Sección
de intercambio de
Comidas Tradicionales Judías
Bases
de Kashrut
Segunda
Parte
Somos lo
que comemos. Una palabra acerca de la Kashrut.
Antes que nada, debemos recordar que todo lo que proviene
de D´s es bueno para mí, sin embargo, para tranquilizar
la necesidad de respuestas de muchas personas, podemos analizar
un poco este tema
La Kashrut (o leyes dietéticas judías) entra en una categoría
de mitzvot (preceptos) especiales llamadas jukim. Los jukim
son mandamientos cuyas razones son oscuras y no aparentes.
Frecuentemente escuchamos razones “científicas” que nos
explican que la comida kosher es más sana o que no comemos
cerdo porque causa triquinosis, sin embargo, estas no son
las razones por las cuales la Torá nos dio esta mitzvá.
En el judaísmo, nuestro cuerpo es visto como un instrumento
del alma. Nuestra alma desea hacer mitzvot, acciones que
la acerquen a D’s. Para ayudar a nuestra alma, nuestro cuerpo
debe participar también.
Cuando comemos, el alimento deja de ser un elemento extraño
y se asimila al organismo y también el componente espiritual
del alimento es integrado al torrente de vida de la persona.
Por lo tanto, nuestro cuerpo físico es modificado por lo
que lo alimenta y el espíritu humano altera su condición
con el mismo.
Sin embargo, podemos sacar varias conclusiones una vez que
asimilamos las leyes
del kashrut. Las iremos analizando una por una.
Para que un animal sea kosher debe ser rumiante y tener
las pezuñas partidas. Debe cumplir con las dos condiciones
al mismo tiempo.
Los animales que cumplen con estas características son herbívoros.
Se trata de animales que no cazan para comer, comen despacio
masticando su alimento, son mansos y de naturaleza suave.
En contraste, los animales carnívoros y aves de rapiña no
son kosher. Ellos cazan y matan a otros animales, los destrozan
o los comen enteros.
La Torá nos permite comer animales
cuya naturaleza es más refinada y nos prohibe el consumo
de la “naturaleza cruel” de los animales predadores. El
distanciamiento de ese tipo de animales nos da un constante
mensaje de que el judaísmo busca distanciarse del comportamiento
cruel y no refinado. “Eres lo que comes”.
La Torá también nos enseña como tratar a los animales.
El judaísmo prohibe arrancar un miembro de un animal viviente
o practicar la caza. No podemos asustar o amenazar animales
innecesariamente. Esta prohibido cruzar dos animales de
diferentes especies porque causa angustia al animal. Debemos
ayudar rápidamente a descargar a un animal que ha terminado
de transportar algo. Debemos alimentar a nuestros animales
antes de sentarnos a comer (por si nos olvidamos)
Del mismo modo, las leyes de shejitá (faena ritual) buscan
evitar el dolor innecesario del animal al ser matado. El
cuchillo debe estar extremadamente filoso y sin mella de
manera de efectuar un corte limpio y rápido en la arteria
principal que provee de sangre al cerebro.
Las leyes de kashrut no fueron dadas para elevar los derechos
de los animales, sino que fueron dadas para ayudar al ser
humano a desarrollar su sensibilidad hacia las creaciones
de D's. No es correcto para un ser humano que trata de perfeccionar
su carácter, tratar a los animales inadecuadamente.
Estas leyes son para que el hombre mantenga y desarrolle
su sensibilidad humana y mejore sus cualidades.
Por qué no podemos comer sangre?
La Torá dice (Levítico 17:10): "Está prohibido comer sangre…
porque el alma de todas las criaturas está en la sangre".
Como está descrito en Génesis 2:7, cada ser humano tiene
un "nefesh" y una "neshamá". El nefesh es definido
como el alma de un animal - la fuerza de vida, el instinto
y el impulso animal. La neshamá, en cambio, es un elemento
puramente espiritual, la chispa Divina que nos separa de
los animales. Esta es la parte de nosotros que ansía estar
cerca de D’s.
Podemos concluir entonces, que el mensaje oculto de la Torá
cuando nos dice que no comamos sangre es: "No tomes el instinto
del animal, su fuerza vital, la cual manifiesta sus aspectos
dentro de tu personalidad. Disminuye esa parte en ti y aumenta
tu aspecto espiritual".
Por qué no podemos mezclar carne y leche?
La Torá nos dice: "No cocinarás a un cabrito en la leche
de su madre" (Éxodo 23:6).
La Ley Oral explica que esta ley se refiere a la prohibición
de mezclar carne con leche.
Una explicación probable para esta ley es que la carne proviene
de un animal que se ha matado. La carne de este animal representaría
al cuerpo físico limitado por la muerte. La leche, en cambio
es el alimento esencial, la sustancia con la cual una madre
puede alimentar a su hijo, y por ende, darle vida. Por lo
tanto, la leche podría compararse con el plano espiritual,
el cual alimenta nuestra conexión con la vida eterna.
Podemos concluir que el judaísmo busca establecer una diferencia
entre lo que da vida y lo que da muerte. Aunque podemos
consumir carne para mantener nuestros cuerpos sanos, nunca
debemos mezclarla con leche.
Como conclusión, podemos deducir que la kashrut, contribuye
a mejorar nuestra calidad como seres humanos, nos lleva
a ser piadosos y respetuosos de la obra de D’s, eleva nuestro
espíritu y nos acerca a D’s.
La kashrut nos hace mejores personas, por lo tanto, deberíamos
respetar esta forma de alimentación, sin ponerla en duda,
sin cuestionarla porque si proviene de D’s, es bueno para
mí.
Espero haber contribuido a aclarar un poco este tema, en
especial para los jóvenes que encuentran que comer kosher
es anticuado y pasado de moda. Para ellos, entonces va este
consejito: la próxima vez que vayas a comerte una pizza
con pepperoni, o una hamburguesa con queso, recuerda que
D’s quiere lo mejor para ti....para los que saben de Kabbalah:
RESTRICCIÓN y qué significa restricción? Significa que me
alejo de lo que me hace mal y OPTO por lo que me hace bien...
Si te
apasiona la Mística y la Numerología, te recomendamos leer
un libro que seguro te fascinará: Numerologíay Cábala. Es una obra elaborada a tu medida.
En el
mismo encontrarás un compendio completo de las letras hebreas y
las enseñanzas místicas que surgen de las mismas. Además,
hallarás el desarrollo y la explicación de temas trascendentales,
vistos según la óptica de la Numerología y la Cábala.