Festividades Judías

Lag BaOmer

Veamos primeramente qué es Lag BaOmer: 

“Lag” es una sigla que representa el número 33, en tanto que “Omer“ es la ofrenda traída por la nueva cosecha. Por lo tanto Lag BaOmer significa: el día 33 de la cuenta del Omer

En este día se celebra, entre otras cosas, el cese de la mortandad de los alumnos de Rabí Akiva. 

LA HISTORIA DE RABÍ AKIVA Y SUS ALUMNOS

Rabí Akiva, tenía cuarenta años y aun no sabía estudiar Mishná, ni Talmud, solo conocía los versículos del Pentateuco. (Abot de Rabí Natán 6: 2- Binian Ieoshua)

Cierta vez se hallaba frente a un manantial, y preguntó: "¿Quién perforó esta roca?".

Le respondieron: "Las aguas que caen sobre ella cada día". Y también le dijeron: "¿Acaso no lees el versículo: 'Las aguas perforan la roca'?". (Este versículo consta en el libro de Iob, y él solo sabía los del Pentateuco).

Rabí Akiva, tras escuchar eso comenzó a razonar, hasta que sentenció: "Si lo frágil penetró en lo duro, las palabras de Torá que son duras como el hierro, con más razón que podrán penetrar en mi corazón que es de carne y sangre".

Inmediatamente después de haber llegado a esta conjetura, fue junto con su hijo a pedir a un maestro de niños que les enseñe a ambos Torá.

El maestro escribió el alfabeto y comenzó a enseñarle los valores de las letras, y también como se las debe interpretar. Luego les enseñó temas más avanzados, hasta que completó el estudio toda la Torá escrita.

Luego Rabí Akiva fue en busca de Rabí Eliezer y Rabí Ieoshúa para que le expliquen acerca de la Mishná y su correspondiente interpretación.

Una vez allí, cada vez que escuchaba una ley de boca de alguno de sus nuevos maestros, se retiraba y comenzaba a meditar: "Esta letra aquí ¿Qué sentido tendrá?. ¿Y esta otra, para que hubiere sido escrita?". Luego de su meditación, iba con todas estas preguntas a consultar a su maestro para pedirle que le explique.

UN EJEMPLO

Rabí Shimon ben Elazar dio un ejemplo alusivo, explicando a qué se parece el caso de Rabí Akiva: a un picapedrero que picaba piedras en la montaña. 

Ocurrió una vez, que este trabajador tomó su pico, y comenzó a golpear la roca. Al hacerlo, provocaba que se desprendan pequeñas piedrecillas. En medio de su tarea, llegaron al lugar algunas personas y le preguntaron: ¿Qué haces?.

El individuo respondió: "Quiero arrojar toda esta montaña al río".

Los visitantes le sugirieron: "No puedes hacerlo tu solo".

El picapedrero no reparó en los visitantes y continuó abocado a su labor, hasta que llegó a una inmensa roca, muy difícil de romper. Sin embrago, esto no desmoralizó al sujeto, quien totalmente decidido se dirigió a una posición desde la cual podía golpear por debajo. Permaneció en ese lugar por un tiempo prolongado, hasta que tras varias horas de faena consiguió hacer rodar la enorme roca, y esta cayó al río.

Al contemplar esta escena, los que observaban le dijeron: "No hay un lugar más indicado para ti que este".

Y sentenció: “Esto mismo hizo Rabí Akiva con Rabí Eliezer y Rabí Ieoshúa”.

UNA ANÉCDOTA 

En cierta oportunidad, Rabí Tarfón dijo a Rabí Akiva: "Este versículo se refiere a ti: (Iob 28: 11) 'Las aguas de los ríos obturó, y (al secarse las aguas que por allí circulaban) lo oculto (que estaba debajo de las mismas) salió a la luz'. Así hizo Rabí Akiva, las cosas que estaban ocultas de las personas, él las sacó a la luz".

LA VIDA DEL SABIO

Cada día Rabí Akiva solía traer un atado de paja. La mitad la vendía para adquirir alimentos, como así lo más indispensable para vivir, y la otra mitad la utilizaba para sus demás necesidades. 

Cierta vez, sus vecinos se quejaron y le comunicaron: "¡Akiva, nos estás arruinando con el humo, véndenos la paja y con ese dinero comprarás aceite, y estudiarás a la luz de la lámpara!".

