Hace
muchos años en un examen que tuve de física
practica en el colegio, me toco una pregunta de armar un
circuito y este debía funcionar, ¡sabía
hacerlo!, “Que suerte que me toco una pregunta tan
fácil”, pensé dentro de mí, lo
arme rápido y cuando el profesor me vio que había
terminado me Pregunto: ¿Esta listo? le dije:”
si”, pregunto de nuevo: ¿Seguro? Pensé:”
Me quiere confundir “y le respondí: “Si
seguro.”
Mi
sorpresa fue enorme al darle al encendido, ¡no paso
nada!, volví a revisar cada pieza , estaba seguro
que estaba bien, no entendía que pasaba, el profesor
me miraba con una sonrisa picara, me daba entender que algo
se me estaba olvidando, me dio tiempo suficiente para rechequear,
sin embargo no encontraba mi error, estaba tan segura de
saberlo ¿Que me paso?, el profesor noto mi nerviosismo
y me cara que se rendía frente , lo que parecía
mi fracaso ,pregunto :¿Te rindes?, me señalo
algo con el dedo y ¡uffff! no lo había enchufado
a la corriente !!!, lo conecte e inmediatamente función.
Muchas
veces hacemos cosas en nuestras vidas y de alguna forma
sentimos que algo le falta, igual con la relación
con las personas, lo que falta es conectarse, todo listo
pero falta “encenderlo”.
Así
como el proyecto de física practica hecho perfecto,
solo que no lo enchufe, faltaba conectarlo a la fuente del
poder.
Podemos
vivir una vida trabajando y logrando nuestras metas de cambiar
de carro cada par de años, viajar varias veces al
año, mudarnos según se cotice las mejores
zonas residencial , sin embargo cuando nos toca hacer verdaderos
balances sentimos, aunque no lo confesemos ,que nos falta
“un algo”.
En
el mundo actual donde existe una crisis económica
mundial, donde ocupamos más horas en tratar de producir
más ,tenemos menos tiempo para pensar y reflexionar
o de rezar o celebrar festividades. El punto es que se nos
pasa una vida vivida en una sola dimensión, sin darnos
cuenta que el trabajo y el dinero que percibimos es un medio
y no un fin.
Por
tratar de salir a flote y tener éxito y mejorar la
posición económica, olvidamos que el trabajo
es un medio para vivir mejor, darle lo mejor a la familia,
pero no solo desde el punto de vista económico y
material, sino de consolidar una familia, tener tiempo para
compartir más.
Mejor
calidad de vida no quiere decir comprar objetos más
caros o de marca.
Es poder vivir en familia, celebrar juntos, compartir, dar
presencia a los nuestros y además aportar otra dimensión
al conectarse con Di-os a diario, dando, rezando, ocupándose
de los necesitados o enfermos. Cada día deberíamos
conectarnos con nuestros hijos, verlos, hablar con ellos
demostrarles que son importante y que la vida no se trata
solo de tener, sino de ser, ser una persona completa una
que sabe las prioridades del momento, la importancia de
cada uno a su alrededor y de trascender al lograr conectarse
a la esencia misma que no es otra más que la de Di-os.
Así
como mi circuito de física, tenía todas las
piezas en su lugar y aun así no funcionaba por no
estar enchufada a la fuente de poder, así somos los
seres humanos que a veces olvidamos realmente nuestra real
misión y tenemos todo lo que se necesite para ser
feliz, sin embargo, nos falta la fuente de poder, el darles
a nuestras vidas y de la familia una dimensión mejor,
un tiempo de compartir, un tiempo de dar, un tiempo de Di-os.
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