Festividades Judías

El orígen del festejo de Purim

Hace muchos años, en 3338 (-423 de la era común), el rey Nabucodonosor invadió Jerusalem y destruyó el Templo Sagrado. en tanto a los judíos que allí vivían, los desterró enviándolos a Babilonia.  

52 años más tarde, en 3404 (-357 de la era común), se levantó en Babilonia un hombre malvado, llamado Haman, que pretendió exterminar a todos los judíos.

Sin embargo, el Todopoderoso no permitió que Su pueblo sufra daño alguno. 

Esta respuesta del Eterno llegó tras una sentida súplica de todos los judíos de esa época. La misma incluyó un largo ayuno de tres días, llevado a cabo con el fin de solicitar la clemencia Divina. Este ayuno fue decretado por la reina Ester.

En la fiesta de Purim, en la que se conmemora la salvación del pueblo judío de manos de  Hamán, se suelen llevar presentes (básicamente alimentos). Este hábito se practica tanto entre los hombres como entre las mujeres. Los hombres llevan presentes a sus semejantes y las mujeres hacen lo mismo entre ellas. También se hace caridad con lo pobres, y se acostumbra beber vino hasta no reconocer entre Hamán (que representa el mal), y Mordejai (el líder judío de aquella época que representa el bien). 

Asimismo, es una costumbre disfrazarse para la ocasión.

La historia de Purim

El reinado del rey Ajashverosh (Asuero), se extendía a lo largo de 127 naciones, desde Hodu hasta Cush. En aquellos días, el rey Ajashverosh ocupó su trono real en la capital de su imperio, Shushan.

En el tercer año de su reinado organizó un banquete, al  que invitó a todos sus oficiales, a sus siervos, los integrantes del ejercito de Persia y Media, los nobles y los oficiales de todos los países.

Durante 180 días, el rey se galardonó de las riquezas, de la esplendorosidad  y magnificencia de su reinado.

Cuando estos días acabaron, el rey organizó una fiesta por espacio de siete días para todo el pueblo de la capital de Shushan. Este evento era tanto para las personas distinguidas, como para aquellos que eran más simples. El mismo fue llevado a cabo en el jardín del palacio real.

Las cortinas que allí habían eran elegantísimas, como así los muebles y demás implementos. Las bebidas fueron servidas en copas de oro, habiendo enorme abundancia de vino, pero nadie era obligado a beber por la fuerza. 

Esto fue así por ordenanza del rey, quien encomendó a todos sus oficiales, proceder según el gusto de cada huésped.

Por su parte, la Reina Vashti también organizó un banquete para las mujeres en el palacio de el rey Ajashverosh.

En el séptimo día, cuando el rey estaba alegre por el vino, este se dirigió a  sus siete siervos más destacados: Mehuman, Bizta, Jarvona, Bigta, Abagta, Zetar y Jarcás. Les ordenó que traigan a la reina Vashti, con la corona en la cabeza, para mostrar su belleza a los presentes.

Pero ocurrió que la reina Vashti se rehusó a obedecer la orden del rey y no asistió. Al enterarse, el el rey se puso muy furioso, tras lo cual se asesoró con sus sabios astrólogos para saber qué hacer con la reina. 

Los sabios más cercanos al rey, y por ende los más importantes, eran Carshena, Shetar, Admata, Tarshish, Meres, Marsena y Memujan, que eran los siete oficiales de Persia y Media.

El rey Ajashverosh pretendía que le dijesen cuál es la manera apropiada de castigar a la reina Vashti por no obedecer la orden que él había impartido.

Memujan fue el que habló ante el rey y los oficiales. Dijo: No sólo contra el rey transgredió la reina Vashti, sino contra todos los oficiales y todos los pobladores de la totalidad de los países del reinado del rey Ajashverosh. Ya que todas las mujeres se percatarán de lo que la reina hizo y ellas ofenderán a sus propios maridos. Seguramente dirán: El mismísimo rey Ajashverosh ordenó a la reina Vashti presentarse ante él y ella se negó.

