Festividades Judías

La Hagadá

6. Hagadá. (Continuación)

¡Cuántas bondades ha hecho el Creador para con nosotros!

Si nos hubiera sacado de Egipto y no hubiera hecho en ellos justicia - Nos sería suficiente.
Si hubiera hecho en ellos justicia y no hubiera hecho justicia en sus dioses - Nos sería suficiente.
Si hubiera hecho justicia en sus dioses y no hubiera matado a sus primogénitos - Nos sería suficiente.
Si hubiera matado a sus primogénitos y no nos hubiera entregado sus dineros - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera dado sus dineros y no nos hubiera abierto el mar - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera abierto el mar y no nos hubiera hecho cruzarlo por lo seco - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera hecho cruzar el mar por lo seco y no hubiera sumergido a nuestros enemigos dentro de él - Nos sería suficiente.
Si hubiera sumergido a nuestros enemigos dentro del mar y no nos hubiera mantenido en el desierto durante cuarenta años - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera mantenido en el desierto cuarenta años y no nos hubiera hecho comer el Man - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera hecho comer el Man y no nos hubiera otorgado el Shabat - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera otorgado el Shabat y no nos hubiera acercado a las faldas del monte Sinaí - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera acercado a las faldas del monte Sinaí y no nos hubiera entregado la Torá - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera entregado la Torá y no nos hubiera hecho entrar a la tierra de Israel - Nos sería suficiente.
Si nos hubiera hecho entrar a la tierra de Israel y no nos hubiera construido el Templo - Nos sería suficiente.

Por cuanto que después de la pregunta: "¡Qué diferente es esta noche a todas las noches!", comenzamos el relato de la salida de Egipto recordando acontecimientos peyorativos y diciendo: "fuimos esclavos del faraón en Egipto" [Cf. Pesajim 116a, como la opinión de Rav] y lo terminamos en forma laudatoria, de tal modo concluimos con la sección del acercamiento de las primicias al Templo, es decir "el arameo quiso destruir a mi padre" y la estudiamos hasta "nos sacó HaShem de Egipto con mano poderosa, etc", siendo que al final de estos versículos se declara: "nos trajo a este lugar y nos ha entregado esta tierra...", y como consecuencia de todo lo anterior he traido hoy las primicias de la tierra que me ha dado HaShem - esta es la conclusión anunciada por los sabios como un término laudatorio.

Cuántas bondades ha hecho el Creador para con nosotros (1), ahora le hemos traido este grano de higo o este racimo de uvas, y HaShem está dipuesto a aceptar este pequeño regalo como pago a todas las bondades que hizo con nosotros antes de haber traido este fruto, esto es verdaderamente piedad celestial. Hemos de decir que muchas bondades el Creador hizo con nosotros hasta llegar al Templo a traerle estos frutos, siendo la primera bondad el hecho que nos sacó de Egipto, lo que de seguro nos hubiera bastado, sin embargo nos dobló la bondad al permitirnos ver la caida de nuestros enemigos y su ajusticiamiento. A pesar que esto nos hubiera sido suficiente, castigó también a los dioses de Egipto, a los ídolos e los cuales los egipcios se apoyaban (2); y aun más mató a sus primogénitos (3), nos dió sus bienes (4), las cuales son dos bondades, como estudiamos del versículo "mataste y también heredaste" (Melaj. A 21:19). Todo esto nos hubiera bastado, sin embargo HaShem además nos partió el mar y nos hizo caminos dentro de él, siendo que además evitó que nos ensuciáramos con barro y nos hizo pasar por lo seco, como declaró Yeshayahu: "los conduce dentro de los abismos como al caballo en el desierto, como a la bestia en el valle, que baje el espíritu de HaShem y nos dirija" (Yesh. 63:1-14); del mismo modo dijo el poeta: "le gritó al mar y se secó, y los condujo por los abismos como por el desierto" (Teh. 106:9). Pero no sólo esto sino que sumergió a nuestros enemigos dentro del mar, en lo cual hay dos bondades - el enemigo se hundió en el mar , en cambio nosotros caminamos seguros dentro de él; nos hubiera sido suficiente con todo lo anterior, pero además nos mantuvo en el desierto por cuarenta años, como se declara: "durante cuarenta años, HaShem, tu Dios, estuvo contigo, y no te faltó nada" (Deb. 2:7); en este tiempo nos hubiera bastado comer hierbas, no obstante HaShem nos dió el Man, como se declara: "el que te dio de comer Man en el desierto, el cual no concocieron tus padres" (ibíd. 8:16), y además el Shabat, como declaran los sabios: "un regalo óptimo tengo entre mis tesoros y yo se las daré, vean que HaShem les ha dado el Shabat (Shem. 16:29)" (Shabat 10b), y tenemos con ello el descanso del día séptimo, lo cual no es así con ninguno de los ángeles; con el Man hemos visto esto, ya que bendijieron con el Man que bajó doble el día viernes y santificaron el sábado con el Man que no bajó en él.