Rabí Akiva les respondió: "Sucede que yo le doy muchas utilidades, pues esta paja me sirve para estudiar cuando la enciendo, para calentarme frente a ella, y también para dormir sobre la misma".

POBRE PERO FELIZ

Los sabios dijeron, que en el futuro, Rabí Akiva pondría en aprietos a todos los hombres pobres en momentos del juicio ante El Eterno. Pues, pues si les preguntaren: "¿Por qué no estudiaste?". 

Ellos seguramente responderán: "Porque éramos pobres". 

En ese momento la corte celestial les dirá: "Rabí Akiva era más pobre que ustedes".

Ellos ante esa situación probablemente responderán: "No estudiamos por causa de nuestros hijos".

Pero la corte les informará: "Rabí Akiva tuvo hijos e hijas".

Entonces dirán: "Es verdad, pero todo fue por causa de su esposa Rajel". 

Esta respuesta resultaría definitiva y contundente, pues es verdad que Rabí Akiva llegó a ser lo que fue gracias a su mujer. Pues, en verdad, fue ella quien envió a su esposo a estudiar.

Esto aconteció luego del avistamiento de su marido, cuando apreció que el agua perfora la roca. 

REMEMORANDO

Rabí Akiva contrajo enlace con su señora esposa, en épocas invernales. Al principio dormían entre la paja, pues no tenían almohadas ni colchones. Sin embrago, eran felices.

Cuando despertaban, la señora quitaba pacientemente la paja que se le había incrustado a su marido entre los cabellos mientras dormía. Hacía esto pese a que se trataba de la hija de Calba Sabúa, cuyo padre era multimillonario, y la había expulsado de su casa privándole gozar de todos sus bienes, cuando se enteró que había decidido casarse con Rabí Akiva. 

Al ver, que su mujer le quitaba los restos de paja de entre el cabello, dijo: "Si alguna vez tengo la posibilidad de ser un hombre rico, pondría sobre ti una corona con la ciudad de Jerusalén hecha en oro".

En eso, se apareció ante ellos el profeta Eliahu, adoptando el aspecto un menesteroso. Era porque deseaba reconfortar a la pareja a través de una prueba. 

Por eso se presentó, golpeó a la puerta, y llamó solicitando un poco de paja. A través de ese gesto, les demostró que ellos al menos tienen sobre qué dormir y sentarse, mientras que él ni eso. Además, aludió que su mujer dio a luz y no tiene donde hacerla recostar para que descanse, por eso esta solicitud de misericordia.

En ese momento Rabí Akiva manifiesta a su esposa: "¿Has visto?. Este hombre ni siquiera paja tiene (debemos estar contentos con lo que nosotros poseemos)".

Su señora le respondió: "Ve a casa de un Rabí a estudiar".

Rabí Akiva no lo pensó dos veces, y complació a su mujer. Llegó hasta donde vivían Rabí Eliezer y Rabí Ieoshúa, y al lado de ellos permaneció por el lapso de doce años. Luego de esto, emprendió el camino de regreso a su casa. 

Cuando llegó a su domicilio, antes de ingresar a la precaria vivienda, escuchó una voz de alguien que decía a su esposa: "Está muy bien lo que te hizo tu padre, quien te privó de todos sus bienes, por dos motivos: el primero es que tu esposo no se parece a ti en absoluto, pues no proviene de una familia distinguida como acontece contigo, por lo tanto es peor que tú. Y el segundo motivo, es que te dejó como si fueras una viuda en vida, pues ya hace varios años que te abandonó".

Ella respondió a este perverso diciéndole: "Si me hiciese caso, debería quedarse allí otros doce años".

Su esposo que causalmente escuchaba sus palabras pensó: "Ya que me da permiso, regresaré a estudiar". (Tratado talmúdico de Sanhedrin 50ª)

RABÍ AKIVA REGRESA AL ESTUDIO

El erudito se abocó de lleno al aprendizaje de la Torá, y al cabo de otros doce años, emprendió el regreso a su casa. Pero no lo hizo solo, lo acompañaban doce mil pares de alumnos suyos. 

Al enterarse la gente del lugar que el gran erudito llegaba, salieron a recibirlo honorablemente, y también su esposa se hallaba entre el público.

