¡Cuántas
bondades ha hecho el Creador para con nosotros!
Si
nos hubiera sacado de Egipto y no hubiera hecho en ellos
justicia - Nos sería suficiente.
Si hubiera hecho en ellos justicia y no hubiera hecho justicia
en sus dioses - Nos sería suficiente.
Si hubiera hecho justicia en sus dioses y no hubiera matado
a sus primogénitos - Nos sería suficiente.
Si hubiera matado a sus primogénitos y no nos hubiera
entregado sus dineros - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera dado sus dineros y no nos hubiera abierto
el mar - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera abierto el mar y no nos hubiera hecho cruzarlo
por lo seco - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera hecho cruzar el mar por lo seco y no hubiera
sumergido a nuestros enemigos dentro de él - Nos
sería suficiente.
Si hubiera sumergido a nuestros enemigos dentro del mar
y no nos hubiera mantenido en el desierto durante cuarenta
años - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera mantenido en el desierto cuarenta años
y no nos hubiera hecho comer el Man - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera hecho comer el Man y no nos hubiera otorgado
el Shabat - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera otorgado el Shabat y no nos hubiera acercado
a las faldas del monte Sinaí - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera acercado a las faldas del monte Sinaí
y no nos hubiera entregado la Torá - Nos sería
suficiente.
Si nos hubiera entregado la Torá y no nos hubiera
hecho entrar a la tierra de Israel - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera hecho entrar a la tierra de Israel y no nos
hubiera construido el Templo - Nos sería suficiente.
Por
cuanto que después de la pregunta: "¡Qué
diferente es esta noche a todas las noches!", comenzamos
el relato de la salida de Egipto recordando acontecimientos
peyorativos y diciendo: "fuimos esclavos del faraón
en Egipto" [Cf. Pesajim 116a, como la opinión
de Rav] y lo terminamos en forma laudatoria, de tal modo
concluimos con la sección del acercamiento de las
primicias al Templo, es decir "el arameo quiso destruir
a mi padre" y la estudiamos hasta "nos sacó
HaShem de Egipto con mano poderosa, etc", siendo que
al final de estos versículos se declara: "nos
trajo a este lugar y nos ha entregado esta tierra...",
y como consecuencia de todo lo anterior he traido hoy las
primicias de la tierra que me ha dado HaShem - esta es la
conclusión anunciada por los sabios como un término
laudatorio.
Cuántas
bondades ha hecho el Creador para con nosotros (1), ahora
le hemos traido este grano de higo o este racimo de uvas,
y HaShem está dipuesto a aceptar este pequeño
regalo como pago a todas las bondades que hizo con nosotros
antes de haber traido este fruto, esto es verdaderamente
piedad celestial. Hemos de decir que muchas bondades el
Creador hizo con nosotros hasta llegar al Templo a traerle
estos frutos, siendo la primera bondad el hecho que nos
sacó de Egipto, lo que de seguro nos hubiera bastado,
sin embargo nos dobló la bondad al permitirnos ver
la caida de nuestros enemigos y su ajusticiamiento. A pesar
que esto nos hubiera sido suficiente, castigó también
a los dioses de Egipto, a los ídolos e los cuales
los egipcios se apoyaban (2); y aun más mató
a sus primogénitos (3), nos dió sus bienes
(4), las cuales son dos bondades, como estudiamos del versículo
"mataste y también heredaste" (Melaj. A
21:19). Todo esto nos hubiera bastado, sin embargo HaShem
además nos partió el mar y nos hizo caminos
dentro de él, siendo que además evitó
que nos ensuciáramos con barro y nos hizo pasar por
lo seco, como declaró Yeshayahu: "los conduce
dentro de los abismos como al caballo en el desierto, como
a la bestia en el valle, que baje el espíritu de
HaShem y nos dirija" (Yesh. 63:1-14); del mismo modo
dijo el poeta: "le gritó al mar y se secó,
y los condujo por los abismos como por el desierto"
(Teh. 106:9). Pero no sólo esto sino que sumergió
a nuestros enemigos dentro del mar, en lo cual hay dos bondades
- el enemigo se hundió en el mar , en cambio nosotros
caminamos seguros dentro de él; nos hubiera sido
suficiente con todo lo anterior, pero además nos
mantuvo en el desierto por cuarenta años, como se
declara: "durante cuarenta años, HaShem, tu
Dios, estuvo contigo, y no te faltó nada" (Deb.