  • (1) En hebreo se las llama a estas bondades: "maalot", palabra que también indica "gradas", siendo quince las bondades mencionadas, como son quince las partes del relato de Pésaj y quince los salmos que comienzan con la invocación "cántico de las gradas" , cuya base lo conforman los quince peldaños que había en el Templo desde el atrio de las mujeres hasta el atrio de Israel. La arquitectura del Templo responde a conceptos metafísicos muy profundos, siendo que estas gradas simbolizaban el trono de HaShem, donde El se sienta sobre quince escalones, o sea debido a que existen siete cielos más la órbita de las estrellas, sobre todo lo cual HaShem se ubica, es decir sobre cada cielo y sobre cada espacio entre ellos más sobre la órbita de las estrellas, en total quince. El mensaje que contiene esta cifra refiere a la supervisión divina en sus detalles, siendo que las bondades realizadas por HaShem en Egipto representan un paradigma de la misma.
    (2) Los ídolos de Egipto fueron castigados también para que los idólatras no dijiesen que habían sido castigados los habitantes de Egipto pos sus dioses, sino para que entendieran que la causa del castigo había sido la cruel esclavitud del pueblo judío; de tal modo estudiamos que los ídolos de madera se pudrieron, los de metal se fundieron, los de piedra se cayeron y quebraron. (Cf. Mejilta, sección Bo, cap 7).
    (3) La muerte de los primogénitos abarcó no solo a los seres vivos, sino que como era costumbre entre los egipcios que al morir un primogénito se le rendía culto dibujando su imagen sobre una pared o sobre una madera, y en aquella noche se borraron y se desfiguraron todos (tanto los dioses como los dibujos de los primogénitos), lo que fue muy difícil para los egipcios como el día en que los enterraron. (Mejilta, cap. 13)
    (4) HaShem nos entregó los bienes de los egipcios para demostrar que Israel pasó a ser primogénito en vez de los primogénitos de Egipto; según esta opinión los bienes en cuestión no se refieren a los de todo Egipto, sino a los bienes que habrían de heredar los primogénitos de ese pueblo (Cf. Shiboley HaLéket). Según otras interpretaciones, estos bienes habrían sido parte del salario por los años de esclavitud, como estudiamos en la guemará (Sanhedrín 91a).

Con todo lo anterior ciertamente hubiera sido bastante, sin embargo HaShem nos acercó al monte de Sinaí, es decir el campamento de Israel se acercó espiritualmente al nivel de los seres metafísicos, al campamento de los ángeles (1), y fue eliminada la suciedad que había introducido la serpiente cuando cohabitó con Javá, como se declara: "la serpiente me tentó y comí" (BeR. 3:13), siendo que el término hebreo "tentar" se conecta con la expresión "casamiento", por eso se ha estudiado que la serpiente cohabitó con Javá. Israel, cuando se presentaron delante del monte, la suciedad de la serpiente (2) se eliminó de ellos y se revistieron de pudor y temor al pecado, como se declara: "para probarlos ha venido HaShem y para que esté su temor sobre sus rostros y así no caigan en pecados" (Shem. 20:16). A partir de esto hemos aprendido en una baraita del tratado Avot: "quien es desvergonzado, quiere decir que sus padres no estuvieron presentes en el monte de Sinaí". Así también estudiamos en el capítulo sobre el proceso de anulación de levirato (jalitzá), cuando cohabitó la serpiente con Javá, le introdujo una cierte suciedad, Israel al presentarse delante del monte de Sinaí fue eliminado de ellos esta suciedad, pero las naciones del mundo que no estuvieron delante del monte, no perdieron esta suciedad.