En eso el mismo malvado que había hablado a la señora palabras ofensivas, criticando a su marido hacía doce años, volvió a incitarla sugiriéndole: "¿Y tú para qué sales?".

Entonces la dama le respondió: (Proverbios 12: 10): "Conoce el hombre recto las necesidades de sus animales y el núcleo familiar, (y se apiada de ellos)".

La mujer pretendió acercarse para ver, pero los rabinos no se lo permitían, desplazándola. 

En eso Rabí Akiva vio lo que acontece y paralizó el corazón de los presentes con estas palabras: "Déjenla: lo mío y lo de ustedes, es de ella". (Todo lo que aprendí y todo lo que ustedes escucharon de mi, es gracias a ella).

Calba Sabúa escuchó acerca de la grandeza alcanzada por su yerno, y decidió solicitar la anulación de la promesa que había hecho de no permitir a su hija disfrutar de sus bienes. Y los sabios accedieron a este pedido.

LOS DISCÍPULOS

Acerca de los discípulos de Rabí Akiva, se dijo en el Talmud: 

Rabí Akiva poseía 24000 alumnos, los cuales residían en un trecho que abarcaba desde la ciudad de Guibat hasta Antipras. Todos ellos eran eruditos y sabios, sin embargo, la totalidad de los mismos murieron en un breve lapso de tiempo. 

Luego de este trágico suceso, el mundo quedó desolado, pues no había quien enseñe las palabras de la sagrada Torá al pueblo. Por eso, sin pérdida de tiempo, Rabí Akiva se dirigió al sur, y comenzó a instruir a Rabí Meir, Rabí Iehuda, Rabí Iosei, Rabí Shimón, y Rabí Elazar ben Shamúa.

Estos hombres fueron los que restituyeron la Torá al pueblo. Comenzaron a enseñarles para que sepan como servir al Eterno, y puedan cumplir los preceptos adecuadamente.

Respecto a los alumnos de Rabí Akiva que tuvo en el pasado, los 24000 que mencionamos antes, perdieron sus vidas por medio de una enfermedad espeluznante, difteria. (Talmud Iebamot 62b)

El motivo de este perecimiento fue, porque no se honraron los unos a los otros. No respetaban la manera en que el compañero interpretaba el estudio. Es más, el tipo de muerte que tuvieron, hace sospechar, que sumado a la falta de respeto y honor por el compañero, también llegaban a hablar blasfemias de ellos. (Maarshá).

Esta tragedia ocurrió en un lapso de tiempo muy pequeño, desde Pesaj hasta Lag Baomer. 

Lag Baomer representa el día 33 desde la presentación de la ofrenda “omer”, traída por la nueva cosecha. Y como la cuenta del omer comienza el segundo día de Pesaj, resulta que no transcurrieron más de 33 días desde que los alumnos de Rabí Akiva comenzaron a morir, hasta que acabaron de hacerlo. Es por eso, que en el código de leyes judío –Shulján Aruj- se estableció:

“Se acostumbra no contraer enlace matrimonial desde Pesaj hasta Lag Baomer, porque en ese tiempo murieron los alumnos de Rabí Akiva” 

También está escrito: “Se acostumbra no cortar el cabello desde Pesaj hasta Lag BaOmer, (en señal de condolencia)”

En tanto, el sabio Ramá agregó: “En ese día se aumenta ligeramente en alegría, y no se recitan en las plegarias los ruegos especiales por nuestros pecados -tajanunim-” (Shulján Aruj Oreaj Jaim 493: 1)

Baer Heiteb acotó: “un destacado erudito acostumbraba recitar el ruego especial conocido como “Najem”, que se pronuncia en el día 9 de Av, fecha en que fue destruido el Templo Sagrado. Este hombre también recitó Najem en Lag Baomer, y fue castigado (del Cielo)”.

Por lo tanto, debemos alegrarnos en Lag BaOmer y festejar la dicha que tenemos al poder estudiar la Torá y enseñarla libremente.

No te pierdas estos interesantes artículos relacionados
 

 

Indice de Festividades  

Envíanos tu comentario

Nombre:

E - Mail:

Asunto:

Recomendado
Redes Sociales
Imperdible
Seguimiento
Novedad
Buena onda
Editoriales
Entretenido
Sensacional
Videos Alegres
Shabat
 
 
 


Copyright 2007 Todos los derechos reservados
Judaismo Virtual

 

fin