En
el mes de Nisán, del año 2448 (según
el calendario hebreo), el día 15 del mes, el pueblo
judío salió de Egipto, tras haber permanecido
allí como esclavos, por espacio de 210 años.
Este hecho se conmemora año tras año, en la
festividad de Pesaj.
Después
de la salida de Egipto, transcurrieron siete semanas en
las cuales el pueblo judío disfrutó de la
libertad, y se repuso de las secuelas dejadas por la hostilidad
egipcia en el pasado. Transcurrido este plazo, los Hijos
de Israel se encontraban en condiciones de recibir la Torá.
Por eso, los preparativos fueron intensos, y muchos de ellos
quedaron registrados en el Pentateuco.
En
el libro de Éxodo se narran los aprontamientos desplegados
para la gran ceremonia que se aproximaba. Por eso, los versículos
describen paso a paso el orden de los sucesos. Se alude
el ascenso de Moshé al Monte Sinaí, la recepción
de instrucciones de El Eterno, y la transmisión de
las mismas por parte de Moshé al pueblo. Al escuchar,
los Hijos de Israel respondieron al unísono: «Todo
lo que dijo El Eterno haremos» (Éxodo 19:8).
Después
Moshé volvió a ascender al Monte para manifestar
a El Eterno esta noticia. La misma revelaba que los Hijos
de Israel manifestaban ser fieles a El Eterno en todo, y
acatar todas las nuevas órdenes que fueran impartidas.
LA
ENTREGA DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS
Posteriormente
Moshé volvió a bajar del Monte, comunicó
a la congregación lo solicitado por El Eterno y volvió
a subir. Prosiguió desarrollando esta tarea de oír
las indicaciones de El Eterno y trasmitirlas a los Hijos
de Israel hasta el día de la entrega de los Diez
Mandamientos (la base de la Torá). Este hecho, la
entrega de los Diez Mandamientos se produjo el 6 del mes
Siván del año 2448 (según el calendario
Hebreo).
En
el día en que eso ocurrió, se vieron poderosos
truenos que emanaban de El Eterno, y el Monte Sinaí
estaba humeante. Se oyó un fuerte sonido de cuerno
-shofar-, y todo el mundo se paralizó. Entonces fueron
escuchados los Diez Mandamientos directamente de El Eterno:
Estos
son los Diez Mandamientos:
Primer
mandamiento
«Yo
soy El Eterno, tu Dios, Quien te sacó de la tierra
de Egipto, de la casa de la esclavitud».
Segundo
mandamiento
«No
tendrás otros dioses en Mi presencia. No te harás
una imagen tallada ni ninguna semejanza de aquello que está
arriba en los cielos ni abajo en la tierra ni en el agua
debajo de la tierra. No te postrarás ante ellos ni
los adorarás, pues Yo soy El Eterno, tu Dios, un
Dios celoso, Quien tiene presente el pecado de los padres
sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación
con Mis enemigos; pero Quien muestra benevolencia con miles
de generaciones a aquellos que Me aman y observan Mis preceptos».
Tercer
mandamiento
«No
tomarás para jurar en el Nombre de El Eterno, tu
Dios, en vano, pues El Eterno no absolverá a nadie
que tome Su Nombre en vano».
Cuarto
mandamiento
«Recuerda
el día de Shabat, para santificarlo. Seis días
trabajarás y harás todo tu trabajo. Mas el
séptimo día es Shabat para El Eterno, tu Dios;
no harás ninguna labor, tú, tu hijo, tu hija,
tu esclavo, tu sirvienta, tu animal y tu converso dentro
de tus puertas. Pues en seis días El Eterno hizo
los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos,
y descansó el séptimo día. Por eso,
El Eterno bendijo el día de Shabat y lo santificó».
Quinto
mandamiento
«Honra
a tu padre y tu madre, para que se prolonguen tus días
sobre la tierra que El Eterno, tu Dios, te da».
Sexto
mandamiento
«No
matarás»
Séptimo
mandamiento
«No
cometerás adulterio»
Octavo
mandamiento
«No
robarás»
Noveno
mandamiento
«No
prestarás falso testimonio contra tu prójimo».
