Este
ayuno que lleva a cabo el pueblo de Israel, se debe a un
hecho histórico trascendental que tuvo lugar en el
pasado y narraremos a continuación. Citaremos asimismo
los versículos que lo describen, para otorgar mayor
precisión de los hechos.
REINADO
DE IEHOIAKÍN
En
este pasaje que citaremos a continuación, se narra
acerca del rey Iehoiakín -Joacim-, quien gobernó
sobre israel, aunque sin mostrar fidelidad ante El Eterno.
Es decir, hizo todo lo contrario al rey David, quien había
sido totalmente fiel a Di-s, y llevado a Israel a la cúspide.
Pero tras la muerte de David, y luego, la de su hijo Shelomó
-Salomón-, las cosas comenzaron a cambiar.
Esto
es lo que declaran los versículos
Iehoiakín -Joacim- cuando comenzó a reinar,
era de veinticinco años de edad y once años
reinó en Jerusalén. El nombre de su madre
fue Zevuda hija de Pedaía, de Ruma. E hizo lo malo
ante los ojos de El Eterno, conforme a todas las cosas que
sus padres habían hecho. (2 Reyes 23: 36-37)
Luego,
el capítulo 24 prosigue diciendo:
En
sus días, subió en campaña Nabucodonosor
rey de Babilonia y Iehoiakín fue siervo suyo por
espacio de tres años, pero luego se rebeló
contra él.
Mas El Eterno envió contra Iehoiakín tropas
de kasdim -caldeos-, tropas de Aram -Siria-, tropas de moabitas
y tropas de amonitas, los cuales envió contra Judá
para que la destruyesen, conforme a la palabra de El Eterno
que había hablado por sus siervos los profetas.
Ciertamente
vino esto contra Iehudá –Judá- por boca
de El Eterno, para apartarla de su presencia, por los pecados
de Mensahé –Manasés-, y tal como lo
que él había hecho; asimismo por la sangre
inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén
de sangre inocente; El Eterno, por tanto, no quiso perdonar.
Los
demás sucesos de Iehoiakín, y todo lo que
hizo, está escrito en el libro de las crónicas
de los reyes de Judá.
Y
durmió Iehoiakín con sus padres, y reinó
en su lugar Iehoiajín -Joaquín- su hijo. Y
nunca más el rey de Egipto salió de su tierra;
porque el rey de Babilonia le tomó todo lo que el
rey de Egipto tenía, desde el río de Egipto
hasta el río Eufrates.
IEHOIAJÍN
ES TRASLADADO A BABILONIA
De
dieciocho años era Iehoiajín cuando comenzó
a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses.
El nombre de su madre fue Nejushta hija de Elnatán,
de Jerusalén. E hizo lo malo ante los ojos de El
Eterno, conforme a todas las cosas que había hecho
su padre.
En
aquel tiempo subieron contra Jerusalén los siervos
de Nabucodonosor rey de Babilonia, y llegó a la ciudad
para sitiarla.
Vino también Nabucodonosor rey de Babilonia contra
la ciudad, cuando sus siervos la tenían sitiada.
Entonces salió Iehoiajín rey de Judá
al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos,
sus príncipes y sus ministros; y lo prendió
el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado.
Y sacó de allí todos los tesoros de la casa
de El Eterno, y los tesoros de la casa real, y trituró
todos los utensilios de oro que había hecho Salomón
rey de Israel en la casa de El Eterno, como El Eterno había
dicho.
Asimismo
exilió a toda Jerusalén, a todos los príncipes,
y a todos los hombres valientes, hasta diez mil exiliados,
y a todos los artesanos y guardias de los portones; no quedó
nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra.
Del
mismo modo exilió a Babilonia a Iehoiajín,
a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales
y a los poderosos de la tierra; los exilió de Jerusalén
a Babilonia.
A
todos los hombres de guerra, que fueron siete mil, y a los
artesanos y guardias de los portones, que fueron mil, y
a todos los valientes para hacer la guerra, llevó
cautivos el rey de Babilonia.
Y
el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Iehoiajín
a Matanía su tío, y le cambió el nombre
por el de Tzidkiahu –Sedequías-.
REINADO
DE TZIDKIAHU
De
veintiún años era Tzidkiahu cuando comenzó
a reinar, y reinó en Jerusalén once años.
El nombre de su madre fue Jamutal hija de Iermiahu –Jeremías-,
de Livna. E hizo lo malo ante los ojos de El Eterno, conforme
a todo lo que había hecho Iehoiakín. Vino,
pues, la ira de El Eterno contra Jerusalén y Judá,
hasta que los echó de su presencia. Y Tzidkiahu se
rebeló contra el rey de Babilonia.
LA
CAÍDA DE JERUSALÉN
Este
acontecimiento se aborda en el capítulo 25, en el
comienzo del mismo.
Aconteció
al noveno año de su reinado, en el mes décimo,
a los diez días del mes, que Nabucodonosor rey de
Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalén,
acampó sobre ella y construyó torres alrededor.
Este
es el motivo por el cual se ayuna el diez de Tevet, por
la tan lamentable desgracia acontecida en el pasado. Ayunado
y meditando sobre la historia acaecida, intentamos subsanar
y reparar el móvil que provocó la caída
de Jerusalén.
Nuestra
compenetración con este día, hace que podamos
tomar conciencia de los errores pasados, y nos sea posible
construir un mundo mejor para el futuro, fieles a Di-s,
hacedores de sus ordenanzas. Como en los días de
antaño, antes de producirse el declive.
El
Eterno aguarda incesante nuestra decisión, y nuestro
cambio de actitud, para que merced a este buen proceder
de nuestra parte, envíe al ansiado Mesías.
Así nos redimirá totalmente de este tan prolongado
exilio en el que nos hallamos inmersos, y que dio comienzo
el 10 de Tevet, con el suceso narrado.
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