Cuando las princesas de Persia y Media escuchen lo que hizo la reina Vashti, hablarán de la misma manera a todos los oficiales del rey, y habrá mucha humillación y furia. -y prosiguió- Si parece bien al rey, sea expedido un decreto real y sea escrito entre las leyes de Persia y Media, para que no puede ser cambiado. Esto es lo que debe decir el decreto: Que la reina Vashti nunca más se presente ante el rey Ajashverosh, y que en su lugar el rey escoja una mujer que sea mejor que ella para que sea reina. Entonces, cuando el nuevo decreto del rey sea publicado en todo su reinado, todas las esposas respetarán a sus maridos.

La idea agradó al rey y sus oficiales, e hizo como le sugirió Memujan.
Envió cartas a todos los países del reinado, a cada uno en su propia escritura, a cada nación en su propia lengua, ordenándoles que cada hombre sea el amo en su propio hogar y que toda la familia hable la lengua de su pueblo y no la de su esposa.

Tiempo más tarde

Tras lo sucedido, cuando la furia del rey Ajashverosh se aplacó, éste se acordó de Vashti y lo que ella le había hecho, como así de lo que fue decretado sobre ella.

En tanto, los jóvenes sirvientes del rey dijeron: Que sean buscadas para el rey mujeres vírgenes jóvenes y hermosas, y que sean nombrados agentes en todos los países de su reinado, para que hagan reunir a todas las jóvenes bellas y las traigan a la capital de Shushan, al sitio de reclutamiento. Asimismo, que queden bajo el cuidado de Jegai, el sirviente del rey que custodia a las mujeres. Además, que les sean provistos cosméticos. De esta manera, la joven que más agrade al rey se convertirá en reina, en el lugar de Vashti. 

El rey se mostró satisfecho con la idea y se procedió como se dijo.

En tanto, en la capital de Shushan, vivía un judío de nombre Mordejai, de la tribu de Benajamin. Él fue forzado a salir de Jerusalén junto con los demás, entre los que se hallaba Yehonía, el rey de Judea, a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia también exilió.

Mordejai había criado a Hadasa, o sea Ester, su prima, pues ella no tenía padre ni madre. La joven era de facciones finas y de gran belleza y cuando su padre y madre murieron, Mordejai la adoptó como su hija.

Cuando las órdenes del rey se publicaron, muchas jóvenes fueron traídas a la capital de Shushan, y fueron dejadas bajo el cuidado de Jegai. Ester también fue llevada al palacio, y fue puesta bajo el cuidado de Jegai.

La joven pareció bien a los ojos del cuidador, y este deseaba complacerla. Rápidamente arregló para ella cosméticos y comida. Además, le entregó siete sirvientas especiales del palacio real y colocó a ella y a sus sirvientas en las mejores habitaciones.

En tanto, Ester, no reveló a nadie de qué pueblo era como así dónde había nacido. Procedió así, por expresa orden de Mordejai, quien le encomendóno descubrir esos datos.

Todos los días Mordejai caminaba frente al patio del sitio donde estaban las mujeres, para averiguar cómo se encontraba Ester y qué sería de ella.

Finalmente llegó a la joven el turno de presentarse ante el rey Ajashverosh. Esto sucedió, después de haber recibido tratamientos de belleza por doce meses, por ser que esa era la duración de los tratamientos, seis meses con aceite de mirro y seis meses con perfumes y cosméticos de mujeres.

En momentos en que la joven estaba lista para presentarse ante el rey, se le permitía traer lo que deseara, del sitio donde se encontraba albergada, en el palacio.

Al atardecer ella se presentaría, y por la mañana sería enviada al segundo harem que estaba bajo el cuidado de Shashgaz, el sirviente del rey, que custodiaba a las concubinas del monarca. A ella no se le permitiría presentarse ante el rey nunca más, a menos que así el mandatario lo deseara, y sería llamada por su nombre.