Décimo
mandamiento
«No
desearás la casa de tu prójimo. No desearás
la mujer de tu prójimo, su sirviente, su sirvienta,
su toro, su asno, ni nada que le pertenezca a tu prójimo»
(Éxodo 20:2-14).
LAS
TABLAS DE LA LEY
Después
de esto, al día siguiente, el 7 de Siván,
Moshé ascendió nuevamente a la cima del Monte
Sinaí, para ir en busca de las Tablas de la Ley,
en las cuales estarían escritos los Diez Mandamientos
que habían sido escuchados (Seder Olam Rabá).
Estos
Diez Mandamientos consisten en la base de toda la Torá.
Por eso, cada año, al llegar este día se celebra
la festividad de la entrega de la Torá, llamada Shavuot.
LOS
NOMBRES DE LA FESTIVIDAD
La
festividad de Shavuot tiene cuatro nombres:
1-
La Festividad de la Siega -Jag Hakatzir-, como está
escrito: «La festividad de la siega -Jag Hakatzir-,
las primicias de tus labores de lo que sembrasteis en el
campo» (Éxodo 23:16).
2-
La Festividad de las Semanas -Jag HaShavuot- como está
escrito: «La festividad de Shavuot harás para
ti, las primicias de la siega del trigo (...)» (Éxodo
34:22). Y también está dicho: «Harás
la festividad de Shavuot para El Eterno, tu Dios»
(Deuteronomio 16:10).
3-
La Festividad de las Primicias –Iom Habikurim-, como
está escrito: «En el día de las primicias
-Iom Habikurim- ofreceréis nueva ofrenda a El Eterno
(...)» (Números 28:26).
4-
La Festividad de la Abstención -Atzeret- (llamada
así por disposición rabínica)
EXPLICACIÓN
DE LOS NOMBRES DE LA FETSIVIDAD
JAG
HAKATZIR
El
nombre «La Festividad de la Siega -Jag Hakatzir-»,
se debe a que esa es la época de la siega del trigo,
que es el último grano en madurar. En ese momento,
tras la recolección del trigo, concluye el periodo
anual de la cosecha de cereales. Por eso se realiza una
fiesta en la que se trae la nueva ofrenda a la Casa del
Eterno.
SHAVUOT
El
nombre «La Festividad de las Semanas -Jag Shavuot-»,
se debe a las siete semanas -shavuot- que se cuentan previo
a la celebración (las siete semanas de la cuenta
del Omer). Al concluir este periodo, en el quincuagésimo
día, se realiza día festivo por El Eterno
y la Torá que nos legó.
IOM
HABIKURIM
El
nombre «La Festividad de las Primicias -Iom Habikurim-»,
se dene a la ofrenda de la nueva cosecha, consistente en
dos panes de trigo que se presentaban en el Templo Sagrado.
A partir de esta ofrenda quedaba permitido ofrecer en el
Templo Sagrado presentes provenientes de la nueva cosecha,
y traer frutos de la nueva producción.
Respecto
a esto último que se dijo, uno podría preguntar:
¿acaso no fue ya presentada la ofrenda de la nueva
cosecha, cuando se trajo el Omer en Pesaj? La respuesta
es, que esa ofrenda -el Omer- difiere de todas las demás,
pues es de cebada (Rashi en Levítico 23:16).
En
el día de la presentación de los dos panes
de trigo, comienza además el periodo de las primicias.
Por eso, cada uno toma las primicias de los frutos de su
tierra, con los cuales fue alabada la Tierra de Israel,
los coloca en una canasta, y los trae a la Casa de El Eterno.
Entonces el sacerdote -cohen- toma la canasta de su mano,
y la coloca frente al Altar de El Eterno.
LOS
PANES DE SHAVUOT
En
el Talmud se menciona un estudio –baraita- que revela
la importancia de la ofrenda de los Dos Panes de Shavuot.
Esta es la baraita:
¿Por
qué causa se dijo en la Torá que traigan el
Omer -la ofrenda de cebada por la nueva cosecha- en Pesaj?
