Pocos
meses atrás, conocí a una señora por
medio de una amiga en común que estaba pasando por
una situación tremendamente crítica. Estaba
en medio de un divorcio y con una inminente amenaza de poder
perder todos sus bienes y quedarse en la calle.
Resulta que su marido la amenazó con quitarle la
mitad de la casa, el coche e incluso que ella le pagara
una pensión alimenticia a él. Ellos habían
comprado una casa años atrás y esta casa fue
vendida para comprar una segunda casa. De acuerdo a nuestra
legislación todos los bienes contraídos por
los cónyuges dentro y durante el matrimonio, son
bienes gananciales, es decir, son pasibles de ser liquidados,
por ser esfuerzo de ambos, a la hora de un divorcio. Lo
normal es que el juez ordene la venta, a falta de acuerdo,
de los bienes y luego reparta dichas cantidades por mitades
entre los cónyuges en caso que sea por mutuo acuerdo.
Pues bien, resulta aquí que el señor este
no solo no trabajaba sino que era dependiente del licor
y aún así la amenazó con dejarla en
la calle. La señora ostenta un muy buen puesto con
una compañía multinacional y lo que tiene
lo ha hecho con su único esfuerzo.
Resulta que la señora estaba desesperada, no sólo
por la amenaza de perder su casa, su carro, todo su esfuerzo
y amén tener que pagarle una cuota alimentaria al
señor este. En estas condiciones la conocí,
abatida, desesperada, mal durmiente, sin apetito y agotada
físicamente. Conversando ella me comentó si
conocía algún rezo que la pudiese ayudar con
esta situación. Tanto mi amiga quien nos presentó,
su familia y esta nueva señora conforman un pequeño
grupo con los cuales me reuno de vez en cuando para explicarles
algunas cosas del judaísmo, son por decirlo de alguna
manera, solo curiosos y simpatizantes por el momento.
Le recomendé especialmente la Tikun Haklali, los
10 Tehilim conocidos como los Tehilim de Rav Najman de Breslov
ya que en mi han operado verdaderos milagros y puedo dar
testimonio de ello. Los imprimí y se los di.
La presión sicológica que ella tenía
era tremenda, el grado de desesperación era inigualable
y se aferró a la Tikun Haklali como su tabla de salvación
y puso alma, vida y corazón en su lectura. También
le había recomendado que rezara la Nishmá
Kol Jai. Con estas armas la señora a quien llamaremos
Sonia empezó a rezar cada vez que podía. El
panorama era patético, su esposo se negaba a cualquier
tipo de arreglo, no aceptaba llamadas ni siquiera de su
misma familia para hacerlo razonar, mucho menos del abogado
de Sonia, estaba empeñado en arrebatarle los bienes
a su esposa aunque ello significara dejar también
en la calle a su única hija en común de escasos
9 años.
Me cuenta Sonia que ella rezaba estos Tehilim todas las
veces durante el día que le fuera posible, con un
corazón desgarrado por el dolor y la desesperación
y con sus ojos inundados de lágrimas que prácticamente
le impedían casi poder leer. Me comentó y
esto me movió tremendamente que para estar alejada
de su trabajo y tener un poco de privacidad, se iba al “BAÑO”
y ahí los rezaba, se imaginan, REZABA EN EL SANITARIO!!!!!
Estamos hablando que ella inició su plegaria un lunes
por la mañana en su trabajo y continuó rezando
cuando llegaba a su casa e incluso por la noche todas las
veces que su sueño y el cansancio se lo permitieran.
El día jueves recibo una llamada y me di cuenta que
era de Sonia, la verdad no le era posible poder hablar,
sus sollozos ahogaban sus palabras y temí lo peor,
que ya definitivamente su esposo había ganado el
litigio e iba para la calle. Sin decir más palabras
colgó y yo supe esperar a que se calmara para intentar
llamarla.
Transcurrió una hora aproximadamente y de nuevo atiendo
una llamada de ella. Ya estaba un poco más calmada
pero su voz se entrecortaba con facilidad y no me era sencillo
seguir el hilo de la conversación, mucho menos a
través de un teléfono celular. Presté
mucha atención a lo que me dijo, no perdí
detalle alguno, nos despedimos y colgamos los teléfonos.