Cuando llegó el turno de Ester, de presentarse ante el rey, ella no pidió nada, excepto lo que dispuso Jegai, el sirviente del rey, que estaba a cargo de las mujeres. Sin embargo, pese a que no llevó nada adicional, la joven agradó a todos los que la vieron.

Ester fue llevada ante la presencia del rey Ajashverosh en su palacio en el décimo mes, el mes de Tevet, en el séptimo año de su reinado.

Al rey le agradó Ester más que todas las otras doncellas, y la favoreció más que a todas las otras mujeres, a tal punto que le puso la corona real sobre su cabeza y la nombró reina en lugar de Vashti

Entonces el rey hizo un gran banquete para todos sus oficiales y sirvientes, era un banquete en honor a Ester. Asimismo, el rey decretó que los habitantes de sus países tendrían comodidades en los impuestos y les dio regalos como sólo un rey puede hacerlo.

Por segunda vez fueron reunidas mujeres vírgenes, y Mordejai solía sentarse en la puerta del palacio real.

Ester no revelaba dónde había nacido, ni de qué pueblo era, tal como le ordenó Mordejai. Ella seguía haciéndole caso como cuando estaba bajo su tutela.

En aquellos días cuando Mordejai estaba sentado en la entrada del palacio, Bitan y Teresh, dos sirvientes que guardaban la entrada del palacio, estaban furiosos con el rey y querían matarlo.

Mordejai escuchó los planes de los dos sirvientes y se lo dijo a la reina Ester. Ester le informó al rey sobre esto y le dijo que Mordejai le había contado.

La información fue investigada y se descubrió que era cierto. Bigtan y Teresh fueron colgados en la horca y éste hecho fue registrado en el libro de las crónicas privadas del rey.

El engrandecimiento de Hamán

Luego de estos sucesos, Hamán, fue engrandecido por el rey, por sobre todos los demás ministros. Desde ese día, todos se prosternaban a él cada vez que pasaba, excepto de Mordejai, quien nunca lo hizo. 

Los siervos del rey, preguntaron a Mordejai por que causa desobedece la orden del mandatario, quien ordenó prosternarse a su segundo. Pero Mordejai no escuchó las quejas de ellos, y además, les reveló su origen judío. 

Hamán se sintió muy irritado por la conducta de Mordejai, y quiso deshacerse de él. Pero le pareció algo despreciable matarlo a él solo, por eso, solicitó eliminar a todos los judíos que residen en el imperio de Ajashverosh, el cual se extendía a lo largo de ciento veintisiete naciones.

El malvado ministro consiguió el consentimiento del rey, y fijó la fecha para el exterminio masivo de los judíos. Ello sería llevado a cabo el día 13 del mes de Adar.

Mordejai se enteró de los planes de Hamán, e inmediatamente rasgó sus ropas, y vistió arpillera y ceniza, en signo de duelo. Salió a la ciudad, y clamó amargamente. Decretó ayuno y duelo entre los judíos de todo el imperio, y en esas condiciones, se paró frente al portón del palacio real. 

Ester se enteró de lo que acontece, y envió ropa adecuada para que Mordejai vista, pues por honor al lugar, no era permitido permanecer allí con arpillera y ceniza. Pero él se rehusó terminantemente a mudar sus ropas. 

La reina Ester sorprendida, envió a uno de los siervos del rey, llamado Hataj, para saber que es lo que sucede con Mordejai, y cual es la causa de su extraña conducta.

El enviado hizo lo que le fue encomendado, y Mordejai envió a través de él, decir a Ester todo lo que ha sido decretado en contra del pueblo de Israel. Por eso, solicitó a la reina que se presente delante del rey, y le implore por los judíos.