Por
causa de que Pesaj es tiempo de cosecha. Dijo El Eterno:
«traed delante de Mí el Omer en Pesaj, para
que os sea bendecido el grano en los campos».
¿Y
por qué causa se dijo en la Torá que traigan
los dos panes -de trigo- en Atzeret?
Por
causa que Atzeret (Shavuot) es el tiempo de las frutas del
árbol. Dijo El Eterno: «traed ante Mí
los Dos Panes (de trigo) en Atzeret, para que os sean bendecidas
las frutas de los árboles».
¿Y
por qué causa se dijo en la Torá que viertan
agua en la Festividad (Sucot)?
Por
causa que la Festividad (de Sucot) acaece en el tiempo anual
de las lluvias. Dijo El Eterno: «verted delante de
Mí agua en la Festividad de Sucot, para que os sean
bendecidas las lluvias del año» (Talmud, tratado
de Rosh Hashaná 16a).
ATZERET
El
nombre «La Festividad de la Abstención -Atzeret-»,
se debe a una disposición rabínica. Es por
la similitud de esta celebración, con la también
llamada festividad de Atzeret, que se celebra al culminar
la Festividad de Sucot. Pues después de los siete
días de Sucot se celebra Sheminí Atzeret.
Para
saber la razón de la denominación de Atzeret
a la Festividad de Shavuot, se necesita comprender la razón
de tal designación al último día de
Sucot.
En
Sucot cada uno debe presentarse en el Templo Sagrado por
expresa orden del Eterno, como está escrito: «Tres
veces al año, se presentará todo varón
frente al semblante de El Eterno, tu Dios, en el lugar que
escogerá, en la Festividad del Pan Ácimo -Pesaj-,
en la Festividad de Shavuot, y en la Festividad de las Cabañas
-Sucot-» (Deuteronomio 16:16).
Además,
El Eterno nos ordenó que en esa Festividad, Sucot,
habitemos en cabañas, como está escrito: «En
cabañas residiréis siete días»
(Levítico 23:42).
Después
de este periodo, el día séptimo de Sucot,
al culminar el plazo establecido, es el momento de separarse
de la Morada de Dios, para regresar cada uno a su lugar
de residencia y continuar con su rutina.
Pero
cuando llega ese momento, El Eterno no desea que nos vayamos,
es más anhela que nos quedemos un poco más
junto a Él. Es como aquel rey, que invitó
a sus hijos a un banquete por una determinada cantidad de
días, y llegado el instante de despedirse les solicita:
«¡Hijos míos, demoraos y quedaos conmigo
un día más, pues es para mí difícil
la despedida!».
Del
mismo modo ocurre con El Eterno, quien dijo: «Durante
siete días ofreced ofrendas ígneas para Dios
-los siete días de Sucot-, y el día octavo,
convocación santa será para vosotros, y ofreceréis
ofrenda ígnea para Dios. Es Atzeret -demora- para
vosotros, no realicéis labor» (Levítico
23:36, Rashi).
Vale
preguntar, ¿por qué el versículo no
dijo directamente: «celebren ocho días»?
¿Por qué dijo «siete días»,
y después, «y el día octavo convocación
santa será para vosotros»?.
Lo
que ocurre es que Dios habló de esa manera, para
que comprendamos el motivo de este octavo día, se
debe a que «¡es para mí difícil
la despedida!».
Con
esto dilucidamos el motivo del nombre de esta Festividad
«Sheminí Atzeret». La expresión
«sheminí» significa «octavo»,
y «atzeret», significa «detenerse».
Es decir, al octavo día hay que detenerse y quedarse
con El Eterno un día más.
RELACIÓN
DE ATZERET CON SHAVUOT
En
Shavuot ocurre algo similar a Sucot. Veamos lo que El Eterno
ordenó y lo comprenderemos:
Está
escrito: «Contaréis para vosotros desde después
del día festivo (Pesaj), desde el día de traer
el Omer que será mecido, siete semanas íntegras.
