Le preguntaron una vez a una persona ¿Cuál
es la diferencia entre ignorancia y apatía?
Y
esta respondió: “No sé, ni me importa”.
Si
buscamos en el diccionario tenemos:
Ignorancia:
1. f. Falta de ciencia, de letras y noticias, general o
particular.(Real Academia Española ). Sin conocimiento.
Apatía:
Impasibilidad del ánimo. Estado en el que el sujeto
permanece indiferente, y presenta una Incapacidad para reaccionar
ante situaciones que deberían suscitar emociones
o intereses. Alguien sin sentimientos.
“Y
quien incrementa conocimiento incrementa dolor.”(Kohelet
cap. 1: 18)
La conciencia del ser humano es uno de los mejores elementos
que poseemos. El ejercido de la misma, es la demostración
inequívoca de nuestra salud mental y de la posibilidad
de tener un mundo mejor. Preferimos el dolor causado por
la sabiduría a la “quietud” derivada
de la ignorancia de los hechos.
Cuando se nos presente ciertas situaciones, sea por ejemplo
con nuestros hijos e insistimos en ignorarlas, lejos de
resolverse se empeora y nuestra tardía intervención
hace más dificultosa la solución de la misma,
donde además deberemos aceptar sus consecuencias.
El ignorar pequeñas señales o acciones, no
hace más que complicar su resolución. Es como
el auto al que se le prende una luz del tablero avisando
que algo está fallando y en vez de llevarlo al taller
lo ignoramos y a los pocos días nos deja parados
en plena vía.
El saber y la razón hablan, la ignorancia y el error
gritan. (Anónimo), por ello mucho más cómodo
es ser ignorantes o hasta apático con hechos y/o
situaciones que creemos que no nos afectan que sentirnos
que nos incumben o interesan.
“La ciencia pudo haber encontrado una curación
para la mayoría de los males; pero no ha encontrado
ningún remedio para el peor de él todo: la
apatía de seres humanos”(Helen Keller).
Aunque
parecen “Males” separados, la apatía
puede llevar a la ignorancia, o la ignorancia llevar a la
apatía, así que no importa por donde empiece
termina igualmente en el mismo punto. Una forma segura de
salir de esta dicotomía es dando un paso hacia adelante,
irse preparando, ir apagando la ignorancia para anular la
apatía. Debemos “movernos” tratar de
proponernos pequeñas metas que nos mantengan en movimiento,
seguir el rumbo de nuestras vidas, no dejarnos “contaminar”
con las distracciones o limitaciones externas, la vida es
un constante aprender, crecer, podemos modificar ciertos
aspectos, según sea necesario hacerlo y rectificar,
aprender y seguir, porque la apatía nos lleva a la
inercia, inamovilidad y el fracaso.
La
Tora dice: “Un hombre debe enseñar a su hijo
tres cosas: Tora, un oficio, y natación”.(Talmud).
En ello se denota que no debe haber cabida para la ignorancia
y con la enseñanza de la Tora no debería haber
apatía, porque debemos saber quiénes somos,
que se espera de nosotros como personas, debemos prepararnos,
estudiar, saber que nunca estamos solos, porque Di-os está
con nosotros en nuestras vidas, entendemos cual es el camino
correcto, los valores y lo trascendente en la vía,
que debemos tener un oficio para ejercer y tener los medios
para vivir y seguir preparándonos, que debemos tener
y adquirir las herramientas para lograrlo y estar conectado
con nuestra esencia. La vida es un constante aprender que
no cesa mientras estemos vivos. La ignorancia y la apatía
son partes del yetzer hara (inclinación al mal) y
son retos que debemos vencer día a día y hacer
de nuestras vidas unas cada vez mejores.
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