  • (1) Rashbatz quiere explicar la bondad de haber acercado a Israel delante del monte de Sinaí, ya que esto en verdad carece de importancia fuera del hecho posterior de la recepción de la Torá, por lo tanto la relevancia de tal acercamiento consistió en encontrarse entre los seres metafísicos, lo cual conllevó a la eliminación de la suciedad de la serpiente.
    (2) No queda claro cual es la suciedad de la serpiente, es decir en qué consiste, pero al parecer por lo agregado más adelante se refiere a la desverguenza, como cita Rashbatz la baraita del tratado Avot. Esta fuente, es decir la baraita traida por el rav, no se encuentra sino en algunos manuscritos de dicho tratado, así: "una persona desvergonzada, rabí Eliézer opina que se trata de un bastardo, rabí Yehoshua dice que es un hijo de una mujer nidá, rabí Akiva declara que es un bastardo hijo de una mujer nidá, rabí Eliézer Ben Yaakov dice sus padres no estuvieron presentes delante del monte de Sinaí". El principio de esta baraita se encuentra en el tratado Kalá, pero su fin "rabí Eliézer Ben Yaakov..." no nos es conocida de otras fuentes. (Hagadá shel Pésaj, con explicaciones de los rishonim).

HaShem además nos ha entregado la Torá (1), que representa el elemento precioso con el cual fue creado el universo, esto es lo que se ha declarado en el tratado de Avot: "es amado Israel, ya que se denominan hijos de HaShem", cuando se eliminó de ellos la suciedad de la serpiente, y "es amado Israel, ya que les fue entregado el elemento precioso con el cual fue creado el mundo"; lo que no hizo HaShem con los primeros justos, no con Janoj, ni con Metushélaj, ni con Shem, ni con Ever, ni con los patriarcas. Fuera de esto nos ha hecho entar a la tierra de Israel, que es el aposento de la presencia divina (2). Pero no solo esto HaShem ha hecho con nosotros sino que además nos ha construido el Templo, ya que es sabido y revelado delante de El que "no existe un justo sobre la tierra que haga siempre el bien y que no caiga en pecados" (Kohélet 7:20), por lo tanto el ser humano necesita expiación y HaShem como conclusión de todas sus bondades nos entregó el Templo.

  • (1) Según el relato la intención de lo dicho consiste en declarar que incluso que no nos hubiera entregado la Torá, hubiera sido suficiente, y ahora que nos la entregó vemos su bondad para con nosotros aumentada. Cabe, no obstante, preguntar a qué nos referimos, los comentaristas nos enseñan que la intención es que si no nos hubiera El mismo dado la Torá, sino por medio de Moshé... o sea que si no hubieramos escuchado los diez mandamientos de boca de HaShem, o al menos los dos primeros, sería suficiente. También podemos explicar que si no nos hubiera entregado todos los preceptos, sino una parte de ellos, como encontramos que dió a Adam, el primer hombre, seis preceptos y agregó a Noaj el no comer animales vivos, y a Abraham la circuncisión y a Yaakov no comer el nervio siático, nos hubiera sido suficiente, no obstante nos agrego responsabilidades para nuestro crecimiento espiritual.
    (2) Rabí Yehudá HaLeví, en su libro Kuzarí explica la conección entre HaShem y la tierra de Israel en diferentes épocas de la historia humana. Existen diversas peculiaridades que hacen de la tierra de Israel un espacio geográfico especial, 1) todo aquel que profetizó, no profetizó sino en ella o por ella, 2) la fijación primigenia del shabat y de las festividades dependen de la heredad de HaShem, 3) el cumplimiento de los preceptos en forma total se realiza sólo en la tierra de Israel, siendo lo principal de su cumplimiento solo en ella (Cf. Kuzari, 2, 12-24). La presencia patente de HaShem ha desaparecido de la tierra, debido a la destrucción del Templo, sin embargo la presencia y la supervisión divina de modo oculto ha permanecido, siendo que un corazón puro solo puede encontrar su optimización dentro de ella. (Ibí. 4, 23). Tras los pasos de rabí Yehudá, leemos en los pensadores contemporáneos: "lo característico de la tierra y lo característico de la nación concuerdan; así como la nación es especial para la elevación divina desde las profundidades de la vida, así la tierra, la tierra de HaShem, capacita al pueblo que la habita para la heredad eterna... el alma de la nación y de la tierra activan conjuntamente el fundamento de su existencia." (Marán HaRav Kuk, Shabat HaAretz)