Hasta el día posterior de la séptima semana,
contaréis cincuenta días, y ofreceréis
ofrenda nueva para El Eterno. De vuestras moradas traeréis
dos panes para ser mecidos, que serán de dos medidas
esronim de harina de sémola, se hornearán
leudados, son primicias para El Eterno. Y ofreceréis
con el pan, siete corderos íntegros de un año,
y un toro vacuno, y dos carneros, que serán por sacrificio
ígneo -Olá- para El Eterno, con sus oblaciones
y sus libaciones, ofrenda ígnea de olor grato para
El Eterno. Y haréis un macho cabrío por expiación,
y dos corderos de un año por sacrificio pacífico.
El sacerdote -cohen- los mecerá sobre el pan de las
primicias, en mecimiento ante El Eterno con los dos corderos,
se consagrarán a El Eterno, y son para el sacerdote.
Y convocaréis en ese día, convocación
sagrada será para vosotros, ninguna labor se ha de
hacer, es un decreto perpetuo, en todas vuestras moradas,
por vuestras generaciones» (Levítico 23:15-21).
El
versículo indica, que luego de contabilizar los 49
días solicitados, al llegar al día 50, se
celebra la Festividad de Shavuot y se presenta la nueva
ofrenda, consistente en dos panes elaborados con cebada
nueva. Asimismo, apreciamos que la cuenta de los 49 días,
entre Pesaj y Shavuot, enlaza a estas dos festividades,
siendo Shavuot el final de Pesaj. Y como Pesaj dura siete
días, y Shavuot sólo uno, los sabios vieron
a esta efeméride como el octavo día de Pesaj,
es decir, como si fuera Atzeret de Pesaj. Y los 49 días
de la cuenta del Omer no se consideran una interrupción.
Por eso se llamó a Shavuot, por el nombre de Atzeret
(Sefer Hatodá, véase Ialkut).
COMO
SE CELEBRA SHAVUOT
Shavuot
se celebra como las demás festividades, y se recitan
las plegarias del día festivo, también se
lee la Torá y se recita la alabanza denominada Halel.
Además,
está escrito en el libro de cábala denominado
Zohar, que los piadosos de antaño, se mantenían
despiertos durante toda la noche, y se ocupaban del estudio
de la Torá. Por eso, también en la actualidad,
la mayoría de los estudiosos hacen lo mismo, permanecen
despiertos, y estudian hasta el amanecer.
Asimismo,
está escrito en el Código Legal –Shulján
Aruj- del sabio cabalista Ari’zal, que aquel que no
duerme durante toda esa noche, y se ocupa en la Torá,
debe tener plena certeza de que culminará el año
sin que le ocurra ningún daño. El motivo lo
explicó Maguen Abraham, es porque los Hijos de Israel,
en el día en que se aprestaban a recibir la Torá,
durmieron toda la noche, y El Eterno debió despertarlos
para que la recibieran. Por lo tanto, nosotros debemos reparar
eso.
PLANTAS
EN LA SINAGOGA
Otra
costumbre es, que en la noche de Shavuot se estila decorar
con plantas la Sinagoga y también los hogares, en
recuerdo de la alegría de la entrega de la Torá.
Pues en ese entonces, cuando El Eterno dio la Torá
al pueblo judío en el monte Sinaí, que se
encuentra en el desierto, sus laderas estaban llenas de
vegetación. Esto lo podemos apreciar de lo declarado
por el versículo que advierte las precauciones a
tomar cuando El Eterno entregue la Torá. Como está
escrito: «Tampoco los ovinos y los vacunos pastarán
frente a este Monte» (Éxodo 34:3). Se aprecia
que en las laderas del monte había mucha vegetación
(Mishná Brurá Oreaj Jaim 494:1).
Igualmente,
en muchos lugares se acostumbra a comer alimentos lácteos
en Shavuot. El motivo es, similar a lo que se hace con los
dos alimentos que se colocan en la bandeja -keará-
de Pesaj, el trozo de pollo asado y el huevo. El trozo asado
es en memoria del sacrificio de Pesaj y el huevo en recuerdo
del sacrificio festivo -Jaguigá-.
