El
15 de Tishrei se festeja la fiesta de Sucot –la Fiesta de
las Cabañas-.
El próximo miércoles 12 de Octubre corresponde, en el calendario
hebreo, al 15 de Tishrei. En ese día, con la puesta del
sol, comienza la festividad de Sucot.
Esta festividad consta explícitamente en el Pentateuco:
“Habló El Eterno a Moshé diciendo, háblales a los hijos
de Israel y diles: el día 15, del mes séptimo este, es la
fiesta de las Cabañas, siete días, para El Eterno”. (Levítico
23: 33-34)
El motivo de esta festividad es, en conmemoración de las
cabañas en las que nos hizo habitar El Eterno cuando nos
sacó de Egipto. Tal como está escrito: En cabañas ("sucot")
residiréis durante siete días, todo ciudadano de Israel
residirá en cabañas. Para que sepan vuestras generaciones
que en cabañas Hice residir a los hijos de Israel cuando
los saqué de la tierra de Egipto". (Levítico 23: 42-43)
Por tal razón, tal como lo indican los versículos, antes
del comienzo de esta festividad, construimos cabañas para
habitar en ellas por espacio de una semana.
Otro precepto
En
la festividad de Sucot, existen otros preceptos además de
la cabaña. Uno de ellos es el de las cuatro especies. El
mismo también consta en el Pentateuco.
"A los quince días del mes séptimo cuando recolectéis la
cosecha de la tierra celebraréis la festividad de El Eterno
siete días.... y tomaréis para vosotros en el primer día
un fruto de árbol magnífico, palmas de palmera datilera,
rama de árbol frondoso, sauces de arroyo, y os alegraréis
delante de El Eterno, vuestro Di’s siete días...” (Levítico
23: 39-40)
De las palabras mencionadas por los versículos apreciamos,
que en la festividad de Sucot se deben tomar cuatro especies.
Ellas son:
“palmas de palmera datilera” – en hebreo llamadas “Lulab”
“un fruto de árbol magnífico” -el cidro-, en hebreo llamado
“Etrog”
“rama de árbol frondoso” -mirto- en hebreo llamado “Adás”
“sauces de arroyo” en hebreo llamado “Arabá” Un motivo de las 4 especies
El “Etrog” -cidro- tiene forma parecida a un corazón. Al
cumplir con él el precepto de tomarlo en la fiesta de Sucot,
actúa como medio expiatorio de los pecados cometidos a través
de pensamientos salidos de nuestro corazón.
El “Adás” -mirto- tiene las hojas similares a ojos. Al cumplir
con él el precepto de tomarlo en la fiesta de Sucot, actúa
como medio expiatorio de los pecados cometidos a través
de nuestros ojos. Como está escrito: no os desviéis detrás
de vuestros corazones y detrás de vuestros ojos (Números
15: 39)
El “Arabá” -sauce- se parece a los labios. Al cumplir con
él el precepto de tomarlo en la fiesta de Sucot, actúa como
medio expiatorio de los pecados cometidos a través de nuestros
labios, que pronunciaron palabras inadecuadas.
El “Lulab” -palma de palmera- tiene un solo corazón. Así
también Israel, tiene un único corazón, dirigido solo hacia
el Padre Celestial –Di-s-. (Taamei Haminaguim 791)
Otros dos preceptos
Estos dos preceptos citados, constan explícitamente en el
Pentateuco. Pero también hay otros dos preceptos que deben
cumplirse en la festividad de Sucot, y no están escritos
en el Pentateuco, sino que se recibieron por tradición.
Estos dos preceptos son
-Erigir el sauce (“arabá”) a los flancos del altar en el
Santo Templo.
-Verter el agua en los hoyos que llegan hasta el abismo
en el Santo Templo.
Pese a lo que dijimos sobre estos últimos dos preceptos,
que fueron recibidos por tradición, debemos informar, que
existen algunos sabios, quienes sostienen, que estos preceptos
también constan en el Pentateuco.
Aba Shaul lo deduce de “sauces de arroyo”, que al estar
este término en plural, enseña acerca de dos sauces: uno
para el “lulab” (en referencia al que se toma con las cuatro
especies), y uno para erigir a los flancos del altar (Tosefta
3: 1; Guemará Sucá 34ª).