2:7); en este tiempo nos hubiera bastado comer hierbas,
no obstante HaShem nos dió el Man, como se declara:
"el que te dio de comer Man en el desierto, el cual
no concocieron tus padres" (ibíd. 8:16), y además
el Shabat, como declaran los sabios: "un regalo óptimo
tengo entre mis tesoros y yo se las daré, vean que
HaShem les ha dado el Shabat (Shem. 16:29)" (Shabat
10b), y tenemos con ello el descanso del día séptimo,
lo cual no es así con ninguno de los ángeles;
con el Man hemos visto esto, ya que bendijieron con el Man
que bajó doble el día viernes y santificaron
el sábado con el Man que no bajó en él.
(1)
En hebreo se las llama a estas bondades: "maalot",
palabra que también indica "gradas",
siendo quince las bondades mencionadas, como son quince
las partes del relato de Pésaj y quince los salmos
que comienzan con la invocación "cántico
de las gradas" , cuya base lo conforman los quince
peldaños que había en el Templo desde el
atrio de las mujeres hasta el atrio de Israel. La arquitectura
del Templo responde a conceptos metafísicos muy
profundos, siendo que estas gradas simbolizaban el trono
de HaShem, donde El se sienta sobre quince escalones,
o sea debido a que existen siete cielos más la
órbita de las estrellas, sobre todo lo cual HaShem
se ubica, es decir sobre cada cielo y sobre cada espacio
entre ellos más sobre la órbita de las estrellas,
en total quince. El mensaje que contiene esta cifra refiere
a la supervisión divina en sus detalles, siendo
que las bondades realizadas por HaShem en Egipto representan
un paradigma de la misma.
(2) Los ídolos de Egipto fueron castigados también
para que los idólatras no dijiesen que habían
sido castigados los habitantes de Egipto pos sus dioses,
sino para que entendieran que la causa del castigo había
sido la cruel esclavitud del pueblo judío; de tal
modo estudiamos que los ídolos de madera se pudrieron,
los de metal se fundieron, los de piedra se cayeron y
quebraron. (Cf. Mejilta, sección Bo, cap 7).
(3) La muerte de los primogénitos abarcó
no solo a los seres vivos, sino que como era costumbre
entre los egipcios que al morir un primogénito
se le rendía culto dibujando su imagen sobre una
pared o sobre una madera, y en aquella noche se borraron
y se desfiguraron todos (tanto los dioses como los dibujos
de los primogénitos), lo que fue muy difícil
para los egipcios como el día en que los enterraron.
(Mejilta, cap. 13)
(4) HaShem nos entregó los bienes de los egipcios
para demostrar que Israel pasó a ser primogénito
en vez de los primogénitos de Egipto; según
esta opinión los bienes en cuestión no se
refieren a los de todo Egipto, sino a los bienes que habrían
de heredar los primogénitos de ese pueblo (Cf.
Shiboley HaLéket). Según otras interpretaciones,
estos bienes habrían sido parte del salario por
los años de esclavitud, como estudiamos en la guemará
(Sanhedrín 91a).
Con
todo lo anterior ciertamente hubiera sido bastante, sin
embargo HaShem nos acercó al monte de Sinaí,
es decir el campamento de Israel se acercó espiritualmente
al nivel de los seres metafísicos, al campamento
de los ángeles (1), y fue eliminada la suciedad que
había introducido la serpiente cuando cohabitó
con Javá, como se declara: "la serpiente me
tentó y comí" (BeR. 3:13), siendo que
el término hebreo "tentar" se conecta con
la expresión "casamiento", por eso se ha
estudiado que la serpiente cohabitó con Javá.
Israel, cuando se presentaron delante del monte, la suciedad
de la serpiente (2) se eliminó de ellos y se revistieron
de pudor y temor al pecado, como se declara: "para
probarlos ha venido HaShem y para que esté su temor
sobre sus rostros y así no caigan en pecados"
(Shem. 20:16). A partir de esto hemos aprendido en una baraita
del tratado Avot: "quien es desvergonzado, quiere decir
que sus padres no estuvieron presentes en el monte de Sinaí".