Dichosamente estaba en mi casa, me fui al mismo sitio donde
día a día rezo, y clamé al Eterno dando
gracias.
En resumen la llamada fue esta. Me llamó para decirme
que un gran milagro había ocurrido, que su esposo
la había llamado y le había dicho que la verdad
deseaba que las cosas tuvieran un buen fin, que venía
de la oficina de su abogado y que había retirado
las demandas, que estaba dispuesto a firmar un divorcio
por mutuo acuerdo sin reclamo de nada, que ella podía
conservar la casa, el carro, que no reclamaba pensión
alimentaria y más bien que él estaba dispuesto
a pagar todos los gastos de abogado tanto los de él
como los de ella en que hallan incurrido… siempre
y cuando los documentos se le presentaran este mismo día
y que la verdad no sabía por qué estaba haciendo
esto y que aprovechara antes que cambiara de opinión.
Cuando uno tiene una vivencia como esta se da cuenta de
inmediato de la gran misericordia que el Eterno tiene por
sus criaturas y la manera que El opera. Estamos partiendo
y con todo respeto, que esta señora es goy, sin embargo
como vimos el Eterno operó en ella un verdadero milagro,
revirtiendo las acciones legales, la reticencia de su marido,
su ira y enojo en paz y tranquilidad pero sobre todo permitiendo
un acuerdo racional y tranquilo a este asunto.
La tremenda fe de esta mujer, su apego a la lectura de los
Tehilim, se creencia en Di-s más que en los hombres,
su tremendo clamor salido desde lo más profundo de
su alma, su llanto sincero, tocaron las puertas del cielo
y la llevó a producir un espacio propicio para que
el Eterno lo llenara con Su misericordia y en efecto así
fue. Ella puso su granito de arena, abrió su corazón,
desgarró su alma y su clamor se elevó en lo
alto y llegó al mismo Trono del Santo Bendito Uno.
Digo que el Eterno es Soberano porque Él opera su
Misericordia de la manera que El estime conveniente, El
mismo así lo dice de manera diáfana: “MOSTRARE
GRACIA CUANDO ELIJA MOSTRAR GRACIA Y MOSTRARE COMPASION
CON QUIEN ELIJA MOSTRAR COMPASION. (Shemot 33:19) aún
cuando los rezos en su gran mayoría fueron dichos
en un baño, que como sabemos no nos es permito rezar
en dicho lugar. Pero bueno a veces los sitios físicos
parece ser no son tan importantes como el verdadero contenido
de la plegaria cuando se hace con una verdadera “kavana”,
es decir con la intención debida. Sonia fue exitosa
en esto y el Eterno le concedió lo que ella quería,
El operó una modificación en lo físico,
en la terquedad y reticencia y mala fe de su marido para
que de la noche a la mañana, de un instante a otro
y “sin saber por qué” cambiara de opinión
cuando llevaban meses de tremendo agotamiento y de litigios.
Di-s es Soberano y extiende su amor de la manera que El
quiere y con quien quiere, sin embargo Sonia aportó
elementos para ser merecedora de esta Misericordia.
Quise hacer público este testimonio, con la venia
desde luego de Sonia, para que nos sirva a todos como soporte
de conciencia, como testimonio vivo y como punto de partida
para elevar nuestra fe, además que es nuestro deber
proclamar al mundo entero las maravillas y proezas del Eterno.
“No se puede guardar la gratitud a Di-s en secreto”.
“Relatad entre las naciones Su gloria; entre todos
los pueblos Sus maravillas. Pues grande es el Eterno y digno
del más alto loor…” (Tehilim 96:3) “Alabad
al Eterno. Invocad Su nombre. Haced saber entre los pueblos
Sus proezas. Cantadle, entonadle salmos. Hablad de todas
Sus maravillas. Alabaos en Su santo nombre. Que se alegre
el corazón de los que buscan al Eterno. Tornaos hacia
el Eterno, hacia Su poder. Buscad Su presencia constantemente.
Recordad las maravillas que hizo, Sus portentos y los juicios
que ha pronunciado” (Tehilim 105: 1-5)
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