Ester dudaba, pues hacía un mes que no era convocada por el monarca, y regía allí una ley, consistente en que si alguien se presentaba frente a él, sin ser llamado previamente, y el mandatario no le extiende su cetro, la penalización por ello era la muerte.

La reina finalmente accedió a cumplir el petitorio de Mordejai. Para ello ayunó previamente durante tres días, y solicitó que hagan lo mismo, también los demás integrantes del pueblo judío. Era para lograr clemencia de parte del Todopoderoso y que la difícil misión resulte exitosa.

Tras el prolongado ayuno, Ester se hace presente, y el monarca extiende a ella su cetro. Enseguida le preguntó que desea, informándole a su vez, que está dispuesto a darle hasta la mitad del reinado. Ella le respondió su intención de que asista junto a Hamán, al banquete que preparó para él.

El rey y Hamán asistieron al agasajo preparado para el mandatario, y alegre por el vino bebido, nuevamente preguntó a Ester que desea, mencionándole que está dispuesto a darle hasta la mitad del reinado. Ella le dijo que pretende que el día de mañana, regrese con Hamán, a un nuevo banquete que organizará, y durante el transcurso del mismo, formulará su pedido.

Hamán se retiró muy alegre, por los honores recibidos, y relató todo a su familia. En tanto, durante esa noche, el rey no podía dormir, por eso solicitó que traigan el libro de los recuerdos y le lean de él. 

Los siervos cumplieron con el pedido, y hallaron allí, el acto de Mordejai, cuando entregó a Ester, el informe de los asesinos que pretendían eliminar al rey, salvándole así la vida.

El mandatario preguntó que se ha hecho a Mordejai en retribución, y le respondieron que no le ha sido hecha ninguna cosa.

En tanto, Hamán se aproximaba para comunicar al rey sobre la decisión que había tomado de colgar a Mordejai.

En ese momento el rey preguntó: ¿quién está en el patio?. Le respondieron: es Hamán. El monarca dijo: ¡Que entre!.

Una vez adentro, el rey dijo a Hamán: ¿qué se debe hacer al varón al que el rey aprecia de manera especial?.

Hamán pensó que el mandatario se refería a él, por eso le dijo: Al varón al que el rey aprecia de manera especial, se lo debería traer vestido con ropas del reinado, que han sido vestidas por el rey, en un caballo en el que ha cabalgado el rey, y le debería ser colocada la corona del reinado sobre su cabeza. Tanto la vestimenta, como el caballo, han de ser entregados en manos de uno de los ministros del rey, para que vista al varón al cual el rey aprecia de manera especial, y se encargue de colocarlo sobre el caballo, al que llevará por las calles de la ciudad, pregonando delante de él: ¡Así se hace al varón al cual el rey aprecia de manera especial!.

El rey, tras escuchar lo que Hamán había dicho, le respondió: Apresúrate, toma la vestimenta y el caballo, y haz todo lo que habéis hablado, a Mordejai el judío, quien se sienta en el portón del rey. No disminuyas nada de lo que has hablado.

Hamán no tuvo otra alternativa que cumplir la orden al pie de la letra, y se sintió tremendamente humillado por ello. Luego asistió al banquete organizado por la reina Ester, y allí tuvo lugar su final, ya que la reina, contó al rey que su ministro Hamán pretende exterminar al pueblo judío, al cual ella pertenece. 

El rey se levantó enfurecido, y salió al jardín. En tanto Hamán, se dirigió a la reina Ester para pedir clemencia por su vida. Al cabo de unos instantes, el rey regresa, y en ese momento, Hamán cae sobre la cama en la que se hallaba la reina. (En aquel entonces, era usual recostarse en camas para comer).

El rey, al contemplar la escena clamó: ¿Pretendes tomar a la reina en mi propia casa y frente a mi presencia?.

Jarbona, que era uno de los servidores del mandatario, le informó que afuera, aun está preparada la horca que Hamán dispuso, con intenciones de colgar allí a Mordejai. Inmediatamente después de escuchar eso, el rey ordenó que cuelguen allí a Hamán. Y así aconteció.