Así también estudiamos en el capítulo
sobre el proceso de anulación de levirato (jalitzá),
cuando cohabitó la serpiente con Javá, le
introdujo una cierte suciedad, Israel al presentarse delante
del monte de Sinaí fue eliminado de ellos esta suciedad,
pero las naciones del mundo que no estuvieron delante del
monte, no perdieron esta suciedad.
(1)
Rashbatz quiere explicar la bondad de haber acercado a
Israel delante del monte de Sinaí, ya que esto
en verdad carece de importancia fuera del hecho posterior
de la recepción de la Torá, por lo tanto
la relevancia de tal acercamiento consistió en
encontrarse entre los seres metafísicos, lo cual
conllevó a la eliminación de la suciedad
de la serpiente.
(2) No queda claro cual es la suciedad de la serpiente,
es decir en qué consiste, pero al parecer por lo
agregado más adelante se refiere a la desverguenza,
como cita Rashbatz la baraita del tratado Avot. Esta fuente,
es decir la baraita traida por el rav, no se encuentra
sino en algunos manuscritos de dicho tratado, así:
"una persona desvergonzada, rabí Eliézer
opina que se trata de un bastardo, rabí Yehoshua
dice que es un hijo de una mujer nidá, rabí
Akiva declara que es un bastardo hijo de una mujer nidá,
rabí Eliézer Ben Yaakov dice sus padres
no estuvieron presentes delante del monte de Sinaí".
El principio de esta baraita se encuentra en el tratado
Kalá, pero su fin "rabí Eliézer
Ben Yaakov..." no nos es conocida de otras fuentes.
(Hagadá shel Pésaj, con explicaciones de
los rishonim).
HaShem
además nos ha entregado la Torá (1), que representa
el elemento precioso con el cual fue creado el universo,
esto es lo que se ha declarado en el tratado de Avot: "es
amado Israel, ya que se denominan hijos de HaShem",
cuando se eliminó de ellos la suciedad de la serpiente,
y "es amado Israel, ya que les fue entregado el elemento
precioso con el cual fue creado el mundo"; lo que no
hizo HaShem con los primeros justos, no con Janoj, ni con
Metushélaj, ni con Shem, ni con Ever, ni con los
patriarcas. Fuera de esto nos ha hecho entar a la tierra
de Israel, que es el aposento de la presencia divina (2).
Pero no solo esto HaShem ha hecho con nosotros sino que
además nos ha construido el Templo, ya que es sabido
y revelado delante de El que "no existe un justo sobre
la tierra que haga siempre el bien y que no caiga en pecados"
(Kohélet 7:20), por lo tanto el ser humano necesita
expiación y HaShem como conclusión de todas
sus bondades nos entregó el Templo.
(1)
Según el relato la intención de lo dicho
consiste en declarar que incluso que no nos hubiera entregado
la Torá, hubiera sido suficiente, y ahora que nos
la entregó vemos su bondad para con nosotros aumentada.
Cabe, no obstante, preguntar a qué nos referimos,
los comentaristas nos enseñan que la intención
es que si no nos hubiera El mismo dado la Torá,
sino por medio de Moshé... o sea que si no hubieramos
escuchado los diez mandamientos de boca de HaShem, o al
menos los dos primeros, sería suficiente. También
podemos explicar que si no nos hubiera entregado todos
los preceptos, sino una parte de ellos, como encontramos
que dió a Adam, el primer hombre, seis preceptos
y agregó a Noaj el no comer animales vivos, y a
Abraham la circuncisión y a Yaakov no comer el
nervio siático, nos hubiera sido suficiente, no
obstante nos agrego responsabilidades para nuestro crecimiento
espiritual.
