-Tu
Bishvat, es el 15 del mes de Shvat, y es considerado el
Rosh Hashana de los árboles.
Son
muchas las referencias que hay en nuestras escrituras acerca
de las plantas y el mundo vegetal, la primera aparece en
el Libro Bereshit ,:”Y dijo Di-os: Produzca la tierra
plantas……., según su especie……..”
Mas
adelante, después de haber creado a los cielos, las
estrellas, las plantas, los animales y al hombre, inmediatamente
después de finalizar la creación, Di-os plantó
un jardín, como esta escrito: “Y el Señor
Di-os había plantado un jardín en Edén…y
puso allí el hombre..”” Y el Señor
había hecho brotar del suelo toda suerte de árboles
….. y el árbol del conocimiento del bien y
del mal.” (2:8-9 Bereshit).
Vemos
como aparece la primera referencia a lo que podría
realizar el hombre como una profesión: la de agricultor.
“Y
la mujer vio que el árbol era bueno para comida,
y que era una delicia para los ojos... y tomó de
su fruto y comió, y dio también a su marido,
que estaba con ella y el comió..” - Bereshit
3:6
El
primer acto de libre albedrío del hombre fue el elegir
y la primera elección
de Adán y Javá fue comer del "Árbol
del Conocimiento del bien y el mal" en el Jardín
del Edén. Igualmente notamos como por primera vez
una persona influye sobre otra.
En
tan pocos hojas de este Libro de la Tora se narran puntos
básicos de la vida del ser humano y su relación
con las plantas:
Di-os
nos dice que creó el mundo y además planto
un jardín.
Si queremos tener un hermoso jardín, hay que plantarlo,
cuidarlo, así igual sucede con la crianza de nuestros
hijos, hay que regarlos con amor, limites, educación,
cuidado. Un niño que se dejan crecer como monte,
no tiene chance de producir flores de ingenio.
Tal
como existen diferentes variedades de plantas en nuestro
planeta, así es el ser humano, cada niño que
nace, cada uno con su misión, anhelo, metas, temores,
habilidades, limitaciones, sin embargo todos tenemos la
posibilidad de trascender con nuestras propias herramientas,
el todo esta en prepararnos, ser constantes, aprender de
nuestros errores, rodearse de buenos maestros y buena compañía
porque:”A quien buen árbol se arrima, buena
sombra lo acobija”.
Un árbol consta de raíz, tronco, ramas, y
el fruto que contiene las semillas, asimismo el hombre debe
estar conectados a sus raíces, a su esencia, a su
alma (neshama), las ramas simbolizan nuestro comportamiento
y crecimiento, el fruto representa el regocijo de haber
sembrado, el poder multiplicare, no solo a nivel físico,
a través de hijos, sino a través de arduo
trabajo, desarrollo como personas, porque el que siembra,
siempre cosecha, por eso hay que tener cuidado de lo que
se siembra porque el que” siembra vientos cosecha
tempestades” y el que siembra fe cosecha sueños.
"El
pensamiento es la semilla de la acción"( Ralph
Waldo Emerson), cuando tenemos un sueño y lo cultivamos
poco a poco lo llevamos a cabo, por ello es importante lo
que sembramos
Otra
similitud es que tanto las plantas, como el hombre necesita
de los cuatro elementos básicos para desarrollarse
y vivir: Tierra, agua, viento, y fuego.
Tierra:
Un árbol necesita estar plantado en la tierra, no
solo se nutre de el, sino que las raíces se desarrollan
para que el árbol tenga mas estabilidad, el hombre
que sus obras exceden a su sabiduría es como el árbol
de pocas ramas, pero raíces profundas. Una buena
base que se le de a un hijo en su educación hará
de el un individuo sólido, que no tambaleará
frente a situaciones difíciles que se le presenten
en la vida. También aprendemos que así como
cada árbol, el hombre debe mantenerse apegado a sus
fuentes, a sus raíces y por supuesto tener base solida
formada con una educación plena de valores que le
den una base para enfrentar los retos de la vida y no tambalee
frente a cada “tempestad”.
Agua:
las plantas necesitan ser regadas, absorber a través
de las raíces agua para alimentarse. Igualmente el
hombre necesita nutrirse, con el conocimiento de la Tora,
la cual es comparada con el agua. Del agua aprendemos que
para mantenerse a flote y no ahogarse hay que nadar, a veces
nos toca nadar contra la corriente, otras hay que dejarse
llevar por ella, en ocasiones tan solo flotar, o nos toca
nadar de espalda, otras por debajo del agua, siempre fijando
un rumbo y no perderlo para llegar a la orilla. Así
como el agua cambia de estado liquido a gaseoso (Vapor)
y solido (hielo) y sigue siendo el mismo agua del estado
liquido, igualmente nos toca en ocasiones cambiar para enfrentar
situaciones, pero sin perder nuestra esencia.
Aire:
Las plantas necesitan aire para vivir y desarrollarse, el
hombre al ser creado le fue insuflado un alma con el aliento
de Di-os. El respirar es vital para poder vivir, es algo
que hacemos constantemente, sin ni si quiera pensarlo, y
aunque no estemos pendiente igualmente ocurre. No podemos
dejar de respirar pues moriríamos, así es
la vida sigue pasando estemos o no dispuestos o preparados,
con sus posibilidades y potenciales, con sus lecciones y
enseñanzas. Tal como no dejamos de respirar, no podemos
parar la educación de nuestros niños, porque
de cada cosa que pasa a su alrededor hay un aprendizaje
que dar.
La ceremonia de Havdala (despedida del Shabat) la hacemos
oliendo besamin (especies: Clavo, canela o hierbabuena)
para despedir el alma adicional que desciende en Shabat,
había una ofrenda de incienso que se encendía
en la época que existía el Templo.
Fuego:
Las
plantas necesitan del calor del sol para vivir y crecer,
igualmente el hombre necesita de ciertas condiciones climatológicas
para vivir, necesita del abrigo cuando hay frió.
Pero no solo es necesario el calor físico, si no
el abrigo de familia y amigos. El “calor” de
apoyar a un amigo, de abrazar a un hijo, el calor que irradia
la presencia de una persona capaz de oír, sonreír,
o apoyar a alguien que lo necesite.
Como
vemos los cuatros elementos hacen referencia a una realidad
o necesidad tanto física como espiritual, no existe
una sin la otra, Todo lo que vemos en el mundo físico
se manifestó en lo espiritual también.
Es
importante sembrar en nuestros hijos cada día y regarlo
con cariño, amor, valores y limites y cuando crezcan
ellos mismos esparcir sus semillas y continuar el ciclo
de la vida.
Es
en este mundo físico, aprendiendo de él, aportando,
mejorándolo, sembrándolo, haciendo que lo
físico se conecte a lo espiritual es que realmente
haremos un mundo mejor, a imagen y semejanza de Di-os.
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