El rey dio la casa de Hamán a Ester. Ella reveló al soberano que Mordejai la había criado, y le contó todo lo que había hecho por ella. Por eso, el mandatario quitó el anillo del dedo de Hamán, y se lo entregó a Mordejai. Luego, Ester dispuso a Mordejai en la casa que había sido de Hamán.

El decreto de Hamán de aniquilar a los judíos fue anulado, y Mordejai salió de delante de la presencia del rey, vestido con elegantes ropas del reinado, y una gran corona de oro. La ciudad de Shushán, que era la capital del imperio estaba muy contenta, y hubo para el pueblo de Israel luz, y alegría, júbilo y regocijo.

Reflexionando

Lo narrado permite concluir que Mordejai, en principio, estaba sentado en el patio del palacio con ropas simples. Luego fue conducido por Hamán sobre el caballo del rey, vistiendo las vestimentas del reinado. Posteriormente estuvo delante del soberano vistiendo ropas de rey, tras lo cual hubo para el pueblo judío luz y alegría, júbilo y regocijo.

Los sabios cabalistas enseñaron, que tal lo sucedido en esa oportunidad, acontecerá con la redención final -Gueulá-, la cual comenzará a emerger lentamente, hasta que la luz sea total.

Además, fue enseñado, que en realidad, el momento tan ansiado de la Gueulá podía haber llegado ya. Pero a causa de los pecados cometidos, la misma ha sido postergada. No obstante, si nos esforzamos en subsanar lo acontecido en el pasado, cumpliendo los preceptos de Di-s, podremos gozar muy pronto de la redención final. (Talmud, tratado de Avodá Zará)

Para conseguir este efecto deseado, el individuo debe saber y asumir, que cada acto bueno realizado, tiene una importancia rutilante para el Todopoderoso.

Para comprender este enunciado en forma gráfica, bastará con observar al sol, el cual a simple vista, tiene un tamaño minúsculo. Pues si uno cubre sus ojos con una de las manos, dejaremos de verlo. Este fenómeno deja la sensación de que el sol no es más grande que nuestra mano. Pero sabido es, que eso se debe a la distancia que nos separa de él, ya que en verdad, el sol es mucho más grande que nuestra mano, que todo nuestro cuerpo, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro país, y nuestro planeta en el que vivimos.

Esto mismo sucede con cada precepto realizado por nosotros, el cual puede parecer pequeño ante nuestros ojos, debido a que no podemos ver el alcance espiritual que se genera a partir del mismo. Sin embargo, para el Todopoderoso, posee un tamaño tan grande como el sol.

La razón expuesta nos permite comprender el motivo por el cual Di-s nominó decenas de miles de ángeles para que estén a cargo de cada uno de los preceptos. Fue con el fin de otorgar al individuo la retribución por el cumplimiento de los mismos.

Un punto que conviene destacar es, que el motivo por el cual ocurre lo descrito, es decir, que vemos al sol muy pequeño, cuando en realidad es inmenso, y lo mismo acontece con los preceptos cumplidos por las personas, se debe, a que nuestro nivel de percepción de la realidad se encuentra disminuido. Ello tuvo su comienzo con el pecado de Adam, el primer hombre, y luego prosiguió con la construcción del becerro de oro por parte de los integrantes del pueblo judío, en momentos en que Moshé subió a recibir la Torá. Estos dos hechos, provocaron que tanto la Torá, como los preceptos, se tornen mucho más materiales. Por eso, al efectuar cada uno de los mandamientos u ordenanzas, solo apreciamos el acto material realizado. Por ejemplo, la colocación de los flecos en las puntas de la ropa -tzitzit-, comer el pan ácimo en Pesaj, o similares. Pero no percibimos la proyección de ese precepto, ni la inmensa luz que se generó a partir del mismo, a tal punto, que serán necesarios decenas de miles de ángeles para otorgar al individuo el pago por haberlo cumplido.