(2) Rabí Yehudá HaLeví, en su libro
Kuzarí explica la conección entre HaShem
y la tierra de Israel en diferentes épocas de la
historia humana. Existen diversas peculiaridades que hacen
de la tierra de Israel un espacio geográfico especial,
1) todo aquel que profetizó, no profetizó
sino en ella o por ella, 2) la fijación primigenia
del shabat y de las festividades dependen de la heredad
de HaShem, 3) el cumplimiento de los preceptos en forma
total se realiza sólo en la tierra de Israel, siendo
lo principal de su cumplimiento solo en ella (Cf. Kuzari,
2, 12-24). La presencia patente de HaShem ha desaparecido
de la tierra, debido a la destrucción del Templo,
sin embargo la presencia y la supervisión divina
de modo oculto ha permanecido, siendo que un corazón
puro solo puede encontrar su optimización dentro
de ella. (Ibí. 4, 23). Tras los pasos de rabí
Yehudá, leemos en los pensadores contemporáneos:
"lo característico de la tierra y lo característico
de la nación concuerdan; así como la nación
es especial para la elevación divina desde las
profundidades de la vida, así la tierra, la tierra
de HaShem, capacita al pueblo que la habita para la heredad
eterna... el alma de la nación y de la tierra activan
conjuntamente el fundamento de su existencia." (Marán
HaRav Kuk, Shabat HaAretz)
Por
lo tanto, muchas bondades ha hecho el Creador con nosotros,
desde la salida de Egipto hasta la construcción del
Templo que viene a expiar todos nuestros pecados. Con esto
terminamos de explicar desde "el arameo quiso destruir
a mi padre...", siendo esto lo principal del relato
del éxodo.
¡Cuanto
más Dios ha hecho para con nosotros magnas bondades!
Ya
que nos ha sacado de Egipto, hizo en ellos justicia, también
hizo justicia en sus dioses, mató a sus primogénitos,
nos entregó sus dineros, nos abrió el mar,
nos hizo cruzarlo en lo seco, sumergió a nuestros
enemigos dentro de él, nos mantuvo en el desierto
cuarenta años, nos dio de comer el Man, nos otorgó
el Shabat, nos acercó a las faldas del monte Sinaí,
nos entregó la Torá, nos hizo entrar a la
tierra de Israel, nos construyó el Templo para expiar
por todos nuestros pecados.
Rabán
Gamliel solía decir: "todo el que no menciona
estos tres conceptos en Pésaj no cumple con su obligación,
y estos son: Pésaj, Matzá y Maror"
Esta
mishná se encuentra en el capítulo "víspera
de Pésaj" (Pesajim 116a), y solía decir
rabán Gamliel que dentro del relato de Pésaj
es obligatorio declarar estas tres cosas, y si no las dice
no cumplió con la obligación contenida en
el versículo "has de relatar a tu hijo",
a pesar que en la sección de "qué diferente
es esta noche..." se mencionaron tres de ellos [cuando
existía el Templo, se preguntaba también sobre
el sacrificio de Pésaj], no se refieren sino a las
diferenicas que hay entre esta noche y el resto de las noches
del año, pero explicar el sentido fundamental de
estos conceptos no se cumple sino sólo al declararlos
en orden.
Rabán
Gamliel que declaró estos tres conceptos no es rabán
Gamliel, el anciano, que vivió en tiempos que existía
el Templo, como estudiamos en la guemará de Shabat:
Hilel y Shimón, Gamliel y Shimón fueron líderes
(1) del pueblo durante cien años en la época
del segundo Templo (2), sino era el hijo de hijo [el nieto
de rabán Gamliel, el anciano] y vivió después
de la destrucción del Templo como se comprueba de
algunos capítulos de la guemará [shabat 115a
(3), bejorot 38a (4), yebamot 121a (5)], y sobre éste
(6) se refirió Aba Jalafta cuando habló con
rabán Gamliel, el último: "me acuedo
de rabán Gamliel, el anciano, padre de tu padre,
que se paraba sobre una grada del Templo" (shabat,
loc. cit). En tiempos de rabán Gamliel, el segundo,
fue destruido el Templo y rabán Yojanán ben
Zakay le pidió a Vespasiano que no interrumpa la
dinastía de líderes de la familia de rabán
Gamliel, como se declara en la guemará (Cf. guitín
56b). Por lo tanto, este sabio contempló la gloria
del Templo construido y en sus días se sacrificaba
el Pésaj como consta en la guemará sanhedrín
11a (7); así también dijo rabí Tzadok
en pesajim 74a a Tevy su esclavo: "anda y aza para
nosotros el Pésaj sobre los fierros", y rabí
Tzadok que cuenta este hecho vió también la
destrucción del Templo como se menciona en guitín
56a. Sin embargo, esta mishná fue enseñada
despúes de la destrucción, por eso declara:
¿El sacrificio de Pésaj que nuestros padres
comían cuando el Templo estaba construido por qué
motivo era hecho?.