COMIDAS
LÁCTEAS EN SHAVUOT
También
en Shavuot se hace algo parecido, pues se ingieren dos tipos
de alimentos, primero lácteos, y luego cárneos.
Para ello serán necesarios dos panes, uno para la
comida láctea y otro para la carnea. O sea, estas
dos clases de comestibles, lácteos y de carne, hacen
que ineludiblemente se traigan dos panes a la mesa, la cual
se asemeja al Altar, y a través de ello se recuerdan
los Dos Panes que se presentaban en Shavuot en el Templo
Sagrado (Mishná Brurá Oreaj Jaim 494:1, R”amá).
Lo
mencionado, es decir, que además de ingerir lácteos,
también se estila comer carne, se debe a que Shavuot
es en un día festivo. Y al respecto fue ordenado:
«te alegrarás en tu festividad», y para
que haya alegría debe haber carne.
Lo
enunciado quizá nos lleve a suponer, al ser que consumir
lácteos y carne en Shavuot entra dentro del ritual
de la festividad, es posible hacerlo a la vez, mezclándolos.
Sin embargo, esto no es así, ya que la Torá
ordenó no mezclar carne y leche, debiéndose
hacer una pausa después de consumir lácteos,
para probar carne. Además, se debe cambiar el mantel
entre la comida láctea y la de carne.
El
hecho de que se debe cuidar este detalle también
en Shavuot está aludido en el versículo que
declara: «El principio de las primicias de tu tierra
traerás a la Casa de El Eterno tu Dios –es
un indicio de la festividad de las primicias-, no cocinéis
el becerro en la leche de su madre –se indica no mezclar
carne con leche-» (Éxodo 34:26) (Shl’á).
Otro
motivo por el cual se acostumbra a consumir lácteos
en Shavuot es porque Moshé fue colocado en una cesta
de mimbre y arrojado al río. Esto fue hecho por su
madre, en un desesperado intento por salvarle la vida y
ponerlo a salvo de los soldados egipcios. Ya que había
sido legislado un decreto gubernamental que exhortaba matar
todo bebé de sexo masculino que naciera. Pero la
hija del Faraón vio a la criatura y la rescató.
Ella se dio cuenta de que era de los hebreos, tomó
al recién nacido y se lo llevó. Una vez en
el palacio, probó de amamantar al bebé, pero
éste se rehusó a beber leche de nodriza ajena.
Por eso la hija del Faraón envió buscar una
mujer de las hebreas para que le amamantara al niño,
y cuando se la trajeron -era su madre-, bebió.
El
día en que la hija del Faraón rescató
a Moshé de las aguas fue el 6 de Siván. Y
como ese mismo día ocurrió el suceso de la
leche, en el que Moshé hizo tanto hincapié,
por eso se conmemora este acto en la Festividad de Shavuot
de cada año, ingiriendo alimentos lácteos.
CARNE
Y LECHE
Antes
de la entrega de la Torá, no regían oficialmente
las leyes de degollado ritual de animales y demás
procesos para tornar a la carne apta para el consumo -kosher-
de acuerdo con las leyes de la Torá. Pero a partir
de la entrega de la Torá, todas las leyes concernientes
tomaron vigencia, pasando todos los utensilios a condición
de no kosher. Por lo tanto, para poder comer carne, debían
ahora hacer hagalá –sumergir en agua hirviendo-
a todos los recipientes. Pero como la entrega de la Torá
fue en Shabat, eso era imposible. Debido a esto, se vieron
forzados a ingerir solo alimentos lácteos.
Otro
motivo es este: uno de los versículos que se refieren
la Festividad de Shavuot declara: «En el día
de las primicias -Iom Habikurim- ofreceréis ofrenda
nueva a El Eterno en vuestro plazo» (Números
28:26).
Las
iniciales de las palabras: «ofrenda nueva a El Eterno
en vuestro plazo -Minjá Jadashá LaAdon’ay
Beshavuoteijem», en el texto original hebreo forman
el término «mejalab» que significa «lácteo».
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