos nueva luz, nuevas cualidades y nos
ennoblecemos. A veces nos olvidamos que todos sufrimos y
que el dolor es exclusivo nuestro. Sufre tanto el gran hombre
como el hombre ordinario solo que el grande sufre y se eleva,
mientras que el hombre ordinario igualmente sufre pero se
amarga y empequeñece.
“La esperanza del justo es alegría” nos
dice Mishle/Proverbios 10:28, de ahí que debamos
aprender esta lección.
Ya para concluir y para ir redondeando y perfilando mejor
las ideas, nuestra vida debe ser toda una oda, un canto
de alegría al servicio de Hashem, un despertar cada
mañana cargando nuestro disco duro, no de las tristezas
y los sufrimientos de ayer, que dicho sea de paso-si llegamos
a hoy- es porque los sobrevivimos, sino con una programación
distinta, radiante, sonora y poética que nos permita
elevarnos más allá de las estrellas cada día
y servir al Santo Bendito Sea con alegría y gozo
uniéndonos en ese clamor al cual vibra y suena toda
la Creación.
“Gritad en júbilo, cantad juntos, oh desolaciones
de Jerusalem, porque el Eterno ha consolado a Su pueblo.
Ha redimido a Jerusalem. El Eterno ha descubierto Su brazo
sagrado ante los ojos de todas las naciones y todos los
confines de la tierra verán la salvación de
nuestros Di-s” (Yeshayahu/Isaías 52:9-10)
Que estas preciosas palabras del profeta sellen nuestros
corazones con alegría porque grande debe ser el gozo
en nosotros porque veremos la “salvación de
nuestro Di-s”
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.