(1)
Según el testimonio histórico, los líderes
de la casa de Hilel son lo siguientes: 1. Hilel, el anciano,
2. su hijo Shimón, 3. rabán Gamliel, el
anciano, el primero 4. rabán Shimón ben
Gambliel, 5. rabán Gamliel de Yavne, el segundo
6. rabán Shimón ben Gamliel, el segundo,
7. rabí Yehudá, el líder, 8. su hijo
rabán Gamliel, el tercero, 9. rabí Yehudá
Nesiá, el segundo, 10. rabán Gamliel, el
cuarto, 11. rabí Yehudá Nesiá, el
tercero, 12. Hilel, quien fijó el calendario.
(2) Es decir que estos cuatro fueron líderes los
últimos cien años antes de la destrucción
del Templo, así rabán Gamliel, el tercero
entre ellos, falleció antes de la destrucción,
y según el libro "Séder HaDorot"
su fallecimiento ocurrió dieciocho años
antes.
(3) Al parecer según lo declarado en 115a. "Relató
rabí Yosy un hecho acontecido con Aba Jalafta que
viajó donde rabán Gamliel, hijo de Ribí,
a Tiberiades..., le dijo: me acuerdo de rabán Gamliel,
el padre de tu padre, que se paraba sobre una grada del
Templo". Por lo tanto, hablamos de rabán Gamliel
que vió el Templo, pero que también vivió
después de su destrucción.
(4) "Este testimonio presentó Jizkiyá,
hijo de Ikesh, delante de rabán Gamliel en Yavne,
que las dijo en nombre de rabán Gamliel, el anciano".
Según lo anterior habría estado rabán
Gamliel, el segundo en Yavne.
(5) "Dijo rabí Akiva: cuando descendí
a Nehardea para calcular los años..., me dijo Nejemia
de Bet Dlí: hemos aprendido de rabán Gamliel,
el anciano, que se determina el año según
el testimonio de un solo testigo...". Rabí
Akiva comenzó a estudiar a los cuarenta años,
y simplemente no descendió a Nehardea para calcular
años sino hasta después de la destrucción
del Templo.
(6) Según la expresión "sobre éste",
se refiere a rabán Gamliel, el segundo, que fue
mencionado anteriormente, por lo tanto rabán Gamliel
con el cual habló Aba Jalafta era rabán
Gamliel, el tercero, hijo de Ribí. Según
esto, lo dicho por la guemará "rabán
Gamliel, hijo de Ribi" es exacto, mientras que "padre
de tu padre" no es exacto; en esta explicación
Rashbatz discute con Rashí que interpreta illic
que rabán Gamliel, hijo de Ribi, es rabán
Gamliel, el segundo [Ribí, sería una expresión
de grandeza] y Aba Jalafta se habría referido a
rabán Gamliel, el primero.
¿El
sacrificio de Pésaj que nuestros padres comían
cuando el Templo estaba construido por qué motivo
era hecho? Ya que Dios salteó las casas de nuestros
padres en Egipto; así es como se declara:
"Ustedes
responderán: Esta es la ofrenda de Pésaj de
HaShem, el cual salteó las casas de los hijos de
Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y
libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó
y se postró". (Shemot 12:27)
La
explicación de "saltear" es que anduvo
hiriendo desde la casa de un egipcio hasta la casa de otro
egipcio y salvó la casa de Israel, que hubiera estado
entre ambos, esto es lo que se declara: "el cual salteó
las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió
a los egipcios, y libró nuestras casas", entoces
el que salteo es el salvador, no como aquella interpretación
que dice que la palabra hebrea "pesijá"
[de pasoaj, saltaer], proviene de la expresión "ciego
y rengo [piséaj]", es decir que no puede caminar;
ya que si hubiera tenido descanso también hubera
herido a la casa donde descansó, por lo tanto la
explicación correcta es lo dicho por los sabios:
"no leas saltear [pasajti], sino marchar [pasaati]"
(Mejilta, sección Bo, cap. 7), como ya explicamos
supra.
Cuando
se menciona la Matzá se acostumbra a levantar la
Matzá partida y se la muestra a los comensales.