Sintetizando

En síntesis, resulta que al realizar la persona un precepto material, el mismo parece ante sus ojos algo minúsculo y pequeño, pero ante los ojos del Todopoderoso, es algo muy grande. El motivo es, porque al efectuar un acto material, a través del mismo, se despierta la raíz espiritual de ese acto en los cielos, y la espiritualidad allí arriba no tiene medida ni límites. Por eso, fue dicho, que a la persona que lo hizo, la beneficiarán con mucha santidad, sin limites. 

En el libro Jovat Halebabot, (Jeshbón Hanefesh 5), explicaron como debe ser nuestra conducta, (teniendo en cuenta lo que hemos dicho en los párrafos de arriba). Allí consta: "No debe parecer ante tus ojos pequeña ninguna bondad que hagáis en nombre de Di-s, incluso que la realicéis a través de una palabra, o una mirada, pues lo poco que sale de ti, es considerado como mucho delante del Todopoderoso".

Reflexionando sobre lo que hemos trascrito, llegaremos a captar la importancia que tiene aprovechar correctamente cada instante de nuestras vidas, empleándolo para hacer el bien. Si conseguimos triunfar en esa empresa, y dedicar nuestras fuerzas a actuar únicamente de acuerdo a la voluntad de Di-s, en ese caso, en muy poco tiempo, seguramente podremos gozar de la llegada del Mashiaj, la redención final, y el cumplimiento de lo anunciado por el versículo: "Andaré entre vosotros, y seré para vosotros por Di-s, y vosotros seréis para Mi por pueblo".

Purim Sameaj -Feliz Purim-

Fuentes utilizadas

3 - Tana Debei Eliahu
4 - Sanedrín 97a
5 - Talmud, tratado de Avodá Zará
6 - Reshit Jojmá, shaar Hairá 4: 35-37

Indice de Festividades  
 
 

 

  .  
.

Busca el libro con tu nombre aquí


Frases inspiradoras

En esta época moderna, donde hay tanta tecnología e innovación, es cuando más falta hace la energía humana salida directamente del corazón, y transmitida personalmente, sin la mediación de ningún intermediario tecnológico; esa pequeña pero gran acción es capaz de revivir las esperanzas y renovar la energía de la persona con quién hablamos, y también la nuestra propia.

—————

No siempre es suficiente con la buena disponibilidad, y la capacidad individual, ha veces para triunfar también hay que valerse de la creatividad.

—————

Donde hay unión no hay traición, pero si surge división, la invasión de los sentimientos de odio y rencor crecerán y se multiplicarán, y nadie ganará; por eso, siempre es bueno multiplicar los esfuerzos para conservar la unión, que aunque mucho se pierda en lo que respecta a los deseos personales, será mucho más lo que se gane por el efecto de la fuerza grupal conjunta.


 

Conoce la Energía
de las letras de
tu NOMBRE


¡Este libro te ayudará a superarte!

Vídio de Presentación

 

¡Imperdible!

¡Más Novedades!

  .  
.

¡Únete a la página y conoce todas las novedades!

Click aquí


¡Ya está en librerías!

  .  
.

 

Clik aquí para saber más


¡La novedad que todos estaban esperando!

Si te apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer un libro que seguro te fascinará: Numerología y Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.

En el mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además, hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales, vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.

Todo está explicado en forma clara y amena. Muy recomendado: IPara conocer más sobre el libro Numerología y Cábala, click aquí

     
.

Envíanos tu comentario

Nombre:

E - Mail:

Asunto:

Recomendado
Redes Sociales
Imperdible
Seguimiento
Novedad
Buena onda
Editoriales
Entretenido
Sensacional
Videos Alegres
Shabat
 
 
 


Copyright 2007 Todos los derechos reservados
Judaismo Virtual

 

fin