Por lo tanto, muchas bondades ha hecho el Creador con nosotros, desde la salida de Egipto hasta la construcción del Templo que viene a expiar todos nuestros pecados. Con esto terminamos de explicar desde "el arameo quiso destruir a mi padre...", siendo esto lo principal del relato del éxodo.

¡Cuanto más Dios ha hecho para con nosotros magnas bondades!

Ya que nos ha sacado de Egipto, hizo en ellos justicia, también hizo justicia en sus dioses, mató a sus primogénitos, nos entregó sus dineros, nos abrió el mar, nos hizo cruzarlo en lo seco, sumergió a nuestros enemigos dentro de él, nos mantuvo en el desierto cuarenta años, nos dio de comer el Man, nos otorgó el Shabat, nos acercó a las faldas del monte Sinaí, nos entregó la Torá, nos hizo entrar a la tierra de Israel, nos construyó el Templo para expiar por todos nuestros pecados.

Rabán Gamliel solía decir: "todo el que no menciona estos tres conceptos en Pésaj no cumple con su obligación, y estos son: Pésaj, Matzá y Maror"

Esta mishná se encuentra en el capítulo "víspera de Pésaj" (Pesajim 116a), y solía decir rabán Gamliel que dentro del relato de Pésaj es obligatorio declarar estas tres cosas, y si no las dice no cumplió con la obligación contenida en el versículo "has de relatar a tu hijo", a pesar que en la sección de "qué diferente es esta noche..." se mencionaron tres de ellos [cuando existía el Templo, se preguntaba también sobre el sacrificio de Pésaj], no se refieren sino a las diferenicas que hay entre esta noche y el resto de las noches del año, pero explicar el sentido fundamental de estos conceptos no se cumple sino sólo al declararlos en orden.

Rabán Gamliel que declaró estos tres conceptos no es rabán Gamliel, el anciano, que vivió en tiempos que existía el Templo, como estudiamos en la guemará de Shabat: Hilel y Shimón, Gamliel y Shimón fueron líderes (1) del pueblo durante cien años en la época del segundo Templo (2), sino era el hijo de hijo [el nieto de rabán Gamliel, el anciano] y vivió después de la destrucción del Templo como se comprueba de algunos capítulos de la guemará [shabat 115a (3), bejorot 38a (4), yebamot 121a (5)], y sobre éste (6) se refirió Aba Jalafta cuando habló con rabán Gamliel, el último: "me acuedo de rabán Gamliel, el anciano, padre de tu padre, que se paraba sobre una grada del Templo" (shabat, loc. cit). En tiempos de rabán Gamliel, el segundo, fue destruido el Templo y rabán Yojanán ben Zakay le pidió a Vespasiano que no interrumpa la dinastía de líderes de la familia de rabán Gamliel, como se declara en la guemará (Cf. guitín 56b). Por lo tanto, este sabio contempló la gloria del Templo construido y en sus días se sacrificaba el Pésaj como consta en la guemará sanhedrín 11a (7); así también dijo rabí Tzadok en pesajim 74a a Tevy su esclavo: "anda y aza para nosotros el Pésaj sobre los fierros", y rabí Tzadok que cuenta este hecho vió también la destrucción del Templo como se menciona en guitín 56a. Sin embargo, esta mishná fue enseñada despúes de la destrucción, por eso declara: ¿El sacrificio de Pésaj que nuestros padres comían cuando el Templo estaba construido por qué motivo era hecho?.