¿Esta
Matzá que nosotros comemos, por qué motivo
lo hacemos? Ya que no alcanzó la masa de nuestros
padres a leudar antes de que Dios se revelase a ellos y
los redimiera; así es como se declara:
"Y
hornearon la masa que sacaron de Egipto como tortas ázimas
porque no leudaron, ya que fueron expulsados de Egipto y
no pudieron esperar, además provisiones tampoco tomaron
con ellos" (ibíd. 12:39)
Ya
que si se hubieran retrasado, la masa de ellos hubiera leudado
(1), ya que ciertamente aun no se les había prohibido
comer panes leudados (2), ni tampoco habían sido
ordenados de comer panes ázimos (3), sino sólo
tenían la obligación de comer el sacrificio
de Pésaj, como se declara: "azado al fuego y
panes ázimos con hierbas amargas lo han de comer"
(Shem. 12:8). Por cuanto que no pudieron hacer leudar sus
masas, como se declara: "presionaron los egipcios sobre
el pueblo para que salieran pronto de la tierra" (ibíd.
12:33), por este motivo se nos advirtió de no comer
alimentos leudados, y recibimos la obligación de
consumir panes ázimos la primera noche, siendo ésto
una obligación de carácter bíblico,
como se declara: "en la noche comerán panes
ázimos" (Ibí. 12:18).
(1)
Así explica también Ibn Ezrá a Shem.
12; sin embargo Rambán discute y opina que lo dicho
que "no se pudieron demorar" no es la explicación
del porqué lo hornearon como pan ázimo (ya
que ésto lo hicieron porque fueron ordenados),
sino que es el motivo del porque lo hornearon en el camino.
(2) Así también se entiende de Ibn Ezrá,
no obstante hemos aprendido en pesajim 96b que hubo prohibición
de comer alimentos leudados durante el primer día;
tal vez la opinión de Rashbatz sea que al no haber
prohibición de comer "jametz" el resto
de los días, si se hubieran demorado podrían
haber horneado pan leudado para el resto de los días,
además puede ser que la prohibición de "ver
jametz" aun no se aplicaba. (Hagadá shel Pésaj,
con explicaciones de los rishonim).
(3) Cabe preguntar sobre lo dicho por Rashbatz, ya que
explícitamente se declara en el versículo
que citará "panes ázimos", por
ende se puede explicar que su opinión es que la
obligación de panes ázimos sólo regía
junto con el sacrificio de Pésaj, y no como un
precepto independiente.
Cuando
se menciona el Maror se lo levanta y se lo muestra a los
comensales.
¿Este
Maror que nosotros comemos, por qué motivo lo hacemos?
Ya que los egipcios amargaron la vida de nuestros padres
en Egipto; así es como se declara:
"Amargaron
su vida con dura servidumbre, haciendo barro y ladrillos
y trabajando en el campo, con todo tipo de trabajos con
los cuales los esclavizaron con rigor" (ibíd.
1:14)
La
obligación de comer hierbas amargas no era algo independiente,
sino que debía acompañar al sacrificio de
Pésaj como recuerdo de "amargaron su vida con
dura servidumbre". Por lo tanto cuando no hay sacrificio
de Pésaj no recae la obligación de comer hierbas
amargas sino por prescripción rabínica. Estos
tres conceptos con sus contenidos la persona debe declararlos,
ya que son tres preceptos: "azado al fuego y panes
ázimos con hierbas amargas lo han de comer"
(Shem. 12:8).
En
cada generación, la persona debe verse a sí
mismo como si él saliera de Egipto; así es
como se declara:
"Le
relatarás a tu hijo en aquel día diciendo:
a causa de esto Dios hizo conmigo cuando salí de
Egipto" (ibíd. 13:8)
Esta
ley fue mencionada en la guemará después de
haber traido la mishná de rabán Gamliel (pesajim
116b), para enseñarnos que es uno de los conceptos
que la persona debe declarar y profundizar, de tal modo:
No
solo a nuestros padres redimió Dios, sino que también
a nosotros junto con ellos; así es como se declara:
"A
nosotros nos sacó de allí, para traernos y
entregarnos esta Tierra que prometió a nuestros patriarcas"
(Dev. 6:23)
Ya
hemos mencionado que debemos decirle al niño que
pregunta sobre las diferencia de la noche: "Si Dios
no hubiera sacado a nuestros padres de Egipto, ciertamente
nosotros y nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos
seríamos esclavos del Faraón en Egipto."
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