Rabí Akiva realiza la conjetura correspondiente al vertido
del agua, de lo que versa (Números 29: 31): “y en sus libaciones”
– vemos que son al menos 2 libaciones, pues está en plural:
una es la libación del agua y la otra, la del vino. (Todo
el año se vertía en los hoyos del Templo Sagrado vino, pero
en Sucot, vino y agua – Mishná Sucá 4: 8-9)
Una pregunta
¿Por que causa dijo la Torá que viertan agua en la fiesta?.
Es porque la festividad de Sucot marca el inicio del tiempo
propicio para el descenso de las lluvias. Y esto fue estudiado
en la Mishná (Rosh Hashaná 1: 2), pues allí consta: “En
la fiesta somos juzgados por las aguas”. Se entiende de
aquí, que Di-s nos está diciendo: “viertan delante de Mí
agua en la fiesta, para que sean bendecidas para vosotros
las lluvias del año”.
Una historia alusiva
Rabí
Simja Bunam contó, que las sagradas palabras de la Torá
son como la lluvia que desciende sobre la tierra. Así como
respecto a las precipitaciones no se manifiesta visualmente
su influencia sobre la vegetación hasta después que pase
un tiempo, y luego que el sol se haga un lugar entre las
nubes y comience a brillar. Del mismo modo acontece con
las palabras de Torá, cuando las escuchamos, no notamos
que afecten directamente nuestra conducta y modales, o manera
de pensar, pero estemos seguros que finalmente realizarán
su cometido. Solo ocupémonos de ingresar a las salas donde
disertan los que saben, y prestemos oídos a lo que dicen,
y el beneficio vendrá automáticamente.
El motivo por el cual decimos esto es, porque sabido es,
que quien nos incita a violar los preceptos encomendados
a nosotros por el Creador, es el instinto malo. El mismo
se asemeja al hierro que ha sido dispuesto sobre el fuego,
resultando que todo el tiempo que permanezca en esa situación,
el material permitirá ser manipulado, modelado y trabajado
a voluntad. De esta manera el artesano podrá construir con
él todo tipo de utensilios.
Así ocurre con el instinto malo, cuya resistencia cede únicamente
frente a las palabras de Torá, las cuales se asemejan al
fuego, tal como lo declara el versículo: “A Su diestra,
la ley de fuego para ellos”. (Deuteronomio 33: 2 - Abot
de Rabí Natán Cap. 16)
Este versículo que citamos, enseña, que la Torá estaba escrita
desde tiempos de antaño, delante del Creador, en fuego oscuro
sobre fuego blanco, y entregó a ellos -al pueblo judío-,
las tablas que fueron escritas con Su diestra. (Rashi en
Deuteronomio 33: 2)
Resulta, que al ingresar palabras de Torá a nuestro interior,
el instinto malo sucumbe y permite que hagamos con él lo
que queramos. Solo que cuando cesamos de hacerlo, el mismo
recobra sus fuerzas. Por ello, es menester mantener en este
punto constancia, incorporando constantemente nuevos conocimientos
de las Sagradas Escrituras, para no permitir al instinto
malo recuperación alguna, y que de ese modo nos modele a
su gusto. Somos nosotros los que debemos modelarlo a él,
tal como lo enseña el versículo: “Has de amar a El Eterno
con tus corazones”. (Deuteronomio 6: 5)
Esta palabra “corazones” está en plural, - en el original
en Hebreo se nota claramente la inclusión de una letra -“bet”-
adicional lo cual manifiesta que el versículo habla de dos
corazones en cada individuo. El motivo de la palabra corazones
en plural es, para hacer alusión a las dos tendencias del
corazón de la persona, la tendencia hacia el bien, y la
tendencia hacia el mal.
Esto implica, que el individuo debe servir al Creador con
el instinto bueno (su tendencia del corazón a hacer el bien),
y también con su instinto malo (su tendencia del corazón
a hacer el mal), al cual deberá modelar a través del fuego
de la Torá. (Mishná Berajot 9: 5)
Sea la voluntad de Di-s que paséis una festividad de Sucot
con mucha alegría, y que sea esta un año bueno y próspero
para todos. Un año en el que nada falte en los hogares,
y solo se vean rostros rebosantes de alborozo, felicidad
y paz
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