  • (1) Según el testimonio histórico, los líderes de la casa de Hilel son lo siguientes: 1. Hilel, el anciano, 2. su hijo Shimón, 3. rabán Gamliel, el anciano, el primero 4. rabán Shimón ben Gambliel, 5. rabán Gamliel de Yavne, el segundo 6. rabán Shimón ben Gamliel, el segundo, 7. rabí Yehudá, el líder, 8. su hijo rabán Gamliel, el tercero, 9. rabí Yehudá Nesiá, el segundo, 10. rabán Gamliel, el cuarto, 11. rabí Yehudá Nesiá, el tercero, 12. Hilel, quien fijó el calendario.
    (2) Es decir que estos cuatro fueron líderes los últimos cien años antes de la destrucción del Templo, así rabán Gamliel, el tercero entre ellos, falleció antes de la destrucción, y según el libro "Séder HaDorot" su fallecimiento ocurrió dieciocho años antes.
    (3) Al parecer según lo declarado en 115a. "Relató rabí Yosy un hecho acontecido con Aba Jalafta que viajó donde rabán Gamliel, hijo de Ribí, a Tiberiades..., le dijo: me acuerdo de rabán Gamliel, el padre de tu padre, que se paraba sobre una grada del Templo". Por lo tanto, hablamos de rabán Gamliel que vió el Templo, pero que también vivió después de su destrucción.
    (4) "Este testimonio presentó Jizkiyá, hijo de Ikesh, delante de rabán Gamliel en Yavne, que las dijo en nombre de rabán Gamliel, el anciano". Según lo anterior habría estado rabán Gamliel, el segundo en Yavne.
    (5) "Dijo rabí Akiva: cuando descendí a Nehardea para calcular los años..., me dijo Nejemia de Bet Dlí: hemos aprendido de rabán Gamliel, el anciano, que se determina el año según el testimonio de un solo testigo...". Rabí Akiva comenzó a estudiar a los cuarenta años, y simplemente no descendió a Nehardea para calcular años sino hasta después de la destrucción del Templo.
    (6) Según la expresión "sobre éste", se refiere a rabán Gamliel, el segundo, que fue mencionado anteriormente, por lo tanto rabán Gamliel con el cual habló Aba Jalafta era rabán Gamliel, el tercero, hijo de Ribí. Según esto, lo dicho por la guemará "rabán Gamliel, hijo de Ribi" es exacto, mientras que "padre de tu padre" no es exacto; en esta explicación Rashbatz discute con Rashí que interpreta illic que rabán Gamliel, hijo de Ribi, es rabán Gamliel, el segundo [Ribí, sería una expresión de grandeza] y Aba Jalafta se habría referido a rabán Gamliel, el primero.

¿El sacrificio de Pésaj que nuestros padres comían cuando el Templo estaba construido por qué motivo era hecho? Ya que Dios salteó las casas de nuestros padres en Egipto; así es como se declara:

"Ustedes responderán: Esta es la ofrenda de Pésaj de HaShem, el cual salteó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y se postró". (Shemot 12:27)

La explicación de "saltear" es que anduvo hiriendo desde la casa de un egipcio hasta la casa de otro egipcio y salvó la casa de Israel, que hubiera estado entre ambos, esto es lo que se declara: "el cual salteó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas", entoces el que salteo es el salvador, no como aquella interpretación que dice que la palabra hebrea "pesijá" [de pasoaj, saltaer], proviene de la expresión "ciego y rengo [piséaj]", es decir que no puede caminar; ya que si hubiera tenido descanso también hubera herido a la casa donde descansó, por lo tanto la explicación correcta es lo dicho por los sabios: "no leas saltear [pasajti], sino marchar [pasaati]" (Mejilta, sección Bo, cap. 7), como ya explicamos supra.

Cuando se menciona la Matzá se acostumbra a levantar la Matzá partida y se la muestra a los comensales.

