Las
poblaciones amuralladas desde los días de Ieoshúa bin Nun,
las cuales estaban amuralladas cuando Ieoshúa conquistó
la tierra, aunque sea que en la actualidad carecen de murallas,
leen la Meguilá, el quince de Adar.
En tanto, las aldeas y las grandes ciudades leen el catorce,
como fue dicho: “por eso, los judíos no protegidos por murallas
-iehudim haperazim-, que habitan en ciudades no amuralladas,
tornan al día catorce del mes Adar, (una jornada de) alegría,
banquete y día festivo” (Ester 9: 19), y al ser que los
judíos no protegidos por murallas -perazim- leen el catorce,
aprendemos que los que están amurallados leen el quince,
pues (tal como se narra en la Meguilat Ester), los judíos
que se encontraban en Shushán y los que estaban en las ciudades
no amuralladas, no descansaron de sus enemigos en un día,
sino que los perazim descansaron el catorce, y los que estaban
en Shushán el quince, y cada uno tornó al día en que descansaron,
día de banquete y alegría (Ester 9: 16-18); por eso, cuando
establecieron el día festivo para las generaciones, establecieron
para cada uno el día en que descansaron, los perazim el
catorce, y Shushán el quince. Y, dado que Shushán era una
ciudad amurallada, establecieron que las poblaciones amuralladas
son consideradas en este aspecto como Shushán, en las cuales
se lee el quince.
Ahora bien ¿por qué tomaron (para establecer el día festivo
para las generaciones) el amurallado del tiempo de Ieoshúa
bin Nun, y no el del tiempo de Ajashverosh (el rey que gobernaba
en esa época), como Shushán?.
En el Talmud de Jerusalén se explica el motivo, para conceder
honor a la tierra de Israel, la cual se encontraba asolada
en los días de Ajashverosh, y en sus ciudades no había murallas,
y si consideraban el amurallado del tiempo de Ajashverosh,
la ley para todas las ciudades de Israel hubiese sido como
el de las ciudades no amuralladas, por eso decretaron, que
todas las ciudades que estaban amuralladas en tiempos de
la conquista de la tierra, lean el día quince como Shushán,
aunque sea que ahora no tienen murallas, “y habrá recuerdo
en la tierra de Israel por este milagro” (Rambam).
De lo
estudiado resulta, que existen dos tiempos establecidos
para la lectura de la Meguilá, quince de Adar para las poblaciones
amuralladas desde Ieoshúa bin Nun, y catorce para las ciudades
no a uralladas y las aldeas. (Meguilá, 1: 1, R' P. Kehaty)
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