Hace
un par de meses ayude a una amiga en preparar unas niñas
para sus Bat Mitzva, en una de las clases, les dejamos hacer
preguntas libres, para contestar sus inquietudes, de temas
de índole judaico , no solo el tratado ese día,
hubo una joven que me impacto con su pregunta y su preocupación.”¿Cómo
se que esta es la verdadera religión?”, una
interrogante que me sigue resonando y que me hizo reflexionar.
El
judaísmo es más que una religión. El
judío es el descendiente de aquellos esclavos que
salieron de Egipto. Descendiente de los que presenciaron
la entrega de la Tora en el pie del monte Sinaí.
Ello marcó el comienzo de nuestra liberación,
inicia la libertad espiritual del pueblo judío y
ahora esperamos la redención final para lograr nuestra
libertad física. Desde entonces hemos tenido la libertad
espiritual de unirnos con lo infinito a diario, en lo cotidiano
y refinando lo físico.
No hay persecución, inquisición u holocausto
que pudiera haber acabado con ello, porque siempre tendremos
opciones, misiones y por último la actitud frente
a los hechos que definirán muchos aspectos de la
visión hacia donde queremos, podemos o debemos ir.
El judío representa el emblema de la tolerancia civil
y religiosa. "Amad al extranjero y al residente temporáneo",
ordenó Moisés, "porque vosotros habéis
sido extranjeros en la tierra de Egipto."(5)
El
ser judío no es una raza porque entonces no habría
conversiones, no es una nacionalidad porque no todos somos
nacidos en Israel, no es una religión pues no solo
los religiosos son judíos.
Un
judío es un estado espiritual del ser. Es todo ser
humano que posee un alma judía, independientemente
de su raza, estilo de vida o la religión que profesa.
No importa quién sea ni que hace; si tiene un alma
judía, es judío. Y nada de lo que haga o decida
hacer o dejar de hacer puede destruir esa condición
(2).Un alma espiritual que investida en un cuerpo físico
es capaz de conectarse a través de hechos concretos
con su creador, con lo intangible, uniendo lo material y
lo espiritual, la materia y la energía.
Al
ser adultos vamos aprendiendo destrezas, para ejercernos
como mejores y mas preparadas personas, padres, leemos,
tomamos cursos, estudiamos, aprendemos de nuestros errores,
escuchamos consejos y experiencias ajenas, consultamos con
especialistas. Para ejercer una profesión vamos a
la universidad y nos preparamos, la vida es un constante
aprendizaje. Cada cosa que queramos: ser adulto, padres,
profesional, artista, atleta, tenemos que actuar y ejercernos
como tal, como es que pasamos una vida sin preguntarnos
¿Por que soy judío? ¿Qué quiere
decir eso?
¿Como me ejerzo como judío? ¿Soy diferente?
Nuestras
enseñanzas y valores, el modo de vida nos vincula
y une unos a otros, vivimos en comunidades porque necesitamos
unos de otros, de un minian para rezar, de un colegio, de
kashrut, un Rabino, un maestro, shojet (el que no vive en
comunidad igualmente sigue siendo judío, pero con
mas peligro de asimilarse).
Hubo
épocas oscuras pero las almas judías no estuvieron
en la oscuridad. Los judíos se vieron forzados a
las peores situaciones pero siempre fueron y seremos ricos
con nuestra “riquezas” única, nuestro
legado, una Tora plena de valores, enseñanzas, que
ha sido transmitida de padres a hijos, de generación
a generación tal cual la recibimos, hace más
de dos mil años (3). Cualquier judío que viniera
de otra época o tiempo se estaría colocando
los mismos tefilin, rezando de igual forma, la misma circuncisión,
los mismos tehilim (Salmos), la misma Tora, el mismo Di-os.
Debemos enseñar a nuestros hijos lo que es el verdadero
significado de ser judío, no solo sobrevivientes
de persecuciones, o por que el abuelo y la abuela eran,
es mucho más que eso, el judaísmo enseña
que somos creados a imagen de Di-os, y por lo tanto cada
persona es única y valorada; que la moral no es relativa
sino absoluta; que los seres humanos son socios con Di-os
en la creación, con la misión de recrear el
cielo en la tierra. (6), que cada uno es insustituible,
con una misión propia, con algo único para
aportar al mundo, apoyando al prójimo.
El
judío es ese ser sagrado que ha bajado la luz de
los cielos y a través de el ha iluminado el mundo
entero (5). El judío es el que dice que el infinito
no esta arriba en los cielos. El infinito es aquí
y ahora, en el momento que se encuentra en su vida, en la
situación que te halles, en el presente, siempre
hay algo que puedes hacer y unirte con el infinito, unido
al pasado por una historia milenaria, con ejemplos de los
Abot (padres): Abraham, Isaac,Yaacob y de las Imaot (madres):
Sara Rivka,Rajel y Lea, de ejemplos como Ruth, Miriam, Aharon,
Rabi Akiva …Bal Shem Tov…..Moises…Maimonides…..
De hecho, el judío es el ser capaz de unir el punto,
donde el mundo material y finito se encuentra con la Divinidad
infinita a través de una mitzva (un precepto): que
es EL ACTO DE FUCIONAR lo físico con lo divino en
un solo acto. Con una simple acción física
puedes unir el cielo y la tierra, puedes traer luz al mundo.
“La
historia judía enseña que si hay un propósito
en la existencia humana, y que no nacemos solo para vivir
y morir como bestias” (4).Si bien vivimos en mundo
material , no todo los que nos rodea es tangible o palpable
físicamente, muchas de las metas que nos trazamos,
en realidad no son visibles, como el amor, la amistad, la
harmonía, la fe, la alegría, el compañerismo,
la felicidad…..si bien “tocamos” a nuestra
pareja, amigo, hijo nos une algo más que lo meramente
físico. A veces palpamos el éxito, la fama,
el dinero, pero aun así sentimos que “algo”
nos sigue faltando, algo que nos de más sentido,
que nos dé una sensación de plenitud, de sentirnos
realmente completos. Esa sensación de plenitud que
la encuentras cuando eres capaz de conectarte con tu propia
alma y trascender lo meramente material.
Hay
quien busca a Di-os arriba en lo alto. Nosotros lo encontramos
en lo cotidiano, en la ayuda al prójimo, en la luz
de unas velas, en la alegría de los niños,
en las páginas de la Tora (1), en las palabras sinceras
a un amigo, en un consejo, en el silencio, en la forma de
vestir, en lo que comemos, en lo que pensamos, en lo que
decimos y en lo que dejamos de decir, en lo que hacemos,
en una bendición, en una plegaria, en una moneda,
en una sonrisa, en una meditación….es la superación
del alma y de lo espiritual aquí en un mundo físico.
Este legado que Di-os nos entrego en Sinaí nos volvió
una luz para las naciones. Esa es nuestra misión….
Y este es el secreto del pueblo judío, búscalo,
apréndelo y enséñaselos a tus hijos.
Nelly
kaufman de klein
Bibliografía
1.-Rumbo a tu judaísmo vol 19 no.- 3 año 2008
2.-Rumbo a tu judaísmo vol 15 no.- 2 Año 2004
3.- www.jabad.org.ar
4.- La historia de Los Judíos por Paul Johnson
5.- leo nikolaievitch tolstoy
6.- http://www.jabadve.com
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