¿Esta Matzá que nosotros comemos, por qué motivo lo hacemos? Ya que no alcanzó la masa de nuestros padres a leudar antes de que Dios se revelase a ellos y los redimiera; así es como se declara:

"Y hornearon la masa que sacaron de Egipto como tortas ázimas porque no leudaron, ya que fueron expulsados de Egipto y no pudieron esperar, además provisiones tampoco tomaron con ellos" (ibíd. 12:39)

Ya que si se hubieran retrasado, la masa de ellos hubiera leudado (1), ya que ciertamente aun no se les había prohibido comer panes leudados (2), ni tampoco habían sido ordenados de comer panes ázimos (3), sino sólo tenían la obligación de comer el sacrificio de Pésaj, como se declara: "azado al fuego y panes ázimos con hierbas amargas lo han de comer" (Shem. 12:8). Por cuanto que no pudieron hacer leudar sus masas, como se declara: "presionaron los egipcios sobre el pueblo para que salieran pronto de la tierra" (ibíd. 12:33), por este motivo se nos advirtió de no comer alimentos leudados, y recibimos la obligación de consumir panes ázimos la primera noche, siendo ésto una obligación de carácter bíblico, como se declara: "en la noche comerán panes ázimos" (Ibí. 12:18).

  • (1) Así explica también Ibn Ezrá a Shem. 12; sin embargo Rambán discute y opina que lo dicho que "no se pudieron demorar" no es la explicación del porqué lo hornearon como pan ázimo (ya que ésto lo hicieron porque fueron ordenados), sino que es el motivo del porque lo hornearon en el camino.
    (2) Así también se entiende de Ibn Ezrá, no obstante hemos aprendido en pesajim 96b que hubo prohibición de comer alimentos leudados durante el primer día; tal vez la opinión de Rashbatz sea que al no haber prohibición de comer "jametz" el resto de los días, si se hubieran demorado podrían haber horneado pan leudado para el resto de los días, además puede ser que la prohibición de "ver jametz" aun no se aplicaba. (Hagadá shel Pésaj, con explicaciones de los rishonim).
    (3) Cabe preguntar sobre lo dicho por Rashbatz, ya que explícitamente se declara en el versículo que citará "panes ázimos", por ende se puede explicar que su opinión es que la obligación de panes ázimos sólo regía junto con el sacrificio de Pésaj, y no como un precepto independiente.

Cuando se menciona el Maror se lo levanta y se lo muestra a los comensales.

¿Este Maror que nosotros comemos, por qué motivo lo hacemos? Ya que los egipcios amargaron la vida de nuestros padres en Egipto; así es como se declara:

"Amargaron su vida con dura servidumbre, haciendo barro y ladrillos y trabajando en el campo, con todo tipo de trabajos con los cuales los esclavizaron con rigor" (ibíd. 1:14)

La obligación de comer hierbas amargas no era algo independiente, sino que debía acompañar al sacrificio de Pésaj como recuerdo de "amargaron su vida con dura servidumbre". Por lo tanto cuando no hay sacrificio de Pésaj no recae la obligación de comer hierbas amargas sino por prescripción rabínica. Estos tres conceptos con sus contenidos la persona debe declararlos, ya que son tres preceptos: "azado al fuego y panes ázimos con hierbas amargas lo han de comer" (Shem. 12:8).

En cada generación, la persona debe verse a sí mismo como si él saliera de Egipto; así es como se declara:

"Le relatarás a tu hijo en aquel día diciendo: a causa de esto Dios hizo conmigo cuando salí de Egipto" (ibíd. 13:8)

Esta ley fue mencionada en la guemará después de haber traido la mishná de rabán Gamliel (pesajim 116b), para enseñarnos que es uno de los conceptos que la persona debe declarar y profundizar, de tal modo:

No solo a nuestros padres redimió Dios, sino que también a nosotros junto con ellos; así es como se declara:

"A nosotros nos sacó de allí, para traernos y entregarnos esta Tierra que prometió a nuestros patriarcas" (Dev. 6:23)

Ya hemos mencionado que debemos decirle al niño que pregunta sobre las diferencia de la noche: "Si Dios no hubiera sacado a nuestros padres de Egipto, ciertamente nosotros y nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos seríamos esclavos del Faraón en Egipto."

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